Kimi Wa Petto 3

Kimi Wa Petto 3

HOLA GRACIAS A TODAS POR LEER, EN REALIDAD SE AGRADECEN TOOODOS SUS COMENTARIOS, PARA TODOS AQUELLOS QUE ME DICEN QUE ESTAN O YA VIERON EL DRAMA LES AVISO QUE HABRA SIMILITUDES PERO NO TODO SERA IGUAL, LA IDEA ESTA BASADA EN EL DRAMA, Y YA CONFORME SE VAYA DESARROLLANDO LA HISTORIA

“Kimi Wa Petto” Fic de tomoeandikr

3: ACOSTUMBRÁNDONOS

Vaya que su dueño tenía cosas tiradas, había ropa que tuvo que levantar y poner en un canasto de ropa sucia que tenía abandonado, objetos tirados por toda la casa, platos sucios que muy a su pesar tuvo que lavar, y ni hablar del piso que estaba hecho un desastre ¿Qué nunca limpiaba? Y para colmo la ropa que usaba le quedaba enorme y le dificultaba el trabajo de limpieza, ¿como podía usar algo así Tom? No era mucho mas delgado que el.

Volteo a la puerta cuando vio a Tom llegar con dos bolsas. Sonriendo salió corriendo y se le aventó a Tom jugando a ser una mascota bien amigable. Tom terminó tirado en el suelo con las bolsas en el suelo y la gorra chueca.

-¡bienvenido! – le dijo Bill sonriendo. Tom le aventó a un lado.

-¡quítate de encima! No tenemos mucho tiempo – dijo mientras se levantaba – ponte cualquier cosa de estas.

Bill abrió las bolsas y vio ropa, de chico, como de su talla. Tom le había comprado ropa. Se le quedo viendo realmente sorprendido, no esperaba tanta cooperación de su parte.

-Anda que vamos a ir de paseo – dijo Tom mientras veía el apartamento – así que si levantaste.

-Ni siquiera una mascota puede vivir entre tanta porquería – dijo digno. Tom le vio sorprendido – voy a cambiarme.

-No tardes – dijo Tom mientras se sentaba en el sofá – tenemos prisa.

El pelinegro vio la ropa, era de marca buena, jeans de su talla, playeras de colores vivos aunque algo infantiles y una que otra sudadera. Eligió lo primero que resultó unos jeans y una playera con el dibujo irónicamente de un perro. De pronto se sintió como un niño de 10 años de nuevo, quizás su amo no sabía cuantos años tenía.

Para ver el resultado vio en el espejo y ahí en el tocador vio un delineador olvidado. Seguramente de la tal Cindy. No le importaba, lo tomó y comenzó a maquillarse, algo era algo.

Salió minutos después, Tom estaba jugando play y al verle tiro el control. La playera hacía un contraste algo interesante con los ojos delineados de Bill el cual sonrió.

-No es que me queje pero tengo 17 ¿?sabes? – dijo sonriendo – la etapa de los perritos en las playeras ya paso.

-Ya, eres mi mascota, obvio te iba a vestir como yo quisiera – dijo Tom algo sonrojado por su error. Lo había comprado por que el chico tenía pinta de niño, aunque ahora maquillado y vestido se veía mayor. – vámonos, tenemos cinco minutos para llegar.

-Vamos!

Bill salió del departamento para meterse a la camioneta de Tom la cual le pareció lujosa. Tom arranco sin darse cuenta de la cara que tenía Bill.

Llegaron diez minutos tarde al restaurante, Tom le dejo la camioneta con el valet parking y entró apurado al lugar donde vio a sus amigos ya con dos cervezas en mano.

-¡costillas! – dijo Bill emocionado – me gustan las costillas!

Georg vio a Tom llegando con un chico de aspecto extraño, venía vestido de forma algo infantil, con una playera roja de un perrito y los ojos delineados, ¿Quién era? ¿un nuevo amigo? ¿Qué no había dicho Tom que llevaría a su mascota?

-Hola chicos – dijo Tom sonriendo. Estaba por ver la cara de sus amigos al escuchar algo sorprendente- chicos quiero presentarles a Bill, mi mascota.

Georg escupió la cerveza que acababa de tomar, Gustav dejo caer la costilla que tenía en manos y le vieron sorprendidos, para darle el tiro de gracia Bill le saludo con la mano y sonriendo.

-Hola mucho gusto – dijo sonriendo.

-El es Georg, y el es Gustav – dijo Tom sentándose. – bien, hechas las presentaciones a comer se ha dicho.

-Espera, ¿dijiste que era tu mascota? – le preguntó Georg aún sorprendido.

-Si, desde ayer – dijo Tom tomando una costilla.

-¿eres su mascota? – le preguntó Gustav a Bill.

-Lo soy, me da de comer, probablemente por eso me trajo hoy, Tommy es muy flojo y no quería darme de comer.

-¿le das de comer? – preguntó Gustav.

-Vamos Gustav tu le das de comer a tu perro, es obvio – dijo Tom mientras comía. Parecía no entender que tenía de diferencia.

-Mi perro es un animal, mi mascota.

-Bill es mi mascota, se porta como tal y tiene los mismos derechos, quedo claro – dijo Tom.

-Cierto – convino Bill tomando una costilla – Tom cuida de mi.

Los amigos del compositor vieron al pelinegro sorprendidos ¿Qué había pasado con su amigo? ¿había sufrido un colapso nervioso?, aunque no era probable, el otro chico estaba de acuerdo con esto y encima parecía feliz. No era posible.

-Tom, dijiste que terminaste con Cindy – dijo Gustav cambiando de tema. No quería confundirse más.

-La muy zorra tenía a otro – dijo Tom sin verlos, su atención estaba en las costillas.

-¿de verdad? ¿después de dos años? – preguntó Georg sorprendido – vaya.

-¿llevabas dos años? – preguntó Bill sorprendido – vaya, creí que eras del tipo relaciones nocturnas.

-Lo es, solo que también tenía a Cindy – dijo Georg ignorando el hecho que Bill era la mascota de su amigo.

-Vaya – dijo Bill bebiendo de la cerveza de Tom.

-¿Qué haces? – preguntó Tom enfadado – tu no puedes beber cerveza.

-Vamos! No me hace daño – dijo Bill

-Mesera ¿podría traerle un refresco al chico? – pidió Tom. Bill le fulmino con la mirada.

-Tom ¿tu mascota es menor de edad? – preguntó Georg

-Por meses – dijo Bill bebiendo de su refresco – cumplo 18 en dos meses.

-Vaya entonces serás una mascota adulta – bromeo Georg y Bill tuvo que reírse.

-Si exactamente y entonces Tommy ya no tendrá que decirme si bebo o no refresco.

-Serás mi mascota aún – dijo Tom. – me tendrás que obedecer.

-Un detalle insignificante.

La comida paso de manera rápida y despreocupada, los amigos de Tom sabían que su amigo cometía muchas locuras y que esta quizás era la mas grande, lo más raro era que el otro chico contribuía con la locura de Tom y parecía feliz de hacerlo, de hecho se complementaban de manera extraña y sincronizada, había cierta confianza que Tom le permitía a este chico que quizás ninguna de sus novias pudo tener.

Salieron del restaurante y cada quien se fue para su casa, Tom decidió seguir paseando por el parque de enfrente, tenía el estomago lleno y no quería irse a su casa así, además la tarde era agradable y no hacía frio.

Bill le seguía y pronto le alcanzo, cada vez que veía algo que le divertía o le impresionaba le jalaba de la mano y le mostraba, algunas veces las mismas cosas le divertían a el y muy pronto dejo de importarle que el chico parecía desconocer el espacio personal y su teoría al respecto.

Todo iba bien, hasta que se encontró a Cindy de frente con su novio, un chico de lentes sin chiste. Tom se paralizo y Bill se quedo a su lado viendo como Tom veía hacía la chica con una mirada extraña. Le tomo de la mano y le jalo.

-¿Quién es Tommy? – preguntó lleno de curiosidad. Tom tragó en seco.

-Cindy – dijo mas por instinto que para responder la pregunta de Bill.

-Tom – dijo la chica viendo a su exnovio , desvió la mirada hacía el chico que había llamado a Tom por su nombre en diminutivo ¿Quién era para tener esa confianza con el de ratas si ni siquiera ella la tuvo? – que sorpresa encontrarte aquí

-Si lo mismo digo – dijo Tom serio. Seco. Bill le jalo de la mano de nuevo. – ¿Qué?

-Tengo sed – dijo Bill sonriendo – ¿me compras un helado?

-Tienes sed o ganas de un helado? – preguntó Tom olvidándose de la chica por un momento .

-De las dos cosas – dijo Bill triunfal. Tom suspiro. Cindy le vio sorprendida, si este chico pedía lo mas lógico era que Tom le diera el dinero, se sorprendió cuando Tom saco su cartera y se dirigió hacía el carrito de helados.

-¿Quién eres tu? – preguntó Cindy algo molesta. Bill le sonrió.

-Soy….

-No te importa – dijo Tom dándole el helado a Bill el cual se callo al obtener su postre. – Bill, vámonos, tengo cosas que hacer.

-¡¿viven juntos?! – preguntó Cindy indignada. Tom le vio de reojo y sonrió, así que los celos y el orgullo de mujer le hacía molestarse, bien el podía contribuir con eso.

-Si – dijo Tom tomando a Bill de la cintura – vivimos juntos

-Terminamos hace poco – dijo Cindy con los dientes apretados. Bill podía ver como la chica se debatía entre la indiferencia y la furia, era divertido.

-Si ¿y que? Terminamos hace poco y tu tienes novio ¿Por qué no puedo yo vivir con alguien más? – preguntó Tom molesto. El novio de la chica le jalo del brazo para contenerla pero ella parecía furiosa.

-¡es un chico! – dijo exaltada. Tom vio a Bill y después fingió sorpresa

-¿de verdad? No me había dado cuenta – dijo y Bill casi saca el helado por la nariz al intentar reírse.

-Hasta el chistoso Tom – dijo Cindy ya muy cerca de Tom. – esto no me hace gracia, tu no eres gay.

-Tu que vas a saber que me satisface más, me engañaste pensando solo en ti entonces no me vengas con celos e hipocresías- dijo Tom ya al límite – vamos Bill, estoy cansado.

Bill siguió a Tom el cual le jalaba del brazo, que escena tan extraña y que papel tan singular había hecho, no dijo nada pero con lo poco que había hecho y dicho la otra chica se puso furiosa, se pregunto que tipo de noviazgo llevaba con Tom por que al menos el podría decirle en diminutivo a su chica o chico ¿no? Era normal, y si habían durado dos años…

-Deja de pensar en tonterías – le reprendió Tom y Bill le vio confundido –estamos por cruzar la calle.

-Pero…

-Vamos – dijo Tom jalándolo de nuevo.

Llegaron al apartamento, el humor de su amo de pronto había cambiado mucho, en la calle estaba bien seguro pero ahora parecía decaído y abatido, se preguntó si de verdad había querido a la chica. Se sentó en el sofá mientras que Tom se encerró en su cuarto dando un portazo, supo que entonces no debería molestarle y dejarle en paz.

Se preparo algo sencillo de cenar y a eso de las 10 se acostó a dormir, Tom no hacía ni un ruido, supuso que también se había dormido.

Pero no fue así, a las doce y algo de la noche escuchó ruidos en la cocina, así que se levanto medio dormido y vio a Tom sacando algo de refrigerador, se acerco frotándose los ojos y vio a Tom entre las sombras.

-Bill, me asustaste, no podía dormir – dijo Tom cerrando el refrigerador con un envase de jugo en las manos – no te di de cenar, lo siento.

-Ya cene algo – dijo Bill sin saber realmente que hacer, Tom estaba abatido, su mirada era triste y aún así entre las sombras podía sentir su tristeza. Se acerco al chico de rastas y le acarició una mejilla sin realmente pensarlo.

-Yo realmente la quería – dijo Tom ya con una voz rota. Bill sin dudarlo rodeo a Tom con sus brazos y este se aferro enseguida a sus brazos.

No había llorado desde hace muchos años, pero es que lo necesitaba, generalmente le costaba llorar en frente de otras personas, pero con Bill, con este chico que apenas conocía no le importo por que era su mascota ¿no era así? No tenía que pretender, podía llorar y Bill estaba ahí para el, escuchando y consolándolo como solo una mascota podía. Así que dejo salir todo el dolor que llevaba y se aferro a la frágil figura que le aportaba todo el consuelo que necesitaba.

Por la mañana Bill se despertó en el sofá, supuso que Tom le había llevado por que se quedo dormido en el suelo con Tom en brazos. Sabía bien que no se mencionaría lo de la noche anterior, por que ¿a que hombre le gustaría recordar algo así? Por lo que se levantó cuando Tom salió de su habitación y salto de gusto cuando por primera vez Tom se dedico a preparar un desayuno en forma. Su amo sonreía ya de forma mas natural y estaba mas atento, el dolor había quedado en las sombras de la noche.

Continuará…

EN EL SIGUIENTE CAPITULO: HAY DIFERENTES DEFINICIONES DE CORREA, QUIZAS PARA BILL LA MANO DE TOM SEA COMO SU CORREA «COMO UNA CORREA»

por tomoeandikr

Escritora del Fandom

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