
GRACIAS A TODOS POR SUS COMENTARIOS!!! ESPERO LES GUSTE ESTE NUEVO CAPITULO!!!!
“Kimi Wa Petto” Fic de tomoeandikr
4: COMO UNA CORREA
La escuela de artes se había quedado muy complacida cuando su alumno favorito reapareció después de meses de ausencia. Bill llegó como si nada hubiera pasado y tomó sus clases, claro que nadie le dijo nada, sabían de lo complicado de su vida, su padre le obligaba a tomar clases que le servirían para administrar un día el negocio familiar, Bill se negó y escapo hace un año, entonces entró en la escuela y desapareció después de tres o cuatro meses de asistencia. Era bueno cantando, y actuando, tenía sorprendidos a los profesores y por eso se preocupaban cuando desaparecía.
Andreas, su mejor amigo se le acerco sonriendo en uno de los descansos. Lucía exhausto.
-¿Dónde demonios estuviste? Nos tenías preocupados – dijo sonriendo
-Renté un lugar en un edificio, pero el mes pasado me quede sin dinero para pagar y el casero quiso cobrarse a golpes – dijo Bill mientras tomaba agua – ¿crees lo salvaje que es la gente hoy en día?
-¿y que hiciste? De eso ya un mes
-Estoy quedándome con un chico – dijo Bill sonriendo – soy su mascota.
-¿Qué eres que? – preguntó Andreas sorprendido
-Su mascota, en eso quedamos, es algo entre el y yo, pero hasta eso me cuida bien, y creo que es un buen chico .
-¿te acuestas con el ¿- preguntó Andreas tenso. Bill tenía unas ideas algo liberales y le preocupaba.
-No – dijo Bill sonriendo – ¿no te digo que soy su mascota?
-No te entiendo – dijo Andreas confundido
-No tienes que – dijo Bill al ponerse de pie – esta bien, estoy bien.
-Eso espero.
Ese día tenía asesoría con un psicólogo que había contratado hace unos meses, ¿Por qué? Por que se sentía realmente extraño, no le satisfacía nada y eso le preocupaba, los ligues de noche solo eran por un rato, Cindy le fastidiaba más de lo que le tranquilizaba aunque claro cuando la perdió lloro en esa noche que mejor no recordar y ahora veía al hombre cada semana.
David Jost era el nombre del psicólogo, Tom ya le conocía y no tenía problemas en llegar y contar algunos asuntos personales.
-Hola, buen día Tom – dijo David sonriendo – hoy te ves bien, de hecho te ves diferente
-Han pasado muchas cosas – dijo Tom – Cindy me dejo, me engañaba con otro.
-¿y como tomaste eso?
-Al principio no me dolió, fue mas orgullo pero después le vi con el tipejo y me dolió más de lo que pensé.
-Así que un engaño amoroso…pero te veo que lo llevas bien, no se nota que…
-Por que tengo una mascota – dijo Tom.
-¿a compraste una mascota?
¿Cómo explicarle al terapista? No debía decirle que Bill era humano, eso sería ridículo, si antes no le catalogo de loco esta vez si que lo haría.
-No, mas bien estaba abandonado
-Vaya entonces cuanto llevas con tu mascota?
-Unos días – dijo Tom contando con los dedos los días.
-¿y que tal te acoplas? Cuidar de otro ser vivo es diferente.
-Le doy de comer, si a eso se refiere, aunque debo confesar que es agradable cuando me recibe cuando llego, a veces es demasiado empalagoso pero agradable.
-Supongo que es un perro.
Bill no era un perro pero si eso quería creer el doctor…
-Si algo así, se llama Scotty – dijo Tom sonriendo
-Ya veo, entonces la mascota te ha ayudado a superar lo de tu novia no es cierto?
Si, así era aunque le costaba reconocerlo. Bill era una parte importante en su recuperación.
-Ya veo, que si – dijo David cuando Tom asintió. – bien, te recomiendo que pases algunos días y después intentes salir de nuevo, encontrar una nueva novia, y hables con tus amigos, es diferente un perro a tus amigos.
-Claro doctor.
Ciertamente su paciente estaba diferente, Tom había llegado una mañana dispuesto a descubrir por que demonios nada le satisfacía, David tenía una idea muy clara de que clase de persona era este chico, le gustaba la vida fácil, las chicas, tener novia que le fuera fiel y comodidades, ciertamente nada le satisfacía por que nada le costaba y nada era permanente en su vida, y no dejaba entrar a nadie en su vida. Enterarse de que tenía un perro era una buena noticia, parecía hacerle bien y le daba ciertas responsabilidades, sería buena terapia el que tuviera una mascota.
Tom salió sonriendo de la terapia, al parecer iba avanzando o eso creía, David por otro lado le recomendó salir y buscar nuevas chicas, así que podría hacerlo ¿no era así? Pensó que sus amigos estarían encantados de irse de fiesta de nuevo y conquistar chicas, así que ¿Por qué no?
Sacó su celular y marcó el número de Georg, seguramente el tendría alguna fiesta, y realmente no se equivoco, su amigo siempre fiel a su naturaleza tenía una fiesta y Tom se apuntó a ir.
-¿no trajiste a tu chico mascota?- preguntó Georg al verle llegar. Tom le sonrió.
-Esta noche es mía – dijo sonriendo.
No se detendría por nada, se divertiría y ligaría con una chica, todo para superar a Cindy y finalmente continuar con su vida.
Lo más extraño es que durante la noche de copas y ligue no volvió a recordar a su novia, solo veía a las chicas que bailaban y eligió a la mejor, por que el merecía lo mejor, se le acerco al tiempo que Georg ligaba con otra de las chicas, esa noche ambos tendrían éxito.
Se sentó en la mesa que tomaron los dos y las chicas con ellos, ambas eran bonitas, divertidas y estaban bien dispuestas a sus planes, no tenía por que echarse para atrás.
Así que después de algunas horas se fue a su departamento con la chica en brazos, quería empezar lo mas pronto posible.
La besó con pasión, estaba mareado, pero no importaba, ya tenía a la chica en brazos, y quería empezar a gozar cuanto antes. La chica le sonrió provocativamente y ambos se encerraron en su habitación.
Tom llegaba tarde, y ebrio, lo había percibido desde antes de que entrara, su risa idiota le delato, y se entero de que venía acompañado con una chica cuando la vio entrando tambaleándose también. No podía creer que las vidas de ambos fueran tan diferentes, ambos tenían casi la misma edad, Tom le ganaba por dos o tres años pero ya se acostaba con chicas ,. Iba a fiestas en bares y se embriaga hasta perder la conciencia, el no gustaba de los ligues ocasionales, las fiestas le gustaban pero no para terminar inconsciente y eso es lo que le hizo sentir fuera de lugar.
Así que tomó su sudadera y salió del departamento sin rumbo fijo.
Un fiasco total, el creía que sería buena en la cama, los preámbulos habían sido buenos, la chica sexy, y a la mera hora, todo un fiasco. Incluso la borrachera se le estaba bajando, así que venía la sed, era mejor levantarse e ir a la cocina
Salió de su habitación descalzo , abrió el refrigerador y saco un embase de jugo. Se sentó en el sofá y fue cuando notó la ausencia de Bill. Desconcertado se puso de pie dejando su jugo en la mesita y camino a lo largo de su habitación, en el baño, en la sala, en la cocina, Bill no estaba en ninguno de esos lugares, no estaba en su apartamento.
¿Dónde estaba? ¿Por qué había salido? ¿Qué se pensaba que podía salir a esas horas de la noche? Bueno, era un chico al final de todo no? Podía cuidarse solo, regresaría cuando quisiera.
Se sentó en el sofá decidido a no hacer gran problema de la ausencia de Bill, pero mientras mas quieto estaba mas preguntas se le venían a la cabeza ¿y si no traía dinero? ¿y si le asaltaban? ¿y si no sabía regresar? ¿y si le había pasado algo?
-Maldito Bill – dijo al momento de levantarse del sofá.
Entró en su habitación y saco unos tenis, algo de ropa y se la puso, tenía que salir a buscarle ya.
¿tendría que gritar su nombre para que le escuchara?, no, eso sería vergonzoso y posiblemente despertaría a los vecinos así que decidió ir a paso lento viendo en cada rincón si había alguna señal de Bill.
Dio la vuelta en tres calles y nada, ni una señal de su mascota ¿se había perdido? ¿tendría que pedir ayuda? Nervioso camino un poco más, no quería perder a su nueva y recién adquirida mascota, era agradable tenerlo en casa, ser recibido por el y era bastante simpático, definitivamente no quería perder a su mascota.
Decidió caminar hasta llegar al parque, así que a paso firme se dirigió al lugar y ahí, sentado en los columpios como si de medio día se tratara estaba Bill balanceándose moviendo los pies.
Tom sintió dos cosas, la más grande alivio, y la segunda enfado por encontrarlo tan despreocupado cuando el ya estaba pensando en llamar por ayuda.
-¿se puede saber que estas haciendo aquí? – le preguntó. Bill le volteo a ver y le sonrió como si nada pasara.
-¡Tommy! ¿viniste por mi? – preguntó sonriendo.
-¿Cómo no iba a venir si me levanto a las cuatro de la mañana y mi mascota no esta donde debería de estar? – preguntó enfadado.
-No quería interrumpir – dijo Bill mientras se balanceaba. Tom se paro enfrente de Bill, detuvo el columpio por las cadenas y Bill levantó la vista para verle bien.
-Vamos a casa – le dijo Tom suspirando. En verdad quería reñirle pero el sentimiento de alivio y felicidad fue sustituyendo al enfado y solo le quedaba decir eso.
Bill se puso de pie y camino detrás de Tom, en realidad no se esperaba que el viniera por el, le alegro mucho el verlo ahí de pie, esperando por el, buscándole a el. Aprovechando lo solitario de la calle y su buena suerte se acerco a Tom y le tomo de la mano.
El de rastas volteo a ver sonrojado a Bill el cual sonreía como si fuera tan normal que dos tipos se agarraran de la mano.
-Es como una correa Tom, así no escapo lejos de ti – dijo Bill mientras seguía caminando. Tom reflexiono un poco sobre eso y le pareció de lo más lógico que a una mascota hubiera que traerla con correa así que apretó la mano de Bill y no dijo nada más.
Afortunadamente cuando llegaron al departamento la chica ya no estaba, Tom estaba decidido a no ir a trabajar al día siguiente, así que se recostó en su cama, estaba muerto de sueño, así que en cuanto toco su cabeza la almohada se quedo dormido. Bill le vio y se acostó a su lado, tomo una de las manos de su dueño y sonrió, se dormiría atado a su correa.
Continuará…
EN EL SIGUIENTE CAPITULO: A VECES EL SUBCONCIENTE NOS HACE MALAS JUGADAS, POR QUE ¿DE QUE OTRA FORMA UNO EMPIEZA A SENTIR DESEO POR SU MASCOTA? O AL MENOS ESO PIENSA TOM. «BAILE»