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“Kimi Wa Petto” Fic de tomoeandikr
5: BAILE
Tenía el día libre, y le alegraba por que no podría estar en su oficina aunque de eso dependiera su trabajo, le dolía la cabeza, tenía asco y si, todo en relación a la horrible noche anterior, si, la chica había resultado mala en cama y Bill se escapo en la noche, así que en resumen casi no había dormido.
Salió de su habitación y escuchó música proveniente de la televisión, se asomo y vio a Bill bailando en medio de la sala de una forma nada coordinada pero de alguna manera le daba un aspecto adorable con una de sus sudaderas puestas. Se recargo en la pared viendo como el pelinegro estaba totalmente concentrado en la danza, quizás le vendría bien un poco de ayuda, definitivamente.
Se acerco a su mascota en silencio y le tomo de las caderas lo cual sorprendió al pelinegro.
– Las caderas van mas lento, conforme la música ¿no crees? – le dijo Tom al oído sin intención alguna que mostrar como se movían las caderas.
Bill se sonrojo al sentir las manos de Tom en cadera, las movía al ritmo de la música y por lo tanto su cuerpo estaba pegado al suyo, sentía el calor que emanaba Tom, su respiración en su oído, y la música de fondo sugerente, todo para la maldita obra que interpretaría y tenía que practicar.
Se sentía bien el contacto con su mascota , era mas delgado que el y ya se había habituado al ritmo de la música, así que le soltó las caderas y le tomo de los brazos para indicarle como iban, la canción era seductora, lenta, y tenía que mostrar movimientos lentos, pausados y seductores, el pelinegro parecía hacerlo muy bien. Tenía intenciones de seguir cuando la música se detuvo, y como de un resorte se tratara le soltó y Bill suspiro, quizás había ido muy lejos, espero a ver el rostro de Bill. No parecía molesto más bien feliz.
– Ese es el mejor ensayo que he tenido, por fin tomé el ritmo – dijo Bill suspirando.
– ¿ensayo?
– Voy a salir en una obra, pero no logro el bailar esta pieza y otra que es similar… hoy tenía pensando en ir y ensayar un poco…- dijo Bill pensativo mientras que Tom sacaba las cosas para el desayuno.
– ¿vas a irte? – pregunto Tom sirviendo leche en dos vasos. – yo no te di permiso.
– ¿quieres ayudarme a ensayar? – preguntó Bill.
No tenía nada que hacer y era algo que quizás disfrutara, nunca había visto a Bill bailar, o hacer algo, descubrir que saldría en una obra era simplemente maravilloso, claro que quería ir y descubrir que tan bueno era.
– Claro, es buena idea, tengo el día libre – dijo Tom restándole importancia. Bill sonrió contento.
– ¡que bien!- dijo mientras tomaba dos o tres galletas más – que buen dueño tengo eh Tommy!
Tom se sonrojo levemente y después siguió con su desayuno, a veces no sabía quien manipulaba a quien.
Así que ahí estaba, caminando por la calle a un lado de un Bill entusiasmado, se veía realmente adorable así de entusiasmado, con una sonrisa permanente en los labios y su mirada soñadora, realmente nunca había prestado atención en las facciones o en el brillo de la mirada de alguna chica, pero en el era inevitable, su mirada invitaba a sonreír y su sonrisa a complacerle, lo cual era un problema ¿Quién era mascota de quien?, la verdad a veces ponía en juicio que el tuviera el control de la situación.
Entraron en un edificio en medio de una calle concurrida de gente joven, se preguntó si estaba bien que entraran así, pero el pelinegro no mostro ninguna duda, así que el tampoco.
– Que bien ¡esta vacío!- dijo el pelinegro sonriendo – aquí tomo clases, estaba seguro que hoy no habría nadie.
– Escuela de artes – dijo Tom analizando el lugar – ¿quieres ser artista?
– Si, actor o cantante – dijo Bill mientras prendía el sonido – listo.
– ¿y quieres que yo te ayude? – preguntó Tom medio inseguro.
– ¿no confías en tus habilidades para bailar?- preguntó Bill mientras se movía lento alrededor de la pista, la música comenzaba lento y el pelinegro parecía estar calentando sus músculos, hacía movimientos con su cadera y levantaba los brazos dejando ver un tatuaje de estrella.
– Tienes un tatuaje – dijo Tom embelesado.
– Tengo otros – dijo Bill sonriendo – ¿quieres verlos?
Tom juraría que había algo extraño en los ojos de Bill, quizás impaciencia, no sabía decir, y aún así asintió, quizás estaba alucinando, Bill la mayoría de las veces lucía inocente y se comportaba inocente, no había razones para pensar otra cosa.
Bill se acerco a Tom y le mostro el brazo, había un tatuaje, ahí, después se levantó la playera y en un costado había un gran tatuaje, Tom le paso la mano por encima hasta que Bill gimió.
– Estas muy frío – le dijo riendo al de rastas el cual asintió apenado.
– Y este es el último – dijo mientras se hacía a un lado el cabello y dejaba al descubierto su nuca.
Era pequeño, pero ahí estaba, Tom se acerco al tatuaje y le vio con claridad, era una especie de símbolo, era interesante darse cuenta que tenía tatuajes, el nunca lo hubiera pensado.
– ¿Qué otra cosa tienes? ¿perforaciones?
Bill se volteo y le sonrió, se señaló la ceja y ahí pequeña había una, ¿Cómo no la había visto antes? Y después saco la lengua y ahí había otra.
– Me gusta jugar con esta – dijo Bill mientras se dirigía a la pista de nuevo – es divertido.
La música comenzó a llamar su atención, era la misma pieza que en el departamento, así que esa era la pieza que Bill debía ensayar, por lo que sin decir nada más sin decir nada, el pelinegro ya movía sus caderas, Tom le puso las manos en las caderas y marco un ritmo más lento, pausado, sensual. Comenzó a moverse al mismo tiempo, cadera con cadera, pelvis contra pelvis, hasta que Bill se volteo y le rodeo el cuello con los brazos, Tom se puso nervioso debido a la cercanía, iba alejarse cuando Bill negó con la cabeza.
– Recuerda que según el papel debo seducirte – dijo en voz lenta, casi a tono con la melodía.
Se quedo pegado a su mascota pero con cada segundo dejaba de verlo como mascota y mas como un chico que se movía en contra de el y que pronto se convertiría en su amante si no ponía un poco de frenos sobre su cuerpo.
Cerro los ojos cuando el pelinegro se pego contra el, su boca quedando en su oído, podía sentir su respiración, y como el ritmo de la canción obligaba a Bill a moverse de tal manera que su entre pierna comenzó dolerle.
Bill se separa de Tom , sin dejar de moverse, de sentir el ritmo, por que por extraño que pareciera el ensayar con Tom le ayudaba, le hacía sentirse seguro y no estúpido como cuando ensayaba con Andreas.
No puede contenerse, quiere tener a Bill entre sus brazos al ritmo de la música, los extiende en busca de la mano de Bill y al encontrarla le jala hacía su lado, quedan a unos centímetros, la cosa era acerca de seducir entonces no estaba mal el pensar en besarle no? Era cosa de la actuación, del momento…
Se acerco al tiempo que el sonrojado pelinegro se queda quieto, expectante…
– Lamento interrumpir – dijo otra voz que rompió el momento. Era un rubio que estaba de pie con el interruptor de la luz en su mano.
– ¡andy!- dijo Bill separándose de Tom. ¿Qué haces aquí?
– Vine a ensayar – contestó el rubio viendo a Tom serio – veo que tu también.
– Si, el es Tom – dijo Bill sonriendo – Tom, el es Andy, un amigo de la escuela.
Ambos chicos se vieron desafiantes, la presencia del otro no les agradaba, Andreas le veía como un enemigo, un intruso en la vida de Bill. Tom le veía como un chico que acababa de interrumpir uno de los momentos mas eróticos de su vida. Maldito pedazo de imbécil.
– Bill, ¿quieres que ensayemos ahora que estoy aquí? – preguntó Andreas sonriendo.
El pelinegro volteo a ver inseguro a Tom, necesitaba ensayar, así que iba a decir algo cuando su dueño negó con la cabeza.
– Esta bien, así puedo quedar con los chicos, te veo después – dijo sin verle si quiera al despedirse.
Bill se sintió estúpido, el había creído que el día había sido perfecto, y al parecer a su dueño no le importaba, solo se divertía, día con día, y ahora que Andreas había llegado parecía estar por debajo de las prioridades, primero estaban sus amigos, y por supuesto las chicas, ¿Qué mas podía esperar?
Vio sonriente a su amigo, no podía hacer más y sería un error esperar más de alguien como Tom, así que debería estar bien, aunque algo le decía que no lo estaba.
Chicas lindas, cerveza y sus amigos ¿Qué mas necesitaba? No lo sabía, por que la chica que tenía en brazos le parecía sosa y aburrida en comparación al baile de la mañana, por que la cerveza le parecía insuficiente y sus amigos le aburrían, lo que mas deseaba era tumbarse en su departamento, ver la tele y acariciar el cabello de Bill ¿era mucho pedir?
– ¿te aburres? – preguntó la chica viendo su rostro.
– Solo estoy cansado, un largo día – se excuso sonriendo.
– ¿quieres sentarte? – preguntó la chica
– Gracias.
Georg y Gustav estaban también con un par de chicas, al verle le sonrieron animados, ellos si que estaban emocionados, el en cambio solo asintió con la cabeza y comenzó a pensar en el amigo de su mascota, ese rubio, ¿Qué sería de el? Le había mirado de mala manera, como si le considerase un intruso ¿era solo por que había hecho su papel en el ensayo o por algo más? No, debía pensar en otra cosa ¿a el que mas le daba si era algo más?
– No pareces demasiado animado – le apuntó Georg
– Me duele la cabeza, solo es eso – dijo Tom –de hecho, creo que ya me voy.
– Aguafiestas
– Di lo que quieras, diviértanse – dijo sincero y se marcho.
Mejor irse y no arruinarles la noche a sus amigos, estaba bien, solo era un muy mal día.
Llegó a su departamento listo para recibir a Bill en brazos , pero nada, estaba vacío, en silencio y con las luces apagadas, es decir, su mascota aún no llegaba.
Se enfado por ello ¿no se suponía que el amo era recibió por la mascota y no al revés? Odio el sentimiento de preocupación mientras esperaba, odiaba sentirse así de ansioso, afortunadamente no duro mucho ya que Bill llegó poco tiempo después.
– ¡Tommy ya llegué! – gritó con energía.
– ¿Dónde estabas? – preguntó Tom desde la sala viendo un partido de algo.
– En casa de Andy, estaba tomando algo, nada mas – dijo Bill mientras se quitaba los zapatos
– Tardaste demasiado – le reprocho
– También tengo vida ¿sabes? – dijo Bill medio serio.
– ¿así que a esas vamos? – preguntó Tom sobresaltado.
– ¿me extrañabas? – preguntó Bill sonriendo. Tom se enfado.
– No, por supuesto que no, deja de decir tonterías , eres una mascota.
Bill no dijo nada más, no hacía falta que Tom fuera tan grosero, el estaba bromeando, mejor no volver a decir algo más, o saldría lastimado.
Tom vio como Bill se metía al baño, el resto de la noche no le hablo y se sintió culpable, se había pasado.
Continuará…
En el siguiente capitulo, Tom aprende nuevas responsabilidades como dueño, localización de su mascota…la hora del baño…. “ dueño”