La luna de un alfa 11

La luna de un alfa 11

«La luna de un alfa» Fic toll de Nathaly Kaulitz

Capitulo 11

Narrador

El lobo de Tom había salido a jugar y esta vez no habría nadie que pudiera detenerlo.

Observó a Bill con total atención, el chico tenía una de sus sudaderas que cubría casi por completo sus manos, no tenía nada en la parte de abajo porque el dobladillo llegaba hasta sus muslos, su cabello todavía dejaba pequeñas gotas de agua que caían en su hombro desnudo y se perdían a través del escote.

Tom no entendía si se encontraba en el cielo o el infierno, ver al omega así con el rubor coloreando sus mejillas y los ojos brillantes lo tenían en su límite, verlo escribir cuanto lo deseaba lo llevó al borde.

—Si sigues con esto no te dejaré ir Bill, serás mío para siempre, será una decisión sin retorno, y no me importará lo que tengas que decir al respecto después.— Dijo Tom con voz ronca.

Para otra persona escuchar las palabras del alfa hubiera sido una de las amenazas más aterradoras que se podrían escuchar. Pero para Bill no fue así, ya que sonrió brillantemente mientras acariciaba el rostro de Tom con ternura, los ojos rojos del alfa lo miraban de forma penetrante, intentando intimidarlo.

—»Lo sé. Te lo dije hace mucho, yo ya he decidido compartirme contigo, sé que soy mío, Tom, pero eso significa que soy tuyo también, sin ti yo no habría salido de ese lugar, sin ti jamás sabría lo que es la luz del sol otra vez, o el sabor de las mandarinas o lo increíble que es un atardecer. Yo estoy vivo gracias a ti, soy tuyo, desde mucho antes de que supiera lo que eso significaba»— Luego de mostrarle las palabras, el omega arrojó el pizarrón a un lado y se lanzó a sus brazos, sus labios chocaron con fuerza, sus dientes se encontraron y su lengua empezó una deliciosa batalla contra la de él.

Bill sabía lo que hacía, lo quería a él, en las buenas y en las malas, con o sin el sótano, para siempre.

Tom levantó al omega por los muslos y lo puso encima de su escritorio, sus manos lo tocaban de forma ansiosa mientras su boca marcaba toda la piel a su alcance; Bill arrojaba gemidos entrecortados mientras que su cuerpo temblaba.

El alfa se arrodilló frente a él y tomó una de sus piernas, empezó a subir dando besos suaves en su piel y pequeños lametones en algunas marcas que encontraba, al llegar al borde del suéter levantó su mirada para ver a Bill.

Los ojos del omega se encontraban húmedos mientras que sus labios estaban entre abiertos, sus manos tomaron el borde del escritorio y se aferraron a él como si en cualquier momento pudiera salir volando.

—Eres el ser más hermoso que he visto.— Dijo Tom y las mejillas del omega se ruborizaron.

Sus manos soltaron la madera y tomaron el rostro de Tom, uno de sus dedos recorría sus mejillas y sus cejas. Lo soltó e hizo una señas que el alfa no pudo entender. Tendría que aprender pronto su lengua.

Tom agachó su rostro y lo acercó al borde del suéter, mientras lo empezaba a levantar de forma lenta, siempre vigilando la reacción del omega. Al retirar la prenda, se dió cuenta de que Bill no tenía nada debajo.

—¿Caminaste hasta acá así?. —Preguntó, mirando fijamente a Bill, quien asintió haciéndolo gruñir.

—A partir de este momento, entenderás algo muy importante amor.— Se posicionó cerca del miembro del omega y le dio un suave beso.— Ahora todo de ti me pertenece, cada mechón de cabello, cada dedo de tus pies, todo, y si en algún momento alguien llega a ver mas de lo que le conviene de ti, le arrancaré los ojos.

El omega soltó una risita, pero Tom hablaba en serio, muy en serio.

Sin querer hacer esperar más a su omega, abrió la boca y lo tomó entero, el sabor de Bill era embriagante, lo suficientemente dulce como para que el alfa succionara buscando más, los sonidos húmedos retumbaban en las paredes, mientras el lubricante empezaba a salir por el agujero de Bill.

El chico se retorcía bajo su agarre, intentaba acercarse más, alejarse, aferrarse, correr, las señales de su cuerpo eran confusas y lo estaba enloqueciendo. Cuando por fin llegó, sus ojos se cerraron y todo su cuerpo se estremeció en una sobrecarga de emociones.

El alfa se levantó atacando una vez más sus labios mientras acercaba un dedo a su agujero, tanteó el terreno acercándose lentamente, podía sentir el estremecimiento en el cuerpo del omega y cómo el codicioso lugar empezaba a querer succionar.

—Mira eso, quién diría que tendrías un cuerpo tan ansioso.— Arremetió, ingresando dos dedos de un solo golpe, mientras escuchaba a Bill suspirar agradecido.

Ingresó poco más allá de los nudillos y empezó a frotar las paredes del omega, su interior era cálido y palpitaba.

—Meteré otro, ¿de acuerdo?.— Preguntó y Bill asintió de forma ansiosa.

Los dedos de Tom se sentían tan bien en su interior que lo hacían querer más, todos ellos deberían estar en su cuerpo, los cinco, no, los diez ¿Qué hacía el alfa que no metía toda la mano en su agujero?

La ansiedad del omega provocó que Tom se riera al verlo restregarse contra su mano buscando más.

—Lo que deseas no está en mis manos, amor.

«¿No?, pero si sentía tan bien»— Fue el pensamiento de Bill.

—Te daré lo que quieras, algo mucho mejor que mis dedos.— Dijo Tom y se alejó de él dejándolo vacío y haciendo que lloriqueara un poco.— Shhh.— Lo arrulló Tom antes de sacar su miembro del pantalón. El alfa continuaba vestido y había algo increíblemente pervertido en verlo hacerle todas esas cosas aun con la ropa puesta.

—Esto es lo que deseas. —Dijo Tom y acarició su largo miembro con la mano, la movía de arriba hacia abajo.— Por esto estás tan desesperado, cariño.— La voz de Tom se escuchaba seductora, mientras los movimientos de su mano se hacían más bruscos.

A Bill se le hacía agua la boca al verlo, separó más sus piernas y con ayuda de sus manos expuso su agujero.

El alfa le mostró los colmillos antes de tomarlo en brazos y arrojarlo al sillón de la oficina. Antes de que pudiera seguir pensando, sintió como su miembro entraba en él. Era el cielo, era todo lo que debería haber estado haciendo en su vida, el pene de Tom lo llenaba por completo y lo hacía querer estar con él dentro durante semanas.

El alfa empezó a salirse dejando solo la punta, Bill intentó acercarse a él buscando encajarlo en su cuerpo.

— Quieto.— Dijo y lo volvió a embestir por completo, desesperado, brusco, el alfa no estaba teniendo compasión por el pobre cuerpo del omega, lo tomaba con locura como si nunca se fuera a saciar de él. El sudor recorría su piel y sus ojos rojos brillaban ante la luz de la luna, con esa imagen ante él, Bill llegó una vez más.

—Joder.— La voz del alfa salía rasposa y desesperada.— Nunca me cansaré de ti, pasarán años antes de que alguien pueda sacarme de tu culo.

Bill gemía como poseído mientras recibía las embestidas del alfa, su cuerpo ardía debajo de él y su agujero palpitaba deseando más

El alfa tomó su rostro y lo besó, metiendo la lengua al ritmo de sus embestidas. Bill sintió como todo el cuerpo de Tom se calentaba mientras aceleraban sus empujes, abrió los ojos y lo vio llegar, abriendo la boca para tomar más de sus sabor y dejando que sus colmillos sacaran sangre de sus labios, sintió el semen llenando sus entrañas mientras el alfa empezaba a salir de él.

El omega se estremeció ante la pérdida.

Miró como Tom empezaba a desnudarse por completo, su piel bronceada salía para hacer que el omega quedará embelesado, Bill vio sus músculos y siguió bajando hasta su potente erección, el miembro de Tom no había bajado ni un centímetro luego de cogérselo con fuerza. El alfa se acercó y lo giró haciendo que su estómago quedará contra el sillón

—Esto se llama «ponerse en cuatro» y será una de tus posiciones favoritas, amor.

Soltó un grito cuando sintió a Tom entrando en él una vez más, su vaivén era lento pero constante, entendía por qué el alfa le dijo que sería una de sus favoritas, podía sentir como su interior estaba más apretado y la polla del alfa llegaba más lejos, podía sentirla en su garganta aunque sabía que eso era imposible.

—Hay tantas formas en las que te haré venir, amor, esto es solo el comienzo.— Las palabras del alfa eran susurradas en el oído de Bill, mientras seguía penetrándolo.— Mira esto, parece que la parte de enfrente sigue reclamando mi atención.

Tom tomó el pene del omega y empezó a masturbarlo, su mano era grande y fuerte, se sentía como seda a su alrededor.

Empezaba a sentir cómo su estómago se retorcía antes de su llegada, su vista se nubló y perdió la fuerza de sus brazos dejándose caer al frente. El alfa lo sostuvo para que no se lastimara.

No creía que pudiera volver a tener un orgasmo, al menos no por esa noche.

Se giró para ver a su alfa quién seguía follándolo desde atrás, Tom sonrió como si estuviera adivinando sus pensamientos, su mirada se volvió depredadora, mostrando todos sus dientes y haciendo brillar sus ojos.

— Veamos que tal es tu aguante, amor.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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