
«La luna de un alfa» Fic toll de Nathaly Kaulitz
Capitulo 12
By: Bill
El sol se filtraba por la ventana de la habitación. Estiré mi cuerpo y solté un largo suspiro al sentir como mis músculos tensionados se relajaban un poco, sentía un dolor punzante en el trasero, el alfa no se detuvo hasta hacerme gimotear por piedad, me había tomado en su oficina, en el baño, en el comedor, y finalmente en su habitación; marcamos toda la casa con nuestra esencia. No podía evitar sentirme avergonzado solo de pensar en lo que olerían los lobos cuando entraron en la mañana. ¿Qué pensaría Ría de mi? Ya podía imaginarla sintiéndose orgullosa.
Negué con la cabeza mientras me levantaba de la cama, pero al intentar avanzar un paso, mis piernas fallaron haciéndome caer al suelo.
—¡¿Se encuentra bien joven?! — Gritó Emily, entrando corriendo a la habitación. Me ayudó a levantar y colocó una bata sobre mi cuerpo desnudo.— Santo cielo, el Alfa puede ser una bestia cuando quiere.— Mencionó Emily con voz pícara, lo que me hizo ruborizar y evitar su mirada.— No te preocupes mucho, he sido su ama de llaves durante más de 200 años, prácticamente lo crié, y uno sabe lo que cría.
En seguida negué con la cabeza, señalando mi pizarra, haciendo que Emily se girara y me la pasara.
—»Él fue amable».— Escribí seguro de mis palabras, el alfa se había portado demasiado tierno conmigo, en cada caricia que deba a mi cuerpo podía sentir el inmenso cariño que me tenía.
—Sí, cariño, dile eso a tu trasero.— Dijo Emily bufando con una sonrisa.
No podía negar que la mujer tenía un punto, mi adolorido agujero clamaba por un baño caliente y podía sentir el ardor de mis muslos donde Tom me había estado mordiendo como si de un juguete masticable se tratara.
—Te prepararé un baño y te ayudaré a llegar, ya verás que te sentirás como nuevo con eso.
—»Gracias».— Escribí agradecido.
Tres horas después y luego de lograr caminar por mi propia cuenta, gracias a la curación rápida de mi cuerpo, decidí ir a caminar un rato por la mansión, el lugar era gigante y nunca había tenido la suficiente valentía como para aventurarme solo por el espacio.
Las paredes eran de color crema y reflejaban la luz del sol, haciendo que el espacio se viera mucho mas grande, los jardines estaban llenos de flores y algunos árboles frutales que el alfa me había mencionado con mucho orgullo.
Llegué has las escaleras de la entrada principal y justo cuando iba subiendo, escuché unos gritos.
—¡No es como si este lugar no me fuera a pertenecer en unos meses, Gustav! ¡Te conviene quitarte de mi camino!.
Miré curioso a la furiosa chica que le gritaba al beta, la mujer tenía pómulos altos y una nariz respingona que la hacían ver como una muñeca francesa, sus ojos eran de color verde jade, y se encontraba furiosa, extremadamente colérica.
Manoteaba lejos del beta y seguía gritando, mientras exigía ver al alfa.
—¿Acaso crees que…?— la chica detuvo su discurso al notar mi presencia. Me miró fijamente, ni siquiera me había dado cuenta de cuando había salido de mi pequeño escondite en la escalera.
—¿Qué es eso?.— Preguntó, y Gustav giró para mirarme con ojos cansados, pasándose una mano por la cara.
—Señorita Dove, el chico no es importante, es solo un prisionero, si usted me espera un momento, el Alfa saldrá a verla.
—¿Me crees estúpida, Gustav? ¿Un prisionero caminando libremente por la mansión? ¿Un prisionero usando una de las camisas de Tom?
Comencé a mirar hacia los lados sin saber qué hacer, estaba dando la vuelta para regresar a mi habitación cuando escuché la voz de la chica llamarme.
—Ven aquí, niño.
Miré a Gustav, quien negó con la cabeza. Aun en contra de mis instintos, decidí subir por completo.
—Pareces una muñeca de porcelana.— Curiosamente, la mujer me sorprendió porque en nuestro primer encuentro tuvimos exactamente los mismo pensamientos sobre el otro.— ¿Te lo estás cogiendo?.— Preguntó de forma fría y negó con la cabeza.— Lo lamento fue una pregunta estúpida, es obvio que te lo estás cogiendo, la verdadera pregunta aquí es, ¿seguirás en la mansión cuando Tom y yo nos casemos?
Detuve el movimiento nervioso que tenían en mis manos y la miré aún procesando aquella pregunta, la chica era una omega, pero lucía mucho más segura y elegante de lo que yo jamás sería.
—No es que me incomode, realmente creo que me haría bien tener algo con lo que Tom pueda desahogarse, pero no pretendo dejar que el amante de mi futuro esposo esté libre por la mansión durante nuestros eventos sociales o cuando mis hijos nazcan.
¿Hijos? Solo de escucharlo, mi vista se posó en el cuerpo de Dove prestando especial atención a su vientre plato.
—No estoy embarazada, aún no. ¿Cuántos años tienes, siquiera eres legal?.— La omega me miraba con diversión en los ojos.
—Señorita Dove — Gustav intervino—, por favor pare, el Alfa no estará feliz con eso.
—Oh, por favor, Gustav. ¿Cuándo él está feliz por algo que hago?
Había dejado de escuchar aquella conversación, ya que mi cuerpo empezaba a temblar, no me sentía nada cómodo y tenía un fuerte impulso de vómito, como si todo lo que había desayunado quisiera ser devuelto en los altos tacones de la omega, mis ojos me ardían producto de las lágrimas que amenazaban con salir y mi corazón se rompía con cada palabra ofensiva que me decía.
—Dove….— Salté al escuchar la voz gruesa del alfa tan cerca, y mi cuerpo se estremeció al sentirlo presionarse desde atrás de mi espalda.— ¿Estás bien?.— Me preguntó al oído.
Asentí, mientras intentaba alejarme de el, cosa que Tom evitó colocando un brazo alrededor de mi cintura.
—Te he dicho más de una vez que no puedes venir a mi casa sin previo aviso.— Hablo el Alfa amenazante, pero aún así, a aquella omega no parecía importarle.
—Quieres decir nuestra casa, querido.
—Dove…
—Sí, sí, siempre el tono de advertencia, como sea, solo vine a decirte que los preparativos ya están listos, mi hermano insiste en que la boda se haga en un mes.— Finalizó la omega para después mirar el brazo que tenía en mi cintura.— Termina tus pendientes antes de eso.
Sin decir una palabra más, se dio vuelta y salió de la mansión. Tuve que usar todas mis fuerzas para alejarme del agarre de Tom.
—Bill, escúchame —Trató de decir, pero yo negué con la cabeza y salí corriendo del lugar.
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Narrador
Tom suspiró, mirando a Gustav.
—¡Tom, no puedes culparme por esto!.— Gritó Gustav, tratando de tranquilizar al Alfa que tenía presionado el tabique de su nariz, gruñendo.
La pequeña bastarda siempre sabía cómo ser una molestia para Tom, un mes, en 30 días estaría casado con Dove Wolksn, y entonces… ¿qué haría con Bill?
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Sus pies lo llevaron al jardín, ni siquiera había planificado a donde ir solo quería alejarse del alfa. ¿Una prometida, matrimonio, hijos?
Bill no era tonto, aun seguía aprendiendo sobre el mundo, pero conocía suficiente maldad como para saber cuando algo no estaba bien. Tom lo estaba usando, él se entregó por completo al alfa, pero ahora se preguntaba ¿algo de eso fue real? para él sin duda lo fue, pero no cree que para el jefe de la mafia, comprometido con una preciosa omega lo haya sido.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, se dejó caer en el pasto y metió su cabeza entre las rodillas.
Se sentía tan estúpido.
—¿Bill?.— Escuchó la voz de Ria.— Oh, cariño.— La omega se sentó a su lado y le acarició los cabellos.— Lo siento, creí que él ya había solucionado ese problema, no pensé que fuera capaz de ponerte una mano encima sin hacerlo, evidentemente me equivoqué — Ria suspiró.— ¿Quieres estar lejos de él un rato?
Bill levantó la mirada.
—»¿Lejos?».— Preguntó Bill con miedo.
—Si quieres, te podría sacar a dar una vuelta, incluso nos podríamos ir de aquí si quieres, no es necesario que te quedes con ese idiota.
—»No me dejará ir»
—No le daré opción.
—»No lo entiendes, Ria, soy suyo».— La última seña salió de forma triste.
—Escúchame, aun no te ha marcado, Bill, él pudo haber tenido tu cuerpo, pero sigues sin pertenecerle.— Bill se tocó el cuello mirando a lo lejos.
—»Bueno al menos ahora se por qué no lo hizo»
—Bill..
—»Me siento estúpido, le he creído todo lo que me ha dicho y lo peor de todo es que lo seguiría haciendo. No me quiero ir, Ría, porque él es todo lo que tengo»
La omega se arrojó encima de él haciéndolo acostar en el pasto, tomó sus muñecas entre sus manos y se sentó a horcajadas en su estómago.
—Escucha esto muy claramente, Bill, nunca, pero nunca creas que una persona es tu mundo entero, te he enseñado las maravillas que hay en el planeta, todo lo que hay más allá de estos muros, y junto a todas las cosas nuevas por ver y probar también hay personas. Sé que ahora se siente como si fuera el fin del mundo, pero Tom es solo un alfa más en una extensa lista de imbéciles que existen.— Finalizó Ría y se levantó de encima de él y le extendió una mano.— No te forzaré, mi oferta siempre estará en pie para ti, pero si quieres estar aquí, siempre te acompañaré, es tu decisión.
Bill sollozó sin lágrimas y asintió enérgicamente con la cabeza.
Ahora, esa era la cuestión: ¿irse o quedarse?
Continúa…
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