La luna de un alfa 13

La luna de un alfa 13

«La luna de un alfa» Fic toll de Nathaly Kaulitz

Capitulo 13

Narrador

Tom entró a su oficina dando zancadas, tomó las cosas del escritorio y las arrojó al piso, su sangre hervía, quería quemarlo todo a su paso.

Era consciente de que había lastimado a Bill, había hecho lo único que se prometió nunca hacer. El rostro del omega mientras veía a Dove, se grabó en su retina con láser, el chico no era estúpido, sabía lo que la presencia de una prometida significaba y entendía en qué lugar lo dejaba eso.

—Mierda.— Dijo Tom frustrado. Gustav y Georg se acercaron a él de forma cautelosa. — ¿Dónde está?

—En el jardín con Ria.

—No dejen que salgan de la mansión.

—Alfa, Ria no estará feliz con esa decisión.

—¡Me importa un carajo lo que quiera Ria en estos momentos! Necesito solucionar mi mierda primero.

Georg que había estado callado hasta ese momento, carraspeó levemente para llamar su atención.

—¿Y si cancela el compromiso?. —Preguntó, ganándose un golpe en la cabeza de Gustav.

—No seas imbécil, la alianza con la familia Wolksn nos abrirá campo en todo Estados Unidos, Tom será el dueño del mundo.

—Pues ya lo es, al menos de una parte, he estado dudando sobre esta alianza desde el principio. La princesa Wolksn no quiere este enlace, solo está cediendo porque la tienen atada de manos y el Alfa tampoco se ve muy emocionado de estar con ella.

—¿Ahora eres sensible, Georg? ¿Te salió un corazón de repente?

—Basta, los dos. Me encargaré de esto, solo debo pensar en la mejor forma de lidiar con ello.— La voz de Tom salió tensa y cansada.

—Mira Alfa, solo para que quede claro, me agrada Bill, mucho.— Señaló el rubio.— Pero no quiero que terminemos en una guerra inútil, solo porque no quieres darle el título de amante al niño; a la larga, Dove lo toleraría si es que lo sabes negociar. Pero si cancelas el compromiso su hermano nos joderá a todos.

—Lo entiendo, Gustav, ahora váyanse los dos.— Finalizó el Alfa y los betas hicieron una pequeña inclinación y salieron del despacho.

Perder a Bill no era una opción, el chico era suyo, para siempre, el problema era cómo lograría convencerlo de quedarse con él. Mas ahora que la presencia de Dove se ceñía como una sombra encima de ellos.

Se acercó al mini bar y se sirvió un trago, mientras encendía los monitores, tenía cámaras por toda la casa, pero le dejaba la vigilancia a sus betas, sin embargo con la presencia de Bill en el espacio, había empezado a usarlas para vigilarlo de cerca.

El omega tenía una rutina, todas las mañanas se levantaba con él, se duchaba e iba a estudiar, pasaba las mañanas aprendiendo con Ria, luego iba a nadar un rato, espacio en el que a veces Tom se unía para ayudarle. Y al acercarse la noche, cenaba con el alfa en el comedor, contándole un poco de su día. Eran momentos simples, que devolvieron al alma del alfa, un poco de la calma que le había rodeado  hace tantos años.

Hoy, Bill no cumplió con su rutina. Se encontraba sentado en el jardín, viendo fijamente los rosales, acercó su mano a ellos e intentó tomar un capullo, alejó su mano rápidamente y vio cómo la sangre salía de donde se había lastimado. El chico era ingenuo y totalmente indefenso, ni siquiera conocía lo suficiente del mundo, como para entender que las rosas por hermosas que fueran siempre tendrían espinas.

Tom apagó el televisor y salió rumbo al jardín, no lo perdería, no se daría el lujo de vivir sin Bill, no ahora que por fin habían unido sus cuerpos.

—»Odio esto.»— El omega le mostró su pizarra antes de siquiera llegar a su espacio, era como si lo sintiera.

—Yo también lo odio.— Dijo Tom soltando un gran suspiro.

—»Pero tú lo ocasionaste.»

—Lo sé, Bill, y lo lamento.

—»Eso no me sirve.»— Escribió Bill con el semblante increíblemente exhausto.— «¿Algo fue real?»

Tom se lanzó hacia adelante e hizo que el omega lo mirara a los ojos, mientras le sostenía el rostro.

—No te he mentido, Bill, no a ti. Sé que ahora es difícil para ti creerme, pero te prometo que arreglaré esto.— Las palabras de Tom hicieron que los ojos del lobo más joven se llenaran de lágrimas.

—»Me tuviste anoche, creí que eso cambiaba las cosas entre nosotros para bien, que por fin éramos uno, pero ni siquiera me marcaste, ahora es obvio el por qué».— A Tom le dolía el corazón de solo escuchar al chico, hizo que su primera noche se sintiera como algo sucio, aun cuando fue perfecta para él.

—Las cosas cambiaron anoche, Bill, eres mío, no te marqué porque no es justo que lo haga sin la ceremonia apropiada, pero eso no cambia los hechos.

—»Yo sé que soy tuyo, Tom, la verdadera pregunta aquí es: ¿tú eres mío?».— Tom Juntó su frente con la de Bill y cerró los ojos.

—Lo soy, enteramente tuyo.

Una parte de él quería simplemente irse y dejar todo atrás, olvidarse del sótano, de su horrible familia, del dolor que causaba el abandono y de Tom. Oh, como desearía poder olvidarse del Alfa, pero sabía que era imposible, el alfa era su todo, no había poder en la tierra que hiciera que él dejara de pensar en él.

&

Bill suspiró mientras se acercaba al comedor. Luego de su conversación con Tom, había decidido quedarse, pelearía por lo que quería, ya le habían arrebatado todo en la vida, no le quitarían lo único que de verdad deseaba.

—Esto es una estupidez.— Escuchó la voz de Ria.— Solo debe romper el estúpido compromiso y plantarle cara al Alfa Wolksn.

—Sabes que es una verdadera estupidez, este conflicto conseguirá que maten a Tom.— La voz de Gustav salía de forma exaltada.

—¿Acaso no confías en tu Alfa?

—¡Son los Wolksn, Ría! Ese hijo de puta no tiene ni una pizca de complacencia en su sistema, y maneja a medio mundo.

—¡Y la otra mitad le pertenece a Tom! ¡Si él insiste en una guerra, nuestro lado tampoco se la pondrá fácil!

—Lo que no entiendo, Gustav, es por qué parece que te estás rindiendo antes de siquiera empezar.— Esta vez el que habló fue Georg.

—No me estoy rindiendo imbécil, estoy preocupado. Tom es mi única familia, no perderé a mi hermano, solo porque no quiere darle el título de amante a Bill.

Bill se alejó del comedor y siguió su camino hasta el cuarto, el título de amante. Ria le había explicado cómo funcionaba la mafia y los distintos roles en la manada, el Alfa, en este caso Tom, es quien tenía el poder absoluto, a su lado estaba su esposa o esposo legítimo, y debajo de ellos sus hijos, los príncipes herederos del imperio, sin embargo había un puesto más; los amantes, personas que tenían poder y prestigio, pero que jamás podrían subir al puesto de esposo o esposa, sus hijos no tenían ningún título en la gran línea de los jefes y solo se usaban como monedas de cambio entre familias.

Bill negó con la cabeza, no podía hacerlo, no era tan bueno como para ver a Tom con otra persona, incluso si era una omega que no amaba, ellos tendrían hijos, serían una familia ante todos. Preferiría morir a presenciar algo así.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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