La luna de un alfa 15

La luna de un alfa 15

«La luna de un alfa» Fic toll de Nathaly Kaulitz

Capitulo 15

By: Tom

Elegir el camino de la mafia me ha mantenido en varios aprietos durante toda mi vida, tuve que quitar vidas, comercializar con las cosas que nadie quería creer que existían, ver el peor lado de la gente y sacar mi más cruel y despiadada versión. Incluso así nunca me he sentido mal con el desarrollo de mi mundo, ser un Alfa como tal y manejar el lugar a mi gusto, soy demasiado ambicioso, una vez que tengo algo quiero más y más de eso.

Para nadie es un secreto que el matrimonio con la princesa Wolksn me pondrá en la cima del mundo, no sólo anularía las relaciones hostiles con uno de mis más grandes contrincantes, sino que me daría poder en las decisiones del negocio en Estados Unidos; es todo lo que había estado esperando, todo por lo que he estado trabajando por décadas, si tan solo ese todo no implicará herir a Bill.

—Alfa.— Llama Emily y asoma su cabeza por la puerta del despacho después de tocar.— Los hermanos Wolksn están aquí.

Suelto un gruñido, haciendo que la beta salte con miedo.

—Lo lamento, diles que pasen.

Dove y Dieter Wolksn, los hermanos más famosos del mundo de la mafia, ambos en mi mansión, entrando a mi despacho como si fueran los jodidos dueños del lugar.

—Tom.— Habla primero Dieter sentándose en uno de los sillones de mi oficina.

El hombre usa un traje de tres piezas y tiene el cabello perfectamente peinado, a su lado se encuentra Dove, sonriéndome como si fuera navidad.

—He escuchado cosas muy preocupantes, amigo.

Sin decir nada, sirvo unas copas de whisky, las cuales pongo frente a ellos con un vaso en la mano.

—Lo imagino.— Respondo restándole importancia.

—Dove no es una persona celosa, de hecho es todo lo que podrías desear en una esposa, Tom .— Dieter suspira como si sus palabras le costarán.— Yo, por otro lado, soy increíblemente territorial y orgulloso. Odio incluso la idea de que mi perfecta hermana vaya a tener que compartir nuestro apellido con un esposo que tendrá al hijo bastardo de una puta muerta en su cama.

Dove se estremeció cuando su hermano puso un brazo a su alrededor. Al escuchar sus palabras ofensivas hacia Bill, rechino los dientes, pero contuve mi respuesta.

La omega se separa de su hermano y echó su largo cabello azabache hacia atrás, puso sus ojos en mi y sonrió.

—Nos quedaremos unos días, cariño, solo para realizar la fiesta de compromiso en la mansión.

—Allí me mostrarás tu decisión, Tom, espero que nuestra alianza se pueda mantener.— Finaliza Dieter y se levanta del asiento tendiendo la mano a su hermana. Ambos lobos se veían como demonios a los ojos del mundo, con miradas oscuras y perfiles aristocráticos. Era consciente de lo que se podían convertir si tomaba una decisión que no les gustara; no sería una guerra, sería un baño de sangre sin fin, ambos clanes entrarían en un infierno. 

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Narrador

Bill sabía que los hermanos Wolksn habían llegado a la mansión, Ria le recomendó mantenerse lejos de su camino.

—Son tan malos como nosotros, Bill, solo que serán peor para ti, después de todo a nosotros tú nos interesas, pero para ellos solo eres alguien de quien pueden prescindir. — El omega se estremeció al recordar las palabras de su amiga.

Salió de su cuarto y caminó hacia el jardín.

—Bill.— Lo llamó Gustav.— Necesito hablar contigo.

Bill asintió y se sentaron en un banco junto a los árboles.

—Mira Bill, eres un gran lobo y sé que nada de lo que está pasando es tu culpa, créeme.— Gustav bajó la vista sin querer mirarlo.— Pero eres el único que puede hacer algo.

—»No entiendo que quieres».—Le tocó suavemente el hombro para que viera sus señas.

El beta evitó su mirada y después de sacudir la cabeza un poco lo volvió a mirar

—Quiero que dejes a Tom.— El tiempo pareció detenerse para Bill.— Te daré un lugar donde vivir y una manutención, incluso te inscribiré en la universidad o te pagaré algunos viajes por el mundo.— se detuvo un segundo.— Te daré lo que quieras, pero debes salir de su vida.

—»No lo haré».— Negó varias veces.—»Él es mío y yo soy suyo, no me quiero ir»

—Bill las cosas no funcionan así.

—»¿Por qué no?»

—Porque es el puto mundo real, Bill. ¿No lo entiendes?.— El beta se levantó enojado.— Tú serás la muerte de Tom.

Se fue, dejándole esas últimas palabras al omega.

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By: Ría

El ambiente en la mansión estaba tenso desde la llegada de los Wolksn, solo los había visto una vez en toda mi vida en una gran gala que organizaron en mi casa, ambos eran impresionantes e imponentes, los mellizos eran mayor qué yo por apenas unos años, pero se sentía como si fueran mucho más maduros.

Me habían encargado dejar a Bill en su habitación con algunos snacks y libros mientras bajaba a nadar un rato, el omega no había querido acompañarme por temor de encontrarse con Dove.

Desaté la bata que tenía puesta y me sumergí en la piscina, estaba aclimatada por lo que el agua se sentía tibia al contacto con mi piel.

Me encantaba nadar, era como si estuviera en un segundo hogar, como si todos mis problemas se quedaran arriba en la tierra, todos los malos pensamientos, todo los recuerdos, todas las culpas.

Me quede flotando un rato mientras pensaba. «Gracias por estar viva» recordaba las palabras que me había dicho Bill. Nunca pensé que alguien me fuera a agradecer por eso, no cuando no deseaba estarlo, no tenía pensamientos suicidas, pero francamente la muerte me era indiferente, solo otro paso que mi alma debía dar. Quería disfrutar de mi tiempo en la tierra pero había pasado demasiado tiempo sufriendo como para decir que la experiencia era buena, algunas veces las pude calificar como un siete de diez. Pero Bill, el omega hacía que la vida se viera un poquito más rosa, como si el final feliz que él prometía fuera a ser real. Me pregunto cómo una criatura que ha pasado por tanto puede ser tan sabia.

— Vaya, no pensé encontrarme con una sirena en la casa de Tom.

Apenas escuché esa voz me enderecé rápidamente y levanté la mirada hacia la omega. Dove me observaba con una sonrisa depredadora en su rostro.

—Tu cabello brilla — Dijo y me fijé en los mechones rojos que se habían soltado de la coleta.— Justo como la sangre.

—Gracias.

La omega se acercó a la orilla y levantó mi bata que se encontraba en el suelo.

—Así que, el omega.

—¿Qué con él?

—¿Cuánto tiempo más crees que se esconda de mí?

Salí del agua y le arrebaté la bata de las manos.

—No se está escondiendo.— Mentí.— Ha estado ocupado.

—Eso es difícil de creer.

—No importa lo que creas.

—¿Por qué nunca te presentas a las reuniones de líderes?

Su pregunta me hizo mirarla sin saber qué decir, no sabía que ella estuviera atenta a mi presencia.

—No tengo la necesidad.

—Es una lastima, siempre es un espacio muy entretenido, te ayuda a ver como luchan por comprobar quién tiene la polla más grande.

Su comentario me hizo soltar una ligera risa y empecé a secarme el cabello con una toalla. Le di la espalda a la omega para mirar el cielo.

—¿No pueden solo intentar otro acuerdo?.— Pregunté luego de una pausa.

—¿Cuál, exactamente? No hay nada más fuerte que la sangre para los lobos, solo un enlace lograría nuestras metas.— Respondió Dove bufando.

—Ya…

Dove se acercó a mi cuerpo de forma sigilosa como un depredador, a pesar de ser una omega, ella era más alta que el promedio, eso -acompañado de su postura y ojos azules- la hacían más intimidante. Perfecta para Tom.

—Quizá la forma sea colocando la corona en otra persona.— Me susurró al oído.

—¿Qué?

—Dove.— Una voz de hombre llamó la atención.— No juegues con lo que no te vas a comer.

La omega se alejó de mi cuerpo, no sin antes pasar uno de sus dedos por mi cuello haciéndome estremecer.

—Oh, vamos, hermano.

Me giro, viendo por primera vez después de mucho tiempo a Dieter Wolksn. El hombre era una réplica de Dove solo que mucho más alto y claro todo un alfa. Sus ojos, a diferencia de los de su hermana, tenían un solo color, gris, como una tormenta. Tenía puesto un traje y no tenía ni un solo cabello fuera de lugar. Al lado de él y su perfecta hermana, sentía que desentonaba, ya que tenía el cabello escurriendo de agua y estaba usando solo su traje de baño cubierto por una bata corta.

—Me disculpo por lo que sea que haya dicho.— Dijo el hermano mirándome de arriba a abajo.— O hecho.

—No hizo nada.— Respondí, alejándome de ellos dando pasos largos.

—Ria.— La voz de Dieter me detuvo.— Dile al omega que no mordemos.

—A menos que lo pidan.— Ahora habló Dove, soltando una risita

Las risas de Dove fue lo último que escuché, antes de subir las escaleras.

«Esos hermanos están locos»

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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