La luna de un alfa 17

La luna de un alfa 17

«La luna de un alfa» Fic toll de Nathaly Kaulitz

Capitulo 17

By: Tom

Sentía mi mente totalmente nublada por el peso de las acciones que estaba teniendo mi omega en este momento. Bill quería dejarme, me abandonaría para irse lejos con Ria, sabía que el lobo estaba teniendo un fuerte conflicto interno por la situación actual, pero nunca imaginé que fuera a tomar tal decisión. Sin embargo había algo que el pequeño no consideró en su plan y era la fuerte obsesión que mi alfa tenía con él, si Bill creía que lo dejaría fuera de mi vista por más unas pocas horas, estaba muy equivocado. Incluso en los días en que no podía reunirme con él, lo observaba a través de las cámaras de la mansión y mis betas se encargaban en darme actualizaciones constantes de Bill.

Con lo ingenuo que era Bill, no alcanzaba a ver la amplitud de mis deseos, lo extremos que podrían llegar a ser mis actos, con tal de no perderlo.

Lo tenía acorralado contra la pared, con una de mis manos sujetando sus muñecas por encima de su cabeza y la otra delineando suavemente la franja de piel que se mostraba entre su camisa y el pantalón corto que llevaba.

—Si insistes en el tema, tendré que meterte mi respuesta en esa dura cabecita que tienes.— Acerqué mi boca al cuello pálido de Bill y le di un pequeño mordisco.— ¿Quién diría que el dulce omega que rescaté podía llegar a ser tan terco?.— Bill negó varias veces con la cabeza.— ¿No? ¿No seguirás siendo terco? o ¿No acatarás mis órdenes?

Sus ojos reflejaban angustia y deseo. Lo que sea que estuviera en su mente, lo estaba atormentando, impidiendo incluso responder cómo quería a mis atenciones.

Mi alfa gruñó por no lograr su objetivo y arrastré al chico hasta el sofá, me senté primero y luego lo puse a ahorcadas sobre mis piernas, haciendo que sus manos se apoyaran en mi pecho.

—¿Qué voy a hacer contigo?.— Le pregunté y le quité la camisa para acariciar sus hinchados pezones.— Quizá deba marcarte, atarte a mí para siempre.— Lamí su frágil pezón, mientras Bill gemía.— O aun mejor.— Lo acerqué a mi cuerpo, apretándolo contra mi ya dura erección.— Debería embarazarte de una buena vez, y llenarte de mis cachorros; sé que nunca podrías dejarlos, tendrías que quedarte aquí, conmigo, por toda tu vida.

Recibí un gemido ahogada de Bill que me hizo sonreír.

—Tal parece que la idea no te disgusta.

Abrí los pantalones de Bill dándome cuenta de que no llevaba ropa interior, mi alfa gruñó apreciativo, la erección del omega goteaba de forma obscena, mientras que con mi mano la fui envolviendo dando sacudidas constantes.

Seguí mordiendo sus pezones al ritmo de los movimientos que hacía Bill sobre mi polla con su trasero.

Bill se removía desesperado por alcanzar el orgasmo sobre mi regazo, y empezó a restregarse contra mi erección haciendo que lo succionara mas bruscamente.

—Más.— Paré al escuchar ese hermoso sonido proveniente de él, haciéndome detener un momento mis atenciones para verlo a los ojos, sonreí brillantemente mientras juntaba su frente con la mía.

—Por fin te hice hablar.— Bill tembló en mis brazos al darse cuenta.— Sí, cariño, es obvio que sé sobre tus conversaciones con Ria.— Dije lamiendo suavemente sus labios.— No estoy enojado, no hay otra loba en el mundo con quien preferiría que sintieras tanta confianza.— Volví a tomar su erección para masturbar con gentileza.— Desearía que tus primeras palabras hubiesen sido conmigo, pero está bien, iremos a tu ritmo, siempre a tu ritmo, Bill.

Las sacudidas que daba se volvieron más rudas con cada palabra que decía, era como si en el fondo, sí lo resintiera por sus acciones, aun cuando mis palabras habían dicho lo contrario.

El omega gritó al sentir que por fin alcanzaba el clímax, su cuerpo temblaba por la intensidad de su llegada.

— Bien hecho, amor.— Susurré contra su cabello.

.

By: Bill

Mis ojos se llenaron de lágrimas, me abracé a mi alfa enterrando mi cara en la curvatura de su cuello.

—No lo entiendes, no tengo nada, nunca he tenido nada más que miedo y dolor, incluso la capacidad de odiar fue algo que perdí hace mucho.— Dije entre sollozos que hacían que mis palabras salieran difusas.— Pero tenerte a ti, poder entregarme a ti, es lo más maravilloso que me ha pasado, me has devuelto más que la libertad, me has dado ganas de vivir, no puedo perderte, no quiero.— Mi respiración se volvía irregular.— No puedo perder al único que me hace querer seguir con vida.

Tom me abrazó con fuerza, soltando un gran suspiro.

El alfa me dejó llorar un buen rato, dando suaves palmaditas sobre mi espalda y susurrando palabras tranquilizadoras a mi oído.

Una vez que logré calmarme, Tom me hizo levantar la cabeza y mirarlo a los ojos.

—Hola.— Me dijo con una hermosa sonrisa que iluminaba su rostro y limpió los rastros de lágrimas que quedaron en mis mejillas, viéndome de una manera tan dulce que sentía como mi corazón se detenía por un segundo.

—Hola.— Le respondí con timidez.

—Tienes una voz hermosa.— Soltó y me hizo e sonrojar— Bill —Me llamó—.  Nunca me perderás. Dime algo, ¿confías en mí?

—Sí, pero…

—Sin peros, si confías en mí, debes hacerme caso en esto.— Tom besó mis ojos, intentando bajar la hinchazón que probablemente tenían.— Confía en mí, tengo un plan y voy a necesitar tu apoyo para llevarlo a cabo. ¿Me ayudarás?.

Suspiré, había perdido esta batalla mucho antes de siquiera haber empezado.

—Sí —Respondí y Tom me sonrió brillantemente.

Traté de removerme un poco, intentando acomodarme sin molestar mucho la dura polla que seguía teniendo Tom.

—¿Lo decías en serio? —Pregunté después de unos minutos haciendo que Tom detuviera las caricias que le estaba dando a mi cabello.

—¿Qué?

—Lo de marcarme y lo de… los cachorros —Dije sonrojado y Tom me miró durante un minuto entero sin responderme.

—Bill, ¿sabes a qué me dedico? —Solo Asentí.— No soy un príncipe azul, manipulo, asesino, trafico; soy la definición exacta de un villano. Los héroes salvan y se sacrifican, yo no estoy dispuesto a ello, yo engaño y acomodo todo a mi favor para conseguir lo que quiero.— Dijo tomando un mechón de mi cabello en sus manos.— Y en estos momentos, tú eres lo que más quiero en el mundo, haré lo que sea para conseguirlo, tanto si mis métodos son moralmente aceptados como si no.

Sus palabras me sonrojaron y bajé la mirada, no podía soportar la intensidad con la que Tom me estaba mirando, como si pudiera devorarme de un solo mordisco.

—Me dijiste que eras mío.

—Lo hice, y tú decidiste compartirte conmigo, decidiste entrar a la boca del lobo a pesar de todas las advertencia que te di, te dije que no habría vuelta atrás, forjaste tu destino y ahora tendrás que vivir con ello.

Fue como si en ese momento pudiera ver cómo se empezaba a formar una jaula invisible a mi alrededor, pero esta vez no estaba solo, ahora me acompañaba mi alfa, mi compañero, mi Tom, y por él entraría en esa o mil prisiones más con los ojos cerrados. Tom pensaba que había caído en su trampa, pero era lo contrario.

No pude evitar sonreír internamente. Por fin lo había conseguido, Tom era mío, completamente mío,

«serás su muerte»

Me congelé un momento, recordando las palabras de Gustav.

Ya es suficiente, lo había decidido, incluso si debía matar a los hermanos Wolksn, no permitiría que mi alfa muriera, primero quemaría el mundo si me obligaba a tomar ese camino.

—¿Te doy miedo?. — Preguntó Tom con voz dulce.

—Nunca. —Respondí, levantando la mirada y acaricié su rostro.— Está bien, confiaré en ti, me quedaré y nos encargaremos de esto.

Besé a Tom con firmeza, había tomado una decisión, Tom era mío y yo era de Tom, no había nada más que hablar.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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