
«La luna de un alfa» Fic toll de Nathaly Kaulitz
Capitulo 18
Narrador
Los preparativos de la fiesta de compromiso estaban siendo un dolor de cabeza, luego de la conversación que Tom tuvo con su omega habían decidido hacer una declaración oficial. No le tenía miedo a los Wolksn y francamente se estaban convirtiendo en un dolor de cabeza del cual quería librarse.
Ria seguía ayudando a Bill con sus clases y se encargaba de forma simultánea de apoyar a Gustav y Georg en el negocio.
Tom se había comprometido a no descuidar a su omega, era obvio que el chico se había sentido solo en el tiempo que él estaba ocupado, así que decidió que cada día sin falta, cenaría con el chico, y le dedicaría todas sus noches, le haría el amor y luego irían a dormir acurrucados, amaneciendo saciados y listos para un nuevo día.
Dove entró a su oficina haciendo resonar sus tacones altos, lucía impactante con su vestido largo y su cabello arreglado, pero Tom no sentía absolutamente nada al verla.
—Estás siendo irracional, querido —dijo Dove sentándose frente a él.
—No me importa tu opinión.
—Eso se nota. ¿Pero, recuerdas a quien sí le importa lo que tengo que decir?
—No te engañes creyendo que eres más que un bello adorno para tu hermano Dove, la autocomplacencia nunca ha sido tu estilo —respondió Tom de forma burlona.
—Dieter siempre consigue lo que quiere, Tom, y desde hace mucho desea una alianza contigo. Gobernar lo que queda del mundo, ¿no era eso lo que tú también querías?
—Mis deseos cambiaron, pueden quedarse de su lado del atlántico.
La omega negó con la cabeza, mientras pasaba sus uñas por el escritorio del alfa.
—Bueno, si esa es tu decisión. Pero luego no me culpes si terminas perdiendo algo valioso. —Se dio la vuelta y antes de cerrar la puerta giró su cabeza sonriendo— Dale mis besos al niño, es simplemente adorable. Y si en algún momento te aburres de él, no dudes en prestármelo.
—Largo —gruñó el lobo de Tom.
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—¿Y si hago algo mal? ¿Y si ofendo a alguien? —El omega se movía de forma nerviosa mientras Ría intentaba acomodar su cabello.
—Por la luna, Bill, necesito que te calmes. Todo saldrá bien. Tú mismo lo dijiste, confías en nosotros como manada y aún más importante confías en Tom como tu alfa.
—Lo sé, pero…
—Vamos, si te hace sentir mejor, te propongo algo, te voy a prometer que cualquier mierda que causen tú y tu alfa, yo lo arreglaré, es mi trabajo después de todo, y tengo la capacidad para ello.
—¿Y como…
—Solo cree en mí, soy mucho más capaz de lo que piensas, y conozco el tipo de los hermanos, narcisistas, egoístas arraigados a sus propios deseos —Ria le aplicó algo de bálsamo en los labios .—No son los primeros imbéciles con los que trato y, sin duda alguna, no serán los últimos.
La omega lo hizo levantar de su asiento y lo arrastró hasta el espejo de cuerpo completo.
—¡Voila! ¿A poco no soy la mejor?
—Es increíble —dijo Bill que tenía los ojos muy abiertos mientras se veía, el traje era impecable con un corte simple que entallaba su cintura y mostraba su escote de forma apenas decente. Los aretes de diamante colgaban de sus orejas y Ria se había encargado de maquillar el contorno de sus ojos con una sombra de color azul, solo un poco haciendo que su belleza natural resaltará a la vista. Nadie podría imaginar que hace un tiempo estaba encerrado en un sótano con poca carne en los huesos.
—Intenta mantenerte así y si Tom se acerca más de lo moralmente permitido, patéalo. No voy a dejar que arruine mi trabajo antes de la gran entrada —dijo Ría orgullosa y Bill se rió.
—No patearé a mi alfa.
—Cobarde.
—Grosera. —El omega le saco la lengua haciéndola reír.
Llegó la hora, se dijo. Era todo o nada.
.
By: Ria
-Tres días antes-
—Esto es más fácil de resolver de lo que crees —dije caminando alrededor del escritorio bajo la atenta mirada de Tom.
—¿Qué propones? —Preguntó Tom, tomando un sorbo de su trago.
—Solo ofrecerle otro tipo de alianza, no es necesario que sea un matrimonio.
—Quieren una maldita alianza de sangre. —Gruñó Tom.
—Y les daremos sangre. —Sonreí de oreja a oreja y me paré frente a el—. ¿Quién soy en esta organización?
—Eres mi par, la segunda al mando —mencionó Tom serio, sonreí satisfecha.
—Dime, Tom, ¿soy tu familia?
—Por supuesto, eres mi hermana. —Tom contestó sin dudar.
—Entonces ya sabes qué hacer —dije lo obvio y el ceño de Tom se frunció al darse cuenta de mis palabras.
—Ria jamás podría pedirte…
—Y por eso me estoy ofreciendo. —Me acerqué al alfa y tomé su mano para transmitirle confianza—. Además, me vendrá bien un cambio de aires, la Diosa sabe que este país me está matando. —Tom frunció aun mas el ceño inconforme con la propuesta—. Y sé que aceptaría.
—¿Por qué estás tan segura? —Preguntó Tom sin entender.
—Solo lo sé —Tom negó con la cabeza y gruñó bajo.
—Bien, pero solo temporalmente.
—Perfecto. —Él asintió y yo sonreí más que satisfecha.
Yo misma me encargaría de proteger el amor que tienen Tom y Bill, aun cuando tenga que dar mi libertad cambio.
Continúa…
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