La luna de un alfa 5

La luna de un alfa 5

«La luna de un alfa» Fic toll de Nathaly Kaulitz

Capitulo 5

Narrador

Seguía durmiendo cuando sintió al alfa llegar al cuarto. Desde que se había despertado por primera vez, sus días consistían en alimentarse y dormir, se sentía tan cansado todo el tiempo, que su cuerpo no quería hacer nada. Y estar allí con ese agradable olor a alfa rodeándolo, lo tenía en el paraíso.

Tom se había dado una ducha antes de llegar con el omega por lo que su cuerpo solo estaba cubierto por una suave toalla atada a su cintura, las gotas sobrantes de agua se deslizaban por sus músculos y desaparecían en el borde de la toalla antes de que pudieran terminar de ser vistas. Bill se sonrojó cuando el alfa levantó una de sus cejas al sentir su escrutinio.

¿Descansaste? .— Preguntó Tom a un sonrojado omega que solo asintió con la cabeza.— Sería bueno que comieras ¿tienes antojo de algo en particular?.— Preguntó una vez más. Pero Bill negó, tanto tiempo sin comer o teniendo cualquier cosa en su estómago, le habían quitado el interés por la comida.

Tom suspiró por su respuesta y se acercó a él, Bill parpadeó como un cachorro recién despertado y se acurrucó más en las cobijas.

Tom extendió una de sus manos y delineó su mandíbula.

Ya no te estremeces cuando te toco. ¿Es porque duermo contigo?.— Bill recargó  su mano sobre la de Tom y le dio dos toques con uno de sus dedos, recordando su acuerdo de comunicación anterior.

¿Entonces?.— Preguntó sin entender.

Era más complejo que eso, el omega no sabia como decirle que en el poco tiempo que llevaban juntos Bill dejó de temerle, quizá nunca le temió en primer lugar, se sentía cómodo y totalmente a salvo con el alfa alrededor.

La mano de Tom  se deslizó quitándole un poco las mantas para acariciar su cuello, los dedos del alfa  eran suaves, pero su toque se sentía en todo su cuerpo, era como estar rodeado de una corriente eléctrica. Acercó su cara a él, dándole pequeños vistazos todo el tiempo para medir su reacción, una vez que notó que el omega estaba cómodo, enterró su nariz en la extensión de piel cremosa que había descubierto, sus trenzas le hacían cosquillas al omega por lo que soltó un pequeño resoplido.

Tom se sentía en las nubes, rodeado del aroma del niño combinado con el suyo propio. Cuando entró al cuarto y lo vio delineando sus abdominales con estos dos grandes ojos, tuvo ganas de lanzarle a él y devorarlo, pero no podía hacerlo, el cachorro había pasado por tanto que lo último que necesitaba era un alfa follándolo hasta el cansancio después de despertar, quizá más adelante.

Tom no era un lobo decente, la mafia no tiene buenas personas en sus filas, pero había algo en ese pequeño pelinegro que lo hacía querer sacar todo lo agradable que había en él, ser dulce, comprensivo y -por la Diosa Luna- hasta protector.

Bill se removió de su agarre al sentir su lengua, el alfa estaba lamiendo como si fuera una paleta de hielo, sus toques empezaban a bajar hacia su cadera y de alguna forma las  piernas de Bill  ahora estaban abiertas albergando su gran cuerpo, los seguía separando la sábana, pero el omega se sentía totalmente expuesto.

El alfa se congeló en su lugar al darse cuenta de la situación, se levantó rápidamente y le dio la espalda.

Alístate para comer, puedes tomar cualquier cosa del armario, vendré por ti en diez minutos.— Dijo el alfa con voz ronca y salió de la habitación, dejando a Bill aturdido y con un viscoso líquido escurriendo de entre sus piernas.

El omega se pasó ambas manos por el rostro, intentando cubrir su sonrojo, no había nadie que lo mirara pero seguía sintiendo mucha vergüenza.

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By: Tom

Los diez minutos se convirtieron en veinte, para poder deshacerme de la molesta  erección con la única forma que encontré, masturbándome un rato, aunque nunca solía hacerlo. Mis instintos me estaban enloqueciendo, tener a ese omega ante mis ojos  todo perfecto y mirándome con sus largas y torneadas  piernas abiertas y su cuello lleno de mis marcas, me tentaban con la compañía de  mi mano  todas las  noches.

Vi al pequeño omega acercarse a la mesa del comedor con intención de sentarse en la silla de al lado. Pero  negué con la cabeza y le  señalé mi regazo. Era una técnica habitual con omegas que habían pasado por traumas, el hecho de apoyarles dejando que su lado más sumiso y primitivo fuera el que estuviera a flote, eso es lo que  estaba intentando con el chico; para fortuna del omega aún no había tenido que enfrentarse a otros lobos, pero yo no sabía cómo actuar cuando eso pasara.

El pequeño se acomodó en mis piernas con un sonrojo en sus mejillas.

Ya has recuperado algo de peso, ¿te sientes mejor?.— Pregunté y en seguida el dio un toque a mi mano.

Te traje algo para mejorar nuestra comunicación.—  Chasqueé los dedos y en seguida recibí una pizarra pequeña en mis manos, el aparato tenía un grupo de marcadores que le permitirían al omega comunicarse de forma más efectiva, puesto que no sabia lenguaje de señas.

¿Te gusta?.— Pregunté, y Bill asintió con la cabeza sonriente haciendo que su largo  cabello se sacudieran un poco.— ¿Cómo te llamas?

El omega dudó, me miró a los ojos y  luego extendí su mano para tocar  suavemente de mis  labios. Sacudió la cabeza y escribió en la pizarra

—“Bill”

Bueno Bill,  por hoy solo cenaremos para finalizar el día, pero mañana te llevaré a que arreglen tu cabello, a parte también quiero hacerte algunas preguntas ¿está claro?

Bill solo asintió con la cabeza.

La cena pasó de forma amena, le daba pequeños bocados de comida a Bill mientras yo comía de mi propio plato. Al finalizar, le limpié las manos con un paño húmedo y lo cargué hasta su cuarto.

Bill se estremeció al sentir la suavidad de la cama debajo de él. Cómo era costumbre, me  quité la camisa, quedando  solo con el pantalón de dormir, pude ver como el omega desviaba la mirada sonrojado, me acosté a un lado de la cama y jalé del omega hasta posicionarlo encima de mi pecho, pude escuchar el suave jadeo que salió de sus labios mientras su cuerpo se tensaba.

Descansa Bill.

No hubo respuesta, solo sentí como su cuerpo se fue relajando lentamente, hasta caer en un sueño profundo sobre mi pecho.

Suspiré frustrado, mirando a la oscuridad de mi cuarto. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estás haciendo conmigo Bill? Fueron los últimos pensamientos de la noche.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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