La sangre llama 11

La sangre llama 11

Fic Twc de Xim_Alien

Capítulo 11

—Muy bien, chicos. Tom, recoge los trabajos de tus compañeros, espero que hayas tenido la amabilidad de trabajar con Bill y te hayas esforzado por ese nueve.

—Sí, profesor.

Tom se levanta de su lugar y viene hacia mí, le extiendo el trabajo encuadernado y me sonríe de manera agradecida, se pasea por las fila recogiendo los de los demás y los deja sobre el escritorio del profesor. No nos da clase porque ya es la última semana de clases y ya no hay nada que ver, este trabajo valdrá como evaluación final.

Mientras dejamos correr el tiempo, unos están pegados al móvil, otros están dormidos, Tom bromea con sus amigos, volteo a ver a Gustav y está mensajeando con Hayley.

—¿Qué pasó, Gus?

—Nada, la invité al parque ésta tarde.

—Genial, eso es fantástico, ya estás avanzando.

—Sí, más o menos.

Los minutos pasan y la clase termina junto con el día. Salgo del salón junto con Gustav y vamos a los casilleros para dejar todo ya que no tenemos deberes por hacer.

—Bill, ¿te acompaño a tu casa? —Sale Tom y se coloca a mi lado.

—Iré al…

—Oh cierto, no te preocupes. Entonces, ¿en la tarde?

—Sí, tengo que hablar con Kyle.

—Muy bien, entonces paso por ti.

—A las cinco.

—A las cinco.

Repite confirmando y se va después de besar mi mejilla tiernamente. Salgo de la escuela y enfrente yace la camioneta de Gordon, subo y arranca hacia el centro comercial.

&

Las cinco y diez de la tarde y Tom no llega, pero para ser franco, ¿desde cuándo toma en serio la puntualidad?. De pronto mi celular suena al tener un nuevo mensaje.

Kyle:

«Hola, ¿te espero afuera de la tienda a la hora que termine mi turno? Te quiere, Kyle».

Bill:

«Sí, te veo allá».

Cinco con 13 minutos de la tarde. Suena el timbre de mi casa y no puedo evitar llegar corriendo a la puerta. En un sólo movimiento la abro sin esperar nada más. Él está ahí, con su sudadera que le llega hasta por debajo de su cintura, sus pantalones anchos y lo bastante largos para arrastrarlos en el suelo a cada paso, su gorra y la banda deportiva sobre su cabeza, la coleta alta con sus rastas, su mirada y sonrisa cautivadoras. Mi respiración se detiene a pesar de mi molestia por su notoria impuntualidad.

—Hola. ¿Llegué a tiempo?

—Por supuesto que no. Vámonos. ¡No tardo!

Cierro la puerta detrás de ese aviso mío para mamá. Bajo los escalones del pórtico y Tom viene detrás de mí, una vez ambos sobre la acera, empezamos a caminar con dirección a la plaza comercial. Llegamos a la tienda de discos pero decido sentarnos en una de las mesas del café de junto a esperar que él salga de su turno.

—¿Quieres que hable yo?

—No, yo iré y tú esperas aquí.

—Pero…

—Escucha, ese chico estuvo esperando mucho para que le aceptara una cita, y por fin que soy su novio llegas tú decidido a intentarlo conmigo. La mejor opción es que no te vea cerca.

—¿Por qué? ¿Tienes miedo a que me mate?

—¿Te dejarías?

—No, sé pelear.

—¿Pelearías por mí?

—Me regañé mucho el que no fuera capaz de decirte lo que sentía, así que sería lo menos que pudiera hacer con ese imbécil.

Mi pecho se infla de orgullo y mi mente me regaña por eso, pero mi corazón también ha celebrado ese comentario. De repente no sé si estoy feliz por haber escuchado eso de su boca o preocupado. Fácilmente se instala en mi pecho, además del orgullo repentino, una idea macabra de Tom convertido en una especie de monstruo sin control por sus emociones, dándome el indicio de que puede llegar a ser el peor de los hombres, una red flag excitante pero peligrosa.

Me resigno a dejarlo pasar y abatido, veo que pide dos cafés capuchinos. Pasan los minutos y nada de él, miro mi reloj y ya son las cinco y media. Ya es hora, vuelvo a mirar a la puerta de cristal deslizable un par de minutos más y sale de la tienda… Buscándome.

—Ahora vengo.

No escucho a Tom decir nada, así que sigo con mi camino hasta encontrarme con él, antes de estar frente a él, él ha visto de dónde vengo.

—Hola, amor. —Me saluda sonriendo.

—Hola —respondo con la mirada baja.

—¿Sucede algo?

—Necesito decirte algo.

Me mira aún con la mirada en mis manos que se frotan casi con odio entre sí. Y es eso lo que tengo, odio, por hacerle tanto daño a alguien que no se lo merece. No escucho su voz, levanto la mirada y ve por encima de mi hombro hacia la dirección en la que llegué a él.

—Ya lo vi… Pues mira… Vete, Bill. Vete y no me digas ya nada, sólo quiero que sepas que soy feliz porque me diste una oportunidad.

—Pero… —Lo miro confuso y a la vez sorprendido.

—No quiero escuchar y hacerme más daño, Bill. Estaré bien si no me dices nada, ¿de acuerdo?

Las lágrimas empiezan a adueñarse de mis ojos pero no las dejo salir.

—Espero que sepa amarte más de lo que yo lo hago, espero que te cuide, que cumpla cada uno de tus deseos, que cumpla cada uno de tus caprichos, espero que te defienda de quien sea, espero que sueñen y anhelen juntos, en verdad, Bill.

—Lo… lamento, Kyle.

—No, no lo hagas, yo sabía exactamente que nunca podría enamorarte, lo sabía pero te doy gracias por darme una oportunidad, en serio… Ahora vete y ya no digas nada más.

Toma con ambas manos mi cabeza y se inclina para besar mi frente.

—Ya déjalo. —Escucho la voz de Tom atrás de mí.

—Tú no te metas.

—Me meto porque soy su novio.

—¡Basta, chicos! —grito desesperado.

Ambos me miran y no puedo evitar sentirme patético. Yo, llorando en medio de dos chicos peleándose por mi en media plaza comercial.

—Que entienda de una buena vez que soy yo a quien amas, Bill.

Fulmino con la mirada a Tom para que se callara de una buena vez, no puedo creer que haya dicho tan grande idiotez.

—Está bien, sí lo entiendo y por eso, Bill, te deseo lo mejor.

Después de eso, lo veo caminar lejos de mí, hasta que se pierde de mi vista y yo sigo ahí, en el mismo lugar sin haberme movido ni un poco, parezco una planta inmóvil y en cierto modo, inútil.

—Lo lamento. —Escucho a Tom decir.

—No tenías porqué ser tan imbécil. —Le dejo saber con mucho más que enojo, derramando las lágrimas que se habían juntado, las mismas que salieron por fin de mis ojos, llenas de decepción a causa de cada una de sus hirientes palabras.

—Lo siento Bill, te besó y me sentí enfurecido.

Niego con la cabeza y comienzo a caminar rumbo a mi casa, aún con las lágrimas corriendo por mi cara, no puedo creer que haya ocurrido eso, Tom abrió la boca de más, de por sí me sentía muy mal, en ese momento me hizo sentir peor, si tan solo se hubiera puesto en los zapatos de Kyle… Y Kyle, lo lamento tanto, Kyle.

Continúa… 

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!