
Fic Twc de Xim_Alien
Capítulo 19
Al otro día despertamos y emocionado, apresuro a Tom lo más que puedo para salir y conocer, pasear, oler el aire de otra ciudad, y que pasemos más tiempo afuera y no adentro como ayer, que al bajar del avión lo único que deseaba era meterme a la cama.
Pronto estuvimos listos, teníamos ya todo preparado, una mochila con botellas de agua para los fos, dinero, una gorra cada quien y muchas ganas de salir de la casa. Ahora sólo faltaba convencer a Nicholas de que estaríamos bien, no fue hasta que Tom prometió que si algo pasaba, la primera persona en saberlo sería él, además de que también tuvo que asegurarle una rápida salida, y es que la mayor preocupación de Nicholas era que si llamaba el papá de Tom y él no estaría para contestarle, qué haría, así que Tom también debía tener la misma excusa que Nicholas para que la historia coincidiera y así, no perdiera su trabajo.
—Si mi papá llama le puedes decir que estamos en el cine, y que en cuanto pueda le devolveré la llamada.
—De cualquier forma, estaré nervioso. Déjenme acompañarlos, no notarán que estaré ahí.
—Tom, no hay problema. Vámonos ya —chillo desesperado. Entendía perfectamente a Nicholas, era su trabajo, Tom y yo su responsabilidad y todo junto en una ciudad nueva.
—Bien, pero no quiero notarte detrás de nosotros.
La sonrisa de Nicholas pareció una mía cuando mamá prepara su pastel de chocolate que tanto amo, como cuando abría los regalos de navidad, y cuando me enteré que le gusto a la persona que me gusta.
Bajamos del coche una vez que Tom le enseña a Nicholas la batería de su celular. Esta se encuentra con un 74 por ciento y Nicholas se ve satisfecho.
—Responda si le llamo, joven.
—Sí, no te preocupes. Estaremos bien.
Tom y yo avanzamos, mientras que Nicholas se queda en el auto, aún así pienso que de cualquier forma estará algunos metros detrás de nosotros.
Las calles son parecidas a las de Alemania, aún así la gente es diferente, los rostros parecen más amigables y más felices, hasta el cielo me recuerda que la estación del año es mi preferida. Tom y yo vamos de la mano y a la gente no parece importarle, de hecho, en nuestro camino por las calles y los puentes, encontramos a unas cuántas parejas de chicos, chicas, personas amándose y pasando un fin de semana increíble, con el perfecto clima en las cabezas.
Tom y yo pasamos el resto de la tarde en el centro comercial, un gigantesco complejo repleto de tiendas de todo tipo, ropa, música, libros, restaurantes, juguetes infantiles, de colección y por supuesto, para adultos. Tom y yo sonreímos al pasar por una de estas tiendas, nos vimos cómplices y al ver salir a dos chicas de la mano, sé que pensamos lo mismo, entrar ahí sería algo muy apresurado para nosotros, ni siquiera nos habíamos acercado al hecho de estar íntimamente cerca. Eso definitivamente quería que pasara ya, pero quizás debíamos tomarlo con calma.
Al salir del centro comercial, notamos que el cielo no está del mismo color que cuando entramos, ahora en lugar de tener colores azules en tonos claros, hay pinceladas moradas, naranjas y rojas. Me encanta. Sin embargo, al encontrar al coche, vemos a Nicholas hablando por teléfono.
—Aquí viene, él y el joven Bill entraron al cine. Llama en el momento perfecto. ¿Se lo comunico?… Sí, señor.
—¿Mi papá? —pregunta Tom en cuanto Nicholas guarda el celular.
—Sí, sólo quería saber si estaban bien. Le dije que habían entrado a ver una película.
—Bien. Vamos a casa.
Nicholas nos lleva de regreso a casa, Tom y yo entramos directamente a la cocina, y es que a pesar de haber comido afuera, Tom siempre tiene hambre o antojo de algo. Aún no entiendo porqué es tan delgado si come mucho.
—Perdóname, pero no conozco ninguna receta que no lleve carne —dice sacando un tazón con pollo frito del refrigerador.
—No te preocupes, no tengo hambre ahorita. Buscaré algún bocadillo.
Él empieza a comer una pierna de pollo después de sacarlo del horno de microondas, mientras yo como papitas fritas de un tazón. Tenía antojo de algo salado y picoso.
Luego de eso, ambos subimos a la habitación, me meto a la ducha y al salir, encuentro a Tom tirado en la cama, boca arriba, con los ojos cerrados, los labios semi abiertos y respirando lento y profundo.
Me seco el cabello rápidamente, y voy a sentarme a su lado, mirando lo tierno que se ve así. De repente me siento confiado, me inclino y dejo un beso en su mejilla, mi confianza aumenta y entonces me subo por completo a la cama para quedar encima de él, él abre los ojos de un segundo a otro y sonríe, me siento abrumado pero no hago nada que dé señales de arrepentimiento.
—¿Qué haces? —pregunta sin parar de sonreír.
—Intentando despertarte.
—Lo has conseguido.
Dice aquello acariciando uno de mis brazos, mismos que han quedado a cada lado de él para sostenerme.
Así, me inclino hasta que mis labios tocan sus labios, un beso profundo nos deja sin ganas de seguir hablando, pronto empiezo a sentir su lengua jugar con la mía, y eso me hace querer seguir haciendo lo que sigue, lo que sea que venga estaré dispuesto porque empieza a instalarse una sensación extraña en mi cuerpo, sé muy bien de qué se trata, y quiero hacerlo, él también se nota convencido, y entonces seguimos, sin dudas, sin atrevernos a preguntarnos si estamos haciéndolo bien o mal, sin dudar. Al final, se sentía que íbamos por buen camino.
Ya estaba encima de él, pero de un momento a otro, nuestros cuerpos quedaron de tal modo que terminé dándole la espalda, no entendía cómo estaba pasando, pero de pronto sentía la inercia de moverme, como si él fuera una ola y yo un pequeño bote. En un segundo estaba sentado en la orilla de la cama, conmigo en sus piernas, besando mi cuello, no podía creerlo, mi pene ya lo sentía lo suficiente erecto dentro de mi boxer y podía sentir su miembro al igual que el mío. Sus besos y sus manos trataban de tenerlo todo contemplado, sin embargo, quería otro tipo de atención, la necesitaba ya o explotaría.
—Creo que estoy listo —digo sintiendo mis mejillas arder.
—Hay cosas en este cajón, dame un segundo.
Intento levantarme pero él no me lo permite, conmigo encima de él, abre el cajón del velador junto a la cama, y saca un condón además de una botellita transparente.
—¿Desde cuándo está eso ahí?
—Los traje de Alemania —admite sin verme a los ojos—. Quiero que lo pases bien, que lo disfrutemos pero si te lastimo o no te sientes bien, dímelo y paramos.
—Inténtalo.
Estaba convencido de todo, lo único que me podría hacer retroceder sería que su tamaño fuera abismal, de lo contrario, no tendría la fuerza necesaria para detener todo el cúmulo de emociones en mi interior.
Lo veo desabrochar sus pantalones, saca su miembro no tan flácido pero tampoco tan erecto y mis manos lo detienen, tengo una idea de adultos, nunca lo había hecho y sin duda había algo de temor en mí, pero la curiosidad y mis ganas de crecer y experimentar en una ciudad desconocida, le estaban ganando a cualquier otro sentimiento.
Bajo de sus piernas y me pongo de rodillas frente a él. Lo veo reclinar su cabeza hacia atrás, no tenía ninguna experiencia haciendo esto, pero al escuchar sus jadeos, parecía que estaba haciéndolo bien. En cuestión de segundos, su tamaño aumentó considerablemente, sin embargo, mi boca sólo llegaba a cubrir la mitad de su falo, pues sentía algo de asco al querer meterla más. Parecía que él lo entendía, pero en otro momento, detuvo mi cabeza para que no la pudiera sacar de mi boca. No ejercía ninguna fuerza, sólo quería sentir la tibieza de mi boca.
—Qué bien se siente —dice entre jadeos.
—¿Te gusta? —pregunto cuando ha soltado mi cabeza y se deja caer en la cama.
—Sí.
Acaricio sus piernas y sigo mi tarea con más ahínco y con más ganas de hacerlo disfrutar. Aunque eso no dura mucho más, pues vuelve a incorporarse en la cama, y me hace subir encima de él. Rodeo su cuello y besándome, siento sus manos entrometerse en mis bóxers desde atrás, así me los baja y me los quita por completo, entonces me deja recostado en la cama, con el pecho en las sábanas, escucho que abre el tubito transparente, y en segundos, siento su punta en mi entrada, no puedo evitar sentir esa corriente eléctrica que es más fuerte ahora, me hace estremecer, él lo nota pero no dice nada, al contrario, se ayuda con uno de sus dedos y luego otro, luego de unos segundos ya no son sus dedos, es su miembro, entrando en mi cuerpo.
—Dime si quieres que me detenga.
—No —chillo, mis lágrimas son absorbidas por la almohada.
—No quiero que esto sea malo.
—No es eso, duele pero si no te mueves entonces sí me vas a lastimar.
—Lo siento. Nunca lo he hecho con un chico.
—Es lo mismo, ¡muévete!
Entonces lo hace, lentamente y con mucha precaución pero se mueve en mi interior, mis lágrimas siguen saliendo y siguen siendo absorbidas por la almohada, pero mágicamente se transforman en lágrimas de placer, deseo, lágrimas por saber que esto tendrá un fin.
Mi cuerpo se acostumbra rápidamente, y pronto adopto una nueva posición, mis rodillas y mis manos sostenían mi cuerpo, él sostiene mi cintura y así, nos dejamos envolver en un vaivén ruidoso, de pronto me siento avergonzado por Nicholas y pido a cualquier fuerza celestial que él no esté cerca, de lo contrario, no podré verlo al día siguiente, y es que sentía que mis jadeos tampoco podía callarlos más. Quería gritarle lo que estaba sintiendo, quería que supiera todo el gozo y el placer que me estaba enloqueciendo, pues mientras me follaba, su mano derecha atendía mi erección, mi vista estaba totalmente nublada y ya estaba cerca el fin.
—Tom, ya casi… me voy a correr.
—Yo también… ya estoy cerca.
—Hazlo dentro. —Me atreví a pedirle.
Su voz excitada era tan diferente, que quería almacenar esas notas en mi cabeza, y en el momento que su disparo se instaló en mi interior, no pude hacer otra cosa que llevar mi espalda a su pecho en reacción. Estaba extasiado, como si mi cuerpo estuviera poseído por algo que no me importaba.
—¡Oh, Dios mío! —susurré en cuanto salió de mi cuerpo.
Los dos nos dejamos caer en la cama, y me pregunto si esto sería así siempre que lo hiciéramos o sería diferente.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.