
Fic Twc de Xim_Alien
Capítulo 2
Salgo de la escuela totalmente emocionado, no puedo creer que al fin tenga una oportunidad para estar tan cerca de él, no sé ni qué haré cuando ese día llegue. ¿Y si me deja solo con todo el trabajo? ¿Y si inventa cualquier cosa para no estar conmigo y hacer el ensayo? No, no puede pasar algo así, simplemente no puede suceder eso bajo ninguna circunstancia.
Llego mas rápido a casa de lo normal porque he corrido a causa de la euforia.
—¡MAMÁ!
—¡Estoy en la cocina! —responde y voy corriendo dejando mis cosas en el suelo a mitad de paso. —¿Qué pasa?
—Haré un trabajo con él.
—¿En serio?
—Sí.
—Pues tiene que salir algo de ahí.
—Mamá… No lo creo. —Mi felicidad se esfuma como si se tratara de algún repentino funeral en mi corazón—. Él es hetero, nunca le podría gustar yo.
—Ay, mi vida, que puedo decirte, sabes que la vida es así y algún día llegará alguien que te corresponda, sabes de sobra que aquí estoy y te apoyo en lo que sea, mi amor.
—Gracias, mamá —digo mientras me arrojo a su brazos.
Subo a mi habitación con la cabeza hecha añicos al igual que el corazón. Me tumbo en mi cama viendo el techo, pensando en él, en sus ojos, en su voz, en su manera de ser, en su forma de moverse, hablar, pensar. Es tan… Parecido a mí en sus facciones, nunca antes lo había notado.
Despierto en mi cama notando que está todo oscuro, reviso la hora en mi celular, las ocho y media de la noche y ni siquiera he hecho la tarea para mañana. Recuerdo algo de lo que estaba haciendo antes de caer dormido… La semejanza de nuestros rasgos faciales, pero… bueno, es extraño. Como sea, tengo que hacer tarea.
&
Los días siguientes fueron más o menos iguales, nada nuevo y son de esos días en lo que me bajo de mi nube con un maldito golpe muy doloroso, porque ya no cruzo palabra con él además de un hola o adiós, pero estos días nada, incluso me resigno a que el trabajo lo haré y terminaré yo solo.
—Nos vemos el lunes, Bill.
—Sí, cuídate Gus.
Nos despedimos y se va, tomo mi camino rendido y resignado a llegar a mi casa y empezar con el trabajo, iba a ser un fin de semana duro.
—¡Bill, espera!… Bill.
Me vuelvo hacia atrás cuando escucho mi nombre desde la distancia, en cuanto lo veo correr hacia mí me detengo en seco, notando que mi respiración se vuelve a anormal, mis manos tiemblan y al parecer, a juzgar por su risita cuando está más cerca a mí, pienso que quizás parezco un idiota. Sonrío para distraer mi mente de su tacto, pues en cuanto está frente a mí, pone su mano en mi hombro derecho, como si se estuviera deteniendo por la distancia que ha corrido.
—Hola. ¿Qué pasa? —pregunto tratando de darle ventaja para que recupere el aliento, aún así le es todavía imposible.
—Lo siento… Es que quería… —dice alterado ya que ha corrido para alcanzarme.
—Tranquilo no hay prisa, respira primero —sonrío. Él me corresponde sin soltar mi hombro.
—Ya, listo. —Me suelta el hombro, da una pequeña bocanada de aire y comienza a explicarme—. Quería saber cuándo nos vemos para hacer el trabajo. Siento no haberme quedado antes, mi papá nunca está y tengo cosas que hacer en mi casa.
—Oh, no te preocupes, pues este fin no tengo planes, así que cuando puedas por mí no hay problema.
—Perfecto.
—¡Tom, vámonos! —grita David, uno de sus amigos desde atrás de él.
—¡Ya voy! —responde y regresa a mí. —Bueno tengo una fiesta hoy… tal vez mañana, sí mañana. ¡Oh no! Tengo una cita con mi papá… espera… tal vez pueda en la tarde.
—Sí, está bien.
—Dame tu teléfono, así te llamo y quedamos a una hora.
—Claro.
Me da su celular y con los pulgares temblorosos comienzo a teclear mi número celular, lleno el campo con mi nombre y se lo devuelvo.
—Ya está, yo te llamo.
—¡Mierda, Tom! —grita Georg, otro de sus amigos.
—¡Joder, ya voy! —responde ahora con mala actitud.
—Ya vete antes de que te abandonen aquí —continúo a modo de broma.
—Sí, será mejor que me vaya… Oye ¿Te gustaría ir?
Genial, Bill, quédate en blanco ahora.
—¿Te gustaría ir a la fiesta?
—Yo… Es que… Lo siento… tengo cosas que…
—Sí entiendo, no te preocupes, será otro día.
—Sí; —Bill, eres un gran idiota—. otro día.
—Bueno, ahora sí me voy, nos vemos.
—Adiós.
Lo veo alejarse y llegar con sus amigos, no puedo creer que le respondiera así, soy un idiota, cómo no acepté. Listo, ya está, no puedo ser más imbécil.
Me doy media vuelta y retomo mi camino a casa, ahora sí lloraría de pura frustración hacia mí mismo. Me invita a una fiesta y qué respondo, ¡que no puedes! ¡Dios, no me pudiste hacer más imbécil! Pero bueno… ¡Mierda! ¡Le di mi número celular! y creo que tenemos una cita mañana. Al menos, algo es algo.
Vuelvo la mirada sobre mi hombro y lo veo a la distancia caminando en medio de sus dos amigos, se ve tan guapo de todos lados, de frente, de espaldas, de perfil es aún más. No puedo creer que mañana nos veamos.
De repente él vuelve hacia atrás y cruzamos las miradas. ¡Maldición! ¿Él volvió a verme?
No sé porqué me pongo como adolescente enamorada, me pudre ponerme así con él, trataré de cambiar eso.
Continúa…
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