La sangre llama 24

La sangre llama 24

Fic Twc de Xim_Alien

Capítulo 24

—Hola.

Entra una enfermera a la habitación de Tom, ella parece cansada, pero con la disposición de revisar los signos vitales y todo lo que está marcado en la pantalla de la máquina a su lado.

—Hola —respondo secando mis lágrimas con la mano libre, ya que con la otra sigo tomando a Tom de su mano inerte. La veo anotar cosas en una hoja que tiene sujeta a una tablita.

—¿Son hermanos? —pregunta, levantando su vista de la tabla.

—Sí —contesto débilmente.

—Que bueno que estés aquí.

—¿Por qué lo dice?

—Desde que llegó, no había mostrado ninguna mejoría, ni siquiera con su padre —explica—, y contigo, su presión está estable —continúa mientras desliza un paño por los costados de su cara secando las lágrimas que anteriormente había dejado salir—. Estará bien si sigues hablándole.

Sonrío y miro a Tom, se ve tan tierno aunque me duele en el alma verlo así, sin poder mirarme, hablarme y por supuesto, sin poder contestarme con un beso y dejar a un lado, tan siquiera por unos minutos, el importante dato de que somos gemelos.

—Listo, no te preocupes, el doctor que lo atiende prevé que despierte pronto.

—¿Me puede explicar cómo ocurrió el accidente?

—Exactamente no lo sé, no estuve ahí, sin embargo, los paramédicos que lo trajeron dicen que fue un choque de auto, afortunadamente tenía el cinturón de seguridad y no pasó a mayores. El problema fue un auto que venía en sentido contrario y el conductor estaba ebrio, lo tenemos en el piso de arriba.

Enseguida siento cómo crece algo en la boca del estómago, y mi cabeza se imagina una y mil formas de ir a buscarlo y desconectar su máquina, tal vez solamente retirarle la mascarilla del oxígeno, o algo mejor aún, inyectar un poco de aire en su intravenosa. Como sea que fuere el caso, no lo llevo a cabo porque es sencillo, sería un buen relato para un libro, mas no para mi vida real.

—Bueno, me retiro.

—Gracias por todo.

—No es nada.

La enfermera sale de la habitación después de haber modificado algo en la máquina conectada a mi precioso hermano, el amor de mi vida.

—Perdóname, Tom, no sabía cómo fue el accidente, lo siento… y yo aquí regañándote. Perdóname, amor, sólo quiero que abras tus ojos, véme, mírame, dime que todo va a estar bien, que nos iremos porque tu papá no me quiere ni ver…

Su mano empieza a hacer presión sobre la mía, siento mi corazón a punto de salirse de mi pecho por mi garganta, las lágrimas no paran de salir de mis ojos, mojando su cara porque tengo mis labios pegados en su frente.

—Despierta ya, por favor.

Pero no despierta.

—¿Puedo pasar?

Escucho el susurro de mamá, vuelvo a ella y asiento seguro para que entre.

—¿Todo bien?

—Está inconsciente, pero está… él aprieta mi mano.

—¿En serio?… Esas son buenas noticias, eso quiere decir que te está escuchando. No te preocupes, pronto estará totalmente recuperado.

—Eso espero… ¿Qué pasó con el señor Jörg… Bueno mi… Mi papá?

—Eso es algo que no importa en nada ahora, lo importante es que Tom salga de aquí.

Asiento pero tengo miedo, miedo de que pueda separarnos, porque sencillamente yo no lo haré. Al menos yo no sería quien accedería a irme. No quiero y no lo haré.

—¿Por qué no vas a casa a darte una ducha?

—No quiero dejarlo solo

—Te entiendo. Pero, ¿puedes darme un minuto?

—Claro, mamá.

Salgo de la habitación más que contento, era obvio que mi madre quería hablar con Tom, desde hace ya tiempo lo ha visto, como mi novio, sin embargo no ha tenido nunca la oportunidad de hablar con él como su hijo, y es bastante normal que ahora, que estuvo en un accidente, quiera decirle todo lo que no ha podido en 15 años.

Luego de un tiempo, que se me antoja como un par de horas, sale mamá, limpiando con el dorso de sus manos sus mejillas y ojos. No quiero preguntarle lo que le haya dicho, más bien, quisiera preguntarle qué siente ahora que por fin ha podido hablarle, pero eso tal vez la haga sentir triste, pues como tal no ha podido responderle nada.

—Bill —dice apenas, soplando fuerte en un pañuelo.

—Sí, mamá.

—Regreso pronto.

—Mamá.

—Dime.

—Gracias por lo que estás haciendo.

—Yo soy la culpable de todo, y no quiero seguir equivocándome.

Sonrío entendiéndola, aunque posiblemente no entienda a mi padre, él querrá separarnos y tampoco entiendo cómo es que aun así, yo siga llamándolo «padre». La veo desaparecer de mi vista detrás de las puertas del ascensor. Aún tengo a Tom de su mano, siento su mano con más fuerza sobre la mía. Pero sus ojos siguen cerrados.

Vuelvo a entrar a la habitación y vuelvo a sentarme a su lado.

—Ya despierta, por favor, sé que me escuchas, y te necesito tanto.

.

Tres días después

Despierto estando en el pequeño sofá junto a Tom, está parpadeando y haciendo un gesto de dolor.

—Bill —dice apenas como puede y como recuerda que se pronuncian. Su espléndida voz, es tan hermosa y me llena de una felicidad incontrolable que crece desde la sonrisa en mi cara, hasta la punta de mis veinte dedos.

Corro sin pensar a su lado, acaricio su mejilla y beso sus labios.

—¡Tom! ¡Tom! ¡Mi Tom! Aquí estoy.

—Bi… Bill.

—No hables, tranquilo, todo está muy bien. Además, quiero que entiendas una cosa: De aquí no me voy si no es contigo. ¿Queda claro?

—Te…

—No digas nada. Descansa.

—Bill.

—Bien, dime.

—Te amo.

No puedo creer lo que dice. Tal vez he creado, con base en el sueño de mi abrupto despertar, aquella línea perfecta. Tal vez lo imaginé y lo único que dijo fue que me odia, por meterme en su cabeza y por enamorarse así de mí, a tal grado de que sin importar nuestro lazo de sangre, él haya tomado la decisión de venir a Bélgica por mí, y que esa haya sido la razón de su estúpido desafortunado evento.

A pesar de mi incredulidad ante su pasada confesión, le doy otra oportunidad, ya que tiene los ojos abiertos y, esa es la única herramienta que necesita para hipnotizarme por completo. Sólo así me siento flotar, sé que entonces así, es la única forma de llegar al cielo.

—Te amo, Bill. Te amo.

Mis lágrimas caen de mi cara hasta chocar con su rostro, beso sus labios lenta y tiernamente, mi mano acaricia sus mejillas y su frente. No dejo de deslizar mi mano por todo su hermoso rostro.

—Oh Tom, yo también te amo, nunca voy a dejarte solo. No me importa si eres el príncipe de un reino y yo un maldito plebeyo y no me importa si la sangre que compartimos es la misma, te amo, Tom Trümper. Te amo.

Continúa… 

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por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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