La sangre llama 34

La sangre llama 34

Fic Twc de Xim_Alien

Capítulo 34

Escucho el sonido del pestillo de una puerta, luego silencio total, estoy tranquilo. Escucho también los latidos de mi corazón, son ensordecedores, no los soporto, pero estoy tranquilo. También siento un dolor punzante en mi cuerpo, mi cadera y mis piernas, estas últimas tiemblan sin importarles que aún esté tirado en la cama, luchando por encontrar un poco de energía que me permita levantarme.

Si Tom estuviera aquí, ¿de qué sería capaz? ¿Sería capaz de vengarme? ¿Sería capaz de matarlo? ¿Lo haría pagar con una golpiza o sólo con llevarme lejos de él? Imagino cómo sería y qué haría, sonrío cuando lo veo vengarme, y me provoca escalofríos. Él llega, lo ve haciéndome daño, y lo arroja al suelo con toda la fuerza que reúne en sus brazos, ahí le propina una golpiza tan grande y hermosa, que la sangre empieza a fluir sin piedad, sin detenerse, hasta que Kyle ya no puede continuar en este mundo para seguir haciéndome daño. Sonrío. Cómo me gustaría. Y me siento tranquilo.

Pude después de un tiempo levantarme, llegué a la ducha con un poco de dificultad pero lo logré, también pude darme una ducha y fue realmente aterrador darme cuenta de que mi cuerpo estaba ligeramente amoratado, mis brazos, mis piernas y mi cadera, había manchas apenas violetas, estaba seguro que se pondrían todavía peor y entonces sí, eso me pondría muy mal.

El timbre del departamento suena, estoy a punto de terminar la ducha y cuando salgo, con la bata de baño puesta, es porque mi madre ya está adentro, trae consigo bolsas del supermercado, y un semblante como si hubiera tenido un catarro de toda la noche.

—¿Mamá? ¿Qué haces aquí? —pregunto tratando de que mi voz no se descomponga más de lo que ya está.

—Hola, mi niño. Estaba en la cocina y… me… yo, me di cuenta de que estaba cocinando esto, sé que te encanta y te traje un poco. Creo que no está Kyle, ¿o sí? —Negué con la cabeza, sintiendo que con la voz sería imposible porque se me estaba formando un horrible nudo en la garganta—. ¿Cómo estás, mi amor?

—Bien, mamá —miento, por supuesto.

—¿Cómo te está tratando?

—Bien, ¿estás enferma? —pregunto, dándome la vuelta para ir a cualquier sitio, pero lejos de su vista.

—Sí, creo que se me han bajado las defensas. Desde que te fuiste me siento triste.

—No digas eso.

—Lo sé, lo siento, es que te extraño mucho, cariño. ¿Cómo va el trabajo?

—Bien, todo bien.

—Vete a vestir y yo calentaré esto para que comas.

—Sí, gracias.

Entro a la habitación y rápidamente me pongo lo primero que encuentro en mi armario. Mala elección, una camiseta sin mangas, deja al descubierto el incipiente moretón cerca de mi hombro y los otros dos en los codos. Y entonces observo mis muñecas, el nudo en mi garganta crece aún más, pero con mamá aquí no puedo romperme. Tomo una playera negra de mangas largas, me la pongo rápidamente. Voy al tocador y entonces mis lágrimas salen desplomadas, mi labio está hinchado, en mi cuello está la marca de sus dedos, y mi mamá lo ha visto todo. En segundos, la veo entrar a la habitación a través del espejo.

—¿Qué pasó, Bill? ¿Cómo se atrevió a hacerte todo esto?

—No, mamá, tranquila, sólo… fue… está bien —trato de sonar lo más normal posible.

—Si estuviera bien, creo que estarías sonriéndole a tu reflejo, al menos yo lo hacía cuando tu padre se portaba mal conmigo, pero no lo estás, no sonríes al espejo, más bien le lloras a esas marcas, y si reaccionas así es porque está mal.

»Tenemos que hacer algo, ¿quieres que llame  a la policía?

—No, mira, estaré bien. ¿Sí?

—¡Estoy preocupada! Él…

—¿Qué? —pregunto cuando se ha detenido en seco de seguir hablando.

—Él… te está haciendo daño, déjame hacer algo. Vámonos de aquí.

—No. Sé que estás preocupada, pero estoy y estaré bien.

—Me quedaré hasta que llegue.

—¡No! —grito desesperado y enojado, y por supuesto, me arrepiento enseguida—. Perdóname, perdóname, es que… Ya vete, por favor —aprieto los labios para no rogar que me ayudara a salir de este departamento, de esta pesadilla.

—Bien. Promete que me llamarás si pasa algo.

—Sí, lo prometo.

—Te amo, hijo.

—Yo a ti, mamá.

La veo irse, cierra la puerta sin mirar atrás , sin mirar lo que dejaba a sus espaldas, y yo, yo me quedo rendido, tendido en el suelo, pensando y rogando para que Tom volviera por mí, para que me abrazara tan fuerte que me hiciera olvidar esta mierda. Él y el único ser en este mundo de mierda y porquería que tal vez sí me quería, el único que tal vez si me amaba. Y digo tal vez porque él tampoco se quedó. ¿Por qué le fue tan difícil quedarse conmigo desde un principio? ¿A caso le dije que si quería estar a mi lado debía de conseguirme pasar la mejor vida de todas, llena de dinero y bienes?

—Como quisiera que estuvieras aquí.

Para que me hagas feliz, para que me hagas sonreírle al espejo.

&

Pasaron las horas y ahora está sentado en el sofá, con sus dos amigos, uno a cada lado de él. Uno de ellos está sentado a su lado, por atrás parece un chico lindo, está sentado como alguien que respeta los muebles ajenos, por otro lado, su amigo número dos, está sentado en el sofá individual a la derecha de Kyle, con un pie sobre la mesa de centro. De repente, Kyle voltea hacia donde estoy yo, y me hace un gesto para que vaya frente a ellos. Sin embargo, no lo hago.

—Bill, mi amor, ven a conocer a estos dos. Él es Ian y este de acá es Luis.

Ambos voltean, el de la derecha, Luis, me saluda con un gesto amable, sin decir nada en específico. El de la izquierda, Ian, a parte de saludarme con ese mismo gesto, me mira de arriba a abajo, al menos Luis, aunque sin educación, no me miró como la carne fresca que Ian se imaginó al verme.

—Están en su casa.

—Dije que vengas —replica Kyle, sin poder ocultar su descontento por tener que repetirlo.

—Voy a poner agua para la pasta.

Me giro y voy a la cocina, para esto voy sintiendo sus pasos en mi espalda y luego pisando mis talones. Es cuando siento un agarre horrible en mi brazo derecho, la misma zona donde anteriormente, había dejado una marca ya amoratada.

—¡Me estás lastimando!

—Te dije que vinieras a saludar a los chicos, ellos te querían conocer.

—Oye, Kyle, tenemos mucho trabajo en la bodega, yo mejor me voy.

—¿Qué? ¿No se quedan? Había dejado todo listo para la cena.

—Luis tiene razón. Está muy bonito el departamento. Me dio mucho gusto conocerte, Bill.

—Igualmente.

—Vámonos, Luis.

En cuanto cerraron la puerta detrás de ellos, Kyle aprovechó y volvió a jalarme, pero esta vez no lo hizo de ninguna parte de mi cuerpo, sino del cabello. Tomó todo lo que pudo, giró su muñeca para tirar hacia sí, haciendo que mi cabeza, en reacción, fuera hacia atrás de forma peligrosa. Mi cuello dolió, mis manos trataban de soltar mi cabello de sus manos, y luego, su mano libre fue a sujetarme la cintura, teniendo especial cuidado de pegar mi trasero a su pelvis.

—Yo quería pasar un rato con mis amigos y ve lo que haces.

—Fuiste tú, si no hubieras hecho eso ellos estarían aquí todavía. ¡Suéltame, Kyle!

—¿Todavía piensas en él?

—Es mi hermano, por supuesto que pienso en él, lo haré siempre.

—Qué asco me das.

—Entonces déjame ir.

—Soy mucho mejor que él. Siempre te lo dije.

—Nadie es mejor que él. Y tú eres un completo idiota.

—No me provoques si no estás dispuesto a pelear.

—No quiero pelear, Kyle, pero si vas a violarme otra vez, prefiero que me mates a golpes.

—No soy idiota. Te amo.

—No, eso no es amor, Kyle. Déjame ir.

—Eres mío, estamos casados.

—Ni siquiera recuerdo ese día.

—Te hice gritar en la cama.

—¡Porque estaba pensando en él, idiota!

—Bien, te enseñaré.

Esta vez luché, pero tampoco sirvió de mucho. Me sujetó tan fuerte que no pude deshacerme de su agarre, y me enojé conmigo mismo. ¿Por qué soy tan débil? Mis lágrimas y mi saliva se quedaron en el sofá, me pone boca abajo sobre este, y teniéndome así, baja mis pantalones y mi boxer, lo suficiente para que él pudiera entrar y hacerme el daño que siempre quiso. Mi saliva salía en cada grito de auxilio, mi mente lo trajo pero era demasiado doloroso y repugnante para echarle aquella grotesca situación a Tom. No lo hice. Ahora sí, mi cuerpo no pudo reaccionar para nada.

—Ven, por favor —susurré cuando dejé de sentir dolor, cuando todo mi cuerpo se adormeció—. Ven, Tom, te lo suplico. Ven, por favor.

—¿Todavía estás pensando en él? —pregunta lamiendo mi cuello, aún tenía su cuerpo aprisionándome contra el sofá, todavía adentro de mí.

—Eres un imbécil.

Entonces salió de mi cuerpo, sin ninguna especie de cuidado, siento como su semen está dentro de mí, saliendo al mismo tiempo, siento asco y termino votando todo en el suelo, no puedo moverme.

La expresión «salir proyectado», está compuesta sólo por una palabra técnica. Es horrible que alguien más ejerza una fuerza tan impresionante para lanzarte a cualquier superficie, sin importar dónde puedas caer, con qué puedas golpearte, e incluso, si se ve comprometida alguna parte tan sensible de tu cuerpo como lo es tu cabeza. Ni siquiera soy capaz de alcanzar a comprender cómo es que ha hecho eso conmigo, es decir, en qué momento acabé aquí en el suelo, cómo me lanzó tan de repente.

Lo único que siento es el golpe de mi cabeza en la esquina de algún mueble, creo que es un librero. Mis ojos se apañan, siento nuevamente algo viscoso correr por mi frente, y lo último que llego a diferenciar es a alguien entrando al departamento. Veo impresionado cuando noto a ese alguien jalar con el doble de fuerza a Kyle al suelo. La misma persona ahora está encima de él, repartiendo golpes. Y aunque quiero seguir viendo, mis ojos se cierran definitivamente, pues sé que es él y me lleno de tranquilidad.

Continúa… 

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por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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