La sangre llama 35

La sangre llama 35

Fic Twc de Xim_Alien

Capítulo 35

Trato de abrir los ojos poco a poco, me siento muerto, increíblemente pesado con el cuerpo deshecho y siento algo alrededor de mi cabeza, algo que me hace una especie de presión y siento de pronto también, a mis espaldas, una presencia. Poco a poco empiezo a escuchar la parte de una conversación.

—No, voy a esperar a que despierte, no me moveré de aquí… No, mamá, créeme que en cuanto lo vea mejor será ese el único lugar a donde lo llevaré… Sí, tranquila, estará mejor. Adiós, cualquier cosa te llamo… Adiós.

Siento una vez más el movimiento de alguien detrás de mí, una presencia y a la vez una onda de calor, una onda cálida que llega hasta mi cuerpo.

Trato de girar estando aún en la cama, parpadeo varias veces para que mi visión se acostumbre a la oscuridad, pero al girarme, hay alguien que me hace querer despertar de una ensoñación pesada y horrible, abro muy grande los ojos, esperando a que la parte repetitiva de mis sueños se esfume antes de que me haga querer llorar.

—Eres mi sueño de siempre, ¿verdad?

—¿Sabes qué es lo bueno de ser tu hermano gemelo?

—Dime que estoy soñando.

—Sé perfectamente cuándo estás en peligro.

—Vete al carajo, quiero que te largues.

—No, espera, acabo de terminar con Kyle.

—No menciones ese nombre.

—Lo siento, Bill.

—Quiero que te largues.

—Jamás voy a irme otra vez.

Mis ojos se sienten pesados, las fuerzas por seguir despierto y seguir peleando se van poco a poco, mi mente se nubla y aunque él me llama repetidas veces, dejo de escuchar su voz. Vuelvo a caer dormido.

&

Despierto nuevamente, la luz me hace parpadear, no puedo ver bien dónde estoy, hay mucha luz blanca. De pronto la voz de mi mamá me aturde, pero me ayuda a despertar por completo.

—¿Dónde estoy? —pregunto perdido.

—En el hospital, mi vida. El golpe de tu cabeza pudo ser grave.

—¿Qué golpe?

—Nada, mi cielo. Debes descansar.

—Tuve otra vez una pesadilla.

—Cuéntame.

—Soñé que él estaba aquí. ¿Qué pasó con… Kyle?

—No fue un sueño, Bill.

—¿Qué?

—No hay capuchino, mamá. Te traje moka. Hola, ya despertaste. ¿Cómo te sientes?

Mi mamá recibe el vaso de café, y se queda completamente en silencio después de decirle gracias. Yo de pronto no sé qué decir. Estoy confundido, sorprendido, y aturdido. ¿Por qué estoy en un hospital?

—¿Qué haces aquí?

—Los dejaré solos.

Mi mamá se va, sigo sin creer lo que está pasando y él, en lugar de traer un doctor para que me explique lo que está pasando, él se sienta junto a mí en la camilla.

—Bill, él… creo que te arrojó al suelo y te pegaste con el filo de un librero. Llegué cuando iba a… estaba a punto de hacerte daño y te lo quité de encima. ¿Recuerdas?

—Imágenes borrosas.

—Te traje cuando te desmayaste y es mejor así, te hicieron una tomografía y el doctor dijo que está todo bien, fue sólo el golpe y la cortada. Aún así te quiere tener en observación. Te dieron diez puntos en la frente.

—No puedo pagar esto. Tengo que irme.

—Bill, ¿por qué no escuchas lo que te digo?

—Te escuché, ahora quiero irme.

—Ya estoy aquí. Contigo.

—¿Y?

—Diablos. Te dije que me iría para poder prepararme, para poder trabajar con papá y que regresaría por ti para…

—¡Yo no te pedí nada de eso, tan sólo quería que te quedaras a mi lado!

—Bill, soy dueño de la mitad de la empresa de papá, aunque dejara de trabajar y me quedara en casa contigo, para hacerte el amor desde que despiertes, seguiría recibiendo mi dinero puntual cada mes.

—¿Qué te hace creer que quiero que me toques?

—Sí, tienes razón. Bueno, para que sepas, no me he acostado con nadie desde que nos separamos.

—Increíble.

—En serio.

—Pues yo sí.

—Lo sé.

—¿Y? ¿Eso no te hace sentir mal?

—Deja tu orgullo, tenías el derecho de hacer lo que quisieras. Entendí que no estábamos juntos.

—¿Qué hiciste entonces todo este tiempo?

—¿A qué te refieres? —pregunta dándole un sorbo a su café.

—Sabes a qué me refiero.

—No, no lo sé.

—Tonto —digo cansado y me giro para no verlo más. Él se levanta, y viene para el otro lado de la camilla, sonrío sin que se de cuenta. Es un tonto.

—Bien, te lo diré. Compré algo y le puse tu nombre.

—¿¡Qué!? ¿Qué fue? ¿Qué compraste?

—Oye, se dice el pecado no la penitencia.

—¡Oh Dios mío!

—Lo único que debes saber es que regresaba a mi departamento todas las noches y lo usaba, a veces en las mañanas, pero era cuando estaba muy, muy caliente. ¿Tienes sed?

—Sí.

Me ayuda a beber agua de un vaso con una pajita. Mi boca se siente seca, como de plástico y, mi lengua, pareciera un tibio pedazo de trapo viejo y pesado. Mis labios los siento horribles, secos, partidos, y al pensar en ellos, veo fijamente los labios de Tom. Aún tiene su pieza en el labio inferior, lo veo sonreír y aparto la mirada rápidamente.

—¿Cómo te sientes?

—Bien.

—Podemos hablar ahora de nosotros.

—Estamos hablando de nosotros.

—Sí, pero de nosotros, de nuestra relación.

—¿Qué quieres?

—Estar contigo.

—Ahora no creo poder. Cierro los ojos y lo veo a él.

—Te entiendo. Pero no me refiero a estar contigo de esa manera, vine a quedarme contigo. Ya tengo lo que fui a buscar, así que ahora puedo sacarte adelante, puedo hacer que termines de estudiar.

—No empecé ni siquiera la universidad.

—Lo sé. Puedo pagarte la carrera que quieras.

—¿Cómo que lo sabes?

—Espera, ¿crees que te dejé y ya?

—¿No fue así?

—¡No! Cada noche antes de jugar con Bill, hablaba con mamá. Ella me dijo de tu depresión y me dolió demasiado que pasaras por eso, estuve a punto de regresar, luego le dije que no volvería a llamarla porque de seguir así, lo único que conseguiría era hacerme regresar y no hubiera servido de nada. Luego de un tiempo volví a llamar y me contó que empezaste a salir, eso me llenó de ánimos, y me empujó a seguir trabajando. Luego me dijo lo de Kyle, fue ahí cuando empecé a picarle las costillas a papá, tenía que hacerme dueño lo antes posible o te perdería.

—¿En serio pasó todo eso?

—Con muchas otras cosas. Una chica estuvo a punto de emborracharme hasta que le dije que era gay. Estuvimos al borde de perder la empresa, y en menos de tres meses la recuperamos por completo. Y cada día pensaba en ti, en que me tenías atado a tus manos, y que no podía dejar de luchar porque quería volver a verte. ¿Con qué cara lo haría si regresaba con las manos vacías?

—¿Qué pasó con Kyle?

—Lo dejé vivo si es lo que preguntas. No volverá a buscarte y créeme que no tendrá intenciones de volver a tocar a nadie.

—Perdóname.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Por no poder defenderme.

—Dios, no digas eso. Ese imbécil es el culpable de todo. Tú no eres culpable de nada en absoluto.

—Siempre estaba enojado y también por mi culpa.

—Amor, no digas eso.

—Sí, siempre pensaba en ti cuando él y yo estábamos juntos.

—Gracias por decirme eso.

Sonrío cuando me doy cuenta de mis palabras y de su reacción. Toma otro sorbo de su café, y entonces mi cerebro golpeado y un poco alucinado me hace decir lo que en realidad pienso y quiero.

—¿Me puedes dar un beso? —pregunto y veo como sus ojos se dirigen a mí, sonriendo.

—Mi vida, dime qué más quieres y lo haré encantado, pero estoy tomando café y según he escuchado es un mal sabor…

Empecé a levantarme para poder sentarme en la cama, y cuando puedo hacerlo, pego mi boca a la suya, no soy capaz de dejar un beso real, me siento sucio de repente, y es él quien empieza a buscar espacio dentro de mi boca. La abro y él está besándome aún más, su lengua y la mía ya están como siempre han querido, ahora mi lengua ya no se siente pesada y áspera, en su lugar se encuentra sedienta y ansiosa porque no se detenga.

—Chicos. —Mamá. La voz de mamá aparece en la habitación, y nos separamos de golpe.

—¿Qué? —preguntamos al unísono. Tom se queda a mi lado y yo muero poco a poco de vergüenza—. El doctor viene….

—Hola, hola. —Entra un señor alto, con una bata blanca y pasa, sin detenerse, hasta mi lado—. ¿Cómo te sientes, Bill?

—Mucho mejor.

—Perfecto. ¿Sabes quién eres y quiénes son estas personas?

—Sí.

—Bien. Sigue la luz.

Apunta con una pequeña lámpara en forma de pluma a mis ojos, la mueve en todas direcciones y trae consigo un sobre amarillo de gran tamaño.

—Perfecto, no hay problema y la tomografía está limpia. No hay nada de qué preocuparse. Tal vez te moleste la luz, si no quieres dormir, sugiero que estés en un lugar oscuro, en silencio y no debes tener ninguna otra molestia fuera de esas. Ahora, debo preguntar algo. ¿Quieres iniciar una demanda?

—¿Qué?

—¿Ya le explicaron lo que pasó?

—No específicamente. Sabe lo que pasó pero no creo que esté consciente de todo —contesta Tom, y mamá empieza a llorar.

—¿Por qué una demanda?

—Bien. Llegaste a este hospital por un golpe en la cabeza, pero también porque tuviste una agresión. Sufriste de una violación. Tienes traumas en tu cuerpo y…

—No siga.

—Bueno, el hospital tiene un protocolo, Bill. Si nos dejas, podemos recuperar todas las evidencias, aunque no procedas con la demanda, puedes indicarnos, si así lo deseas, para dar inicio, las pruebas se quedarán aquí, el día que quieras iniciar con la denuncia, todo lo enviaremos de aquí a tu abogado.

—Sí, den inicio a eso, por favor —responde Tom.

—El que decide eres tú, Bill.

El doctor aguarda por una respuesta, aún sentado en mi cama. Mi mamá sigue sollozando y se acerca a mí también.

—Estoy aquí para apoyarte, y Tom está aquí, él no volverá a buscarte mientras nosotros estemos a tu lado, pero tienes el apoyo moral y físico, esto que te ofrece el hospital se convierte en ayuda legal.

—Tomé una ducha.

—Este proceso es un poco más… invasivo. Pueden quedarse los dos a apoyarte, y de cualquier modo, si no quieres denunciar, las pruebas se quedan aquí sin ningún problema.

—Bill, acepta —dice, mamá.

—¿Tom? —Lo hago voltear hacía mí, estaba absorto en la ventana, entonces veo sus manos en su cintura, sus nudillos están rojos.

—Tengo el tiempo y el dinero para luchar a tu lado. Tú decides.

Acepté.

Continúa… 

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Xim_Alien

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!