La sangre llama 4

La sangre llama 4

Fic Twc de Xim_Alien

Capítulo 4

Llego al parque y Gus me está esperando sentado en una banca del mismo parque. Me mira y se levanta para seguir con nuestro camino.

—Explícame lo de Tom.

—Sólo ya no quiero hacerme falsas ilusiones.

—Pero, hermano, ¿después de casi tres años enamorado de él?

—Más vale tarde que nunca, no quiero tener cien gatos a los treinta años.

—Perros, no te gustan los gatos.

Soltamos a reír, pues es característica básica de una soltera.

—Bien pues, Kyle es un buen chico.

—No lo dudo, pero apenas hablamos.

—El otro día te quería sacar una cita.

—Hace meses.

—¿Y? ¿Qué tal si lo hace ahora?

—No lo creo.

—¿Apuestas?

—Gus, no me gusta hacer eso.

—Bien, pero si te pide una cita saldrás con él, sin ninguna excusa ni pretextos; y si no lo hace yo mismo te ayudo con cualquier otro chico, con el que quieras ¿Te parece?

Niego sonriendo, no podía contra mi amigo. Llegamos a la tienda de discos y él estaba ahí, acomodando los nuevos éxitos que llegaban a la tienda, cargaba una caja de cartón y acomodaba uno a uno en las estanterías correspondientes, entramos a la tienda y en cuanto entré, detrás de Gus, sus ojos dieron conmigo. Sonreí nervioso. No lo quería ver como tal, es decir, mis ojos rondaron por toda la tienda al inicio, pero en cuanto él se cruzó en mi vista, fue como un llamado en voz baja, de esos ruidos que crees y no escuchar, volteó enseguida y ahí estaba yo.

—Ve a buscar tu disco, yo iré a buscar comida.

—No me dejes solo.

—Ay, no seré mal tercio, no creo que se atreva a violarte, te veo aquí afuera.

Y tiempo de reclamarle… Adiós.

Me dirijo a la estantería de recientes lanzamientos, justo donde se encuentra él, tomo una bocanada de aire y me acerco.

—Hola Bill ¿Puedo ayudarte? —Se ofrece.

—Hola Kyle, quiero el nuevo de Green Day, por favor.

—Oh… Este —Me extiende el disco en su mano.

—Sí.

—¿Cómo has estado?

—Bien, con tareas escolares y todo eso ¿Y tú?

—Perfecto, hoy decide caer un ángel en mi tienda.

Diablos, rojo como tomate en cuestión de segundos. No puedo responder y sólo bajo la mirada dándole vueltas al disco en mis manos.

—Sabes Bill, algunas personas siempre esperan a que los días lleguen y tomar la oportunidad en cuanto se presentan, yo, sólo soy feliz con el simple hecho de verte.

—Yo… —Ni siquiera sabía qué decir.

—Nunca conoceré a alguien mejor que tú Bill, de eso estoy seguro completamente…

No sé, ahora empieza con halagos y me hace vibrar, siento mis mejillas arder, siento que estoy todo rojo.

—Discúlpame si te estoy incomodando.

—No, no, no es eso.

—¿Ya hay alguien contigo?

Aún mi voz está atascada

—Soy un imbécil. Claro, son cosas que no me incumben.

—No, no hay nadie.

Vuelvo a él, a mirar sus ojos y veo un destello en ellos. ¿Por qué no siento por Kyle lo que siento por Tom?

—Regálame una cita Bill, por favor, sólo una, déjame demostrarte que te quiero

Maldición Gustav Klaus Wolfgang Schäfer vuelves a ganar.

—… Bien.

—¿Qué? ¿No estás bromeando?

—No, sí quiero salir contigo. —Apenas respondo y su cara cambia radicalmente, ahora se ve mucho más animado.

—Bien, ¿te parece en media hora? Tengo un descanso.

—Claro.

—Te veo en la fuente.

—Bien… Eh, iré a. —Señalo con el disco la caja para ir a pagar.

—No, no lo pagues, es un regalo.

—No, Kyle…

—Déjame regalártelo… Por favor.

Su voz es tan varonil que me cuesta trabajo reaccionar. Asiento poco a poco convencido de mi regalo.

—Gracias.

—A ti por darme una oportunidad.

—Nos vemos en media hora.

—Ahí estaré.

Sonrío para despedirme y salgo de la tienda con mi disco en mano y una cita con Kyle.

Gustav está enfrente de la tienda en una banca comiendo una salchicha.

—¿Cómo te fue? —Me pregunta masticando

—Ganaste.

—Genial. Aceptaste, ¿cierto?

—Sip.

—¿Y el disco? —Se lo muestro—. ¿Cuánto vale?

—Me lo regaló.

—¡JÁ!¡Te lo dije! Te dije que aún le gustas, ahora y para siempre tendrás que respetarme.

—¿A ti? Claro, pero déjame decirte una cosa, no acepté porque apostamos eh, acepté porque quise.

—Yo jamás cuestionaría eso.

—Bien.

Gus y yo vamos a perder el tiempo por todo el centro comercial, sin pasar a ninguna tienda, solamente con caminar bastaba el perder un poco de tiempo, hasta que la media hora pasa.

—Bueno, ya me voy. Te cuidas, que use protección.

—¡Gustav! —Lo interrumpo gritándole —No digas eso, no voy a hacer nada.

—Un aviso de amigo no está nunca demás, así que cuídate —dice sonriendo. —Nos vemos. Ah, me llamas si quieres contarme. —Asiento y se va.

Me dirijo a la fuente del mismo centro comercial, ésta se encuentra en medio de una pequeña glorieta que abre caminos a distintos espacios, como para ir al cine, a los pasillos de ropa, zapaterías y comida. La fuente es grande y muy bonita, tiene un espacio para que las personas podamos sentarnos, además de que no hay problemas de que la brisa del agua llegue porque la fuente está justo en medio y la circunferencia de ésta es lo bastante amplia para que más personas quepan alrededor.

Logro verlo sentado con… ¡Madre mía!, una rosa en la mano.

Mi corazón comienza a querer salirse de mi pecho y lo siento en mi garganta además de que está aturdiéndome. Él está buscándome con la mirada, se ve ansioso y me acerco a él con pasos pequeños hasta que logra verme a unos metros de él, en cuanto me mira se levanta y también se acerca.

—Hola —digo sonriendo porque ya lo saludé hace media hora.

—Hola. Esto es para ti. —Extiende la rosa hacia mí y no puedo reaccionar.

—Gracias, es… Es hermosa.

—¿Te puedo invitar un helado?

—Claro.

Nos dirigimos al pasillo que te envía a la comida y rápidamente encontramos una heladería. La verdad, Kyle comenzaba a gustarme, me gustan estos detalles. Además, estaba muy claro que Tom nunca tendría ningún detalle o algo así para mí. Nunca.

Continúa… 

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por Xim_Alien

Escritora del Fandom

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