
Bien, pueden odiar a Jim y dar ideas para torturas…
“Lican” Fic de tomoeandikr
30: LA TRAMPA
Odiaba salir temprano, Dios las cuatro de la mañana no era hora decente para salir a hacer rondas e investigar acerca de los posibles familiares de Riley, si ya tenían a los padres pero esta vez su padre quería estar seguro y atando todos los cabos.
Así que con todo el pesar se levantó de la cama dejando a Bill durmiendo plácidamente. Odiaba dejarlo así, los últimos días estarían ocupados, lo sabía, todo era por el bien de Bill, pero le dolía su separación, el embarazo avanzaba cada día más, podía verlo en la figura robusta de Bill, ya no era delgado como antes, había comenzado a usar sus playeras, no sin antes pelear por lo mismo.
Todas las mañanas Bill se veía al espejo y le preguntaba cómo se veía, sabía que odiaba el sentirse pesado pero la respuesta siempre era la misma, que se veía sexy, espectacular y que si pudiera se quedaría en la cama todo el día con él y no precisamente haciéndose arrumacos. Era sincero, si pudiera lo haría y Bill se quedaba satisfecho con eso.
Muy a su pesar se metió a bañar y lo hizo de prisa porque se le hacía tarde. Su padre le esperaba a las cinco. Total que salió ya casi listo cuando se encontró a Bill sentado aún algo dormido.
– Duerme bebe, tengo trabajo – dijo Tom en un susurro.
– Quiero que te acuestes conmigo – dijo Bill dormido.
– Ya lo sé, yo también quiero quedarme contigo – dijo Tom dándole un beso en la frente – pero mi padre me necesita.
– No me cae bien mi suegro – dijo Bill quejándose. Tom sonrió y le recostó en la cama.
– Duerme, prometo que para las cuatro de la tarde ya estaré aquí – dijo Tom.
– ¿y porque a las cuatro?
– Porque hice reservaciones para cenar y antes quiero ir al cine, así que tienes que estar listo – dijo Tom sonriendo.
– De acuerdo – dijo Bill sonriendo somnoliento.
Sonriendo salió de la habitación, no importaba cuanto tuviera que apresurarse, regresaría a las cuatro por que Bill merecía el esfuerzo.
Los padres de Riley eran la gente más orgullosa que conocía a parte de Jorg y Tom, les encerraron en un sótano, en las peores condiciones posibles, y aún así seguían insultándoles y peleando por salir. Pero ellos eran profesionales, no les gustaba su trabajo pero lo hacían si con eso podían sacar algo de información. Llevaban ya una semana, poco tiempo si estaban hablando de gente con alta resistencia, los prisioneros necesitaban más tiempo para poder comenzar a hablar. Su localización era secreta, imposible de localizar, porque si en algo era bueno era en estrategias.
– ¿Cómo va la cosa? – preguntó Georg a Max.
– Bien, lento pero no son los primeros difíciles, hablaran – dijo el hombre serio. No le gustaba ser supervisado.
– Hace un frío de la…
– Si, pero es el lugar más inaccesible que conseguí – dijo Max – soy un profesional.
– Lo sé – dijo Georg suspirando – yo solo estoy para ayudar hombre, no es que te este supervisando.
– No necesito ayuda de nadie – dijo Max arisco.
– Tom me mando, sabes cómo están las cosas, Jorg y el tienen diferencias, sus estrategias son diferentes pero de alguna manera en conjunto, tu eres el hombre de confianza de Jorg, yo soy el de Tom.
– El mocoso es muy joven para ser líder – dijo Max.
– El 40% del clan cree lo contrario – dijo Georg. Max le vio sorprendido.
– ¿tanto?
– La equivocación que tuvo con Riley le costó muy caro y el precio para Tom era muy alto.
Max vio al chico, el era un veterano, sabía bien lo que hacía pero el chico era de la nueva generación, esa que nació en un lugar sin problemas, con mimos, con dinero, sin tener que luchar por nada. No tenían idea de lo que era una guerra, o no la tenían hasta ahora, sabía que el chico que tenía a lado había recibido instrucción especializada en estrategias militares, quizás uno o dos idiomas, mucho más instrucción de lo que en sus tiempos recibían, el había aprendido a base de experiencia, Jorg también, lo peor era que el jefe estaba ya pensando en dejar a su hijo como líder, lo sabía, y el no sería leal a un mocoso que no sabía qué hacer.
– Voy a revisar, están muy callados – dijo Max al ponerse de pie. Si por él fuera ya habría comenzado con la tortura física, pero Jorg se negaba a consentir eso. – nada de llamadas, debemos reducirlas al mínimo.
– De acuerdo.
Georg suspiro, quizás Gustav debió haber sido mejor para el trabajo.
Le quedaba poco tiempo, Riley estaba desesperado, habían descubierto el plan de Jorg muy tarde, no lograron detenerlos porque era demasiados y Jorg estaba jugando sucio, como ellos. Su única opción era Bill y la desestabilización del clan por ello, no estaba seguro que podrían pelear mucho tiempo más contra Jorg.
Esa mañana Tom estaba ausente, no sabía en donde estaba pero poco le importaba mientras tuviera el tiempo para sacar a Bill de ahí. El rubio era sin duda un problema, no se despegaba de Bill por un momento, necesitaría la fuerza física para poder deshacerse del chico, no lo mataría porque eso no le gustaba, pero lo dejaría fuera del juego lo suficiente como para poder llevarse a Bill de una vez por todas.
Su celular sonó. Lo sacó de su bolsillo temiendo que fuera Riley. Mala suerte.
– ¿ya lo tienes? – preguntó del otro lado una voz fría.
– Hoy será – dijo Jim seguro.
– Mañana iré a verlo a donde acordamos, y pobre de ti si no están ahí, tu familia esta en juego.
– No es necesario amenazarme – dijo Jim serio.
– Yo creo que si, y más te vale que funcione
Jim colgó el teléfono. Tenía que darse prisa, su familia estaba en riesgo y no la perdería por sus errores, tendría a Bill le gustara o no.
Tenía que ver a Bill sin que nadie más se diera cuenta que estaba ahí. Subió las escaleras corriendo, tenía que verse agitado para lo que pensaba. Recorrió el pasillo corriendo hasta llegar a la habitación de Bill.
Abrió la puerta de un golpe y vio a Bill comiendo el desayuno junto con Andreas que le vieron sorprendidos.
– ¿Qué sucede? – le preguntó Bill sorprendido.
– Mis padres – dijo Jim preocupado – tienen a mis padres, ¡necesitas ayudarme!
– ¿Quiénes? – preguntó Bill
– Ellos, los chicos de Riley – dijo Jim sollozando – quieren que les traicione.
– ¿Qué?
– Que les traicione, que les diga todo, tienes que ayudarme, se donde los tienen, se que estas delicado pero nadie más puede ayudarme…
– ¿Cómo puede ayudarte? – preguntó Andreas suspicaz.
– Puedes buscar a Tom, si tu vas Tom va, pueden salvar a mis padres – dijo Jim desesperado – tienes que ayudarme.
– Lo que tienes que hacer es hablar con un superior – dijo Andreas – Bill no va a ayudarte.
– Andy – dijo Bill serio – soy responsable de ellos también, Tom lo es y por lo tanto yo también.
– Si pero tú no estás en condiciones – dijo Andreas serio.
– Solo es ir ¿no? Puedo llamarle a Tom, es más quedo de venir a las 4, así que si ve que no estoy… puedo llamarle – dijo Bill
– No Bill, va a enfadarse – dijo Andy.
– Pero ya me canse de ser inútil – dijo Bill – solo es hacer acto de presencia, no pasa nada Andy.
– Eso espero – dijo el rubio inseguro. Volteo a ver a Jim , se le veía realmente desesperado, quizás estaba siendo sincero.
Tenía poco tiempo, Bill estaba siendo ingenuo e inseguro, mejor para él, pero el rubio era perspicaz y tenía que deshacerse de él cuanto antes.
Salió de la casa seguido de Bill y Andreas, tenía un carro esperando por ellos, así que se subió al asiento del conductor y espero a que Bill y Andreas subieran al auto. En cuanto cerraron la puerta arranco el coche.
– Es el carro de mi padre, lo tomé en cuanto me entere de la situación – explico Jim nervioso – lamento todo esto Bill, se que en tu estado…
– Es tu familia Jim – dijo Bill seguro – no te preocupes.
– Dios, Tom va a matarme – dijo Jim preocupado.
– Deberías de llamarle – dijo Andreas desde el asiento trasero – va a molestarse.
– En cuanto lleguemos, así le indico donde estamos – dijo Bill seguro.
Sacarlos de la ciudad fue fácil, obviamente si sus padres habían sido secuestrados, un lugar fuera de la ciudad era lo normal. Vio por el retrovisor a Andreas el cual estaba viendo por la ventana, el rubio aún no estaba seguro de donde estaba y si estaba bien lo que estaban haciendo, le estorbaba y tenía que dejarlo en un lugar cerca de donde estaban, o llevarlo con ellos para poder asegurarse de que no haría nada, para eso tendría que dejarlos inconscientes, a ambos.
Estaciono el auto a una orilla del camino y se palpo el bolsillo derecho, traía ya el arma en el bolsillo y en la mochila la cuerda, el carro quedo oculto detrás de unos arbustos ya que de ahí el camino era una larga caminata por el bosque, les amarraría y podrían caminar amarrados, siempre apuntando al rubio para que Bill no intentara escapar, a mitad del camino estaban los refuerzos para que pudieran controlarlos mejor.
– ¿aquí es? – preguntó Andreas inseguro.
– Es en el bosque, los seguí – dijo Jim bajando del auto. Esto era mas complicado de lo que había pensado.
– Vamos Andy – dijo Bill bajando del auto también.
Ambos se colocaron delante del carro esperando a Jim que fingió estar acomodando algunas cosas en el auto. Al terminar salió del auto con la pistola en mano y apunto directamente a Andreas. Cuando ambos se dieron cuenta se voltearon y vieron el arma sorprendidos.
– Alto – dijo Jim serio – no se les ocurra moverse.
– Pero que…
– Es una trampa Bill – dijo Jim viéndole de reojo – ¿Qué no es obvio? Eres tan ingenuo que me das lástima, todo este tiempo esperando la oportunidad perfecta, un pequeño error por parte de Tom el irse y dejarte solo, tantos hombres pero todos ocupados, que lástima.
– Eres un bastardo – dijo Andreas furioso.
– Las manos – dijo Jim aventando la soga – amárrale las manos a Bill, no intenten escapar, puede que no sea tan fuerte como Tom pero soy mucho más hábil que ustedes un paso en falso y mato a Andreas ¿entendido Bill?
– Tom va a hacerte pedazos – dijo Bill furioso.
– Aviéntame tu celular y el de Andreas también – dijo Jim serio – ¡ahora!
Bill saco su celular y se lo aventó a Jim, enseguida se acerco a Andreas y saco el suyo de la bolsa y lo aventó, estaba nervioso, sus manos le temblaban y le costó mucho trabajo el disimularlo, Jim era lo que menos esperaba y que hubieran caído en la trampa había sido su culpa.
– Lo siento – le dijo a Andreas al estar en frente – es mi culpa.
– No lo sabías – dijo Andreas.
– Silencio – dijo Jim guardando los celulares – ahora caminen.
– Vas a morir y lo sabes – dijo Bill serio.
– No, el que va a morir eres tu , cuando Tom reciba el video con todo lo que haremos contigo va a quedar destrozado, porque es lo que pasa cuando alguien pierde a su pareja ¿no?
Bill vio a Jim con otros ojos, era cruel, era insensible, había estado fingiendo todo para después matarle, así como si nada, le torturarían y le matarían. Sintió algunas lágrimas resbalando sus mejillas pero se negó a dejarse vencer, Tom lucharía por encontrarle hasta el final, y el haría lo mismo, lucharía con uñas y dientes para permanecer con vida, para salir de ahí.
La guardia y la ronda y todas sus tareas habían sido agobiantes y totalmente aburridas, finalmente podría ver a Bill como había quedado. Llegó a casa a las tres, sonrió al pensar que podría ver a Bill, quizás tener un poco de acción antes de irse y pasar una tarde agradable.
Dejó las llaves en el mueble para después dirigirse a la habitación de ambos. No pudo llegar a su destino ya que fue interceptado por su madre que lucía afligida. Su mirada vidriosa, sus manos temblando, su pulso acelerado.
Algo había pasado.
Tom se apresuro a tomar a su madre en brazos para brindarle un poco de consuelo.
– ¿Qué sucede? – preguntó preocupado.
– Bill…- dijo su madre – lo lamento tanto Tom.
– ¿Qué…- comenzó a preguntar Tom pero un nudo en la garganta le hizo difícil el continuar con la pregunta.
– Bill fue secuestrado – dijo Jorg desde atrás. Tom volteo a ver a su padre como si no hubiera entendido la oración – lo descubrimos hace una hora, Bill no debió haber salido y no esta él ni su amigo el rubio, los vieron salir de aquí con Jim.
– ¿están seguros? Quizás solo fue a dar una vuelta… debe ser eso, Jim …
– Llamaron – dijo Jorg serio – “tenemos a Bill” fue lo que dijeron seguido de…
– ¿seguido de qué? – demando Tom con una voz ajena a él.
– De un grito de Bill – dijo Jorg viéndole a los ojos.
Tom soltó a su madre lentamente y la dejo en el sitio donde estaba, se separo de ella dos o tres pasos para después bajar la cabeza y respirar algunos minutos. Su padre le vio inseguro de que reacción podría tener, esperaba que pudiera controlarse, de lo contrario tendría que aplicar la fuerza y tomar la situación en sus manos.
Después de algunos minutos Tom levantó la cabeza y la mirada que le demostró fue lo único que necesito. Fría, calculadora, decidida.
– Que traigan a todos los que le vieron salir, quiero video del carro en el que iban, Gustav hará la investigación si alguien vio el carro pasar por alguna carretera, que alguien esté al tanto del teléfono las 24 horas – dijo seguro – no hay tiempo que perder.
– Tom, hijo…- dijo su madre preocupada. Trato de tomarle del brazo pero Tom le rechazó.
– No me toques – dijo serio – no puedo derrumbarme ahora, voy a encontrar a Bill y haré pedazos a Riley y a todo aquél que se ponga en mi camino, va a enterarse de quién soy yo, quiere jugar sucio, bien, yo también puedo jugar sucio.
Algo en su interior parecía haberse roto, si por él fuera estaría en el piso sin hacer nada, no podía pensar en Bill y en lo que pasaría en su encierro, si lo hacía corría el riesgo de derrumbarse, mejor se concentró en las torturas y en lo que les haría pasar antes de matarles. Les arrancaría cada pedazo de piel del musculo, cada musculo del hueso para después arrancar los miembros lentamente. Les dejaría rogar por la muerte y les traería más dolor cuando lo hicieran.
– Dile a Max que llegó la hora de arrancar pedazos – dijo Tom a Jorg – que comience con los dedos y cuando no les queden dedos puede continuar con los pies y las piernas, que no los deje morir, tienen que saber algo.
– La tortura de los padres de Riley no va a solucionar nada, puede que él no se entere de…
– Va a enterarse – dijo Tom – por eso rapto a Bill , porque tenemos a sus padres, está al tanto de la situación, pero no le diremos que estamos matando a sus padres, no hasta que tengamos a Bill, hasta que este seguro, entonces… entonces desearía estar muerto.
Continuará…