
Bueno aquí ya actualizando el nuevo capitulo, de una vez les voy avisando que el fic ya llega a su fin en poco tiempo, uno o dos capítulos más a lo sumo.
“Lican” Fic de tomoeandikr
34: EN MIS MANOS
Tenía miedo, llevaba unas horas fuera de la custodia de Riley, estaba en medio del bosque y aún era de noche, aunque si no se equivocaba el amanecer ya no tardaba, con luz todo se vería diferente, menos tenebroso.
Escuchó a lo lejos aullidos, bien, lo que le faltaba, lobos, siempre lobos, se preguntaba si sería el destino, no solo tenía que estar con un novio con parientes de cuatro patas si no que en medio del bosque estaban lo que suponía eran los parientes súper lejanos de su hijo. Genial.
Los aullidos se acercaban si no se equivocaba, se puso en alerta, quizás tendría que hacer algo, pero ¿Qué? Subir un árbol estaba de más, con su vientre abultado no podría subir un maldito árbol, un arma para defenderse no tenía y podría correr pero le preocupaba el tropezar y lastimarse, así que lo mas sensato era caminar lo más de prisa que podía para alejarse de los lobos.
Rogaba por que Tom le encontrara, tenía miedo pero estaba seguro que le estaba buscando, que estaría seguro en sus brazos en cosa de nada. Tenía que ser así.
Para su horror escuchó los aullidos más cerca, con el pánico cegándole la razón comenzó a correr, no importaba, podía tener cuidado, tenía que ser así, no moriría a manos de una panda de lobos, no podía permitirlo.
“Tom, ven por mi, por favor” pensaba mientras caía al suelo victima de una raíz de un árbol. Lucharía al final, hasta que Tom viniera por el.
La casa estaba en medio del bosque, ahora entendía la brillante idea de Riley, era una lástima por que hubiera podido ser un buen estratega, ahora solo sería cenizas de lo era, por que no dejaría nada de él.
Entraron a la casa de prisa, encontraron ya un caos dentro, al parecer su presencia había sido anunciada con muy poco tiempo de anticipación, recibieron el ataque de tres o cuatro que estaban furiosos, Tom ordeno matarlos a todos, los traidores no tendrían perdón y Riley y Jim serían suyos.
Enseguida sus hombres se dispersaron por la casa buscando traidores, en cambio él solo buscaba a Riley o a Jim, sabía que tenía que darse prisa, por lo menos con Riley, huiría lo mas pronto posible, pero el le agarraría más pronto, no fallaría.
Si fuera él, escaparía por la parte trasera, quizás el desgraciado ya no estaría en casa, pero si era lo suficientemente rápido podría detenerlo en el bosque. Así que sin demora alguna tomo camino hacía el bosque, no tuvo que adentrarse demasiado cuando le vio sacando al parecer un arma de un viejo almacén. Vaya inútil, creía que salvaría su vida con un arma.
– ¿buscando con que defenderte? – preguntó frío, calculando las posibles salidas de su presa. – no importa lo que encuentres, nada va a salvarte.
– Me subestimas – dijo Riley agresivo con un arma en las manos.
– No te subestimo, de hecho no voy a matarte ahora, voy a dejarte vivo, para que veas los videos que filme de tus padres.
– ¡hijo de puta! ¡devuélvelos! – grito Riley disparando el arma. Tom lo evadió.
– Voy a romperte, cada hueso de tu cuerpo, créeme lo he estudiado, se como causarte un dolor insoportable y dejarte vivo.
Riley grito de coraje y se lanzó contra Tom el cual le recibió con un fuerte golpe en el pecho el cual le mando al piso.
“Vamos, dame mas pelea, quiero divertirme contigo antes de matarte” le dijo Tom levantándolo de la playera. Riley le escupió en la cara y le soltó un puñetazo en el rostro.
Tom apenas se movió, sonrió frío y levanto a Riley de la camisa.
“ Así esta mejor” le dijo antes de estrellarlo contra un árbol. Pudo escuchar como dos de las costillas de Riley se rompían. Más sin embargo este se levanto con un esfuerzo y le disparo enseguida. Tom apenas sufrió un rasguño.
“Te estas poniendo aburrido” le dijo serio. Riley volvió a disparar. Tom evito el disparo y le tomó del brazo torciéndole hasta zafarlo de su lugar, provocando un grito de parte de Riley.
“ahora ya no puedes disparar” le dijo burlón. Riley le vio pálido sosteniendo su brazo.
“No importa lo que me hagas, no soy un perro de tu clan” dijo Riley furioso. “Además esto ya no tiene caso, Bill esta muerto”
Tom rugió lleno de odio y le tomo de la mano buena para romperla de inmediato y aún así apretando hasta dejar la mano deshecha.
“si es así entonces vamos a verlo” dijo furioso, su voz apenas era un siseo. Tomó a Riley del cuello y le hizo entrar en la casa. Riley difícilmente pudo poner resistencia.
“veremos que queda de Bill para poder hacerte sufrir el doble” dijo Tom sintiendo sus lágrimas resbalando por sus mejillas, no sabía si eran de furia, o de angustia, sabía que no era el momento pero no podía detenerlas, sentía sus manos temblando y entre mas temblores mas era la fuerza aplicada al cuello de Riley, si no se controlaba podría matarlo fácilmente.
Entraron al sótano, Tom tiro a Riley sin compasión hasta el fondo haciéndole rodar por las escaleras. Riley gritó por el dolor infringido, ahí iba su pierna derecha.
El lugar estaba impregnado del olor de Bill, tenía que entrar, tenía que ver si era cierto lo que decía Riley, si era verdad, si el cuerpo de Bill estaba ahí debajo tendría que matar a Riley ahí mismo por que no podría mantener la cordura por mucho tiempo, lo sabía.
Entró sosteniendo el aliento. Tomó a Riley del cabello hasta ponerlo de pie en una extraña posición debido a la pierna rota.
“¿Dónde esta?” preguntó serio. Riley solo gimió de dolor pero no dijo nada, Tom le pateo la pierna rota provocando una fractura triple.
“Voy a repetirlo ¿Dónde esta?” preguntó Tom serio. Riley se negó a decir algo. Tom suspiro.
“solo necesitas una oreja para escucharme” le dijo y enseguida la arranco la oreja de una mordida, si, era bárbaro pero no le importaba si con eso obtenía una respuesta.
“ahora me vas a responder o quieres que comience con los dedos de tu mano tal y como hicimos con tu puta madre” le dijo Tom serio. Riley gritaba de dolor, Tom le estrello contra el suelo y le puso un pie encima del pecho.
“¡huyo!” gritó Riley aterrorizado. Su brazo estaba en una posición extrañan, su pierna le dolía como un demonio y no estaba seguro que otros huesos estaban rotos, no podía caminar, y a duras penas podía respirar.
Tom escaneo la habitación con atención y descubrió que ciertamente Bill no estaba en esa habitación. Tom sacó su celular y marcó el número de Georg.
“mátalos” le dijo y después colgó. Riley gritó furioso pero la pierna de Tom le impedía moverse.
Se inclino y lo levanto con suma facilidad.
“Eres un hijo de perra” dijo Riley sintiendo el sabor metálico de su propia sangre por su garganta.
“Te metiste con la persona equivocada” dijo Tom para después darle un golpe que le dejo inconciente.
Sin demora le subió al primer piso y lo dejo en el piso enfrente de cuatro de sus hombres.
“Que no se escape, quiero a 15 hombres buscando a Bill por el bosque” ordeno para después salir corriendo de la casa.
Bill había escapado, no sabía si eran buenas o malas noticias, no había sufriendo más a manos de Riley pero había otros peligros. Si Bill estaba bien, si estaban a salvo él y su hijo no pediría nada más, nada.
“Por favor resiste un poco más Billa, un poco más bebe” dijo Tom mientras trataba de encontrarle a través del espeso bosque.
Tendría que luchar, su tobillo estaba torcido y si no era gracias al árbol caería sin remedio, así que tomó una de las ramas mas gruesas que tenía a su alcance, lucharía, lucharía hasta ya no poder más, esos malditos animales se enterarían de que estaba hecho.
Pudo ver como uno de los cuatro que estaban acechándolo se acercaba poco a poco, el grito lleno de coraje blandiendo el palo para atacar, el lobo le gruño pero no se le acerco, Bill volvió a gritar intentando balancear su peso.
“Dios dame fuerza” rogó al cielo cuando sintió sus piernas flaquear. Uno de los lobos se le fue encima y el logró darle con el palo para desviarle y dejarlo en el piso. Gritó y se dio cuenta que los otros tres dudaban en atacarle, el no tendría que dudar, no lo haría. Sacudió el palo para darle a otro de los tres pero estos lo esquivaron, su equilibrio se perdió y fue a dar al suelo. Su tobillo le dolió a tal grado que gritó hasta hacerse daño en la garganta. Vio a los animales abalanzarse y cerró los ojos tratando de ver a Tom en su mente. Tom con su sonrisa blanca y sus trenzas sueltas, abrazándole con amor, este era el fin y lamentaba no poder verle de nuevo, la vida no era justa.
Después del dolor de la primera mordida no supo más.
Era Bill, pudo escuchar un grito lleno de furia, un grito que le hizo moverse mas de prisa de lo que jamás creyó posible. Corrió hasta que sus piernas no pudieron más, no le importaba su dolor físico, no cuando Bill gritaba en medio del bosque, no cuando estaba tan cerca de ellos.
“Un poco más, un poco más” se decía a si mismo, no fallaría cuando Bill le necesitaba más, no podía fallarle.
Pudo olerle y escucharle, así como también pudo escuchar a otros lobos, lobos hambrientos.
Finalmente llegó y vio a Bill en el piso con tres animales acercándose, alcanzó a tirar de dos de ellos, el tercero le dio una mordida en el hombro a Bill, pero Tom no le permitió llegar a más, le tomó del lomo y le estrello contra un árbol al igual que a los demás.
En cuanto escuchó como se iban dirigió su atención a Bill.
Estaba inconciente en el suelo, su hombro derecho sangraba, estaba pálido pero vivo, Bill estaba vivo, apenas.
“Aguanta bebe, aguanta cariño, ya estoy aquí” le decía mientras se quitaba la playera llena de sangre y lodo para ponerla como torniquete en la herida del hombro. Si hacía frío no lo sintió, solo podía sentir la piel de Bill contra la suya, el tenue pero estable pulso y su corazón latiendo a pesar de todo. Le rodeo con el brazo derecho y cuando quiso levantarle fue cuando se dio cuenta que estaba herido, quizás uno de los disparos de Riley había dado, no sabía y tampoco importaba. Levantó a Bill ignorando su dolor.
“Ya vamos por ayuda bebe, quédate conmigo ¿me escuchas? No te atrevas a dejarme solo, resiste un poco más Bill, falta poco”
No se dio cuenta si eran kilómetros o metros lo que recorrió, cuando vio el carro en el que iban suspiro aliviado estaban ya haciéndose cargo de los sobrevivientes. Alguien tenía a Jim ensangrentado, pero poco le importaba.
– vamos al hospital – dijo Tom con la voz apenas audible.
– Yo conduzco – se ofreció Gustav enseguida.
Tom subió al carro mientras que Gustav escaneaba con la mirada el estado de su amigo, sabía que lo único que sentía por el momento era el dolor de tener a Bill herido, pero si estaba herido de gravedad no podría saberlo hasta que ya fuera tarde. Al parecer solo tenía una herida en el brazo y varios moretones, sobreviviría.
– ¿Cómo esta? – preguntó Gustav viendo a Bill en los brazos de Tom.
– Mal – dijo Tom – esta sangrando del hombro y su pulso es débil.
– No tardamos Tom, ya verás – dijo Gustav serio – resiste un poco más amigo.
– Si se me va…
– Va a sobrevivir – dijo Gustav serio. – de eso me encargo yo.
Aunque tuviera que romper todas y cada una de las leyes de tránsito llegarían al hospital, tenía que salvar a su amigo y a su líder.
Llegaron al hospital quince minutos después, causaron gran conmoción debido a la imagen que proyectaron. Tom con el torso desnudo y un brazo sangrando, Bill en sus brazos, inconciente con el hombro ensangrentado y el tono de pánico en su voz. Los médicos no tardaron en atenderlos.
Tomaron a Bill en una camilla y le chocaron el pulso, Tom se encontró siguiendo a los médicos.
– nos atacaron en el bosque, estaba secuestrado – dijo de prisa tratando de encontrar los detalles relevantes – esta esperando un hijo mío…
– ¿Qué? – preguntó el médico incrédulo.
– Bill es… Bill es… bueno es…
– Hermafrodita – dijo Gustav desde atrás – su doctor nos explico su situación.
– Entonces será mejor que lo contacten – dijo el médico serio.
– De acuerdo – dijo Gustav.
El médico los dejo mientras gritaba a las enfermeras que necesitaban suero y plaquetas de sangre. Tom vio la puerta cerrarse y sintió la necesidad de ir con Bill, de seguirle pero sabía que no estaba permitido. Quiso moverse pero sus piernas no parecían moverse, sus brazos no le respondían y su vista se nublaba poco a poco. Cuando menos se dio cuenta lo último que escuchó fue el grito de su amigo muy lejano.
Bien, apenas había alcanzado a detenerle, un par de enfermas trajeron una camilla para Tom, y Gustav vio de igual manera como se lo llevaban.
Pensó en las diferentes maneras de informarle a Jorg la situación, no había ninguna que fuera fácil por lo que suspiro y resignado a tener que dar muchas explicaciones saco su celular y marco el número.
– diga – contestaron del otro lado de inmediato.
– Soy Gustav señor
– ¿Qué sucede? ¿Cómo están las cosas?
– Los encontramos, están trasladando a los que quedaron vivos, Bill esta en el hospital.
– ¿y Tom?
– También esta aquí en el hospital señor.
– ¿internado?
– Si señor – dijo Gustav serio.
– Voy para allá.
La comunicación se corto y Gustav pudo relajarse, al menos hasta que les dieran noticias o llegara Jorg, no sabía cuales de las dos opciones sería peor.
Continuará…