Línea roja 28

Línea roja 28

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 28

Narrador

Tom mantenía la cabeza baja ante la brisa salada en el aire. La arena se adhería insistentemente a sus zapatos y ropa, traída por el viento fuerte tropical del estrecho de Bósforo.

Con cansancio dirige su vista a las bolsas negras grandes que sus hombres tiraban sin parar. Más huesos Mikaelson de los que tuvo que encargarse.

Encargarse de tales asuntos en la mañana lo irritaba horriblemente.

— Ömer, encárgate del resto.— Indica al hombre a su lado mientras tira su cigarro junto con una bolsa. El alfa a su lado asiente con una reverencia corta para dirigirse al frente del puerto.

Tom dirige sus pasos hacia el sedan negro alejado recordándose que tenía que verificar el club principal de su familia esa noche. Gustav se había ido antes del kis; ocupado con sus propios negocios en Inglaterra, se disculpó por su salida tan rápida, y lamentó que Tom no tendría un compañero de copas esa noche.

— Amir, el señor Trumper ha vuelto a llamar.— Informa Aaron atrás suyo, sería quien lo llevaría de vuelta a la compañía. Tom detiene sus pasos en seco.

— ¿Qué ha dicho?.

— Exige una reunión pronta con usted.

El gama gruñe en molestia pesada. El anciano estaba siendo un problema en su suela, tarareando en sus pensamientos se detiene frente al pequeño puesto de flores en la costa mientras saca un paquete de pastillas de su abrigo cuando un mareo lo sacude por un segundo.

Los supresores para alfas no detenían un celo en los gamas como lo hacían con alfas promedios, pero servían para aliviar los síntomas predecesores. En esa época del año no tendría que tenerlo pero el celo agresivo que desencadenó el ataque había adelantado su ciclo. Tampoco negaba el celo pronto de Bill como una causa, después de todo no sería un suceso clínico raro en personas enlazadas; sin embargo, la época de calor era en lo que menos quería pensar Tom en ese momento.

Cada año lo había encontrado molesto, pero siempre tenía más de una opción para sobrepasarlo sin problemas; sin embargo, esta vez era diferente. Su alfa se agitaba con insistencia cada vez que el omega de ojos claros se clavaba en su mente, algo que parecía suceder con más frecuencia en los últimos días.

Pensamientos salvajes y poco propios dentro de él se contrarrestaban con la imagen de moretones y mordidas profundas frescas aún visibles en el Bicolor. No quería volver a perder el control.

Suspirando fuertemente apaga el sabor agrio de la medicina en su boca con el tabaco recién prendido en sus labios.

— Vuelve a dar una negación, dile que pronto iré a Canadá pero no le des una fecha exacta.— Responde y Aarón da una afirmación atrás suyo.

Una anciana da unos pasos lentos hacia él, Aaron se pone tenso y quiere adelantarse pero Tom lo para en negación.

— Joven apuesto, ¿está buscando algo para su omega?.— La mujer del local de flores se acerca mientras sostiene una rosa teñida de azul, ofreciéndole la flor con tanta insistencia que Tom la toma rápidamente de las manos temblorosas.— Las rosas azules son perfectas en estos días.

Tom observa el tono pastel pintado en la rosa, recuerda ver un libro en la biblioteca familiar que hablaba sobre el significado de las flores, lo había ojeado rápidamente puesto que estaba en la sección que sus tutores consideraban no necesarios para su formación.

La rosa azul había captado su atención en el momento, y entre tantos significados aún no comprensibles para su edad estaba seguro que la esperanza y el perdón estaba entre ellos.

&

Bill da una vuelta o dos alrededor de la oficina, su trabajo se vuelve ameno mientras escucha a Andrew y V tras la puerta, la indignación del alfa asiático por un suceso de la noche anterior de la que Bill no tenía idea lo divertía, sus expresiones eran hilarantes. Escuchó la risa contagiosa de Andrew y sonrió para si mismo.

Estuvieron un buen rato en brazos del otro, Bill sentía que Andrew necesita eso más de lo que decía. Su preocupación por él aumentó cuando se percató que estaba temblando, Andrew lo tranquilizó y le sonrió como siempre lo hacía; sin embargo, la sonrisa perlada que siempre adornaba la expresión del alfa no llegaba por completo a la forma usual, el matiz triste estaba en sus ojos y un olor agrio lo recorría delicadamente.

El bicolor no era ignorante, sabía perfectamente lo que significaban las palabras de Andrew y el término de Escolta leal que estaba explicado en uno de los libros que sus damas le pusieron a estudiar. Una parte de él se sentía realmente preocupado por todo el asunto, tal devoción y cariño que le daban ahí era tan ajeno a su pasado frío, pero más que nada estaba intranquilo por los verdaderos sentimientos ocultos que el ojo azul parecía encerrar dentro suyo. Por otra parte, hacía que se sintiera sumamente tranquilo al saber que siempre tendría una persona como Andrew de apoyo, y no pudo evitar el regocijo en su pecho de estar en buenos términos con él; por supuesto, no hablaron de lo que causo todo en primer lugar, pero Bill sentía que había algo más que el alfa no le estaba diciendo, aún así decidió no presionar. Era mejor no pisar en territorio minado.

Estar bien con Andrew le era suficiente.

Bill escucha palabras coreanas indignadas que no puede comprender detrás de la puerta y el tono de falsa molestia de V hace que no pueda concentrarse del todo en las estadísticas frente a él, podían ser alfas fuertes y de aspecto amenazante, pero el omega sabía que actuaban como niños la mayor parte del tiempo.

Se sentía raro tenerlos tan cerca, últimamente Tom había aumentado la seguridad y el omega se había estado acostumbrando a escuchar los pasos vigilantes de los guardaespaldas afuera de su habitación por las noches. Bill decidió no objetar nada a pesar de que el exceso de seguridad era una prohibición en su primer acuerdo entre él y Tom, puesto que había aprendido a disfrutar la compañía de los hombres.

Abriendo la puerta para entregar copias en la oficina de Tom encontró a V y Andrew completamente despeinados en lo que parecía resultar de una pequeña pelea. V se arreboló por completo y dió varias reverencias en disculpa por su falta de modales mientras Andrew reía sin ninguna vergüenza. Bill negó divertido y se dirigió al espacio contiguo.

Tomo con duda el cristal, un recuerdo no grato se plantaba insistentemente en su cabeza, recordándole la primera vez que abrió esa puerta y la imagen de Domenico y Tom lo recibió.

— «No tengo por qué preocuparme ahora»— Piensa mientras suspira fuertemente, arrancando ese recuerdo pasado de su memoria.

Bill traga fuertemente cuando entra a la oficina, el olor del alfa era tan fuerte como en su propia habitación. Rápidamente se apresura a dejar las hojas en el escritorio y se decide a salir antes de que su omega empiece a molestar por la fuerte presencia del gama ahí.

No obstante, la curiosidad se asienta en su cabeza y estudia el espacio un poco más, argumentando su acción con que nadie le diría nada de todos modos.

Bill frunce el ceño al darse cuenta del tamaño de la oficina, parecía ya un rasgo que todo lo que tenía que pertenecer al alfa tenía que ser grande. Él nunca comprendió esa parte de los aristócratas para demostrar con tanta efusividad su poder.

La vista era maravillosa, el ventanal era más grande que el de su oficina y los muebles pulcros no contrarrestaban la belleza de la ciudad. Incluso había un pequeño bar en la esquina con muchas botellas de las que Bill estaba seguro que sería mejor no acercarse, un rasguño a esos cristales y estaría endeudado de por vida, tan solo el vino que ofreció en su cumpleaños de la Ayasofia costaba millones.

Bill pasa sus manos por el escritorio y por los muebles, sintiendo la textura de ellos y siendo ignorante de sus feromonas en incremento.

Ve una puerta grande que abarca gran parte de una pared oculta que estaba entre abierta donde el olor a sándalo y lluvia es mucho más fuerte que en todo el lugar.

Dirige sus pies en automático y asoma inseguro la cabeza, tal vez su curiosidad estaba siendo demasiada pero pensó que no habría ningún problema si observaba un poco más.

Era una pequeña habitación, algo que Bill no encontró tan sorprendente puesto que muchos ejecutivos tenían cuartos pequeños donde pasar cuando el trabajo era demasiado, lo sabía por que su padre pasaba muchas noches en su propia compañía con omegas que trabajaban para él.

También estaba su hipótesis de que lo usaban para evitar cosas en sus propios hogares.

El bicolor no vió muy ajena la idea de que Tom pasara muchas noches aquí cuando él llegó a Estambul. Los primeros días apenas si lo veía y era cuando parecía evitarlo a toda costa, el omega se preguntó si era tal su negación a su presencia que no soportaba estar en la misma casa que él.

Bill toca su marca en incomodidad cuando el recuerdo melancólico de esos días de su omega empiezan a despertar.

La cama lucia cómoda y era de mayor tamaño que una individual, pero Bill pasó de largo de ella y apenas dio una mirada en toda la habitación. Respiró profundamente captando la matriz de toda la esencia del alfa, dando a un espacio pequeño donde había un armario, guardando piezas de ropa elegantes y de aspecto formal.

Observando los colores frente a él no pudo controlar su mano que se extendió por inercia a tomar una de las camisas del alfa, quitándola del gancho donde estaba. La observo por un momento, como si nunca hubiera visto una prenda de ese tipo, y casi sin darse cuenta la acercó a su nariz.

La explosión del olor tan cercano lo amansó completamente, su lobo entró en un estado de relajación completa y sin darse cuenta sonidos de ronroneo empezaron a surgir de su pecho, inclinó la cabeza para aspirar con más fuerza la dulce esencia.

— ¿Qué estás haciendo?.

Bill abrió sus ojos en sorpresa y sus músculos se tensaron al identificar la presencia sin siquiera girar a comprobarlo.

Una pequeña maldición salió de sus labios, sentía que estaba en una situación de su niñez cuando las nanas encargadas a su cuidado lo descubrían robando los dulces en la oficina de su padre.

— Y-yo…— Tartamudea mientras da la vuelta, encontrándose con los ojos cafés dorados de Tom, quien lo miraba esperando una respuesta. Bill se preguntó cómo es que no se dio cuenta de su llegada, tragando fuertemente trata de inventar una rápida excusa.— Estaba buscando unos documentos.

— ¿Aquí?.— El alfa frunce el ceño, Bill se rasca su nuca con nervios y se tensa aún más cuando el alfa se acerca lentamente a él.

Cuando están frente a frente con apenas una distancia de diez centímetros el nerviosismo de Bill aumenta, ¿no se enojaría por que estuviera aquí o sí?

Tom se inclina y sin pudor alguna inhala fuertemente las glándulas del bicolor, quien retrocede.

— ¿Qué haces?.— Pregunta Bill sintiendo calor en sus orejas. Tom mantiene su rostro neutro, como si lo que acabara de hacer fuera algo de siempre.

— Tu olor.— Responde tranquilo el alfa.

— ¿Qué sucede?.— Cuestiona el omega extrañado.

— Está disperso por toda mi oficina.

Bill parpadea una y dos veces, tratando de captar con seguridad lo que el alfa le ha dicho. ¿Había marcado la oficina?, si es así, no encontraba razones dentro de su lobo para contestar eso.

— Eso…no me di cuenta.— Susurra aún confundido y Tom eleva una ceja con escepticismo. Bill respinga cuando Tom se acerca más y señala la prenda en sus manos.

— Si la quieres tanto quédatela.— Murmura tranquilo el alfa, pero Bill capta el tinte de diversión en su voz.

Bajando la vista a sus manos se da cuenta que esta sosteniendo la camisa con fuerza, como si tuviera recelo a qué Tom se la quitara. Al darse cuenta de sus acciones rápidamente suelta el objeto en sus manos.

— Lo siento, no se que me paso.— Confiesa el omega inseguro, siente la palpitación en su marca bajo el cubridor con más insistencia. Tom lo mira por un momento más y recoge la camisa para ponerla en el gancho y reubicarla en su lugar original.

— ¿A donde quieres ir?.— Habla mientras gira en sus pies y Bill agradece silenciosamente la poca piedad que le tuvo al no preguntar más, no creía tener las respuestas.

Sigue a Tom, pensando en lo ridículo que se veía hace unos segundos y se detiene abruptamente cuando nota que el alfa lo observa esperando algo, Bill sale de sus pensamientos y capta que el alfa le ha hecho una pregunta. Claro, iban a almorzar juntos.

Bill muerde su labio y siente una dicha grande de parte de su omega al recordar la nota en su escritorio esa mañana. Captando otro olor salado sobre la esencia del alfa siente las palabras de su boca salir sin segundos pensamientos.

— Mar.— Declara simple, Tom frunce su ceño un poco y la confusión tiñe su rostro atractivo.

— ¿Mar?¿Quieres ir ahí?.— Pregunta el alfa para comprobar lo que escuchó. El omega se da cuenta de sus palabras y siente el calor en su rostro intensificarse.

«¿Qué me pasa?».

Bill había pensado en la primera cosa que había llegado a su mente cuando captó el olor tropical en el alfa, pero sería vergonzoso decir eso y prefería ser enterrado vivo a declararlo fácilmente; así que asintió rápidamente.

— Quiero mariscos.— Susurra débilmente el omega. Tom vuelve a su estado de seriedad y Bill está seguro de que va a recibir una negativa cuando el alfa asiente ligeramente aceptando la petición.

&

Ethan maldice internamente cuando ve toda la cantidad de cubiertos frente a él, su hipótesis de que un restaurante cerca del mar sería más informal y sin tantas etiquetas se destroza rápidamente. Más aún pensando que están en la playa principal del Bósforo, la cual sería la más exclusiva también.

— Señor; su plato principal, raviolis de langosta con salsa Noilly Prat y solomillo de ternera coreana, espero lo disfrute.— El chef principal se acerca y presenta los platos personalmente, Bill sonríe nerviosamente y trata de analizar el platillo que eligió al azar.— Por favor no dude en llamar a cualquier de los meseros para atender sus necesidades.

— Gracias.— Murmura el omega dudoso, nunca salía, así que no sabía cómo responder correctamente a ese tipo de situaciones de clase alta. Suspiró aliviado internamente cuando el beta dio una reverencia corta y se dirigió a Tom, quien negó y dio un gesto que hizo que los meseros y el chef se retirara rápidamente.

Bill agarra el cuchillo y escucha un ligero sonido enfrente de él. Sus ojos parecen fallar cuando ve una ligera sonrisa en el alfa.

— Ese platillo no se corta, lo tienes que comer entero.— Explica Tom con paciencia, como si estuviera hablando con un niño aprendiendo a sumar.

— Ah… — Bill se siente fuera de lugar, la incomodidad en su estómago se asienta y quiere desaparecer por un momento. Esta vez no estaban tan alejados de las demás mesas, así que sentía una mirada constante a su alrededor, pequeños murmullos de omegas con atención al alfa frente suyo y críticas a su postura en la silla le hacen sentir insignificante.

— No hagas caso, en Turquía la gente acostumbra hablar cuando esta celosa.— Habla Tom frente a él, el omega lo observa mientras da un trago al vino.

— ¿Celosos, por qué?.— Pregunta observando a su alrededor.

— Me sorprende que no te des cuenta del impacto que tienes en las personas, más allá de las miradas envidiosas podría contar fácilmente la de los alfas sobre ti.— Responde el gama con un ligero tono oscuro al final de la oración.— Eres alguien que tiene una sencillez increíble para hacer que nadie quite sus ojos de ti.

Bill inclina la cabeza divertido, tal declaración del alfa le hace querer ser sarcástico en broma.— ¿Y para ti como es?.

Tom eleva una ceja en interés y acerca su silla más a la mesa, clavando sus ojos sin temblores en los cristalinos de Bill.

— No me consideraría la excepción.

El omega abre ligeramente la boca sorprendido, se había acostumbrado a poner cierto reto en su boca cuando hablaba con Tom pero esa vuelta al asunto y la procacidad en sus palabras le hicieron temblar ligeramente. El alfa sigue observándolo sin cambios en su expresión y Bill se encuentra en caos interno a la sensación que provoca en él con esa mirada.

Carraspea nerviosamente y vuelve su vista al plato frente a él, tratando de llevar un cambio de tema rápido. Se da cuenta de un plato faltante frente al alfa.

— ¿Por qué no estás comiendo?.— Interroga cuando ve solo la copa en el lugar de Tom.

— No me gustan los mariscos.— Declara simple y Bill se congela. En otra situación le podría causar gracia considerando que a una persona tan sofisticada como el alfa no le gustara la comida que se asocia mucho a los de su clase, pero no veía central eso en la situación de ahora.

— ¿Por qué no lo dijiste?.— Exige indignado.

Prácticamente arrastró al alfa a un trayecto de una hora para que no comiera nada al final, Bill se sentía extraño ante el escenario.

— Porque tú querías venir.— Vuelve a responder tranquilo Tom, el omega suelta los cubiertos y su confusión se agranda, no sabe qué decir, últimamente era algo común en la extraña actitud del alfa, la cual lo desestabilizaba por completo. Antes de que pueda sacar una letra de su boca el alfa continúa.— Quiero que estés cómodo a mi alrededor, incluso si es en lugares que no son de mi gusto. No quiero que veas más esto como una jaula donde pienses que tus intereses no son importantes.

Los labios de Bill tiemblan y se encuentra incapaz de detener la calidez que lo embriaga desde su pecho. Traga, muy consiente de lo rojo que debe de estar, otra vez lo había dejado sin palabras.

Tom lo observa seriamente antes de continuar.— Quiero que esta noche me acompañes.

Bill alza la cabeza, poniendo atención al alfa y apenas recuperándose de las últimas oraciones de este

— ¿Cómo?.— Salir del asombro es más difícil de lo que Bill pensaba.

— Está noche tengo que ir al club principal de mi familia, dijiste que querías saber más acerca de…mi trabajo. Más allá de la experiencia laboral que puedas obtener, es tu derecho ir a los lugares que también te pertenecen.

— ¿El club me pertenece?.

— Básicamente toda la cadena de las propiedades también.— Asevera Tom mirando las olas lejanas en la vista que tenían. Bill se encuentra en demasiada conmoción para dar cuenta de la belleza del estrecho tropical.— Claro, solo si quieres ir.

El omega reacciona y realiza que había estado callado mucho tiempo.

— Claro, si, me gustaría conocer más de la vida nocturna en Estambul, pero no creí que fuera titular de algo perteneciente a tu familia.— Confiesa Bill ajustando su postura.

— Todo lo que es mío te pertenece ahora, te dije que te vería como mi igual.— Murmura sincero el alfa, y la cabeza de Bill se siente caliente, su corazón latiendo junto con su respiración.

En un movimiento, el alfa extiende su mano y toma la suya, girándola en su palma.

De un movimiento rápido, Bill se da cuenta del peso extra en sus dedos.

Una rosa azul contrastando con la esmeralda en su mano.

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a dejar un comentario 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Línea roja 28»
  1. la neta por un momento pensé que les iba a agarrar el celo a ambos en el cuarto de la oficina 😞

    pero wey, sus lobos están más entrelazados que nunca 😭 y ellos ya van de poco a poco

    neta ver como tom se está esforzando por tom, y lo que significa la rosa azul 😭

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