Línea roja 30

Línea roja 30

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 30

Narrador

— ¿Acabas de hacer un nido?

Bill escucha las palabras del hombre frente a él, pero no logra registrarlas correctamente. El término no común en su diccionario lo hace sentir confundido. ¿Un nido?, era absurdo.

Excepto que no lo era tanto.

Rodeado de las sábanas, camisas, sacos e incluso ropa íntima del alfa frente a él…todo apuntaba a un nido, hecho por nada más ni nada menos que él.

Cuando Tom da un paso más y se acerca, Bill se tensa, sacando un gruñido en advertencia viniendo desde su propio pecho. El alfa se detiene inmediatamente, y Bill abre los ojos en sorpresa.

— Lo siento, yo…— Bill intenta encontrar las palabras correctas, algo realmente difícil considerando que le acaba de gruñir a Tom. Sintiendo a su omega en flor de piel se esfuerza en dar respuesta a su comportamiento.

Pensamientos extraños pasaban por su mente.

Se sentía nervioso y protector, era su nido. Lo había construido con sus manos y aunque no requiriera un esfuerzo grande, era especial para él. Sintiéndose en medio de la razón y su lobo, tiene la sensación de un ataque de pánico apunto de inundarlo. Todo eso era demasiado y nuevo para él, estaba asustado.

De repente, el olor atrayente del alfa lo envuelve por completo, mucho más fuerte que antes. Alza la cabeza y se encuentra con los ojos del alfa, más brillantes que nunca en la oscuridad del cuarto.

Tom suelta una gama de sonidos lentos y bajos. A pesar de la extrañeza en la cabeza de Bill se escuchaba realmente atrayente; no eran ronroneos, este sonido era único en alfas, demasiado sensuales a odios de omegas. Era una respuesta, una petición a dejar que entrara a su nido.

Bill respira lentamente y observa todo movimiento del gama, considerando si el alfa era merecedor de estar en su nido. Era un acción muy íntima.

Cuando Tom extiende su mano, con su cercanía latente, el omega de Bill lo reconoce, era su alfa.

El alfa no ve reticencia a su acercamiento, por lo que ve aceptación a su toque. Toca con delicadeza la mejilla del omega, ahuecando su rostro de manera lenta.

El bicolor toma su mano y se recarga ante el toque, oliendo la piel de la palma y ronroneando ante la sensación placentera recorriéndolo.

Manteniendo su mirada en el alfa traslada sus movimientos a su boca. Tom respira profundo cuando Bill empieza a besar sus dedos, uno a uno, tomándose el tiempo necesario.

Cuando huele en el aire el dulce en el omega, cercano a sus muslos, sabe que ninguna medicina podría hacer efecto contra su poco control.

— Bill….— Murmura bajo, una advertencia silenciosa.

El omega alza la cabeza, temblando cuando siente su entrada empezando a humedecerse. Hay una esencia aparte del olor natural de Tom, más picoso y fuerte.

Casi quiere reír a la comprensión de que sus celos se habían sincronizado. Era algo normal, en parejas enlazadas. Pero sólo pasaba cuando las circunstancias de la unión fueran beneficiadoras, y con una atracción profunda de parte de ambos lados.

Había interés, de eso estaba seguro.

Bill se inclina lentamente hacia atrás, pegando su espalda a las sábanas debajo de él. El alfa estaba controlándose, lo veía claramente en cada centímetro de su persona.

Bill se asegura de que la mirada de Tom este sobre él y nada más que él mientras desliza lentamente sus pantalones fuera, su piel temblando a su propio toque, ropa interior yéndose también. Desde que llegó a Turquía su ropa era muy delgada, por lo que no hubo mucha complicación para que no tuviera nada que cubrir su parte inferior.

El omega de Bill disfruta ver los ojos de Tom oscurecerse conforme cada segundo pasa.

Lentamente y poniendo a prueba su impaciencia, abre sus piernas ante el fuego de los ámbares sobre él, una invitación silenciosa.

Dándole al alfa una vista clara de donde lo quiere.

En cualquier otra situación se sentiría completamente cohibido, con el rostro rojo por mostrarse de manera tan desvergonzada. Culparía al calor de su celo en incremento, pero sabía que iba más allá que eso.

Respinga cuando Tom toma uno de sus pies, alzándolo y haciendo una mayor vista a su parte intima. Muerde su labio cuando el alfa empieza a besarlo, subiendo lentamente del empeine a su tobillo. El frío de los labios del alfa se siente evaporar al calor de su cuerpo.

Su miembro se endurece y su entrada se lubrica aún más cuando la lengua del alfa toma cada milímetro de su pierna, de la rodilla hasta la parte interna de sus muslos internos. Como si necesitara todo de si para disfrutar y devorar cada parte de él.

— Ah… — Gime Bill cuando el alfa empieza a poner más atención cerca de la zona sensible.

— Aún tienes oportunidad de negarte. No creo que pueda detenerme después.— Susurra Tom observándolo serio. El bicolor se recarga en sus hombros y estudia las palabras con cuidado. Las nubes en sus ojos eran difícil de sobrellevar.

Estaba en celo, estaba consiente, y no sabía si había activado en respuesta el del alfa.

Justo como en la noche del día en que se conocieron; sin embargo, esa vez fue un reconocimiento pronto y salvaje entre sus lobos, no podía ni siquiera comparar esta situación con el episodio agresivo de Tom de hace unas noches.

El calor estaba latente, y era imposible soportarlo hasta cierto punto, pero su razón estaba demasiado presente por el momento. Bill sabía donde estaba y con quien, estaba seguro que Tom también se encontraba en sus cinco sentidos, con el deseo carcomiéndole, pero esperando una afirmación de parte de él.

A ese punto, encontraba realmente cansado dar negación a sus verdaderos deseos. Era insoportable y doloroso toda la amatividad de su lobo, sentía que era un reloj de arena con el tiempo contado, después de ese momento sería difícil volver a la realidad. Esta era una oportunidad para negarse, sabía que si decía no, Tom no dudaría en levantarse y proporcionarle todo lo necesario para liberarse a sí mismo por su cuenta, encerrando su propio deseo bajo llave. Por un lado podría hacer eso, pero otra parte más demandante dentro de él sentía que no era la mejor opción, Bill estaba decidido a eso.

Su omega quería al alfa, pero él también.

Mordiéndose el labio, calcula sus próximas palabras con seriedad. Ya había tomado una decisión.

— Incluso si lloro, me sienta morir y grite, no te atrevas a detenerte.

El omega mantiene su decisión con fervor, cada palabra dicha con nada más que sinceridad. El arrepentimiento podría venir después con sus consecuencias.

Los ojos de Tom brillan en lo oscuro del cuarto, Bill respinga con deseo cuando sus aromas salen sin restricciones, mezclándose en una armonía disfrutable a sus sentidos.

Jadea cuando el alfa levanta abruptamente sus piernas sobre sus hombros. Su boca no pierde el tiempo y la lengua de Tom recorre un camino desde su muslo interno hasta su entrada húmeda. Bill cierra los ojos cuando la lengua del gama se clava dentro suyo, se sentía tan jodidamente bien.

Al principio son movimientos lentos y profundos, el alfa tomaba su tiempo para torturar con devoción su agujero.

Bill gimotea cuando el agarre de Tom en sus muslos se afianza.

Dirige sus manos a su propio miembro para una liberación pronta, pero es detenido abruptamente por el alfa, quien agarra sus muñecas secamente.

Bill hace un sonido grave en molestia.— Déjame…

— No te vendrás por otra parte que no sea aquí, no tendrás otro estímulo hasta que esté clavado profundamente dentro tuyo.— Lo interrumpe Tom, su voz ronca de deseo. Bill quiere volver a decir algo pero Tom vuelve a penetrar su entrada con su lengua, de manera fuerte y con maestría, sus movimientos simulan embestidas que tienen a Bill desfalleciendo.

— ¡Ah…dios..!.— Llora sintiendo las lagrimas de excitación desbordarse por sus mejillas. Tom pasa el agarre en sus muñecas a una sola mano, la otra empieza a deslizarse por su pierna, acariciándolo y provocando que la piel del omega se erice.

Antes de continuar, el alfa escupe en su entrada y levanta aún más las caderas de Bill, manteniendo un agarre fuerte en ellas.

Acariciando su vientre por unos segundos, desliza dos dedos de manera tortuosa en el bicolor. Parecía que el alfa se tomaba su tiempo para hacer crecer el lívido dentro de Bill.

El alfa se desliza a la altura de su rostro y lo besa profundamente, el omega se deja llevar por el mar de sensaciones que le proporciona el toque dentro suyo, embistiéndolo dulcemente. Cuando el alfa se traslada a su cuello, cambia la cantidad de dedos a tres, haciendo que Bill no pueda contener los gemidos de su boca a tal estímulo.

El alfa hunde su rostro en la curvatura del cuello de Bill, donde estaba su mordida. Las embestidas de sus dedos aumentan y la lubricación de Bill también, el propio miembro del omega parece querer liberarse. La promesa de Tom de venirse por sólo su entrada no parece tan lejana como en un principio pensaba.

Pero para frustración del omega, Tom retira sus dedos antes de que pueda alcanzar el orgasmo. Bill jadea por el abrupto cambio y enfrenta al alfa para reclamar. Sintiendo un bulto grande rozando su entrada, las palabras se quedan sin sentido dentro de su mente.

Alza los ojos y ve en Tom con una expresión complicada, poco a poco suaviza el agarre en las manos de Bill y deja que se liberen. Ambos jadean cuando el miembro duro de Tom en su pantalón lude con más insistencia en su trasero.

Bill sabía que estaba dudando, lo sabía porqué el alfa no lo veía a él específicamente, veía la piel descubierta del pecho de Bill, donde los moretones y mordeduras de noches pasadas aún seguían pugnando. El alfa cerró los ojos con fuerza, un intento vano para calmar sus instintos.

Sintiendo el toque suave de dos manos en su rostro, Tom abre los ojos sorprendido.

El rostro del omega estaba muy cerca al suyo, la luz de la luna tras la ventana hacía que los ojos cristalinos del bicolor brillaran con más intensidad al rastro de lágrimas restantes.

— Está bien, estoy bien.— Susurra Bill bajo, captando el olor de duda en el otro hombre.

Tom siente su alfa temblar cuando el omega sonríe sincero hacia él, una expresión tranquila en su rostro.

Bill lo acerca y lo besa dulcemente, y el alfa se encuentra incapaz de no responder a tal calidez presentada.

El bicolor baja sus manos y abre botón a botón la camisa de Tom, acariciando su pecho y los músculos en la piel, producto de un entrenamiento pronto en la niñez; incluso, logra sentir algunas cicatrices pequeñas que no notó antes y también se toma el tiempo para acariciarlas lentamente.

Desliza sus manos al pantalón y lo desabrocha rápidamente. El alfa se separa del beso por un momento y se acomoda entre las piernas de Bill, mientras esté se abre a la dureza del Alfa.

El alfa junta sus frentes, sostiene el lateral de su cadera con una mano, agarrando con la otra la de Bill mientras se alinea. El bicolor cierra los ojos con fuerza cuando Tom empieza a entrar, sus gemidos ahogados en los labios del alfa.

Toma un momento para que Tom entre por completo en él, Bill se da cuenta que sería imposible acostumbrarse a su tamaño alguna vez. El alfa empieza a deslizar su lengua por su cuello y sus hombros, poniendo especial atención en las glándulas sensibles de Bill.

El bicolor respira profundamente y rodea a Tom con sus piernas, un mensaje silencioso para que empiece a moverse. El alfa empieza un vaivén fuerte y lento, dando una puntería certera en cada empuje en algún punto dulce dentro de Bill.

Los dos mantienen sus ojos sobre el otro, disfrutando el placer resultante de sus cuerpos unidos. Bill se encuentra a sí mismo realmente caliente por la expresión de excitación en el alfa; con su boca entreabierta soltando jadeos silenciosos, era una imagen muy diferente a la siempre fría y sería.

— Más rápido.— Gime Bill cuando el alfa empieza a clavar más profundo dentro de él. Si antes era fuerte el olor de la mezcla de sus feromonas, ahora era una explosión de sensaciones difícil de soportar.

Tom se incorpora y aumenta la velocidad de sus embestidas, el sonido chapoteante hace sonrojar a Bill, pero no tiene tiempo de detenerse mucho en el pensamiento cuando los movimientos de Tom le hacen gemir con más fuerza. En el ángulo que estaban, la vista a su entrada era clara, donde el miembro de Tom salía y entraba con demandantes empujones.

Bill podía ver el bulto en su vientre cada vez que el pene de Tom ingresaba en él.

El alfa sigue su mirada y agarra la mano de Bill, guiándola a ese bulto y presionándolo.

— ¿Lo sientes?.— Jadea ronco Tom.— Aquí es donde tendrás a mi bebé, me aseguraré de eso.

Bill muerde su labio en éxtasi, y grita en placer cuando los empujes de Tom se vuelven el doble de salvajes.

— ¡Espera, si lo haces de…esa manera me vendré!.— Pide jadeante Bill, el alfa estaba haciendo un desastre dentro de él.

— Aún no.— Dice el gama, desliza la mano que estaba en la cadera de Bull y lo jala hacia si, haciendo que el omega quede sentado sobre él.

Bill se sorprende al abrupto movimiento y se sostiene rápidamente de los hombros anchos de Tom, quien no pierde el tiempo y lo empieza a embestir en esa posición con fuerza. El miembro del alfa se sentía tan profundo dentro de Bill.

Tom masajea su trasero y lo aprieta con sus manos, las marcas rojas no tardan en hacerse presentes.— Dios, estás tan apretado.

Bill sabía que su rostro y cuerpo eran un desastre, las manos de Tom lo moldeaban exactamente como querían, y el no se encontraba en negación para no disfrutar eso.

El alfa jala delicadamente su cabello, y Bill siente a su miembro palpitar con más fuerza.

— ¡Ah!.— Gime fuerte cuando Tom ocupa su boca en su pecho, atacando brevemente un pezón con sus dientes mientras seguía entrando y saliendo de él. Las estimulación era demasiado para Bill, sentir la lengua de Tom en otra zona tan sensible lo ponía al limite, y más aún cuando el alfa lo hacía tan bien.

Tom lo rodea por completo y lo eleva un poco, usando nada más que la fuerza en sus brazos para mantener esa posición. Bill siente el miembro de Tom hincharse poco a poco en su entrada y las embestidas fuertes son una señal de un clímax pronto. Su cuerpo se estremece en anticipación, y aprieta aún más al miembro que atacaba su agujero una y otra vez.

— ¡Ah…ah…ah!.— Bill siente la liberación hacer temblar su cuerpo cuando el alfa lo muerde, marcando la antigua mordida severamente. Su rostro lloroso solo hace al alfa intentar buscar su propio clímax con más urgencia.

El nudo se empieza a formar y Tom se viene dentro del cuerpo apretado del bicolor. Bill se siente caliente sobre su interior, la semilla del gama llenándolo por completo.

Los dos jadean en busca de balancear su respiración. La realización del sudor en sus cuerpos se hace presente hasta ahora por la pegosidad en sus pechos.

Tom quita un cabello travieso de la frente de Bill, para después acunar su rostro gentilmente. Bill se encuentra incapaz de no buscar más el toque del alfa.

Cuando el nudo baja, ninguno de los duda en buscar los labios del otro.

&

Bill se siente bien, perdido en sueños profundos apenas nota el dolor de sus extremidades provocadas por una noche en vela. Recuerda el Sol y sus rayos de luz inundando la habitación cuando su cuerpo no resistió a otro orgasmo y descendió al cansancio.

Siente el calor próximo de otro cuerpo cerca del suyo y es imposible para él no buscar más contacto de este. Abre los ojos con pesadez, sus sentidos apenas adaptándose al despertar.

Quiere estirarse un poco pero un agarre en su cintura le impide hacer movimientos grandes. Alza la cabeza pasmado y lo recibe el rostro dormido de Tom arriba suyo.

Se había quedado dormido en su pecho. Aún había rastros de su actividad de la noche anterior en ambos. El olor a sexo en la habitación era mareante y el líquido que Bill sentía entre sus piernas daba un mensaje claro; sin embargo, no sentía tanto semen saliendo de él, el alfa debe haberlo limpiado rápidamente, pero sería imposible sacar todo por completo considerando cuántas rondas tuvieron.

Ethan se sonroja ante el recuerdo.

Se habían consumido por completo, y el sabía que el deseo proveniente de ambos era demasiado para ser solo instinto, considerando que incluso había hecho un nido.

El bicolor recarga su barbilla en el pecho tatuado, observando el rostro sereno del alfa. Incluso en las mañanas se veía más atractivo, sin toda esa imagen formal y elegante; sus trenzas estaban esparcidas por la almohada, sus pestañas largas y sus rasgos varoniles eran de envidiar a la luz del sol.

Se quedó un buen rato contando los lunares en su rostro y cuello, trazando los tatuajes a su alcance, deteniéndose en el pecho.

Estaba seguro de haber visto ese símbolo extraño antes, pero no sabía donde.

— ¿Disfrutas la vista?.

Bill respinga sorprendido ante la voz abrupta que lo vuelve de su trance. Alza la cabeza y ve a Tom aún con los ojos cerrados, con una expresión impasible.

— ¿Desde cuando estas despierto?.— Bill cuestiona avergonzado, Tom abre los ojos sin esfuerzo o pesadez, sus orbes parecían brillar aún más por la mañana.

— Diez o veinte minutos tal vez.— Responde tranquilo el alfa, y el omega se arrebola más. Debió verse ridículo al observar al gama con tanta insistencia.

Bill gira su cabeza a otro punto, no sabía cómo sentirse a los ojos divertidos de Tom. Hace el ademán para levantarse pero es regresado a su lugar tan pronto como lo intenta. Tom manteniéndolo ahí.

— ¿Qué sucede?.— Pregunta confundido.

—:¿Te duele en alguna parte?.

El omega frunce el ceño con más confusión, abre y cierra la boca una y otra vez pero no es capaz de decir nada, aún procesaba la pregunta del alfa, tanto interés era…no tan común.

— No se, mis piernas un poco pero tendría que ver en el resto del día.— Contesta Bill simple, no mentía, sentía hormigueos en sus muslos internos, y su cuello se sentía mallugado.

Tom asiente lentamente en reconocimiento, después de un momento estira su mano libre y acaricia el cabello despeinado de Bill. El omega se estremece al toque gentil.

El tema pendiente de hablar de lo que pasó anoche o del poco control en los dos picaba en la lengua de ambos, Bill lo podía sentir pero no estaba seguro para sacarlo ahora. Le gustaba estar así, sin ataques y palabras groseras.

Si el no sacaba el tema, Tom tampoco lo haría, y lo agradeció internamente.

Tom lo libera y se incorpora de la cama, Bill se encuentra confundido a tal abrupto cambio y falta de contacto, así que empieza a levantarse también pero es jalado de nuevo a los brazos del alfa.

Gime sorprendiendo cuando Tom lo levanta y lo carga.

— ¿Qué haces?.— Demanda Bill. Tom se muestra tranquilo, como siempre.

— Tomaremos un baño.

Bill tartamudea inseguro y se aferra rápidamente a Tom cuando empiezan a caminar al cuarto de baño.

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a dejar un comentario 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Línea roja 30»
  1. NO MAMES, DEBES DE CERRAR EL PUTO ESTADIO DESPUÉS DE QUE TOM DIJERA QUE AHÍ TENDRÍA A SU BEBÉ

    sin que ellos lo sepan aún, hicieron el amor 😭

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!