
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 4
Narrador
El colchón suave golpeó contra su espalda. Por la suavidad de primera clase contra su piel, Bill pudo adivinar que posiblemente estaban en una suite, era claro que estaban en el cuarto del alfa.
— Te traeré agua, ya hablé con mis hombres para que traigan supresores, ¿cual es el que usualmente tomas?.— Preguntó Tom mientras ponía una distancia considerable entre él y el omega. Podría estar en un mundo muy turbio, pero jamás hizo uso de su autoridad para abusar de otros injustamente.
Como si no hubiera salido nada de su boca, Bill lo ignoro deliberadamente para poner sus brazos alrededor del cuello del otro.
— Solo te quiero a ti.— Con una voz increíblemente sensual Bill susurró en su oído. Haciendo que Tom tragara fuertemente, realmente lo ponía en una situación difícil.
Desde que se presentó como un gama, estaba acostumbrado a este tipo de situaciones difíciles. Muchos omegas provocaban un celo para captar la atención de él, su resistencia pudo salvarlo de muchos infortunios; sin embargo, sabía que no era la culpa del joven frente a él, o eso esperaba.
Era la segunda vez que se encontraba con el joven de ojos marrones, era una coincidencia muy extraña. Tom tenía que poner sus sentidos al tope en ese tipo de situaciones, no le sorprendería si el omega sabía de su identidad y todo eso fuera planeado para aprovecharse de la familia Kaulitz. Decidió no pensar en eso y dirigir sus pensamientos lejos de su familia, pensar en eso hacia qué su alfa se enojara y no quería lastimar al chico frente a él.
Pero antes de que se pudiera retirar, su paso fue detenido por un fuerte aroma embriagante. Era una esencia fuerte, olía a una combinación extraña entre algo dulce y familiar. El olor le recordó a su infancia, cuando corría por los jardines de tulipanes de su madre acompañado de su hermano, al olor de su hogar y su platillo favorito cocinado por su abuela. Le recordó a la colonia de su padre cuando estaban todos juntos, disfrutando momentos en una armonía familiar, momentos únicos donde se alejaban de la sangre que rodeaba a su familia. Un arcoíris de olores de los pocos momentos más felices de Tom lo inundaron en una milésima de segundo. Nunca había experimentado nada como eso.
Su respiración tembló por un segundo.
— Por favor.— Volvió a susurrar el omega en sus brazos. El olor inundó rápidamente todos los sentidos de Tom, cegando su mente, con una respiración irregular se acercó lentamente al omega. Una parte de él sabía que su alfa estaba estudiando al bicolor para determinar si era un compañero digno o no. Cuando su alfa ronroneó en aprobación, atacó la boca del chico frente a él.
De manera gustosa Bill le dio paso libre en su boca, los labios del alfa eran absolutamente lo mejor que había probado en su vida. De manera experta logro hacer temblar sus piernas y dormir sus sentidos, Tom recorrió con su lengua el borde de los labios del omega. Las manos del alfa empezaron a hacer masajes en su cuello, bajándolas lentamente para parar en los pezones del omega. Con un cierre en sus dedos los apretó ligeramente, provocando un jadeo en respuesta, el cual solo dio paso libre a la lengua de Tom para conquistar en totalidad la boca del pequeño. El pelinegro empezó a tener dificultades en su respiración, realmente ese alfa lo estaba devorando con una maestría increíble.
Bill gimió cuando el alfa trasladó su lengua a su pecho, succionando fuertemente sus pezones sobre la camisa. Inmediatamente sintió un líquido resbaladizo entre sus muslos, el olor era cegadoramente embriagante para Tom. Su alfa ganó sus sentidos y con una fuerza bruta rompió los pantalones del omega, dirigiendo sus dedos a la estrecha entrada de Bill. Mientras abría su camisa para probar por completo los pezones del chico, presionó sus dedos ligeramente sobre el bóxer.
— Oh dios…
— ¿Dónde me necesitas?.— Murmuró con voz ronca el alfa mientras mordía fuertemente.— ¿Aquí?
— Si… yo…te necesito.— Suplicó Bill mientras movía sus caderas con más insistencia. Sabía que era su omega el que quería eso; pero, jamás le había pasado eso con un alfa, llegar al punto de sacar su olor era igual de extraño para él. Con excitación palpable vio cómo el alfa frente a él se quitaba las grandes prendas de su cuerpo, revelando un enorme tatuaje que adornaba su pecho y brazo, la confusión de Bill era grande al no entender un idioma distinto al que el alfa hablaba, el juraría que era alemán, pero al no poder reconocer el idioma no estaba tan seguro; en su memoria hizo eco el símbolo en el pecho del alfa. Nublado y decidido a no darle importancia, paso sus manos por los bordes de las cicatrices. Tom al ver como el omega quedaba fascinado con sus tatuajes, tomó la mano de este y la dirigió hacia su pecho. Bill pudo sentir músculos bien definidos bajo su mano y la calidez que la piel soltaba era embriagadora, soltó un jadeo cuando el alfa fue bajando la mano, pasando por el abdomen. Bill nervioso miro hacia arriba cuando la mano se detuvo en el gran miembro abultado y duro, esos ojos cafes dorados lo miraban con una hambre que hacía que la humedad entre sus muslos creciera. Soltó un grito de sorpresa cuando el alfa lo giró expertamente sobre sus rodillas, iba a decir algo cuando sintió una lengua recorrer sus piernas. No había sentido que el alfa había quitado la última prenda en él. Gimió cuando sintió una mordida en su glúteo derecho.
— Estás muy mojado.— Murmuro Tom, provocando una fuerte explosión de rojo en su rostro.
— ¿Qué estas…?.— Exclamó el omega cuando sintió una lengua pasando por su agujero, para finalmente hundirla en él.— No, ahí no.
Sus súplicas fueron ignoradas cuando el alfa contesto introduciendo mas su lengua, Bill empezó a gemir mas efusivamente. Sintió que iba a desmayarse cuando sintió dos dígitos en su boca, Bill entendió el mensaje y los chupo obedientemente. Sabía que mañana se sentiría apenado por los ruidos tan obscenos que estaba haciendo con su boca. La lengua dentro de él se enterraba cada vez más, haciendo que el gritara de excitación. Cuando los dedos de Tom estuvieron lo suficientemente húmedos, el alfa los retiró y dejó libre el trasero del bicolor, antes de que este pudiera quejarse un dedo se introdujo lentamente, provocando un ardor en esa parte de su cuerpo. Bill nunca se había sentido tan extraño cuando el dedo empezó a moverse dentro y fuera de él. Ese solo dedo lo estaba llevando a conocer partes de él que no conocía. Su omega se regocijo cuando un segundo dedo fue introducido, preparándolo bien para poder recibir al alfa de la manera menos dolorosa posible. Soltó un jadeo cortado cuando esos mismo dedos empezaron a moverse en forma de tijera, jugando con su entrada de manera obscena, sabía que no iba a resistir por mucho tiempo más cuando el alfa retiró sus dedos y empezó a alinearse.
— Voy a entrar.— Avisó el alfa, Bill sabía que por el tono de su voz también le estaba pidiendo permiso de cierta forma, lo que le sorprendió por la situación en la que muchos alfas apenas hacen uso de la razón. Ese extraño gesto hizo que su deseo por el hombre creciera aún más.
— Por favor…— Susurró Bill de forma temblorosa, y Tom sintió que su resistencia estaba al tope, escupiendo en su mano y sacando su miembro para untarlo, se alineó en la entrada del omega. Era un polvo y ya, ¿No? el estrés en su cuerpo se aliviaría y el chico debajo suyo encontraría alivio. Un favor mutuo, ¿No?.
Bill mordió la almohada frente a él para no gritar por el dolor. El alfa era muy grande.
Mientras se introducía lentamente en el chico, Tom sintió su excitación crecer en la estrechez del joven, con un último empujón lo llenó por completo. Maldijo bajo cuando el calor del interior del bicolor lo atrapó. Controlándose para esperar a que él omega se ajustara, lo jalo del pecho con sus brazos para voltear su cara en un beso más que hambriento. La lengua del trenzado distrajo a Bill del dolor en su parte trasera y su propio miembro empezó a palpitar, cuando estuvo listo movió sus caderas, provocando un gemido en ambos. El alfa movió su miembro de manera lenta y pausada.
— Más… — Fue la petición. Tom empezó a incrementar sus embestidas, causando más gritos de excitación en el chico que solo hacía más fuertes sus movimientos, con una mano rodeó el cuello del omega para acariciar su glándula de apareamiento.
— !Ah!…¡No toques ahí!.— Pidió Bill entre gemidos. Sentía venirse cuando la mano del alfa tocó su miembro para empezar a masturbarlo. El sonido obsceno de la piel chocando inundó toda la habitación, los jadeos del alfa y las súplicas del omega podrían hacer enrojecer incluso a la mejor puta de Londres. El omega no pudo aguantar más cuando el alfa tocó un punto dentro de él, golpeándolo con una puntería increíble, una y otra vez atacándolo de manera dulce y sin piedad, con un fuerte jadeo se vino en la mano de Tom.
Bill trato de regular su respiración y calmar lo agitado de su corazón, sintiendo las manos del hombre acariciarle de manera casi cariñosa.
Antes de que pudiera tomar un respiro el alfa lo alzó en brazos y lo recargó de espaldas frente al enorme ventanal de la habitación, Bill sorprendió soltó un jadeo cuando el frío cristal se sintió en su espalda. Sus piernas fueron levantadas y el alfa se introdujo nuevamente de una sola estocada. Por alguna razón sentía la mirada de todo Londres mientras se lo follaban.
— Eres increíble. A pesar de haberte venido ya, tú agujero sigue succionándome.— Le susurró el alfa en el oído. Con una fuerte embestida y la fuerte mirada café dorada en él Bill soltó más de su aroma, nublando por completo el poco juicio que le quedaba a Tom. Sin piedad salió y entró del omega de manera rápida y agresiva, el omega sentía su miembro despertar de nuevo.
Mordiendo fuertemente sus pezones, el alfa empezó a gruñir más fuerte mientras empezaba a decir una serie de cosas en un idioma que Bill seguía sin entender. De manera automática ladeó su cuello mostrando su glándula, el alfa inmediatamente dirigió su boca al cuello del castaño, pasando su lengua por toda la piel lechosa del omega.
— Hazlo.— Incitó Bill, sin estar completamente seguro de lo que le pedía. El alfa dentro de Tom gruñó satisfecho al ver la piel expuesta ante él, sintiendo sus colmillos picar y el nudo apuntó de formarse, ignoró todas las señales de alerta que había aprendido de su padre para evitar situaciones así. Todo el entrenamiento se esfumó.— Por favor.
Sus lobos se enredaron de manera compatible, el alfa de Tom reconoció al joven frente a él como una pareja totalmente adecuada.
Y con un solo sentido de posesividad, mordió fuertemente el cuello del chico mientras derramaba su esencia dentro del omega.
Continúa…
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