Línea roja 40

Línea roja 40

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 40

Narrador

Bill jamás se había sentido en un estado de piloto automático como en ese día.

Máximo, amable como siempre, había llegado después de que Simone se fuera de la galería. Le sonrió tristemente y musitó un débil «Lo siento». Al parecer había llegado como una presión para que Bill fuera al hospital de inmediato. El omega sabía sin siquiera preguntar que la alfa era capaz de mandar hombres para que lo escoltaran a la puerta del consultorio si seguía negándose a cualquier orden de ella.

Y si algo tenía que reconocer, era la velocidad con la que los Kaulitz podían resolver las cosas. Al cabo de unas horas, las noticias se apagaron como ceniza después de un incendio, y todas las publicaciones de canales de noticias fueron completamente borradas. Fue una advertencia, ninguno de los internautas se atrevió a reclamar cuando borraron sus comentarios u opiniones del asunto, teniendo demasiado miedo a la familia Kaulitz para exclamar siquiera una sílaba. La expresión del poder de unos sobre otros era más que clara cuando la familia de Tom se veía involucrada en algo. Por otra parte, sabía que eso aplicaba también para él y que los rumores sobre su unión aumentarían en el círculo interno de la dinastía, incluso si él volviera a silenciarlos, ese tipo de ola solo subiría cada vez más. No quería enfrentarse a una tempestad de ese tipo, no cuando tenía que ser muy cuidadoso con sus acciones como en ese momento. Y más aún cuando las jugadas sucias ya habían empezado, no era una casualidad que las fotos que le mandaron de Tom y este escándalo social tuvieran lugar con todo el caos de la decisión del consejo.

Aaron aún seguía apenado debido a eso, e incluso en el transcurso de la galería a la clínica no se atrevió a subir la mirada para verlo. Bill, por su parte, estaba ansioso con la situación, el peligro de que Aaron fuera castigado por algo que no hizo realmente le obligaba a mantener la guardia en todo momento.

Sin embargo, V le tranquilizó y le explicó que con su protección nadie se atrevería a hacerle algo. Desde el momento en que Bill se puso frente a Aarón para defenderlo, este se volvió prácticamente intocable, pues tenía el cuidado de la palabra de hürrem. Si algo tenía que reconocer el bicolor, era el valor de los títulos en esa familia.

Y es por eso mismo que tenía que estabilizar ese poder.

— ¿Aquí?.— Bill pregunta una vez que llegan al corazón del centro de Estambul, donde la arquitectura del Liv Hospital se presume con belleza y exclusividad.

— Si, hürrem. Ya hemos mandado un grupo de hombres para custodiar los límites, no hay ningún reportero.

Bill asiente ante la explicación de V.

Si en algo fue precisa Simone fue en qué «No llamara más la atención». Argumentando que eso solo traería más problemas para su mallugada reputación como el mate de Tom, por supuesto, empeoraría si se le ve en un hospital con el area más exclusiva de especialistas en ginecología.

A Bill no le importaba, pero no quería que la alfa se desquitara con alguien más aparte de él.

Cuando baja de la camioneta y ve que los alfas lo empiezan a seguir los para rápidamente.

— Iré yo solo.— Todos hacen rostros alarmados.

— Pero…— Empieza Jack, su semblante de oso frío se ve ligeramente cambiado a uno preocupado.

— No, preferiría ir solo. Llamaré a V una vez que termine aquí.— Y esperaba que fuera pronto.

Los alfas dudaron, Bill tenía el rostro pálido y demasiado delgado. Parecía una débil hoja de árbol que en cualquier momento podría desprenderse de su rama. ¿Sería la separación prolongada entre él y Tom?¿La presión del harem o la noticia desgarradora para todo omega?

— Estaré bien.— Los tranquiliza Bill, con una suave sonrisa extendiéndose por su pálido rostro.— Entrar con todos ustedes definitivamente llamaría la atención.

Todos parecen renuentes a irse, pero una orden directa no podía ignorase tan fácilmente.

— Estaremos cerca.— Advierte V, y Bill asiente en acuerdo. Los alfas dan una ligera mueca junto con una reverencia, después de eso se van en los autos blindados.

Bill gira sobre si mismo y observa una vez más la clínica. En el pasado no había estado mucho en hospitales pero eso no quería decir que los disfrutaba, tal vez la pesadez en el aire era un recordatorio de las muertes que podían pasar ahí, y tal vez esa era la razón por la que a muchos no les gustaba poner un pie en el lugar. Los humanos pueden ser tan influyentes cuando se trata el tema de la muerte.

Realmente esperaba que no fueran tantos estudios, aunque si presentara anemia—causada por el estrés—no se sorprendería en lo mínimo. Sabía que había descuidado su salud a pesar de los cuidados de sus damas, pero no podía hacer nada para ayudarse cuando la presión en su espalda se enterraba con más fuerza cada día. Realmente no quería hacer eso, ni estar ahí.

— ¿Planeas quedarte ahí todo el día?.— Una voz lejana a su lado le sorprende de repente, era un tono ligeramente conocido.

Ares Mikaelson, con su rostro bello y postura elegante, estaba recargado contra la pared al lado de la entrada. Un cigarrillo en sus manos estaba apunto de acabarse, el humo era exhalado lentamente por el omega. Bill no pudo evitar sentirse ligeramente alarmado cuando el albino lo apagó agresivamente contra el dorso de su propia mano, sin hacer ninguna expresión de dolor.

¿Qué estaba haciendo ahí? ¿Era algo planeado? Bill realmente estaba pensando en todas las posibles opciones en ese momento.

— Joven Mikaelson.— Murmura Bill aún con sus ojos sobre la herida recién hecha en la mano del otro omega. Ares se acerca, pero Bill no retrocede.

— Mírate, estás hecho un asco, ¿demasiada presión ya?.— Susurra Ares secamente.

— Usted tampoco se ve mejor, joven Mikaelson.— Responde mientras eleva una ceja. No era raro que los omegas usaran maquillaje, era completamente normal que muchos quisieran resaltar su belleza; sin embargo, los omega gama estaban en otro nivel aparte, siempre se les consideraba de elegancia y atractivo infinito. Y era por eso que a Bill le sorprendió ver corrector en ciertas partes del rostro de Ares, no tenía que ser un genio para adivinar que las manchas negras eran moretones, demasiado marcados para taparlos con simples capas de maquillaje.

Bill se encontró curioso, ¿Ni siquiera un omega gama, de clase alta y familia reconocida podía escapar de su propio infierno? Que alarmante situación social.

El albino lo observa detenidamente, después arregla su cabello y sonríe ligeramente.

— Oh querido hürrem. Deberías saber que ni siquiera un omega de mi clase puede evitar la dominación de los alfas.— Ares acerca su mano para tocar el anillo esmeralda de Bill, pero le golpea la mano rápidamente. El otro omega sonríe aún más, la mueca en su rostro parecía más una expresión triste y forzada a ojos de Bill.— Solo excavan y excavan dentro de nosotros…hasta que nos volvemos simples cascarones que romper.

Bill eleva una ceja, no era por decir mucho que incluso él se veía un poco mejor a comparación del omega tambaleante frente a él. ¿Estaba saliendo del hospital?

— Una cáscara es una cáscara, no creo que haya algo que excavar cuando el lugar está hueco, joven Mikaelson.

Ares se inclina aún más, por lo que Bill dirige su mano furtivamente sobre el mango de la daga escondida en su ropa, regalo reciente de Elit. Había mencionado que solo la tuviera «por si acaso», pero realmente no confiaba en las acciones del omega de ojos violetas, no cuando sus iris demostraban tanta turbulencia dentro de ellos.

Ares se queda en esa posición un poco más de tiempo, como si evaluara cuidadosamente cada parte del cuerpo de Bill. Otra expresión cínica cruza su rostro.

— Si tuviera planeado atacarlo, ciertamente no lo haría en un lugar público.

— Prefiero prevenir.— Dice Bill sosteniendo la mirada. Ares extiende su sonrisa.

— Admiro tú tenacidad, será mejor que la mantengas, la necesitarás pronto.— Susurra. Después, aparta la mirada a la calle y suspira pesadamente.— Espero le haya gustado mi regalo, hürrem.— Ares se da la vuelta, dándole la espalda mientras hace un gesto de desdén con su mano.

Bill frunce su ceño, y observa la figura del omega alejarse. Donde una camioneta blanca le espera a lo lejos.

«Ah, con que fuiste tú»

&

Bill observa la sala cuidadosamente. Sus ojos van de una máquina a otra mientras sus fosas se llenan con el olor a medicina. Un grupo de doctores se encontraba frente a él, todos hablando entre sí, dirigiéndole una mirada de vez en cuando.

Habían desocupado todo el piso tres para atenderlo exclusivamente, por lo que la única compañía que Bill tenia era el del personal médico. Después de recibirlo, hicieron que se preparara para dirigirlo a otra parte del hospital. Una vez ahí, le hicieron diversos estudios extraños; como el acostarse en una mesa de exploración para después insertar objetos médicos de los que definitivamente no tenía conocimiento. Su lobo estaba inquieto, por la intrusión no deseada, y se dio cuenta que tal vez no era mala idea dejar que los alfas lo acompañarán y se quedarán en la sala de espera.

— Su brazo por favor.— Exclama la enfermera a su lado mientras señala el baumanómetro en Bill.

— Oh claro, lo siento.— Bill deja que la enfermera quite el aparato médico, dándose cuenta del temblor en las manos de la mujer, como si tuviera miedo de dejar un mínimo rastro de que alguna vez lo haya tocado.

— ¿Estás bien?.— Pregunta cuando la frente de la mujer empieza a llenarse de sudor. La enfermera baja aún más su mirada y da una inclinación rápida antes de dirigirse a otro lugar de la sala. Bill la observa con confusión.

— Discúlpala, todos han estado nerviosos desde la mañana cuando supimos que iba a estar aquí.— El más joven al parecer se acerca a él lentamente. El bicolor frunce sus labios.

— ¿Por qué?.

— Bueno, eres el omega principal de la familia Kaulitz, ¿quien no estaria cagando en sus pantalones frente a ti con el miedo de una amenaza de vida ante cualquier cosa que te pase?.— Responde el hombre con un tono de obviedad.— Mis disculpas, no me presente, soy el doctor Kol Niehelsen, el líder principal de esta investigación.

Bill eleva una ceja con escepticismo.

— Creí que el doctor Elak me atendería.

— El doctor Elak es el mejor médico especialista en ginecología y obstetricia de Estambul, así es. Pero su caso necesita más que intervención médica.

— ¿Y exactamente cuál es mi caso, doctor?.

— Ese es el problema que tenemos, joven de Kaulitz.— El hombre beta comienza mientras observa el aparato en su mano, la cual tenía el historial clínico del omega. Bill dejo que continuara y no corrigió el apellido con el que se dirigió hacia él. — Usted es un caso que jamás se ha visto, hemos sido traídos de diferentes partes del mundo para descubrir en qué situación nos encontramos.

Bill empieza a sentir nerviosismo, ¿es por eso que había tantas personas discutiendo?.

— Se más específico, por favor.

— Como el doctor Elak le habrá comentado; parece que está sucediendo un cambio biológico en usted, no hemos podido saber la razón, el porqué se presenta ahora o siquiera de que se trata. Pero definitivamente está alterando su situación como omega.— Explica el doctor Kol mientras hace una señal hacia otro doctor. Quien se acerca a ellos con radiografías en sus manos.— Estás son unas histerosalpingografías, permite ver el utero en omegas.

Ahora Bill entendía la complejidad del estudio recién hecho en él. Observa cuidadosamente la radiografía de lo que parecía ser su matriz, pero aún así no logra entender la imagen. El doctor pareció entender su expresión confundida, así que se apresuró a explicar.

— Su utero…— Comienza inseguro.— Parece encogerse cada vez más con cada día qué pasa. No es igual al de otros omegas, su tamaño está a la mitad de la medida de lo normal.

«Vientre podrido»

Bill cierra los ojos cuando realiza la analogía de esas palabras con su situación. Su utero, justo como una fruta madura, empezaría a encogerse y arrugarse, hasta parecer una pasa seca sin vida.

— La empresa farmacéutica de los Kaulitz ha estado desarrollando un nuevo método para omegas recesivos, no es su caso pero…se están haciendo modificaciones especiales para usted.— Habla esta vez el otro doctor, su aspecto viejo le hacía rondar por los sesenta. Su bata, a diferencia del doctor Kol, tenía el isotipo empresarial de la familia de Tom. Debía trabajar en el área científica.

Y el nuevo método del que hablaban era la J—1, un método aún en pruebas según las palabras de Mariam. Era extremadamente doloroso por las inyecciones espesas, puestas en diversos lugares del cuerpo omega, incluyendo la glándulas.

— ¿Cuales son las probabilidades si no tomo el tratamiento?.— Cuestiona el bicolor.

— Si existe la posibilidad…de que pueda quedar embarazado naturalmente, pero….. no hay muchas probabilidades de que el feto sobreviva. Seguiría creciendo, pero la placenta no lo haría con él.— La expresión del doctor Kol era de completa pena.— Incluso…usted podría morir junto con el bebé.

Continúa…

Muchas gracias por la visita 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Línea roja 40»
  1. wey por favor, dime que todo esto le está pasando porque por el hecho de ser pareja de un gama, se está transformando en uno y su cuerpo está en procedo</3

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!