
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 44
Narrador
El frío en la capital de Turquía se sentía con más intensidad a medida que el invierno se hacia presente por las calles y casas de la ciudad, contrayendo la naturaleza de los espacios verdes y de las playas. No tardaría en empezar a nevar en unos días.
Incluso cuando la propiedad Kaulitz estaba enterrada en el núcleo de una zona llena de árboles, Andreas aún podía sentir el frío de la brisa salada del mar de Marmara, ver cómo inclinaba los pétalos de los rosales frente a él le trajo una extraña y ajena paz a su pecho. Esta lugar era muy bonito, pero no tenía expectativas de quedarse mucho tiempo.
— ¡Ah, ese omega enfermo! ¿Cómo se atreve a elegir alas en el primer piso para nosotros?.— La voz molesta de Heidi, su hermana, se mezclaba con débiles insultos en Aleman. Remarcando una y otra vez el estado furioso en el que se encontraba.
Andreas no hizo ningún gesto, ignorándola. El lugar era enorme, habitaciones elegantes para cada uno de ellos que se conectaban en pasillos hacia el espacio común en el que se encontraban ahora. El mármol y el arte oriental de las columnas daban un toque muy bello, más aún cuando los rayos del Sol que se daban a través de los azulejos las tocaban. Sabía que lo que molestaba a su hermana era el piso en el que estaban, no el lugar.
A veces no entendía como Heidi, tan mezquina como su madre, podía poner tanta importancia incluso a cosas de ese tipo. No era como si estar abajo diera un mensaje aparte, aunque…tal vez si lo estaba dando, viendo la circunstancia en la que llegaron a Turquía y la importancia de los títulos en esa región posiblemente hasta el lugar donde dormías denotaba tu papel ahi; sin embargo, no veía el porqué armar un lío por eso.
— Era obvio, ¿creías que apenas llegarás te darían la mejor habitación del lugar?.— Emilia susurra altivamente, sus ojos verdes estudiaban los patrones coloridos de sus ropas mientras arreglaba su cabello.
Nuevamente una acción sin sentido. El alfa gama apenas había dado una mirada hacia ellos cuando llegó, viendo el rechazo en sus ojos cuando Bruno se presentó ante él solo confirmaba para Andreas que todos los días de vela de sus diseñadores para sus atuendos que usarían en su estadía ahi no servirían de nada.
— Tú lengua se vuelve cada vez más filosa y gélida, Emilia. Recuerda que tu padre es solo un miembro del consejo de la Línea, estás por debajo de nosotros.— Ataca Heidi, poniendo esta vez su enojo hacia la morena, ni con el ceño fruncido podía verse ligeramente fea. Tal vez ese era el único rasgo perfecto en su hermana.
— Un miembro importante.— Responde Emilia manteniendo la mirada. La morena había intuido que la molestarían por su clase social cuando llegara ese nido de pavos reales, su padre le había ordenado el no dejarse llevar por las palabras desdeñosas de esos omegas, ella tenía una misión que cumplir, no podía dejar que la pisotearan tan pronto. No se dejaría ser el pájaro perdido como siempre lo había sido en esas reuniones pomposas que habían tenido.
En ese clan no había tiempo para ser débil, todos tenían un papel que desempeñar para los Kaulitz, esa era una de las pocas oportunidades para poder escalar en La Línea, sería ignorante el no saberlo cuando fue la elegida entre tantos candidatos.
Heidi tuerce la boca de un lado a otro. No le gustaba que le contestaran en nada, ese espíritu valiente de Emilia le hizo querer vomitar.
— Aún así, comparado con nosotros, tú sangre no vale nada para este tipo de selección.
Andreas podía ver el ligero cambio de posición en Emilia a medida que su hermana se eleva cada vez más sobre la otra mujer, estaba intentando doblegarla. La otra omega parece querer responder, pero la naturaleza de su sangre denota que su lobo era más débil que el de Heidi.
— Controlen sus feromonas.
Andreas da una ligera mirada hacia su derecha, donde al igual que él, Bruno veía el intercambio desinteresado, expandiéndose aburrido sobre un sillón de la esquina. A pesar de su figura calmada, Andreas sabía que el hombre joven ya había creado uno o dos planes para deshacerse de cada uno de ellos, incluso se atrevería a decir que era uno de los miembros más astutos y peligrosos de la Corsé. Su actitud teñida de avaricia lo ponía como uno de los omegas más respetables de su mundo.
La imposición de dominio para ver quién era más fuerte entre omegas no era muy común para ellos, no tanto como la de los alfas. Pero el ambiente a donde los trajeron era altamente competitivo, con un alfa potencial como pareja era imposible no responder con acciones de instinto.
Es por eso que todos a excepción de él, estaban nerviosos de la posible presencia de Ares Mikaelson; sus feromonas habrían acabado con ese tipo de intercambio de inmediato, y su control sobre ellos no sería indiscutible dada su condición de gama.
Pero no estaba ahí, y no había nadie para imponerse, por lo que Andreas tendría que ver ese tipo de peleas muy seguido, por lo menos hasta que uno de ellos se destacara como el mejor. Lo que le parecía realmente curioso, todos eran omegas; compañeros de la misma desgracia de estar por debajo de los alfas y sus imposiciones absurdas sobre ellos. Lo que era rescatable de todo eso, era como aún así y a pesar de todo, buscaban una mínima atención de sus esclavizadores. Con el tiempo Andreas se dio cuenta que no importaba si eras más rico o más pobre, si tenías mucho o poco, al final, si eres omega no hay discriminación para no tratarte igual que basura.
Viendo la escena frente a él, realmente le causaba pena, por que no era diferente de ellos.
Observa atento cómo Heidi parece desistir a regañadientes su postura, sus cabellos dorados se habían soltado por la agitación de su respiración ante la casi pelea con la sucia omega a sus ojos. Su mente seguramente había parado al recuerdo de las órdenes de su madre, no estaban ahí para comportarse como omegas callejeros, tenían que mostrar que eran dignos del papel otorgado como posible pareja de Tom Kaulitz.
— También hablas demasiado, para ser alguien rechazado en el primer día.— Heidi se dirige hacia el omega de cabellos castaños, haciendo que Bruno incline la boca en una sonrisa burlesca.
— Bueno, por lo menos ya me conoce, es suficiente para que identifique mi rostro en los próximos días. Ese omega, su hürrem, es guapo, pero no un peligro.
Andreas no pensaba así, estaban siendo hipócritas, ese joven bicolor tenía más de lo que se veía. Todos se habían contraído en su lugar cuando solo los ojos marrones de él dieron una advertencia silenciosa: No sería fácil su estadía ahí.
No pudo evitar sonreír ligeramente, todo esto le parecía absurdo.
— ¡Hey, tú!.— La voz rasposa de Bruno se dirige hacia él, Andreas se contrae temeroso y se pega aún más en la columna donde había permanecido para no llamar la atención.— Solo observas y miras, no das señales de nada, pero estoy seguro que por dentro nos has estado insultando, ¿verdad?.
El omega de la Corsé camina amenazante hacia él. Andreas dirige la mirada hacia su hermana, quien lo ignora deliberadamente y se dispone a arreglar su cabello desinteresada.
— Te estoy hablando, mudo.— Bruno lo empuja ligeramente, exhalando sus feromonas de reto hacia él.— Pensé que este lugar sería aburrido, pero viéndolo contigo aquí…
Esta escena era muy común. Todos los omegas de cuna alta lo habían repudiado desde su secuestro y su incapacidad para hablar. Si veían la oportunidad de denigrar a alguien de su círculo por mera diversión, lo harían. Al parecer, en Estambul o en Alemania, su vida estaba destinada para ser la suciedad que verían bajo sus suelas, por que no era suficiente nacer como omega, también tenia que volverse mudo.
— Déjalo, pierdes el tiempo con él, es inservible.— La voz de Heidi hace eco en las paredes de mármol, haciendo que Andreas baje la cabeza a un más.
Solo quería desaparecer. No quería hacer toda esa etiqueta molesta, no quería un alfa al que mostrarse. Tom Kaulitz era deseable, muy guapo y llamativo incluso para sus desinteresados ojos. Pero la posición que había mostrado hace unas horas había remarcado que ya estaba tomado.
— No seas así con tu hermano, Heidi. Tal vez si pueda servirnos.
Todos dirigen su atención hacia Emilia, quien permanece seria en su sitio. Por alguna razón, Andreas sentía que no le gustarían las próximas palabras que salieran de su boca.
— ¿Él? No seas absurda.— Bruno ríe, alejándose de su espacio personal y haciendo que por fin pudiera respirar tranquilo. Heidi se incorpora atenta, al fin parece tener interés en la escena.
Emilia camina hacia él, y Andreas da una mueca incómoda cuando se inclina para invadir su espacio como Bruno lo hizo.
— Sal, y descubre lo que se están hablando en la reunión.— Susurra cerca a su oído. Andreas abre los ojos alarmado.
Todos sabían que estaba prohibido intentar desobedecer las reglas de la Línea en su territorio, si él, como un miembro de otra mafia husmeará ahí y acá, con alfas arcaicos en el clan de ellos, su acción sería tomada como rebeldía.
— Y si te matan por desobediencia, no te preocupes. Agradeceremos tu sacrificio por reducir la competencia.
Andreas vuelve a buscar la mirada de su hermana, desesperado por algún tipo de apoyo. Pero nuevamente, y para su decepción, es ignorado.
&
Tom observa el rostro tranquilo de Bill en su regazo. Una extraña culpa florece en su pecho al ver la enfermedad marcando los poros del omega, denotando el descuido que había tenido Bill consigo mismo en los últimos días. No debió dejarlo solo.
Se reprende una y otra vez, tratando de ignorar la ruptura de la ligera decepción de su lobo que había estado punzando en su cabeza. Él, al igual que Bill, jamás se había visto como un potencial padre, pero…se sentía algo triste por la noticia de la infertilidad de Bill.
¿Cómo hubiera sido? Si Bill tuviera un hijo con él le gustaría que tuviera todos los rasgos del omega, no se creía merecedor de un bebé aún si tuviera los mejores rasgos de él. Y tampoco tenía derecho a sentirse así cuando las expectativas habían sido nulas desde un principio. Era la naturaleza la que hablaba, el destino parecía obligarlo a pagar por la sangre que había derramado…con el sufrimiento de la persona entre sus brazos.
No tenía que ser así. Bill no tenía que pagar por el carmín en sus manos.
Suspirando bajamente acarició suavemente el cabello bicolor, había llorado tanto que el agotamiento lo noqueó de inmediato, despertarlo no era una buena idea, incluso dormido su cuerpo aún seguía temblando ligeramente. Su mano viaja hacia el bolsillo de su traje para buscar su celular, presiona el botón de llamar cuando encuentra el contacto de su amigo.
— Bueno, esto debe ser realmente importante para que me busques primero.— La voz alegre de Gustav lo saluda del otro lado de la línea.— ¿En que puedo ayudar al siempre independiente Tom Kaulitz?.
— Gustav, necesitó que vengas a Turquía.— Dice directo, dando una mirada rápida a la persona dormida en su pecho. El celular queda en silencio por un momento, la seriedad en su tono debió dar un mensaje claro.
— ¿Qué ha sucedió?.— Habla Gustav esta vez más neutral, sin la burla pintoresca y común en su voz.
— Te lo diré una vez que llegues aquí.
— Ah, tan misterioso como siempre.— Suspira su amigo molesto.— Tratare de llegar mañana, tomaré el primer vuelo de esta noche.
Tom hace un sonido en acuerdo. Da una advertencia para que Gustav sea lo más discreto al llegar a Estambul, marcándole que tenía que ser así dadas las circunstancias en su familia. Gustav acepta y después cuelga la llamada.
Cuando se dispone a poner el aparato al lado de la cama, se percata de una extraña caja sobre el mueble de roble; era de madera y jade blanco, en la tapa estaba tallada delicadamente. Desentonaba completamente con el diseño del cuarto de Bill, eso no estaba ahí antes. Extiende la mano para tomarla, pero el movimiento inesperado sobre su cuerpo lo detiene.
— ¿Con quien hablabas?.— Murmura Bill bajo sobre su cuello, se había despertado.
— Gustav, le pedí que viniera.— Responde Tom calmado, sosteniendo al omega más cerca. Bill alza la mirada y frunce su ceño ligeramente, Tom disfruta silenciosamente de la cercanía sin rechazo.
— ¿Sucede algo?.— Pregunta Bill, dejándose ir en los brazos de Tom.
— Es…— Tom duda por un momento, pero no ve el caso para poner excusas a la situación.— Gustav era un buen doctor en días pasados, experto en investigación de alfas y omegas. Vendrá a verte, no confío plenamente en los médicos que asignó mi madre.
Bill vuelve a su expresión sombría. Esa era una…extraña información, pero no grata.
Realmente quería volver a dormir, descansa y nunca despertar. Bajó la cabeza y pensó en sus siguientes palabras.
— No quiero nuevos estudios.— Confiesa con un tono triste. Tom levanta su cabeza ligeramente por la barbilla, hay confusión en sus ojos cafes dorados.— Yo…no creo que pueda soportar una doble confirmación. Me gustaría alejarme de estudios, medicinas y pruebas por el momento, por lo menos hasta que mi lobo se calme por completo.
— ¿Pruebas?.— Inquiere Tom frío.
— Tú madre…sugirió que intentara como sujeto de prueba en el proyecto J-1.
La expresión de Tom vuelve a tonalidades molestas, sus músculos se tensan y sus ojos se vuelven más gélidos.
— ¿El J-1? Ni siquiera es un proyecto de eficacia, sigue en estudio y ensayos.— Dice Tom, su voz suena más apagada.— ¿Estas diciendo que intentaron un método que ni siquiera ha sido aprobado?.
Bill da una mueca confusa. El olor de Tom era demasiado picoso para soportarlo.
— Bueno, estaba pensando en intentarlo después si tú madre…
— No meterás nada a tu cuerpo sin una verificación previa. No sin mi aprobación.
— Ellos dijeron que sabían cómo arreglarlo.— Arremete el omega.
— No hay nada que arreglar Bill.— Asevera Tom con más volumen, la irritación era clara en sus movimientos. Bill quiere decir algo en respuesta pero Tom lo para.— No puedo permitir que algo desconocido entre a tu cuerpo, si existen efectos secundarios peligrosos y te pasa algo yo… — El alfa se detiene en sus palabras, Bill lo observa con calma. Después de unos segundos Tom presiona sus dedos sobre el puente de su nariz y exhala molesto.— Sigue siendo un no.
Bill muerde su labio y se aleja lentamente. Tom tenía razón, se estaba dejando llevar por la melancolía de su omega, y las palabras prejuiciosas a su alrededor, al parecer después de tantos años no era inmune a la presión social que había hacia los de su género. No era tiempo para ponerse más en peligro cuando ya había armas apuntando hacia él.
— Yo…discúlpame. No lo pensé correctamente.— Murmura débil mientras mantiene el rostro contra sus manos. Escucha un ligero sonido de Tom, sus feromonas estaban calmándose gradualmente.
Es la primera vez que Bill lo escucha suspirar tanto.
— No lo hagas, soy yo el que debería entender. Perdóname.
El bicolor alza sus ojos hacia el otro hombre, no dice nada y se vuelve a acercar. Tom extiende su mano hacia él, un gesto que parece algo inseguro, lo que sería un poco ridículo viniendo del alfa. Bill duda por un momento, pero termina aceptando y se recuesta nuevamente sobre él.
En estas horas que había estado dormitando contra el pecho de Tom su cuerpo parecía haber recuperado más energía de la que podría acumular en tres días durmiendo. Tal vez, y después de todo, eso era lo que necesitaba su lobo y él para calmarse por un momento.
— Esa caja.— Habla nuevamente el alfa después de un tiempo. Bill alza la cabeza y sigue la mirada de Tom.— ¿Quién te la dio?.
Ah, era la caja musical que Andrew le había regalado en su cumpleaños. La tenia al lado de su cama siempre, se había vuelto una costumbre escucharla cada noche para dormir.
No puedo evitar sonreír con cariño, algo que Tom noto al instante.
— Andrew la hizo para mi.
El alfa lo observa inmutable, poniendo nervioso a Bill después de un momento que no dice nada. Por un segundo, parece ver una ligera arruga de molestia en la frente del alfa.
— Ya veo.— Musita bajo Tom. Bill lo ve dubitativo.
— ¿Sucede algo?.
— No.— La abrupta y fría respuesta de Tom lo congela brevemente. Sus ojos seguían observando la caja con insistencia, como si con eso pudiera eliminarla de su vista.
¿Qué le pasaba?
— Escuche que estás planeando una nueva sección en la galería, exclusiva de obras hechas por omegas.— Tom cambia abruptamente de tema, desordenando los pensamientos de Bill por la evolución de su plática. El bicolor muerde su labio avergonzado, hablar directamente de su trabajo con Tom era…nuevo.
— Hay muy pocos cuadros hechos por ellos, me pareció una buena idea dar pase libre a una nueva imagen del centro de arte.— Responde, después de unos segundos se atreve a preguntar.— ¿Te molesta?.
Tom se mueve sobre él y acaricia su cabello.
— No, me parece una buena idea también. Buen trabajo.
Bill siente su rostro calentar, su olor responde al halago simple del gama. Tom parecía estar asegurándose de tocarlo en cada oportunidad, poniendo su esencia aquí y allá. Toda esa atención repentina hacía que su vientre se calentara poco a poco. Alá, no era momento para ponerse así de arrebolado, él no era así antes.
Una mano sostiene su rostro repentinamente, inhala fuertemente cuando Tom lo jala cerca de su rostro y se pega hacia él. Bill lo observa dudoso.
— ¿Cómo es que aún no puedes controlar tus feromonas? Dejas que te vean como un libro abierto cuando tus emociones te delatan, pequeño.— Susurra Tom con una voz un poco ronca. Bill se da cuenta rápidamente de lo que dice, la cercanía de sus cuerpos solo hace arder su piel aun con la ropa puesta.— ¿Ha pasado tantos días que un halago mío te ha emocionado?.
El alfa baja la mirada hacia sus labios, la intensidad de sus ojos cafes dorados hace que su omega se mueva de emoción. Era muy tarde para culpar el anhelo de la separación de su lobo en los últimos días, ya no estaban en ese pie de la escalera.
Tom parece sonreír ligeramente cuando el olor dulce de Bill se intensifica.
— ¿Qué deberíamos hacer?
Continúa…
Muchas gracias por la visita 🙂
deberían hacer que tom lo llene tanto q haga que el vientre de bill vuelva a funcionar 🙏🙏🙏😭😭😭