Línea roja 47

Línea roja 47

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 47

Narrador

Las voces bajas volvieron a resurgir después del tenso silencio surgido por la pesadez del momento. El rostro angelical de la joven omega omega perdió cualquier rasgo bello cuando sus facciones delicadas se volvieron duras y horribles.

Incluso Bruno no pudo soportar la burla de sus labios y sofocó una risa que todos ya habían escuchado. A Heidi le enojo más ver la diversión en los rostros de sirvientes de La Roja, ser sumida a ese tipo de vergüenza la habia desestabilizado por completo y había dado en el núcleo de su egocentrismo.

Pero si había algo que no podía soportar por arriba de todo, eran los ojos indiferentes del omega bicolor.

Andreas captó rápidamente la furia de su hermana, por lo que se apresuró a sostener su vestido con más fuerza cuando la realización de que no se quedaría callada lo abrumó. Sin embargo, fue empujado hacia un lado de nuevo, y su desesperación aumentó a escalas gigantes cuando vió a Heidi dar pasos enojados hacia Bill.

— ¡Cómo puede un omega de tu clase decir eso! ¡Ni siquiera están casados!.— Los ojos verdes de la mujer se oscurecieron molestos, el olor de su furia estaba empezando a molestar a Bill. Cuando Heidi estaba a menos de cinco pasos de llegar hasta él, los cuerpos de sus damas se tensaron, no sabiendo cómo actuar por la anticipación de un posible ataque directo.

Bill esperaba que lo hiciera, un insulto de ese rango sería justificable para echar a la omega de ahí. El primer día y un pavo real ya estaría fuera.

Lamentablemente no anticipó la intervención de los instintos de protección y entrenamiento de Jabir, por lo que fue suficiente el olor amenazante de la omega a con él para que el tigre se incorporará y gruñera fuertemente hacia la mujer. Los músculos tensos bajo su piel atigrada blanca le hacían ver más bestial que nunca.

Su garra se levantó, e hizo que Heidi retrocediera.

Un centímetro, o menos, y su cara estaría arruinada de por vida. Un trágico final para los de su género. La espalda de Heidi apenas había tocado el piso cuando sus sirvientes y hermano reaccionaron para acercarse a ella.

— ¡Mi cara, mi cara, revisa mi cara!.— Gritaba desesperada mientras todos guardaban su aliento en la habitación.

Todo había sucedido tan rápido.

— Hürrem…— Susurra Kenia nerviosa.

Bill hace un gesto en negación.

— Jabir no la alcanzó.— Dice tranquilo, había visto todo de cerca. Chasquea los dedos hacia el tigre, un gesto para que se tranquilice y se acerque.

El enojo contenido en el felino aún era visible por la forma en que contraía sus bigotes. Bill revisa sus garras rápidamente para asegurarse que no hay sangre en ellos.

Después de hacerlo, hace un gesto a uno de los alfas para que lo lleve fuera de la habitación, mantenerlo aquí sería peligroso para él, no quería meter a Jabir en problemas de este tipo. El alfa lleva dudoso al tigre, con miedo a empujarlo o tocarlo siquiera.

Bill puede escuchar el fondo de los lamentos exagerados de la omega molestar sus oídos.

Elit puede ver una ligera mueca de decepción en la comisura de los labios de su Hürrem, la cual desaparece tan rápido como llega.

— Junger, bitte beweg dich nicht und lass mich sehen (Joven, por favor no te muevas y déjame ver).— Habla en Alemán la dama de Heidi intenta tranquilizarla, su hermano también intenta apartar las manos de su rostro para poder verla, pero los aspavimientos causados por la desesperación de la omega no dejan que puedan examinarla bien.

Bill da una ligera mirada al resto de los omegas. Bruno Beran, el joven de la Corse, está más que divertido y atento por los chillidos infantiles de Heidi, estaba disfrutando abiertamente del espectáculo imprevisto de la noche. Por otro lado, Emilia, la hija del miembro de la consejo, ya no mantenía sus ojos bajos como en un principio, el brillo de los ojos verdes de la mujer permanecía insistente sobre él. Tan atentos como nunca antes, como si Bill fuera el verdadero escándalo de ahí.

Bill sostiene la mirada, su estómago se revolvió ligeramente con el sentimiento que le causaba la mujer morena. No le gustaba.

— Hürrem.— La voz de Elit le llama, haciendo que vuelva su atención a la mujer en el piso que se quejaba. Bill suspira y voltea hacia el alfa de cabellos rubios.

— Aaron, durumunu kontrol et ( Aarón, comprueba su estado).

El hombre asiente y se apresura hacia donde estaba el ajetreo. Se inclina y hace un gesto hacia Andreas para que pueda permitirle ver a su hermana, el omega entiende rápidamente y retrocede, sabía que el alfa se abstenía de tocarlo por la prohibición que establecían las reglas del harem.

— Señorita, necesito ver su estado por favor.— La voz tranquila de Aaro se dirigió hacia Heidi. Bill sabía que la tranquilidad del olor del alfa era más suave que las feromonas de cualquier otro, por lo que sería suficiente para calmar el estado desesperado de la omega exagerada.

— Mi rostro, por favor… — Solloza Heidi, bajando su tono y respondiendo a la tranquilidad intangible pero palpable que el alfa está imponiendo.

— Su rostro está bien, señorita Cariporsi.— Vuelve a insistir Aaron, soltando una mínima cantidad de sus feromonas. Si la omega seguía sin reaccionar, Bill tendría que pedirle a Aarón que utilizara su voz para traerla de vuelta a la realidad. Afortunadamente, no fue necesario, el instinto vulnerable de Heidi reaccionó de buena manera al apaciguamiento de Aaron, por lo que dejó de moverse agresivamente, y permitió una vista general de su rostro.

Como Bill había dicho, ni un rasguño adornaba su cara de muñeca.

— Señorita, no tiene nada. Esta bien.— Vuelve a hablar la dama de Heidi, limpiando su rostro de lágrimas con un pañuelo de seda.

— Yo lo sentí, te lo juro, me ha tocado.— Solloza Heidi moviendo sus manos sobre su rostro.

— Su rostro está bien, señorita Cariporsi.— Tranquiliza de nueva manera Aaron.

El olor a canela empieza a calmar los sollozos de la mujer, Andreas baja la cabeza por un momento algo incómodo.

Bill veía que se encontraba mejor, por lo que se levanta de su asiento.

— Espero que cuide sus palabras de mejor manera la próxima vez, señorita Heidi. Puede que sea un omega exterior a sus organizaciones, pero mientras esté aquí, sigo estando sobre usted.— Bill habla serio. Toda la atención vuelve hacia él inmediatamente.— No solo tengo poder para echarla de la región, si vuelve a hacer eso, me aseguraré de que no vuelva a pisar tierra europea.

Nuevamente, y como ese día de la humillación de Domenico, se volvió a sentir una imposición extraña en el aire de parte de Bill. Incluso el omega de la Corse calló sus expresiones burlescas cuando su nariz empezó a picar, su cuello dolía con el impulso de inclinarse.

Andreas pudo ver un atisbo de dominio pasar rápidamente por los ojos cristalinos de Bill. Una sensación extraña se acentuó en su vientre. ¿Cómo un omega podía ser tan imponente?.

El mensaje pareció ser claro, pues ningún sonido salió de la boca de Heidi.

Aaron inclina la cabeza hacia los gemelos, para después incorporarse y volver al lado de Bill. Andreas observa todo el recorrido del alfa en silencio.

Los ojos de la rubia siguen rojos y flameantes de furia.

— Retírense.

La orden baja del bicolor actúa de inmediato en la sala, Andreas se apresura a ayudar a su hermana a levantarse, pero es empujado por tercera vez.

— No me toques.— Chasquea Heidi molesta, levantándose por su cuenta y arreglando su ropa con ayuda de su dama.— Maldito gato.— Susurra su hermana irritada. La propia acompañante personal de Andreas se acerca y le toca el hombro para que empiece a caminar.

Emilia y Bruno se encuentran al límite de la entrada junto con su hermano y el resto de los sirvientes, todos retirándose después de una reverencia de despedida hacia Bill. Si es que el movimiento diminuto y tenso de Heidi contaba como una.

Andreas duda en sus pasos, y después de un momento se gira y camina hacia Bill, quien alza una ceja curioso cuando el omega da dos reverencias largas hacia él.

Después de lo que parecen segundos eternos, Andreas se levanta y observa a Bill penoso.

— Lo siento.— El joven Cariporsi gira y se apresura a seguir al resto de los hatuns junto con su dama.

Bill observa la puerta cerrarse y el olor molesto y dulce de los omegas se empieza a disipar.

— Estupida, estupida Heidi.— Susurra Emilia por los pasillos de mármol. Su voz hace eco en el largo espacio a su alrededor.

Los sirvientes se quedan callados y siguen caminando con las cabezas bajas ante la duda de una pelea entre los hatuns.

— Cállate Emilia.— Brama la mujer de ojos verdes dandole una mirada rápida.

— Tiene razón, eres demasiado estupida para intentar un ataque verbal en tu primer día.— Bruno se une a la discusión, y Andreas voltea la mirada hacia el patron oriental del piso, no quería involucrarse.

— ¡Cállense los dos!.— Grita Heidi mientras jala su cabello. Sus pasos empiezan a volverse más pesados.

— ¿Sabes lo que le pasó al omega más unido a Tom Kaulitz cuando Bill Trumper llegó? Mis fuentes me dijeron que no solo había conseguido entrar a su cama, sino que también pudo conseguir un alto puesto en su corporación.— El hombre joven ignora la advertencia de Heidi y sigue hablando.— Enamorado como muchos, sus celos hicieron que perdiera la cabeza e insultara al Hürrem.

Andreas alza la cabeza atentó, mientras Emilia camina en silencio, ya conocía esa historia.

— Ahora no es más que un sirviente cualquiera de aquí, como en sus orígenes. Se tardo en escalar tan alto para caer abruptamente con una vaga orden de ese omega de ojos marrones.— La risa de Bruno resurgió y se liberó sin restricciones.

Heidi lo miro horrorizada y empezó a peinar frenéticamente los nudos inexistentes en sus hilos dorados.

— Tiene fuerza militar importante a su alrededor. Ni siquiera yo sabía eso.— Vuelve a hablar Emilia con su tono indiferente de siempre.— ¿Qué ese alfa rubio no fue quien te custodio a las puertas de nuestras alas en la tarde, Andreas?.

El omega trastabilla en sus pasos ante la mención de su nombre, alza la cabeza dudoso y observa los ojos insistente de los otros sobre él.

— ¿Planeas traicionarnos?.

Andreas niega rápidamente ante la acusación segura de Emilia.

— ¿No? Vi tu mirada brillante cuando lo veías hace un momento ¿Cómo es posible que uno de los bajás principales te trate con tanta consideración, lo has seducido ya?.— Bruno se vuelve a unir al nuevo objetivo de burla. Andreas sigue haciendo movimientos negativos con su cabeza y manos cuando ve los ojos rojos de su hermana dirigirse hacia él.

— Estás muerto.— Susurra Heidi antes de chocar su hombro agresivamente con el suyo, para después aumentar la rapidez de sus pasos y adelantarse en el camino.

Andreas suspira tembloroso y esconde su rostro aún más en el velo sobre su cabello. No serían buenos días.

&

Bill observa el tono gris del cielo pensativo, el frío en la metrópolis se sentía con más fuerza en la costa a medida que el invierno se avecinaba. Pronto una capa blanca cubriría el pasto verde y brillante de los jardines del palacete.

Elit, Kenia y Edith preparan la mesa de su habitación para su cena en silencio. Bill las observa por un momento antes de preguntar.

— ¿Por qué insisten en mencionar el matrimonio?.— Sus damas se detienen y dirigen su atención a él.

— ¿De que habla, Hürrem?.— Pregunta Kenia.

— La omega de los Ndrangheta dijo que «Ni siquiera estábamos casados». Recuerdo que en el Kis fue algo que Ares Mikaelson también remarcó.

«— Así que es cierto, aún no están casados.»

Bill aún recuerda con detalle el rostro fanfarrón del omega gama cuando lo dijo. Sus damas se miraron entre ellas, algo que siempre hacían para debatir silenciosamente sobre abrir o no la boca.

— El matrimonio es la máxima expresión de escalamiento de poder para los omegas en nuestro clan. Si un omega logra casarse y darle un o una alfa al Amir que esta en la cabeza familiar de La Roja es prácticamente imposible la cuestión de su importancia y presencia en el imperio.— Explica Edith en tono calmado.— El título de Hürrem sube de nivel, sería entonces Haseki Hürrem.

Ah, con que era eso. Bill asiente en comprensión, a este punto no debería sorprenderle la importancia de los títulos que se tiene en ese tipo de mundo.

— Sin embargo, el único Amir que se ha casado con su pareja ha sido Anek Kaulitz.— Habla esta vez Kenia.

Anek Kaulitz fue el fundador de La Linea roja, Bill hacia un aproximado de cuentas…hace casi un siglo que no hay un matrimonio oficial de parte de las cabezas familiares de los Kaulitz. Bill no pudo contener su curiosidad.

— Supongamos que un Amir ya ha marcado a un omega, lo que lo vuelve el primer omega marcado por él y le da el título de Hürrem, ¿cierto?.— Las tres mujeres asienten, Bill lame sus labios y continúa.— ¿Qué pasa si llega un segundo omega y se casa con el Amir regente?.

Bill ve los hombros de sus damas temblar ligeramente, sus miradas se cruzan entre ellas de nuevo.

— Por favor, diganme.— Vuelve a insistir Bill en un tono suave. Por lo que Elit decide hablar esta vez.

— El…bueno…el o la Hürrem en tiempo se ve despojado de su título. Se le manda a otra propiedad de la familia para evitar algún tipo de venganza con la nueva mate del Amir.

— Es decir, se vuelve un concubino simple.— Razona el bicolor rápido, las tres omegas vuelven a dudar antes de asentir nuevamente.

Ahora Bill entendía mejor el panorama y la vía del consejo. Después de todo si había una forma oficial de deshacerse de él, y ganar más poder para ellos si uno de los omegas elegidos por su parte era elegido. Querían que Tom se casara con uno de ellos.

Después de todo no solo saldrían ganando ellos, sino también las mafias externas; con uno de sus miembros en un estatus casi igualitario al de Tom avanzarían en poder a la misma par que La Liena Roja.

— Hürrem, no le hablamos de esta posibilidad como vía por que es algo imposible.— Elit vuelve a llamar su atención, deteniendo el movimiento de los dedos de Bill sobre la mesa mientras pensaba.

— ¿De que hablas?.

— El Amir nunca se casará.— Elit muerde sus labios. — No me malinterprete por favor, pero…Hürrem, por mucho que el Amir lo aprecie y quiera, es imposible que llegue a casarse con usted.

Bill frunce su ceño, al igual que con los hijos, no estaba interesado en el matrimonio. Incluso, en sus años de adolescencia, la idea de una mordida sobre su cuello le repudiaba. No obstante, era imposible guardar su interés cuando se trataba de una información extra de Tom.

— ¿Por qué? ¿Está estipulado en otra de las reglas?.

Todas niegan con la cabeza.

— Amir repudia la idea del matrimonio, no es algo en lo que él crea. Si hay un estatuto que odia, es la unión civil y religiosa de ese índole.

Bill se acomoda en la silla donde estaba.

— ¿A que se debe ese tipo de odio?.

— Nadie de nosotros sabe, ni siquiera Andrew entiende el porqué de la de Amir con esa unión.— Kenia encoge sus hombros con sinceridad.— Es algo que debería preguntarle personalmente Hürrem.

Continúa…

Muchas gracias por la visita 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Línea roja 47»
  1. pinche heidi chillona, eso te pasa por contestona, pendeja

    y sigo sosteniendo que bill capaz y está transmutando a omega dominante por el detalle del cambio de su olor y mirada

    y alch, pinche tom ha dicho un chingo de mamadas en el pasado pero bill es su excepción a la regla. so…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!