Línea roja 52

Línea roja 52

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 52

Narrador

Tom estaba fastidiado.

A pesar de que la insensibilidad era uno de los adjetivos propios al que tradicionalmente las personas relacionaban con él, junto con la irascibilidad y la crueldad, momentos como estos realmente ponían nerviosos a sus hombres.

Su autocontrol le permitió mantener sus feromonas lo más bajas posible. No quería provocar un accidente al alterar la concentración y control de Ömer al volante. Andrew iba a su lado, concentrado en su propio nudo de ideas. Era una de las pocas veces que él se lo permitía, el tomar su lugar al lado de Tom, como su mano derecha.

Andrew tenía la mala costumbre de ser extremadamente modesto, con un puesto tan grande en el mundo que los regía, el de ojos azules tendía a ser poco avaricioso en la mayoría de cosas. A pesar de la insistencia de Tom en remarcarle su puesto como sağ, Andrew aún tenía el hábito de comportarse como cualquier miembro de la fuerza militar de La Roja.

Nunca pedía nada, no objetaba y cumplía con todo lo que Tom demandará; sin embargo, había sentido una brecha que los dividía en los últimos meses. Tom se preguntaba si su advertencia era la razón por la que había tal distanciamiento. El apego entre sus hombres y Bill era un alivio casi silencioso para él, pero la relación que el omega tenía con Andrew le causaba cierta incomodidad a su lobo.

Dar vuelta a tal asunto solo lo estaba poniendo de mal humor, por lo que decide concentrarse en estudiar los ladrillos de cada casa o establecimiento que pasaban. Prefería poner su atención en los problemas del trabajo o la situación obligada del harem que hundirse en esas aguas.

Había intentado redirigir la línea de sus pensamientos en otra dirección diferente a lo que le había puesto de ese humor, pero el silencio de su mente bailaba una y otra vez hacia el eco de la pregunta de Bill.

«¿Por qué te desagrada el matrimonio?»

Tom toca su cabeza con irritación al recuerdo; la curiosidad en los ojos cristalinos de Bill esperando por una respuesta sincera lo ha perseguido desde que salió de casa. No quería retroceder en la unión que habían formado, pero había cosas para las que no estaba listo. Expresarse le resultaba difícil, el explicar ciertas actitudes de su parte por vestigios de una infancia controlada y fallida era una pérdida de tiempo para él, especialmente cuando el núcleo de todo estaba en la relación de su familia.

Como todo lo arcaico en las costumbres de su familia, el matrimonio era una de las bases importantes para la estabilidad de su clan. La mordida era una muestra de poder, pero el título que se otorgaba como haseki era rigurosamente deseable.

¿De qué servía que tu retrato estuviera en la casa principal, o tu marca recién hecha en la curvatura de tu cuello? ¿De qué servían las joyas y regalos cuando no hay un título que confirmara el poder que tenías?

Anek Kaulitz, su fundador, había sido el único Amir en unirse en matrimonio con su pareja, por lo que el poder de Eylem al ser visto como su igual era algo desesperadamente anhelado por todas las parejas de los regentes de La Roja. Todos en la línea, hasta llegar a Tom, habían tenido un harem, incluyendo a su padre.

Tom había visto lo que la ambición y el poder causaban en lo que llamaban el verdadero amor. A pesar de que su madre fuera la primera pareja de su padre y su posición tenía preferencia por la línea sanguínea con los Mikealson, ella nunca fue la única. Su valor disminuía aún más al ser una alfa, por lo que su puesto no era seguro.

Tom había tenido más hermanos y hermanas aparte de Máximo, pero ninguno de ellos pudo nacer y vivir más de tres meses. Esos vínculos que jamás pudo concretar habían sido víctimas de la indiferencia gélida de su padre, la competencia ardua en el harem, la presión del consejo y la envidia asfixiante de su madre.

El matrimonio, al igual que el nacimiento de herederos y la obtención de títulos y favoritismo, eran solo formas para escalar al poder, no había amor verdadero en eso.

— Tom…..— Un chasquido cercano lo llevó fuera del pozo de recuerdos oscuros. La mano de Gustav estaba cerca de su rostro, invadiendo su espacio personal, como siempre. Tom le dio un manotazo y gruñó irritado.

— Ah, tan violento como siempre.— Gustav voltea los ojos y se da la vuelta para seguir por los pasillos negros de la sede de investigación.

Tom gira el anillo en su mano y observa al personal en pose de reverencia. Había tenido un lapso donde su razón había estado ahogada en el lado oscuro de su mente, no se había dado cuenta de cuando llegaron y como había llegado hasta la puerta principal.

Acciones poco comunes emanaban de él siempre que llegaban a involucrar a Bill.

Con un suspiro molesto decide seguir a su amigo.

— Más te vale que valga la pena, Gus.— Advierte mientras saca un cigarro del bolsillo de su abrigo, encendiéndolo mientras verifica la presencia del olor común de las feromonas de sus hombres atrás de él, cuidando su espalda y pisando sus talones.

— No tienes idea.— La voz de Gustav suena casi emocionada, si Tom no lo conociera lo suficiente no creería que ese tono chillon fuera el habitual de siempre. Su amigo está apunto de decir algo más cuando vuelve a girar hacia él, pero su boca se queda abierta en confusión.

—— Entonces….— Tom se quedó mirando A Gustav y la forma de quedarse con la palabra por el pasmo que confundió ahora al Alfa.— ¿Qué?.— Questiona Tom molesto. Gustav lo observa pasmado y está a punto de tropezar varias veces antes reír sonoramente.

— ¡Nada, nada, pero…amigo mío jamas pense que fueras ese tipo de alfa!.

— ¿De qué carajos hablas?.— Tom frunce el ceño.

— El olor de tu omega está en cada centímetro de tu piel. El matiz da un claro mensaje de advertencia para cualquiera que quiera acercarse a ti. ¡Jamas pensé que te dejarás reclamar!.

Tom se detiene lentamente, aparta el cigarro en su mano y acerca la manga de su abrigo a la nariz. El olor de fresas y tulipanes le golpea de inmediato.

¿Cómo no se dió cuenta?

Lanza una mirada gélida atrás suyo, sus hombres apartan la mirada de inmediato. Andrew solo lo ve indiferente mientras alza los hombros.

— Lamentó arruinar tu luna de miel, pero esto es importante también.— Gustav ríe mientras acelera el paso antes de que Tom pueda intentar golpearlo.

Tom truena los dientes y decide seguirlo en silencio.

Su lobo tenía divergencia en los pensamientos acerca de esta nueva marca que Bill había dejado. Él, como hombre, se encontraba encantado.

Una diminuta sonrisa quiere asomarse desde la esquina de sus labios.

Las luces alrededor van tomando matices más bajos a medida que pasan los laboratorios y las salas, Tom observa a través de los ventanas los cuartos de estudio, hace uno que otro gesto cuando los doctores pasan y se inclinan.

— Si mis suposiciones son correctas este tipo de descubrimiento definitivamente será un parteaguas para el estudio ABO.— Gustav ajusta su bata mientras empieza a divagar en sus propias palabras susurradas. Tom chasquea los dedos cerca de su oído.

— Al punto.— Exige cansado, los olores mezclados molestaban su sentido agudo del olfato.

— Estuve estudiando las pocas muestras de sangre de tu Hürrem. Indague hasta el núcleo de sus células y encontré alteraciones minúsculas. Definitivamente hay un cambio biológico en él, Tom.— Gustav disminuye su velocidad una vez que llegan a la oficina que había proclamado como suya, una mirada es suficiente para que Tom interprete el mensaje.— ¿Has oído de la metamorfosis AOG, verdad? Un mito que ha sido incomprobable hasta nuestros avances científicos de hoy día.

Tom exhala el humo casi pausadamente.

— Esperen aquí.

Los alfas atrás de él asienten, quedándose estáticos en el pasillo.

Mientras se adentran a la oficina, Tom logra percatar nuevamente la chispa de incomodidad en los ojos azules de Andrew. Aun así, no dice nada.

&

El silencio y la tranquilidad en el palacete no eran algo que se consideraba común a medio día. Pero tampoco era un evento improbable, más aún cuando las turbulencias de los últimos días había avivado la tensión en el ambiente.

Exceptuando el sonido de la manecilla del reloj en una esquina del cuarto, no había otra astilla que rompiera con el silencio entre boca y boca de las personas sentadas alrededor de la mesa de jade.

Bill observa el rostro tranquilo de Simone, su mano quiere levantar su propia taza de té pero el entumecimiento de sus músculos no le permite otra acción más que la de respirar.

— Debes saber la razón de esta reunión privada.— La voz elegante de la alfa suena con claridad en el amplio espacio que les rodea.

— Tengo una idea.— La voz de Bill suena casi rasposa, pero es capaz de ocultarlo.

— Entonces iré al punto.— Expresa la mujer, sus uñas largas trastabillan sobre la mesa en un movimiento molesto. — Deja de arruinar el futuro de nuestro imperio, no hundas más nuestra imagen.

Bill cierra los ojos y aparta la mirada. Esperaba esto, pero no se encontraba preparado. Preferiría estar en una reunión como la de hace unas horas, de vida y muerte frente a Ares Mikaelson. Cualquier situación menos está.

— Señora Kaulitz, si me permite…

— ¿Cuándo dejarás de ser tan egoísta?.— La voz de Simone interrumpe a Bill, sus feromonas empiezan a hacer presión para doblegar a su lobo. El bicolor agradece que estuvieran solos, no quería involucrar a los sirvientes en un conflicto de esta índole.— No me sorprende que seas tan necesitado de atención, los omegas siempre ruegan por cuidados y afecto, eso es entendible, pero querer mantener tu puesto cuando ya no aportas nada a este clan es inepto de tu parte.

— Yo…— Intenta comenzar nuevamente Bill, haciendo oídos sordos a las palabras agudas.

— ¿Aún te llamas a ti omega? Has puesto el título de Hürrem en un nivel terriblemente bajo, ¿cómo esperas ser la base de este imperio cuando no eres capaz de hacer lo mínimo para garantizar su futuro? ¡Ni siquiera has seguido el tratamiento que nuestros doctores te han recomendado!.

Bill traga pesadamente. El tema de su infertilidad lograba sacar punzadas desde el fondo de su corazón, ver la poca empatía que tenía esa mujer como madre le hizo ver la realidad de esta situación.

El desprecio que sentía solo hacía que quisiera vomitar.

Alfas, todos iguales.

— Si gran madre ha terminado con sus acusaciones falsas y palabras huecas, por favor, permítame explicarme esta vez a mí.— Los ojos de Simone se agrandan, luciendo casi alarmados por el reto que percibía en la palabras del omega.— Le recuerdo que la decisión de con quien pasar la noche solo recae en el Amir regente. No me culpe por las acciones que su hijo ha tomado.

La boca de la mujer se tuerce en burla.

— ¿Ahora sabes atacar? ¿Un poco de poder y ya crees dominar todo? Recuerda tu lugar, solo eres un omega que salió de la nada, llegaste a este lugar por meros encantos de suerte.

Bill inhala lento.

Paciencia. Paciencia. Paciencia.

— Mi género como omega y mi posición ha sido cuestionada desde que puse un pie en esta familia, mi probidad careció de valor alguno cuando mi capacidad de procrear se conoció como inexistente. He sido juzgado muchas veces por mi papel de omega, pero no permitiré que mi título como Hürrem se vea manchado por incriminaciones.

— ¿Hürrem? ¿Aún te crees merecedor de tal titulo?.— El desdén de la alfa es perceptible en sus ojos, inconforme con sus insultos venenosos, añade.— No eres más que un omega de solo palabras.

Bill aprieta su mano bajo la mesa, sus feromonas estaban empezando a responder a las de Simone.

— Vine a este país en contra de mi voluntad, encadenado a una unión no quería y con un hombre que parecía despreciarme, adopté y aprendí las costumbres, la lengua y la escritura hasta volverlas fuego en mi piel.— El oxígeno alrededor se estaba volviendo cada vez más asfixiante, mientras la voz de Bill iba tomando volumen Simone se encontraba pasmada por la intensidad del olor que emanaba del omega.,— ¡Sin importar cuanto extrañara mi patria o el ligero sentido de identidad que tenía conmigo mismo, me ordene a aceptar el papel que me impusieron, siguiendo reglas y obligaciones incluso cuando la mayor parte de mi razón no estaba presente! ¡Cuándo mi lobo estaba casi inexistente dentro de mí tome la responsabilidad de La Linea Roja mientras Tom no estaba aquí, no tuve ayuda de ninguna de las ramas principales o del consejo, no cuando estaban más interesados en ver a quien meter a la cama de MI MATE!

Simone golpeó la mesa con furia contenida, el sonido seco resonó en la estancia como una advertencia. Un gruñido bajo y peligroso comenzó a emerger de su pecho, denso, cargado de una rabia que llevaba años aprendiendo a dominar. Sus manos temblaban; los dedos se cerraron con tal fuerza alrededor de la fina porcelana que esta cedió con un crujido áspero, rompiéndose en su agarre sin que ella pareciera notarlo.

La confirmación fue un golpe más duro que cualquier traición abierta: la unión de Tom no había sido una decisión estratégica, ni un acto meditado como él se había atrevido a jurarle. Había sido instinto puro. Animal. Un error.

Eso era lo que más la enfurecía.

Todos esos años de disciplina férrea, de entrenamiento diseñado para sofocar impulsos y pulirlo como al heredero perfecto… reducidos a nada por un omega. Por un momento de debilidad. Simone apretó la mandíbula, sintiendo cómo el orgullo se le agrietaba por dentro. No solo había perdido el control sobre su hijo: había sido engañada, y aquello era imperdonable.

— ¡Pequeño mocoso! ¡Estás frente a mí, estás hablando con la madre del Amir actual! ¡La gran madre de la mafia turca!.

— ¡Y usted está aquí, hablando con el mate de su hijo y Hürrem dirigente! ¡Título que me permite ser la voz de esta dinastía!.— Bill se incorpora de su silla mientras mantiene la mirada. Simone se siente mareada y extrañada ante la situación.

¿Cómo es que este omega tiene tanta presencia?.

Los ojos de la alfa estudian a la figura frente a ella, ninguno de los dos cede en el extraño conflicto que se ha formado entre ellos.

A lo lejos y casi sin un entendimiento claro, suena el adhan desde la mezquita de Aya Sofia, llamando a la segunda oración del día. Mientras los parlantes proclaman el «Hayya ‘ala—s—Salah» Bill se permite unos segundos para volver a un estado de mente tranquilo.

Las feromonas se apaciguan poco a poco, al igual que el calor del enfrentamiento.

Es hasta que Bill da un suspiro largo que vuelve a tomar asiento. Toda la atención de Simone sigue descansando sobre él, después de unos minutos en el mismo silencio inicial, la expresión de la mujer cambia a un brillo de reconocimiento, como si se acabara de dar cuenta de algo.

— Tú…

— A partir de este momento…..— Le interrumpe el bicolor.— He determinado por la autoridad y derecho de mi posición, que usted, Simone Kaulitz, no se inmiscuirá en asuntos del harem. No sin mi previo permiso.

La alfa abre los ojos sorprendida, sus facciones se tuercen al borde de la histeria y su aliento se atora en su pecho. Bill la observa impasible, estudiando el caos en los ojos de Simone.

— ¡Muhafızlar! ( Guardias).— Llama Bill al aire. En cuestión de segundos tres de los alfas que custodiaban la puerta entran a la sala, sus expresiones son duras e inexpresivas.

— Hürrem — Los tres se inclinan por unos segundos hacia él, después se incorporan y se dirigen a hacer lo mismo con la mujer.— Gran madre.

— Escolten personalmente a la gran madre a la mezquita. No quiero robar más de su tiempo de rezo.

Otro crujido horroroso suena apenas Bill termina de hablar. Simone había lanzado contra el piso lo que quedaba de la taza en su mano, el omega apenas da una mirada hacia los pedazos de porcelana que se expanden sobre el mármol.

— Tom sabrá de esto.— La voz de Simone tiembla de enojo, el rencor suena en cada sílaba. Bill voltea la mirada e ignora los pasos pesados que pasan a su lado.

Sus ojos se cierran lentamente en la soledad que le permite la habitación vacía, el sonido del adhan se apaga pausadamente.

Alá es grande.

Continúa…

Muchas gracias por la visita 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

2 comentario en “Línea roja 52”
  1. 😬 esa mujer da miedo o pero Bill se le plantó bien!!
    Que actitud tomará Tom cuando su madre le cuente todo y vaya discurso que le espera

    1. POR FIN SE LE PLANTÓ CON HUEVOS BILL A SIMONE, YA ERA HORA

      la neta me quema saber qje es lo que está pasando con bill, pero me tranquiliza saber que al parecer es algo bueno pero con una transición difícil

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