
Fic TOLL de Nathaly Kaulitz
Capítulo 6
Narrador
En el mundo de Bill, el segundo género era un factor importante para definir tu futuro; posición, educación, salud, trabajo e indudablemente tu pareja.
A pesar de que Bill se crió en una familia acomodada, las desventajas como omega no dejaron de estar presentes, haciendo que la presión en sus hombros creciera a lo largo de su vida.
Todo eso sin contar que la ausencia de su madre sólo hacía más difícil las cosas para él y su vida en casa. Prometió que a pesar de eso, él decidiría unirse por amor, aún si eso implicaría darle la espalda a su padre y su herencia. Quería decidir algo por él mismo, o su estado como Omega se vieran implicados; por eso, no pudo sentir más que repulsión al ver su mano unida con el hombre trenzado al que estaba atado de por vida.
— La señora Kaulitz ha vuelto a llamar señor, sería más recomendable ir directamente a su hogar.— Se acercó uno de los hombres de Tom a informarles, su mirada se detuvo un momento en sus manos unidas para quitarla de inmediato. Bill prácticamente arrebató su mano del alfa, sintiendo las orejas calientes.
— Mnn, no sería mala idea que por una vez en su vida esperara.— Asintió Tom, ignorando el arrebato de Bill, quien hizo una mueca notoria. El hombre era grosero, incluso hablando de su propia familia.
— ¿Podrían dejar de ignorar mi presencia por un segundo y desatarme?.— Susurro el omega tratando de tener paciencia.
Todo el avión se tornó incómodo.
— Permíteme.— Se acercó Andrew para librar los lazos hasta que Tom puso una mano en su brazo para detenerlo, sus hombres se pusieron nerviosos. El de ojos azules ni se inmutó sabiendo que Tom no haría un escándalo por algo como eso.
— Quiero hablar con mi mate, retírense todos del avión.— Informó Tom, haciendo que todos en el avión dieran un suspiro de alivio.
— ¿A quien carajos le llamas mate?.— Hablo indignado Bill mientras los dejaban solos. El alfa se dirigió a él.
— ¿Qué es…?.— Comenzó Bill.
— Bill Trumper, primogénito de Gordon Trumper, dueño de MAG. Una empresa de gas importante en Canadá hasta 2009, tiempo en el que tu padre se vio involucrado en problemas de deuda con muchos casinos y socios de otras empresas, llevándolos a la ruina de todo. Desesperado por salvar su legado: te ofreció a ti, su único hijo en un matrimonio arreglado para salvar sus bienes.— Tom hablo frío y calculador dejando a Bill en blanco al torbellino de información personal en tan poco tiempo, el alfa contuvo su risa al ver el rostro asustado del bicolor frente a él.
— ¿Cómo demonios es que sabes..?.
— Tengo mis medios, te lo dije.— Lo volvió a interrumpir el alfa, saltando una vena en la cabeza de Bill.
— ¿Y, acaso eso te da un beneficio sobre mi? Te puedo acusar de secuestro.— El omega decidió atacar, haciendo que la sonrisa cínica del alfa creciera.
— ¿Secuestró? Si no me equivoco tu escapaste de casa, ¿no?.— La declaración del trenzado provocó sudor frío por su espalda. Tom confirmó su teoría cuando él omega esquivó sus ojos.
— ¿Piensas llevarme con él?.— Pregunto Bill dudoso. Tom pensó por un momento.
— No, si escapaste debiste tener tu razón. Tus problemas o tu pasado no me interesan.— Ante la declaración del alfa, el bicolor no pudo evitar mirarlo con cierta pizca de esperanza. — Sin embargo, debes cumplir ciertas condiciones.
— No se por que no me sorprende.— Expresó Bill con un gesto cansado.— ¿Cuales?
— Primero que nada, quiero que por una vez no intentes escapar apenas mis hombres quiten los ojos de ti. Segundo, te comportaras y asumirás tu papel como hürrem, es indispensable este punto. Tercero, se que el respeto se gana; sin embargo, sería algo importante ahora que estamos unidos y tendremos que vernos la cara por el resto de nuestras vidas.— Cuando vio la mirada molesta del omega continuó.— Realmente no se si deba confiar en ti, este cuento podría haber sido planeado por ti y tu padre para tener acceso a mi familia. Pero es algo que ya está hecho y ni tú ni yo podemos cambiarlo. Las operaciones para quitar las marcas en omegas traen la muerte a corto plazo. Y en mi familia sería un acto deshonroso, así que no lo pienses.
Bill tuvo que admitir que en la última parte tenía mucha razón. Así quisiera cambiar las cosas, no podía hacer nada. Los Trumper no le daban la espalda a sus problemas y no pensaba atormentarse con eso por el resto de sus días.
— Bien pero ¿Qué obtengo a cambio?.— Las enseñanzas de su padre en negocio tenían que funcionar en algún momento. El alfa no pudo evitar una carcajada y alzó una ceja curiosa.
— Mi protección, lujos fuera de tu imaginación, servicios de primera calidad y básicamente la vida que cualquier omega pudiera querer.— Aseguro Tom. Bill le devolvió el gesto de la ceja con escepticismo.
— Quiero libertad, no quiero que tus hombres estén atrás a cada hora del día, no le tengo miedo a los alfas, pero su presencia me pone los nervios de punta.— Aclaro Bill.
— No estarán pegados a ti a menos que tengamos que salir, esto, más que nada es por tu seguridad. Estoy seguro que Andrew te lo explico y es verdad lo que dijo, tengo enemigos por todos lados. Mis hombres entran en la condición de protección.— Por el tono en la voz del alfa, sabía que no podría poner objeciones a eso. Empezó a enunciar su próximo término.
— Esto puede sonar extraño, pero a pesar de las cosas que hizo mi padre, él sigue siendo mi familia más cercana. No quiero verlo en una destrucción total y tampoco traicionarlo de ninguna manera.— Expuso con duda el joven. Tom no pudo evitar el sentimiento de sorpresa ante la petición del castaño, creía que después de prácticamente venderlo el omega no querría saber nada mas de él. Volviendo a su expresión normal, asintió.
— No te preocupes, podría hacer negocios con tu padre para que su negocio no se vea más en declive, la MAG volverá a sus tiempos de fama.— Le aseguro Tom y Bill no pudo sentirse más que aliviado. Con duda y solo un poco de pena, declaró su última petición.
— No se como se lleven las uniones en tu cultura, pero no pienso ser parte de un harem. No me conoces lo suficiente ni tú a mi, pero en ese aspecto te pido fidelidad.— Terminó con determinación el omega.— No tenemos porque vernos la cara una vez que el vínculo se asienta. Lo que hagas después no me concierne ni me importa.
El avión se tornó en un incómodo silencio, Bill levantó la mirada para observar al alfa. Quien solo lo miro sin ninguna expresión que pudiera comprender, el bicolor se puso mas nervioso al pasar los segundos. ¿No era una petición tonta… o si?, el mundo del hombre frente a él era muy diferente al suyo. Tal vez ya tenia muchos omegas como amantes y no quería dejarlos.
— Tienes mi palabra.— Por fin hablo Tom. El omega lo miro sorprendido, estaba preparado para que esa propuesta fuera rechazada. Después de unos segundos de un incómodo silencio, el omega decidió romperlo.
— ¿Podrías desatarme ahora?.— Sintió sus orejas calentar otra vez. Como si no se hubiera percatado de eso, el otro hombre inmediatamente se dirigió a ayudarlo.
«Muy cerca»,— Pensó Bill.
Las manos expertas del alfa empezaron a desatarlo rápidamente. La calidez del hombre y el perfume caro inundaron sus sentidos por completo, se sintió enojado cuando su omega se movió feliz dentro de él ante la cercanía.
Tom no era su alfa, no le pertenecía a nadie.
— Listo.— Declaró cuando todas las cintas fueron desatadas. Al estirarse para acomodar sus extremidades, Bill no pudo evitar dirigir la mirada a las manos del alfa.
— ¿Cómo está tu herida?.— Preguntó Bill dudoso. Tom volteó a ver su mano con indiferencia, ni siquiera se había percato de que aún tenía la bandita de osos que le dio él omega.
— Fue solo una herida sin importancia.— Declaró mirando a Bill divertido, la intensidad de sus ojos cafés dorados ponían su resistencia en duda y la tensión en el avión no era por incomodidad esta vez. Él omega sintió palpitar la marca en su cuello y sin darse cuenta dirigió su mano a ella.— Pediré que un médico revise la mordida, para asegurar que la cicatrización vaya bien.— Le aseguró Tom cuando vio la mirada preocupada en él omega. Bill asintió y el otro hombre hizo un gesto para que pasara. — Por favor.
El colorido de Estambul hizo que Bill se sintiera en otro mundo, las calles eran irreales y llenas de vida. Las casas y los edificios eran una combinación de la modernidad y la antigua Turquía. Había tanta diversidad en la arquitectura y las personas que Bill pensó en pellizcarse para saber que no estaba soñando.
— Hermoso ¿no?.— Andrew, que estaba en el asiento de copiloto frente a él lo sacó de su asombro.— Llegué a este país hace varios años pero sigo encontrando esquinas y calles realmente maravillosas.
— Si, realmente lo es.— Contestó Bill con una sonrisa emocionada, ajeno a la mirada de Tom en él mientras sonreía.
Empezaron a dejar el centro atrás y se iban acercando más hacia la zona del mar de Marmara. Al ser una zona más exclusiva, Bill pudo observar cómo las personas no se inmutaban al grupo poco normal de coches en el que estaba. Se preguntó si la gente de Turquía normalizaba el negocio de Tom en su país.
Al llegar a una zona alejada y rodeada por vegetación, Bill pudo escuchar el sonido del mar más claramente.
Cuando las enormes puertas frente a ellos se abrieron, su mente dio vueltas y su cerebro intentó procesar lo que veía.
Esa no era una casa normal, ni siquiera era una de las mansiones a las que estaba acostumbrado a ver en los socios de su padre. Parecía una combinación de estructura occidental y oriental muy peculiar y bien hecha. Mientras pasaban el enorme tramo de vegetación él omega pudo visualizar pavos reales blancos caminando libremente en el pasto ¡Una completa locura!
— Hemos llegado.— Le anunció Tom al lado suyo.
— ¿Aquí es donde vives?.— Preguntó sorprendido.
— Es mi casa, pero no es el hogar principal de mi familia donde me crié.— Le responde el alfa mientras le extendía la mano para que saliera.
«¿Ni siquiera es la casa principal?.— Bill no se pudo ni imaginar el hogar de infancia de Tom. Cuando salió del auto, vio dos hileras de personas en las escaleras. Por su inexistente olor pudo predecir que todos eran betas y por su vestimenta pensó que trabajaban en el palacete.
Se puso nervioso al ver que algunos hombres tenían armas grandes, pero corrigió a su consiente para que se acostumbrara a esa imagen.
Las mujeres eran parecidas a las omegas que lo vistieron, con la diferencia que no evitaban su mirada y en cambio le sonreían amablemente. El hombre más viejo se acercó a ellos con un rostro de felicidad.
— Señor, es bueno que este con nosotros otra vez.
— Es mi hogar después de todo, Berat.— Le contesto Tom igual de feliz. El bicolor se sintió un poco confundido al no entender nada de lo que hablaban. Los ojos del hombre se pararon sobre él y Bill pudo jurar que la expresión en su rostro incrementó a una aún más feliz.— El es Bill, tu hürrem. No habla turco.
— ¡Oh, hürrem! Es un honor conocerlo.— Se dirigió a Bill con un inglés perfecto, el acento apenas notorio. El omega iba a contestar cuando el anciano agarró sus manos y las puso sobre su frente inclinándose.— Tu llegada trae gran felicidad a la familia Kaulitz, hürrem.
— Ah…— Bill no supo cómo responder.
— Él es Berat, se podría decir que es el mayordomo principal, como dicen en Occidente.— Le explicó Andrew. Ante su cara confundida, el omega pudo escuchar un sonido de diversión en los hombres atrás suyo. Andrew los miró con advertencia.
— Es un honor para mi también, Berat.— Se recompuso Bill. Dirigió su mirada a los empleados que lo observaban felices. — Es un honor conocer a todos.
Ante su declaración todos pusieron sus manos en la frente y se inclinaron, Bill casi entró en pánico al no saber qué significaba. Andrew, salvándolo como siempre, se acercó a explicarle.
— Ellos quieren decirle «Bienvenido, hürrem».
Continúa…
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