Línea roja 9

Fic TOLL de Nathaly Kaulitz

Capítulo 9

Narrador

El sonido de las aves, del agua correr en la fuente y el toque en la puerta de roble, hicieron que Bill odiara las mañanas y se rehusara a dejar la suave cama de su habitación. Por primera vez no sintió extrañeza al llamar ese lugar como suyo y se regocijó al toque de las cobijas sobre él.

— Hürrem.— Volvieron a llamar la puerta con más insistencia. El omega no pudo evitar jadear molesto, la voz de Elit se había vuelto más fuerte pero él no se quería levantar.

— Hürrem…¿Deberíamos llamar a amir?.— Se escuchó el susurro de Kenia a sus compañeras. Ante la mención de Tom se incorporó de su cama rápidamente, era muy temprano para lidiar con problemas de tal índole. Su vergüenza en esos días y el poco control sobre su lobo desestabiliza sus sentidos, sería más fácil evitar al alfa por ahora.

— ¡No, no! Estoy despierto, pueden pasar.— Contestó apresuradamente.

Las mujeres tenían una expresión divertida en sus caras y Bill se preguntó si lo habían hecho a propósito.

— Buenos días, hürrem.— Se inclinaron todas al mismo tiempo. Bill solo asintió mientras restregaba sus ojos, sabía que no podía convencerlas de ser más informales con él.

— Le hemos traído el desayuno Hürrem, puede tomarlo mientras lo vestimos.— Se acercó Kenia con una bandeja en sus manos. Bill no sabía qué comida eran los platos frente a él, pero tenían un olor exquisito; así que comió un bocado mientras disfrutaba el explosivo sabor en su boca.

Las mujeres empezaron a quitarle las batas mientras le acercaban un cuenco lleno de agua.

El omega se preguntó si era un requisito que las ropas fueran transparentes para poder usarlas.

— Esto es delicioso, ¿Que carne es?.— Preguntó con sus mejillas llenas de comida.

— Es cordero hürrem, esta mañana fue sacrificado.— Explicó Elit mientras arreglaba su cabello. El omega casi se atraganta.

— ¿Sacrificio?.

— Por supuesto hürrem, la carne que le damos a usted debe ser de la mejor calidad, no vamos a comprarla al mercado, toda la comida se hace aquí.

— La carne fresca implica más fertilidad en él omega.— Continuó Elit. La palabra fertilidad le quitó el apetito a Bill.

— Ah, claro.— Murmuró antes de dejar el plato de carne a un lado y empezar a picar las fresas.

Mientras lo vestían con unas prendas similares a las de ayer, pero menos elegantes, llamaron a su puerta por segunda vez en el día. Bill sintió su corazón palpitar con rapidez.

— El doctor está aquí, hürrem.— Anunció una voz un poco menos gruesa que la de Tom, si no se equivocaba era la de Andrew. El olor del otro alfa no dio indicios de presencia.

— Pasen.— Indicó el omega ignorando la sensación ácida en su estómago.

Los dos hombres entraron con paso dudoso, palpando el olor del omega para saber que estaba bien entrar a sus «territorios».

— El señor Kaulitz tuvo que atender unos asuntos en la empresa, una disculpa hürrem.— Hablo Andrew con ese mismo aire despreocupado y amable. Bill no pudo evitar un sentimiento de molestia al pensar que ellos creían que la presencia de Tom era necesaria, ¿creerían que se enojaría por eso? Bill decidió no decir nada y asintió.

— Un placer conocerlo, hürrem.— El viejo dio un paso en frente mientras ponía sus manos sobre su cabeza.— Soy Elak, el médico principal de los omegas en la familia Kaulitz.

Tenían un médico propio, animales exóticos y personal que parecían ser de carácter élite, Bill no se sorprendería si le dijeran que tenían una unidad espacial entre su conglomerado.

— Yo soy Bill, un gusto.— Se presentó con la misma amabilidad, el viejo le sonrió aun mas. Las arrugas en su rostro y los ojos con brillo inteligente hicieron que Bill tuviera un sentimiento de alivio y confianza.

— ¿Puedo?.— Le preguntó Elak mientras señalaba el botiquín que traía. Sus acompañantes y Andrew se alejaron de él y se clavaron en el centro de la habitación.

— Si, claro.— Respondió Bill. Sabía que Tom había mandado al doctor para ver la marca y verificar que estuviera cicatrizando de manera correcta, lo que agradecía desde su interior dadas las palpitaciones que provenían de ella. El señor se acercó hacia un extremo de la cama y palpó la glándula de Bill mientras acercaba una lámpara manual.

Pasaron unos minutos mientras el doctor seguía verificando la marca y Bill pudo ver el sentimiento apenas perceptible de emoción en las omegas.

Andrew tenía una cara neutra como siempre.

— Todo está bien. La mordida está cicatrizando perfectamente, después de que se cierre completamente empezará a tornarse.— Se dirigió el doctor a Bill. El omega sabía a qué se refería con eso y una mueca se extendió por su rostro.

Cuando un alfa marca a un omega, la mordida es el único indicador que muestra la estrechez en la relación entre la pareja. Si una mordida conserva su color rosa alrededor, quiere decir que la unión entre el alfa y él omega es fuerte: sin embargo, si el color es gris y apagado…las suposiciones empezarían a surgir. Bill ya predecía el color de su mordida una vez que sanara.

— ¿Puedo usar cubridores?.— Le preguntó Bill al doctor.

— Bueno… eso es inusual en omegas, casi siempre todos quieren mostrar presumidamente la mordida de su alfa, pero si Hürrem es más discreto en ese aspecto, no habría problema en la cicatrización.— Respondió Elak, haciendo que Bill sintiera un alivio inmediato. Volteó a ver a las cuatro personas al pie de su cama y con duda volvió a dirigirse a Elak.

— ¿Puedo hablar a solas con usted, doctor?.— Indago con inseguridad. Las tres omegas y el alfa en la habitación captaron la indirecta y se dirigieron fuera de la habitación. Cuando el beta asintió a su dirección para que continuara, Bill no pudo evitar el nerviosismo en su voz.

— ¿Puede darme unos supresores?.— Pidió. El doctor le dio una mirada extraña.

— ¿Por que querría suprimir su calor ahora, hürrem?.— Cuestionó el doctor confuso.

Bill entendía porqué preguntaba eso y no pudo culparlo por ser tan entrometido. Después de todo, ¿qué omega unido no querría pasar sus calores con su mate en vez de ahogarse en medicina para controlarlos?

— Es…personal.— Contestó Bill bajo. Sabía que ahora Tom y él estaban unidos, pero era una relación de beneficio y política. No había sentimientos reales en todo eso, quería evitar más accidentes como la de la última vez. El doctor lo miro con duda antes de asentir.

— Ordenare unos supresores especiales para hürrem.— Dijo por fin el viejo. Él omega pensó que se iba a retirar cuando la mano del doctor se posó sobre su vientre, con un sonido de sorpresa se incorporó rápidamente de la cama.

— ¿Qué hace?.— Tartamudeo asustado, era una reacción normal de cualquier omega ante el tacto en una zona tan importante.

— Oh, mis disculpas hürrem, esto es solo una rutina normal de revisión. Solo estaba verificando algo, aunque aún es muy pronto para predecirlo.— Explicó Elak de manera paciente. El ceño en el rostro de Bill se frunció más.

— ¿Pronto?, ¿para saber qué exactamente?.— El bicolor anticipaba la respuesta.

— Para saber si ya está preñado, hürrem.

&

— Es todo por hoy.— Tom se incorporó de su asiento mientras las personas en la mesa también se levantaban. Les dio una última mirada para despedirse antes de retirarse también de la sala de reunión. Domenico siguiéndole el paso desde atrás.

Usualmente era Ángel, su secretaria, quien le acompañaba a ese tipo de reuniones. Pero su compañera omega había dado a luz apenas una semana atrás, la alfa le pidió un periodo para cuidar a su mate que Tom no dudó en darle.

También Berat le había pedido que ayudara a la formación de Domenico para sus estudios en administración, aceptando la propuesta debido a la negativa del omega para que pagara la universidad por él, argumentando que también le gustaba trabajar en la casa junto a su abuelo.

— Necesito los registros de la deuda de la familia Kagliek para esta tarde.— Le indicó al omega mientras entraba a su oficina. Cuando se sentó para seguir con su propio trabajo se dio cuenta que Domenico seguía ahí.— ¿Pasa algo?.

— Amir, es una duda que todos en la casa tenemos y nos causó gran curiosidad.— Tom dio un gesto de permiso para que el omega continuara cuando su voz se fue apagando poco a poco. — ¿Por qué se está uniendo hasta ahora?.— La confesión del omega realmente sorprendió a Tom, no sabía la razón de la extraña actitud del omega en los últimos días y esto lo desestabilizaba más.

— ¿Por qué la pregunta, Domenico?.— Cuestionó Tom en respuesta. Domenico apartó su mirada y se concentró en el piso mirando sus zapatos. El silencio en la oficina dio un peso incómodo en el ambiente.

— ¿Por que él?.— Después de unos segundos por fin hablo Domenico.

El alfa dio un suspiro pesado. Después de su último calor hace un año, realmente esperaba que el omega no diera falsas suposiciones a sus acciones. Ignorando deliberadamente la mirada de afecto que le dio el omega durante todos esos años.

— Creo que eso solo me concierne a mi.— Finalizó el alfa, su tono no era seco, sonando como si le estuviera explicando a un niño como contar y restar. Domenico sabía que también implicaba que no diría nada más. Así que con la opresión en su pecho se retiró del lugar para hacer la tarea ordenada. No tenía sentido buscar respuestas por ahora.

Cuando la puerta se cerró tras el joven, el alfa se reclinó sobre su asiento para girar su vista a la ciudad frente a él. No había tenido tiempo de digerir los últimos días que dieron un vuelco a su tranquila vida y el causante de todo eso.

Durante sus veinticinco años de vida siempre había tenido un control total sobre los instintos de su alfa, el ser un gama había facilitado las cosas y puesto límites a los omegas, betas e incluso alfas menores que intentaban pasar las murallas de Tom.

El alfa no tenía intención de unirse, aunque su familia lo presionara pensaba dejar recaer la responsabilidad de un heredero a su hermano. El amor y la construcción de una familia de su parte era un pensamiento muy lejano en su conciencia.

Estuvo indagando e investigando por su cuenta los instintos de su alfa de esa noche que se unió con Bill, él era un hombre que se iba más por la ciencia y no creía en los conceptos del destino. Aunque los resultados de sus investigaciones apuntaban más a un encuentro predestinado él seguía intentando buscar más respuestas al porqué de la falta de control de su parte pese al entrenamiento de control en los herederos de la Línea.

Después de tratar de poner su mente en paz y seguir con su trabajo, el ruido de pelea afuera de su oficina lo distrajo.

— Le he dicho que no puede entrar.— Escuchó la voz de Domenico, con un tono enojado que era poco propio de él. Estuvo a punto de incorporarse para verificar que todo estuviera bien cuando prácticamente tiraron la puerta de su oficina. Trato de controlar sus feromonas cuando se dio cuenta de quien era el causante de tal escena en su empresa.

— Ares.— Hablo Tom con un tono seco mientras veía al omega molesto frente a él. Domenico estaba agitado mientras se sostenía en el arco de la puerta.

— Amir, le he dicho que no podía pasar y la seguridad fue amenazada de ser acusado con usted si no lo dejaban entrar.— Explicó con voz cansada.

El omega frente a él no decía nada y solo miraba insistentemente a Tom esperando algo de su parte. El alfa sabía que permitir la libre entrada a Ares en el edificio traería problemas futuros. Tendría que modificar algunas cosas.

— Está bien Domenico, puedes retirarte.— Tom suspiró mientras volvía a acomodarse en su silla.

— Pero…

— ¿No lo escuchaste? Retírate de una vez.— Ares se dirigió a Domenico con desprecio. El otro omega estuvo apunto de contestarle cuando un gesto de Tom lo detuvo.

— Domenico.— La voz trató de ser lo menos dura posible, sabía que no era culpa del otro omega. Con una leve duda y un sonido de indignación Domenico dirigió sus pasos a la salida.

Ares se sentó frente a Tom antes de que le dieran la invitación. Por el olor en sus feromonas, el alfa sabía que no iba a decir nada bueno.

— Ares, ¿qué estás haciendo aquí?

— ¿Ahora me diriges la mirada, o acaso es que era necesario que nadie de mi familia estuviera presente?.— Atacó Ares de inmediato mientras interrumpía a Tom, el alfa torció la boca ante la grosería, pero tantos años conociendo el temperamento del omega pusieron su enojo a raíz.

— ¿A que viene eso?.— Decidió preguntar esta vez.

— Sabes muy bien a qué me refiero, después de tantos años sin verte. Cortando todo lazo entre nosotros, me entero que el alfa que habían prometido para mi, el único compañero que quería, esta unido a alguien más, ¿Y no sabes a qué me refiero?.— Ares no estaba gritando pero la ansiedad en su voz era un mensaje claro del estado fúrico en el que estaba. De cierta manera sabía que él omega lo interceptaría en algún momento pidiendo respuestas, no esperaba que fuera tan pronto.

— Nuestro arreglo se acabó cuando subí al mando Ares.— Le recordó Tom, la paciencia siempre había sido un adjetivo admirable en el alfa.

— ¿Y qué hay de lo que prometiste cuando éramos niños?.— Susurró Ares mientras sus ojos se llenaban de lagrimas y su mirada se tornaba roja. El tenso ambiente se tornó incómodo, una promesa pasada sin cumplir siempre era origen de disturbios en el mundo negro del que eran parte sus familias.

— Eso fue hace mucho, éramos solo unos niños.— Respondió Tom ante la mirada dolida de Ares. Conocía los ojos determinantes que le estaba dirigiendo ahora y sabía lo que estaba apunto de decir.

— Muérdeme Tom, no me importa que tengas uno o cuatro omegas más.— Su voz era una súplica baja, Tom negó en respuesta.

— Sabes lo que pienso sobre tener un harem, Ares.— Contradijo el alfa. El enojo dentro del omega creció aún más.

— ¡No me importa si no soy el primero! ¿¡Tanto me odias!?…¡Yo no fui el que mato a tu padre!.— Explotó Ares mientras se levantaba, tirando la silla en su acción. En los ojos de Tom él omega vio cómo su paciencia estuvo a punto de acabar.— ¿Tanto fue tu desesperación por no unirte de ninguna forma con la familia Mikaelson que tuviste que unirte a un omega cualquiera?.

— ¡Ares!.— Por fin contraatacó Tom, también irguiéndose sobre su asiento mostrando una postura enojada. El repentino grito del alfa hizo que el omega se doblegara y volviera a sentarse. Su situación gama hacía que tuviera más resistencia, pero ante las feromonas enojadas del alfa frente a él no tuvo más opción que callarse.

— Nunca me habías gritado.— Tembló Ares mientras le dirigía una mirada acusatoria a Tom. El alfa cerró los ojos tratando de tranquilizarse, dándose cuenta que estuvo apunto de usar su voz en el. Algo que no era característico de él.

— Ares, no vuelvas a dirigirte a mi Omega de esa manera.— Pidió con un tono de voz más bajo. Vió cómo las lágrimas se derramaron libres frente a él, pero no detuvo las palabras seguras de su boca.— No quiero que vuelvas a venir.

La sorpresa y el dolor en el rostro de Ares fue un recuerdo del día en que su padre murió. El omega le estaba dirigiendo la misma mirada de ese día y los recuerdos de ese suceso agitaron el alfa dentro de Tom.

— El debe de valer tanto la pena, para tirar tantos años de sentimientos entre nosotros. Me equivoqué al pensar que no era unilateral.— Contestó Ares con un hilo de voz. El enojo fue cambiado por un sentimiento enorme de tristeza. Cuando no escucho respuesta de Tom, como últimamente era el caso en sus encuentros, se volvió a levantar de su asiento para dirigirse a la salida.

— No me rendiré, Tom.— Afirmó antes de cerrar la puerta detrás de él.

Con un sonido cansado el alfa decidió dirigirse a las botellas de su oficina para calmar sus sentidos. Con el trago en la mano, se volvió a preguntar el porqué Bill sacaba acciones y sentimientos que se obligó a enterrar con todas sus fuerzas dentro de él.

&

Cuando Ares salió de la oficina observó como el pelirrojo lo miraba con recelo. Sonrió mientras caminaba hacia su escritorio, el perfume de sus ropas caras y el sonido de sus zapatos de marca marearon a Domenico.

— Puedes mirarme con todo el odio que quieras, pero no eres tan diferente a mi. Los dos estamos destinados a amar en un amor que solo terminara en desgracia.— Susurró Ares limpiándose las lágrimas, Domenico no dijo nada y observó la figura desaparecer en el elevador. Las palabras del otro omega le estrujaron su corazón por millonésima vez en esos días.

Domenico.— Omegas Recesivo.

Edad: 22 años.

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a dejar un comentario 🙂

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

Un comentario en «Línea roja 9»
  1. nmms imagínate quedar preñado a la primer cogida AJAJSKSKSK (un baile en el ring check)

    diosito, que no sean un dolor de cabeza esos dos 🫠

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