Líneas de dolor 5

Líneas de dolor 5

Fic Twc/Toll de Lyra_Acuario

Capitulo 5: ¿Por qué lo haces?

Era la primera vez en su vida que sentí tanto miedo ¿Qué hacer? ¿Cómo escapar de esa situación?

Las manos de Bill temblaban, su corazón latía aceleradamente. Tomo un poco de papel y envolvió su brazo, de inmediato se tiño.

—Demonios, esto me pasa por estúpido— se regaño —si me hubiese controlado…

Pero ya era tarde, ya lo había hecho y nada iba a cambiar la realidad, ni siquiera esa mirada de decepción que le dirigía el chico del espejo.

“Es sorprende como en situaciones cuando el miedo congela nuestros sentidos, inventamos cualquier excusa, cualquier mentira, todo para decir: no lo he hecho…”

Bill suspiro entrecortado, sintiendo las piernas temblar del temor, sus dientes titiritaban como si una era helada estuviese cayendo. Sentía frió, tenia miedo.

El pelinegro recorrió con su mirada las paredes del baño, buscando una salida, una excusa, un motivo, un accidente, cualquier cosa que le pudiese cubrir su herida.

Tom sentía que llevaba como quince minutos esperando a que su hermano saliera, pero ¿Por qué no lo hacia? ¿Qué le ocultaba el menor?

—Bill!!— llamo pero antes de que pudiese continuar, escucho el ruido ensordecedor de cuando algo cae al suelo y un vidrio partiendo. Sus ojos se abrieron con miedo —Bill!!— grito.

Allí estaba su única opción y sabía que era estúpida, que por más tonto que fuese su gemelo le descubriría la mentira, pero eso no importaba, necesitaba salir, respirar el aire de su habitación y no el mezclado de la desesperación de aquel baño.

Entonces tomo aquella vasija de porcelana donde guardaban algunas medicinas.

La mente de Bill maquino, ideo una escena que solo una persona desesperada y cubierta de miedo, pudiese inventar.

Levanto la vasija y la arrojo contra el suelo, invadiendo el eco del vidrio partido en el baño.

Bill cayó al suelo y apretó con su mano izquierda los trozos.

Entonces gimió de dolor mientras en voz alta decía:

—Demonios me he caído.

—Bill!!— escucho el llamado de su hermano.

El pelinegro temblando se levanto y abrió la puerta, para después correr al lavamanos y comenzar a limpiar la sangre.

Tom entro desesperado y quedo totalmente abrumado cuando vio el piso manchado con gotas de sangre.

La vasija partida, el brazo de Bill sangrando y el menor excusando.

—Me he caído— fue lo único que dijo, pero Tom no se acerco, de hecho se quedo mirándole desde la entrada del baño, viendo claramente esa herida de tamaño exagerado para haber sido por la vasija.

—No… no es cierto— hablo secamente —eso no fue la vasija— estaba totalmente seguro.

Entonces Bill suspiro, su hermano no era tan tonto como el hubiese deseado en ese momento.

—Tom tráeme el botiquín— corto de una —rápido— exigió.

El mayor abrió la boca para contestar, pero aquella sangre le alarmaba, por lo que salió corriendo a la habitación, buscando el botiquín.

—Sal— ordeno Bill cuando lo recibió y sacando fuerzas de donde no tenía, empujo al chico de las rastras fuera del baño.

Tom, quien todavía no podía asimilar lo que había visto, se dejo empujar fuera del baño y sentir el aire de una puerta, que casi se la estrellan en la cara.

El mayor camino a paso lento, sentándose en la cama, entrelazando sus manos y dejando escapar un largo suspiro.

Bill estaba allí frente al espejo sintiendo un extraño sentimiento, no sabia si debería seguir teniendo miedo o si bien, resignarse a saber que su hermano le había descubierto.

Porque Tom le había visto y esa era una fría realidad entre sus pensamientos.

Bill, no pudo evitar comparar su dolor: la mirada de Tom, la decepción de sus ojos ¿Qué le dolía mas? ¿Tom o su herida?

La respuesta era obvia.

—¿debería dolerme?— se pregunto —¿debería dolerme que Tomy se de cuenta de lo débil que soy?— se cuestiono.

Si, le dolía.

Y a pesar de que se prometía no llorar.

Por el, por Tom, podía volver a hacerlo.

Pero ahora que la verdad le encontraba sin ningún aviso ¿Cómo haría para verle la cara? Suspiro pesadamente, dejando que el agua empapase su herida.

El dolor ya no importaba, la depresión le daba entender donde estaba, que había hecho y que había perdido.

Bill tomo las cosas y comenzó a curar su herida, sintiendo un ardor como todo ser humano que es herido.

Tom por su parte esperaba a fuera, no sabia que hacer, que sentir y que debía comprender.

Bill estaba herido. Y sabia que no era porque hubiese caído con la vasija, eso sin lugar a dudas era una gran mentira.

—¿Qué has hecho Billy?— cuestiono —¿Por qué tu brazo….?

Guardo silencio.

Lo sabía.

Esa herida, por más que la negara, se la había hecho el mismo chico. Pero (cerro sus puños) ¿Por qué? ¿Por qué Bill hacia eso?

Entonces la respuesta a sus preguntas llego.

Bill salía del baño. Sin camisa, con una toalla sobre sus hombros y su brazo izquierdo vendado desde el codo hasta la punta de los dedos de la mano (recuerden que también se lesiono la mano)

—mmm… aun sigues aquí— susurro el menor caminando hacia el closet.

Se había quitado la camisa puesto que esa estaba manchada de sangre, por ello comenzó a rebuscar algo que fuese lo suficientemente largo para cubrir por completo su brazo. No quería mirar a Tom, no quería enfrentarse a el.

—Bill— le llamo el mayor levantándose y situándose detrás del pelinegro.

—Bill— llamo de nuevo, esperando que el chico se diese la vuelta.

—Estoy ocupado Tom— contesto Bill, buscando una camisa que ya había encontrado, pero necesitaba tiempo, así que fingía seguir en su búsqueda.

—Bill Kaulitz, necesito hablar— Hablo tan seriamente que el menor sintió un escalofrió.

Tom estaba molesto. Era tan claro, que sentía la atmosfera absórbelo, el pelinegro suspiro.

Saco la camisa y se la coloco. Ahora si se volteo a verle, pero sin permitir tocar ambas miradas.

—¿Qué quieres?— pregunto, y fueron solo esas dos palabras las que necesito el mayor para estallar.

—¿Cómo que quiero??— grito —¿Qué no es obvio?— interrogo con voz cargada de rabia.

—No se de que hablas— negó Bill, sintiendo miedo de levantar la mirada y verse fulminado por la de su hermano.

—Bill no soy estúpido— escupió esas palabras —¿crees que voy a creer esa excusa de la vasija?—

—es cierto— respondió tan rápido que se sorprendió a si mismo. Pero sentía sus piernas temblar, el miedo invadir su cuerpo como droga.

—!!Deja mentir demonios!!— exclamo —No soy idiota… no lo soy…— susurro dolido, sintiendo que las lagrimas amenazaban sus ojos.

Pero eran lágrimas de frustración. Lagrimas de no saber que hacer, que sentir.

—Tom— susurro por fin levantando la mirada. No sabia que decirle, no sabia que hacer para que el mayor le comprendiera.

—Demonios…. No se porque me siento así— se cuestiono el chico de las rastras —es tu culpa— le acuso a Bill —no creí jamás que fueses a hacer aquello.

—Cal…cálmate Tomy— hablo Bill levantando las manos para colocarlas en sus hombros.

Pero Tom le empujo violentamente hacia atrás, haciendo que el menor se estrellara de espaldas contra el closet.

—No me toques…. No me llames Tomy en este momento— hablo mirándole profundamente dolido.

—To….— Bill guardo silencio, recuperándose pero sintiendo un dolor en su espalda debido a al golpe contra el closet.

Lo merecía, Bill sabia que lo merecía. Pero más aun le dolía.

—¿Por qué haces eso??— interrogo Tom con los puños cerrados.

Bill no sabia que decir. ¿Decirle la verdad? ¿Decirle que era por el? No, Bill no haría eso.

—No preguntes Tom— susurro bajito.

—Lo pregunto maldita sea— hablo apretando sus dientes —Y mas te vale que me respondas ahora mismo—

Bill guardo silencio durante unos minutos.

—No te diré el porque— hablo firme —No comprenderás.

—¿¿Qué tengo que comprender??— hablo descontrolado tomando a su hermano del cuello de la camisa —¿Cómo sabes que tengo que comprender? Demonios ¿es tan difícil hablar?

—¡no comprendes!!— grito Bill perdiendo la calma.

Odiaba que Tom le tratase así: ¿Por qué no se colocaba en sus pies? Si lo hiciese por lo menos no seria tan cruel

—Suéltame— y tomo las muñecas del chico de las rastras.

—Habla Bill!!— grito.

—Que no lo haré— y comenzó a aplicar fuerza pero su muñeca le dolía.

—Bill no me hagas repetirlo— hablo el mayor —¿Por qué te haces daño?

—No responderé a tu pregunta— contesto —ahora déjame que me estoy comenzando a enfadar.

—No me importa que no quieras hablar o que te enfades…. Sabes que no deberías hacer eso— le regaño.

—Cállate— defendió Bill —no cuestiones lo que hago— Hablo con gran molestia.

El mismo pelinegro se sorprendía. Sabia que lo que hacia estaba mal, que no debería cortarse pero no podía evitar defenderlo.

Tú me dices que no lo haga,

Tú me dices que me detenga,

Que solo me hago daño…

Que solo me desprecio.

Pero ¿Qué puedo hacer?

¿Qué quieres que entienda?

Me pides que dejes algo

Lo que me ha ayudado por años,

Más que un humano,

Mas que mi familia…

Mi dolor es mi amigo

Mi compañía.

—Lo hago porque eres mi hermano— hablo Tom dolido —Odio ver que te lastimas!!— le grito.

—Pues no sabes….— trago Bill —¡!cuanto deseo no ser tu hermano!!— Grito y Tom sintió tanta rabia que no midió el peso de sus consecuencias.

Levanto su puño y lo estrello contra la mejilla de su hermano.

Bill cayó en el suelo.

Tom respiraba entrecortado.

—To…Tom…—hablo Bill sin creer lo que acababa de pasar, llevándose su mano a la mejilla, sintiendo el dolor más en su pecho que en el mismo lugar donde le había golpeado.

—Yo….— el mayor retrocedió, dándose cuenta de sus acciones —no puedo ahora…. No puedo hablar contigo ahora— y se dio vuelta para abandonar la habitación.

Bill ni siquiera se levanto del suelo, se quedo unos instantes ahí, sintiendo el dolor en su pecho, el dolor en su mejilla.

Tom le había golpeado.

Tom estaba herido.

Tom sufría por su culpa.

—Discúlpame Tomy— susurro Bill y desde que comenzó a lastimarse, era la primera vez que volvía llorar. Llorar amargamente, desahogar el dolor de su corazón.

Tom había corrido escaleras abajo, ni siquiera se había ido a su habitación, porque de hacerlo implicaba compartir el mismo piso que Bill y no quería eso, no quería verle en esos momentos.

No entendía porque le dolía tanto, porque sentía su corazón partirse en dos.

—Eres mi hermano Billy….— susurro con lágrimas —¿Por qué?

Tom sabia que había hecho mal, que no debía haberlo golpeado… pero aceptaba, que quizás, esa discusión era algo necesario, algo que el destino le había puesto como obstáculo.

Porque fue en ese momento, en medio de dolor. Que el mayor comprendió, que sentía su hermano.

Amaba a Bill.

Continúa…

por admin

Administrador del sitio

Un comentario en «Líneas de dolor 5»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!