Lord Halcón 9

Lord Halcón 9

Fic TOLL de lyra

Capitulo 9

Llegada la noche, Tom se «despidió» de Georg y echó a correr hacia el bosque. Estaban a unas horas de Aquila, y la nieve había hecho acto de presencia. A escasos metros había un lago helado y Georg había encontrado refugio en una zona del bosque al abrigo de un gran árbol.

Esperó a solas a que Bill apareciera, echando más leña al pequeño fuego que Tom le dejó ya preparado junto con un par de conejos. Se puso en alerta al escuchar un relincho, viendo a continuación un carro aparecer por el camino.

Respiró aliviado al ver a Gustav conducirlo. Se preguntaba donde se había metido, no quería llegar a Aquila sin que pudiera haber hablado con Tom seriamente y explicado que tenían una última esperanza.

Le vio parar el carro y sentarse a su lado suspirando.

—Me ha costado seguir vuestros pasos—comentó Gustav resoplando.

Sonrió con esfuerzo y le ofreció medio conejo, comiendo él el resto hasta que un nuevo ruido a su espalda le hizo volverse. Pero era Bill quien se acercaba esa vez. Llevaba una camisa de lana de manga larga, blanca en contraste con los pantalones oscuros que llevaba. Calzaba las botas marrones que reconoció de Tom y como se había levantado aire, cubría su cabeza con una bufanda negra, la misma que solía llevar Tom al cuello cuando montaba a Goliat.

—¿Qué hace él aquí?—preguntó Bill señalando a Gustav.

—Vengo a ayudaros—contestó Gustav poniéndose en pie—Llevo días estudiando los astros, en dos días va a ver un fenómeno que hará que tú y Tom podréis presentaron ante David siendo los dos humanos.

—Mientes—murmuró Bill negándose a creerle.

—No lo hago, te lo juro—dijo Gustav con firmeza.

—Tom quiere matar a David con sus propias manos—intervino Georg—Mañana, cuando lleguemos a Aquila.

—Eso no romperá la maldición, seguiréis condenados de por vida si no me hacéis caso—insistió Gustav.

—¿Tom lo sabe?—preguntó Bill dudando.

—No me ha querido escuchar, pero podemos hacerle ver que es posible—murmuró Gustav.

—¿Cómo?—susurró Bill.

—Haciendo que vea eso que tanto añora—contestó Gustav señalándole con el dedo.

Ni Georg ni Bill sabían como podía ser posible, pero aún así se pusieron en sus manos. Entre Gustav y Georg cavaron un profundo hoyo en la tierra lo bastante profundo para que entraran dos personas mientras que Bill vigilaba. Escuchaba a Tom, siempre andaba muy cerca de él.

Casi amanecía cuando terminaron, y Tom lo sabía. Se hallaba cerca, esperando que saliera el sol y empezara su transformación.

—¡Ahí está!—exclamó Georg.

—Viene atravesando el lago—murmuró Bill poniéndose en pie.

Por el helado lago se acercaba Tom con paso decidido, pero de repente pegó un gran aullido cuando sintió que hielo cedía bajo sus patas y se hundía sin remedio.

—¡Tom!—gritó Bill echando a correr tras él.

Pero no dio ni dos pasos seguidos cuando el hielo se resquebrajó bajo sus pies. Soltó un grito de sorpresa y se quedó donde estaba, viendo como Tom trataba de salir de las frías aguas.

—¡Ayudadlo!—gritó Bill desesperado.

Georg se puso en movimiento, cogió la espada de Tom y caminó deprisa hacia el lago tratando de que su peso no lo hiciera quebrarse de nuevo. Clavó la espada en el hielo con firmeza y le ató una cuerda cuyo extremo se pasó por la cintura. Empezó a caminar con paso lento hacia donde estaba Tom, se inclinó sobre el agujero que había hecho y trató de izarlo, pero el peso de Tom le hizo caer al algo helado.

Tratando de no pensar en esa frialdad que le cortaba como si fuera un cuchillo, ni en las uñas de Tom arañándole el pecho y sus gruñidos, logró cogerlo y auparlo fuera del lago. Bill se encontraba a escasos pasos y le echó una mano, calmando a un desorientado Tom al que el frío le tenía aterido.

Gustav se les acercó con cuidado y sacó a Georg del lago, que no podía hablar del frío que sentía.

—No podemos seguir viviendo así—susurró Bill entre sollozos mirando a Gustav.

Gustav asintió, haría todo lo que estuviera en sus manos para reunirlos de nuevo, aunque tuviera que dar su vida para ello.

.

Llevaron a Tom al hoyo que habían cavado y cubierto con hojas. Le tumbaron en el y Bill se acostó a su lado, cubriéndose los dos con una manta. Mientras, Georg se cambió de ropa y abrigó bien al lado del fuego que Gustav había avivado. Estaban a escasos metros del agujero, y cuando vio que salía el primer rayo de sol se levantó preso por la curiosidad.

Dentro del hoyo, Bill había presentido la salida del sol y ni se inmutó. Tenía una mano sobre Tom y le acariciaba con suavidad, pasando los dedos por su pelaje tan suave. Estaba aturdido por el «baño» dado hora antes y apenas se movía. Pero como si hubiera presentido que se acercaba la hora de dejar su estado de lobo, Tom abrió los ojos y levantó las orejas.

Poco a poco, el sol fue abriéndose paso y sus rayos alcanzaron el hoyo. Bill se incorporó un poco, llevándose una mano a los labios y sollozando contra ella al ver como Tom iba dejando su estado de lobo atrás y se convertía en aquel chico que le cortaba la respiración cada vez que se sonreía.

Una vez humano del todo, Tom se volvió con rapidez. Aún le quedaba algo de su olfato lobuno y había olido un dulce aroma que tanto echaba de menos. Sus ojos se abrieron como platos al ver a Bill a su lado, con las mejillas húmedas de lágrimas.

Extendió con miedo una mano al tiempo que Bill extendía la suya. El sol había salido del todo, y antes de que se rozaran sus dedos…Tom vio con tristeza como su amado arrugaba la frente y negaba con la cabeza al tiempo que empezaba su transformación en un bello halcón.

—Te amo, Tom…—sollozó Bill con su último aliento humano.

Tom se quedó paralizado, no pudo decirle que él también le amaba porque al segundo Bill ya no estaba y solo había un halcón en su lugar, que alzó el vuelo chillando por el cielo.

No pudo contenerse y separando los labios Tom gritó desesperado, cayendo sobre la nieve del borde del hoyo y rompiendo a llorar sobre ella. Había visto a Bill en su forma humana y tras los pocos meses que llevaban sin «verse», no había perdido esa dulzura que tanto le había enamorado. Pero sus ojos estaban llenos de una profunda tristeza que se acrecentó cuando sus dedos estuvieron a milímetros de alcanzar los contrarios.

No podían seguir viviendo así, condenar a Bill a llevar media vida sumido en la ignorancia y la otra media preso de la melancolía. Si no conseguía vencer a David y romper la maldición, él mismo terminaría con su preciada vida.…

Continuará…

aqui tenemos la 2ª escena del video que os puse en las notas del fic, cuando Bill y Tom se ven como humanos por unos segundos, sin llegar a tocarse porque la maldicion hizo efecto de nuevo

por lyra

Escritora del Fandom

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