
Notas: Hola mis bellas chicas, aqui dejo una actualización del fic, espero os guste, mil besos
Fic twc de Sophie Kaulitz
Capítulo 4
Soledad, era algo que jamás había experimentado, siempre tenía a alguien a su lado que sabía exactamente por lo que pasaba, a pesar de que su profesión era algo complicada. Siempre rodeado de gente, en su mayoría gente que te adora, pero cuando todo termina, siempre terminaba en su habitación, con la única persona en el mundo que le importaba, con la que jamás se sentía solo.
Pero ya no era así, Bill decidió terminar la relación y Tom se encontró más solo que nunca, siempre se jactaba de ser el rey de las fiestas, pero sin Bill a su lado, no era más que una persona aburrida.
Sin embargo su gemelo había tomado esa decisión y tenía que respetarla, sí, la respetaría, pero también sabía que aunque todo había acabado, no se iba a detener ahí, ahora comenzaba el plan de Tom Kaulitz para volver a convencer a Bill, de que ellos debían estar juntos.
Bill despertó sobresaltado, tocó a su lado de la cama, para alertar a Tom de que ya era de día y debía volver a su habitación, pero no encontró nada, estaba solo, a pesar de que la noche anterior estaba triste por dejar su relación con Tom, se sintió tremendamente aliviado al saber que ya nada tenía que ocultar y con una sonrisa plasmada en la cara, volvió a quedarse dormido.
Se sintió una molesta muy pesada que no le dejaba disfrutar de su descanso, esa molestia persistía una y otra vez, no era una molestia en sí, era algo esponjoso, a decir verdad, era una sensación agradable, volvía una y otra vez a atacar sus labios, comenzó a imitar el mismo movimiento que la cosa esponjosa y cuando se dio cuenta algo mojado intentaba abrirse paso entre sus labios, dejó libre el acceso y pronto se encontró besando a una persona con pasión desenfrenada, sus manos tomaron posesión y sus ojos seguían cerrados a pesar de que ya no dormía. Pero todo estaba bien, todo se sentía correcto, porque conocía esa boca, conocía esos besos y ese cuerpo que lo aprisionaba sobre el colchón su olor, su calidez, todo era familiar, era…. como regresar a casa y de pronto abrió los ojos.
Nada de eso debería de estar pasando, porque ellos ya no estaban juntos, así que a pesar de estar disfrutando de ese beso, se obligó a apartar a Tom.
—Esto no va a suceder— dijo más bien cansado que enfadado
—¡Vamos Bill!, lo deseas igual que yo— añadió Tom con cara molesta
—Tom, quiero estar tranquilo, lo que ha sucedido en los últimos días ha sido una locura, vamos a tomarnos un tiempo— Bill suspiró y se toco la cabeza, una migraña se avecinaba
—Ese descanso es un error, se que quieres estar conmigo
—¿Es que siempre tengo que hacer lo que tu quieras, no puedes respetar mi palabra por una vez?
—Esta bien, respetaré tu maldita palabra
Salió de su habitación dando un sonoro portazo, dejó a Bill aún más cansado de lo que se sintió la noche anterior y con un gran dolor de cabeza.
Parecía que después de todo, nada iba a ser tan fácil como lo había previsto.
Ese día comenzaban unas pequeñas vacaciones y todos estaban haciendo planes, sobre pasarían los días, por desgracia no eran suficientes días como para irse muy lejos pero al menos tendrían su tiempo de des conexión, que tras el estrés sufrido en las últimas actuaciones, realmente necesitaban un tiempo libre.
Bill se encontraba desayunado un croissant con un café, a su lado se encontraba Gustav con cara de pocos amigos, siempre se despertaba de la misma manera, suerte que sus compañeros ya lo conocían y a penas le dirigían la palabra por las mañanas.
Georg apareció portando un zumo de naranja y con una gran sonrisa se sentó frente a ellos.
—Parece que a Tom se le han pegado las sabanas— murmuró antes de beber de su zumo de naranja
Bill levantó la vista y tras ojear en dirección a la recepción sin ver al mencionado, se encogió de hombros
—¿Cómo te encuentras Billy?— Georg lo miraba con atención, se había dado cuenta de que a pesar de ir maquillado, su amigo no tenía muy buen aspecto
—He estado mejor— contestó en un murmullo
—Deberías de acudir al médico— Gustav habló por primera vez en el día
—Solo estoy cansado, se me pasará— añadió con una mueca que pretendía ser una sonrisa
En ese momento Tom hizo aparición en el comedor, con aire despreocupado y ahogando un bostezo. Como no había otro sitio donde sentarse tomó el asiento frente a su hermano.
—¿Qué pasa?— hizo un movimiento guiado de cabeza
—Le estábamos diciendo a tu hermano que debería de acudir al médico—mencionó Gustav
—Buen intento, aunque ahorra las palabras, él hará lo que quiera como siempre
El mencionado levantó la mirada de su plato y lo encaró, frunció el ceño ante tales palabras. ¿Qué diablos le pasaba a Tom?.
Esa seria la pregunta que todos se harían, pero Bill sabía muy bien lo que le pasaba.
—A diferencia de ti, yo me preocupo por los demás, y si Gustav y Georg quieren que vaya, iré esta tarde sin falta
—Oye no fue mi intención…— Tom intentó suavizar la tensión pero Bill lo interrumpió, poniéndose de pie
—No hace falta que digas nada, ha quedado todo claro
Se giró sobre sus talones decidido a poner punto y final a aquella absurda discusión cuando perdió el equilibrio debido a un fuerte mareo y cayó al suelo, golpeándose la cabeza con una mesa cercana.
—Bill—
El grito desesperado de su hermano al igual que barullo que ocasionó, fueron luces lejanas para el, de repente todo se hizo negro.
De nuevo en la sala de espera del Hospital y con esa sensación de haberla cagado. Tom se pasó la mano por la cabeza nervioso, parecía estar viviendo el jodido día de la marmota, siempre una y otra vez los mismos hechos, pero con diferentes palabras.
El golpe que se dio Bill no era nada tranquilizador, casi tienen que sedarlo cuando vio la sangre que brotaba de la cabeza de su hermano sin él poder hacer nada.
Se sentía culpable, sino hubiese abierto la boca…. si ni siquiera hubiera aparecido, al menos ahora Bill estaría bien, decidiendo que peinado hacerse nuevo, planeando sus minis vacaciones. Una mano en su hombre lo sacó de sus pensamientos
—No es tu culpa— añadió Gustav muy serio
—Claro— sonrió con amargura
Porque muy dentro de sí, él sabía que tenía la culpa de todo, de que Bill tomara esa decisión, de que se alejara, de sus accidentes, se había convertido en el causante de todas sus desgracias.
El doctor apareció con cara seria y un historial en la mano, ojeó en la sala de espera, donde se reunían a la espera de prontas noticias, pero antes de que pudiera decir nada, Tom lo interceptó
—¿Cómo está mi hermano?— preguntó desesperado, lo seguían Gustav y Georg
El médico lo miro y suspiró antes de hablar
—Su hermano ha sufrido un fuerte traumatismo cráneo encefálico, parte de este traumatismo está afectando al lóbulo temporal, concretamente al hipocampo y parte de la corteza, en este momento le hemos inducido un coma, para poder valorar mejor los daños
Tom lo escuchaba sin saber a que se refería, pero partes de las palabras se quedaron con él, fueron precisamente las que más daño le hicieron, clavando un cuchillo en lo más hondo de su corazón, estás fueron “fuerte traumatismo”, “le hemos inducido un coma” “daños”.
No supo en que momento se desmayó, tampoco se dio cuenta cuando lo recogieron, ni como acabó en esa cama de hospital, ¿Qué era todo eso?, ¿En que clase de pesadilla se estaba convirtiendo su vida?.
Desearía volver otra vez, a esa habitación de hotel, donde despertó con Bill, abrazado a él, respirando su aroma, sintiendo su corazón, tan rebosante de vida.
Se tocó la mejilla y se descubrió llorando, de pronto un gemido escapó de sus labios y comenzó a llorar como hacia tiempo no lo hacia, como cuando era pequeño, salvo que entonces no sentía ese dolor que le desgarraba el pecho, a pesar de respirar sentía que se ahogaba, sabía muy bien porque era, porque su otra mitad, su otra parte se encontraba debatiendo entre la vida y la muerte y todo por su culpa.
Continuará…
¿Qué pasará?… Espero que no me mateis
Administración: Este fue el último capítulo actualizado. Desde hoy el fic entra en «hiatus»