
Fic TOLL de lyra
Capítulo 14. Remordimientos
Por mucho que Andreas le aseguró que ya estaba a salvo y que Tom no se separara de su cama, Bill no se sentía seguro. Pensando en eso solo consiguió que le subiera la fiebre y no le dieran el alta esa misma tarde.
Suspirando se dio la vuelta en su cama de hospital sin abrir los ojos. No quería ver ni hablar con nadie en esos momentos. Sabía que Tom estaba sentado en el incómodo sillón sin apartar la vista de él. Consiguió convencer a su madre para que se fuera a pasar la noche al hotel y él le hizo compañía por segunda vez.
Se odiaba a sí mismo por hacerle eso, que pensara que estaba durmiendo y así no hablarían. Pero tenía miedo de separar los labios y que de ellos saliera una palabra equivocada, que comenzara a hablar y no parara hasta que le hubiese contado entre lágrimas la dolorosa verdad.
Suspiró de nuevo y se dejó arrastrar por el sueño. Gracias al suave calmante que le administraron la cabeza ya no le dolía tanto y podía dormir sin tener pesadillas, sin tener malos recuerdos,…
.
—Se te ve cansado—le dijo a Tom al día siguiente.
Tom sonrió y se sentó en el borde de la cama sin poder evitar bostezar ampliamente.
— ¿Por qué no te echas un rato a mi lado?—preguntó Bill devolviéndole la sonrisa.
— ¿Estás seguro? —dijo Tom alzando una ceja.
Bill asintió y se movió para hacerle sitio, cerrando los ojos cuando sintió como le rodeaba con los brazos y le hizo apoyar con suavidad la cabeza sobre su pecho.
— ¿Te sigue doliendo?—preguntó Tom besándole en el pelo.
—Ya no tanto—susurró Bill sonriendo.
Le había echado mucho de menos. Un simple abrazo, un simple beso que le sirviera de consuelo… le hizo mucho daño que desconfiara de él, pero era lógico si no le contaba nada, si veía que le rechazaba y luego encontraba pruebas que él dejaba a plena vista sin ser consciente…tal vez para pedir ayuda en silencio…
Se acomodó mejor sobre su pecho, sintiendo como su respiración se iba haciendo cada vez más suave y escuchando como suspiró en sueños. Se quedó muy quieto para no despertarle, disfrutando de ese calor que tanto había echado de menos, temiendo que fuera la última vez que lo sentiría…
.
Viendo que la fiebre había cesado y ya se encontraba mejor, el médico decide darle el alta esa misma tarde. Vistiéndose con la ayudó de Tom, escuchaba como su madre recibía las instrucciones del médico. Si volvía a tener fiebre o se sentía mareado, debía de volver al hospital de inmediato.
Simone asintió preocupada, pensando si era muy precipitado abandonar el hospital si no se había recuperado.
—Mamá, que me encuentro bien—repitió Bill por quinta vez.
Tom sonrió al escucharle, siempre lograba que su madre estuviera demasiado pendiente de él. Incluso estando de giró le llamaba para recordarle que se abrigara si había oído en las noticias que donde ellos estaban las temperaturas iban a descender.
Terminó de ayudarle a vestirse y le dejó levantarse de la cama para que fuera al baño a arreglarse mientras guardaba sus pertenencias en una pequeña bolsa de mano.
Tras peinar su lacio pelo, Bill se miró en el espejo arrugando la frente. Continuaba muy pálido y con grandes ojeras. Pero debía estar agradecido de que el loco ese no le hubiera violado de nuevo…
Tragando con esfuerzo logró alejar las lágrimas que se habían agolpado en sus ojos. Tenía que dejar de pensar en lo que podría haber pasado, ya nunca iba a volver a suceder.
Pero… ¿y si descubría que se volvía a llevar bien con Tom? podría estar esperándoles como la primera vez, espiándoles, ver que aprovechaban la distracción de la gente que les rodeaba para buscar un rincón solitario en el que dar rienda soltó al amor que había vuelto a crecer de nuevo con más fuerza.
¿Y si Tom quería ir más lejos? ¿Estar con él pensando que era su primera vez? Enseguida notaría que su cuerpo ya había sido usado, a él no le podía engañarle tan íntimamente.
— ¿Bill?—llamó Simone preocupada—Llevas mucho tiempo dentro.
—Ya salgo—contestó Bill carraspeando.
Echa un último vistazo a su aspecto y salió del baño con el miedo reflejado en sus ojos. Cogió la cazadora que le tendía su madre y se la puso. Escuchó que la puerta se abría y se giró para ver la silla de ruedas que un enfermero empujaba, negando con la cabeza
— ¿Es necesario? Si ya me encuentro bien—protestó como un niño pequeño.
—Son las normas del hospital—respondió el enfermero sonriendo.
Suspiró dándose por vencido y se sentó en ella cogiendo sus gafas de sol por el camino.
—Saldremos por el parking para evitar miradas curiosas—explicó Simone—Gordon nos esperaba con el coche en marcha.
Asintió y se puso las gafas, agachando la cabeza cuando salió al pasillo y las enfermeras se giraron a su paso sonriéndole al reconocerle. Una vez en el coche pudo relajarse. Cerró los ojos y apoyando la cabeza en la ventanilla dormitó durante el corto viaje hasta el mismo hotel en el que fue atacado.
Por lo menos la dirección había tenido el detalle de cambiarle de habitación y en esos momentos trataba de disfrutar de una relajante ducha bajo la atenta vigilancia de su madre, que no se separaba de su lado en ningún momento.
—Tienes toalla limpias encima del lavabo y te he dejado un pijama al lado—le llegó su voz a través del ruido del agua.
—Vale…—contestó entre dientes.
Cerró los ojos y dejó que la caliente agua le empapase por completo. Le gustaría quedarse así durante una hora por lo menos, pero sabiendo que su madre iría a buscarle si no salía en un minuto, decide salir y enfrentarse a una larga noche.
No sabía si podría cerrar los ojos estando a escasos metros de donde ocurrió todo. Rezaba para que el día siguiente llegase pronto, y así poder coger ese avión que les llevaría de vuelta a casa.
Tras secarse corriendo, se puso el pijama y salió del baño mientras se secaba el pelo con otra toalla, viendo que ya habían subido la cena. Gordon y Tom se encontraban sentados a la mesa esperándole, mientras que su madre le cerraba la maleta para tenerlo todo preparado al día siguiente.
—Siéntate y ve cenando, debes estar hambriento—ordenó Simone con suavidad al verle de pie quieto.
Solo obedeció pensando que cuanto antes terminara antes se iría a su habitación y le dejaría descansar tranquilo.
La cena transcurrió en silencio y tras despedirse de su madre y padrastro, los dos hermanos se quedaron a solas.
—Le dije a mamá que dormiría contigo para que no se preocupara—dijo Tom mirándole fijamente—Pero si quieres que me vaya….
—Solo vamos a dormir—dejó Bill bien claro.
—Sí, no quería decir otra cosa—murmuró Tom carraspeando.
Vio como Tom desviaba la mirada y se mordió los labios. Había sido demasiado cruel con él, pero tenía que hacerle ver que esa noche no iba a pasar nada. Se acercó a su lado y siguiendo un impulso le besó en la mejilla con suavidad.
—Perdona, estoy cansado y no sé lo que digo—se disculpó frotándose la frente.
—Lo entiendo, de veras—dijo Tom forzando una sonrisa—Acuéstate mientras me pongo el pijama.
Mientras Bill se acostaba en la gran cama de matrimonio, se desnudó con rapidez y se puso su pijama. Apagó las luces y guiándose por la luz de la luna que se colaba por la ventana, apartó las sábanas y se tumbó a su lado, atrayendo su cuerpo con un brazo y acomodándose contra su espalda.
—Si te molesto, me lo dices—susurró cerca del oído.
Bill negó con la cabeza y cerró los ojos, bajando una mano para coger la que había sobre su cintura, entrelazando los dedos con los de Tom. Se acomodó mejor contra su cuerpo y se quedó despierto disfrutando de su compañía, sin pensar que su entrepierna descansaba a escasos centímetros de sus nalgas.
Sonriendo al sentir como cogía su mano, Tom enterró la cara en la curva de su cuello y dejó en el un tierno beso. Se quedó con los ojos abiertos, esperando a que Bill cayera dormido… mordiéndose los labios al pensar en el otro “Bill”. Seguía suelto y podía intentarlo de nuevo. Atacarle…violarle…
De solo pensarlo se le revolvía el estómago. El miedo que debió pasar Bill…y él culpándole de acostarse con el mejor amigo de ambos… Tenía que encontrar el momento adecuado para decirle que lo sabía todo, y lo mucho que lo sentía.
Por haberle abandonado cuando más lo necesitaba…por no haberle defendido cuando le atacaban…
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 🙂