Love must go on 15

Love must go on 15

Fic TOLL de lyra

Capítulo 15. Dejadme descansar en paz

Despertó por la mañana y se encontraba solo en la cama. Miró el lado de la almohada sobre la que debería estar descansando la cabeza de Bill pero se la encontró vacía. Se sentó de golpe en la cama y le buscó asustado por la habitación con la mirada, hasta que desde el baño le llegó el sonido del agua al caer.

Se está duchando”—pensó más tranquilo.

Se levantó y se vistió con rapidez. Se estaba recogiendo las rastas en su acostumbrada coleta cuando llamaron a la puerta y corrió a ver quién era.

—Hola mamá—saludó besándola en la mejilla.

— ¿Qué tal ha pasado la noche?—preguntó Simone en voz baja.

—Bien, ahora se estaba duchando—contestó Tom señalando la puerta del baño.

Simone asintió sonriendo y se sentó en una de las cómodas butacas de la habitación a esperar a que su hijo pequeño saliera del baño mientras conversaba con el mayor sobre los planes que tenían para ese día.

—El avión sale en 4 horas, pero tenemos que estar casi 2 horas antes…. —empezó a decir Simone.

—Mamá, que no es la primera vez que cogemos un avión—le cortó Tom sonriendo.

—Lo sé…Andreas se vuelve con nosotros también, Georg y Gustav salieron ayer por no sé qué cosa de la discográfica, no pudieron esperar más—explicó Simone a su hijo.

.

Apoyando la espalda contra la puerta del baño, Bill escuchaba la conversación con los ojos cerrados mientras se mordía los labios. No sabía cómo se iba a enfrentar a casi 4 horas de viaje encerrado en un avión con su madre y Tom preguntando constantemente por su estado. Ya se encontraba bien, solo quería olvidar…poder descansar en paz….

Pero no lo podía hacer si cada dos por tres alguien mencionaba su pequeño accidente y le traía a la memoria los malos recuerdos que quería enterrar en lo más profundo de su mente.

Escuchó que le mencionaban, diciendo que tardaba mucho en salir y eso le hizo abrir los ojos y ponerse en marcha. Con una toalla ajustada a su estrecha cadera, cogió otra y se secó el pelo con vigor mientras parpadeaba varias veces para que las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos volvieran por donde habían venido.

—Bill, cariño, ¿estabas bien?—llamó su madre a la puerta.

—Si…—logró contestar sin gritar.

Solo quería que le dejasen en paz, que no estuvieran tan pendientes de su estado. Pero sabiendo que eso era mucho pedir, cogió aire y abrió la puerta para enfrentarse a su familia con la mejor de sus sonrisas.

Tras terminar de vestirse mientras su madre no dejaba de hablar y hablar y Tom desayunaba sin quitarle los ojos de encima, entró de nuevo en el baño y enchufando el secador comenzó a secarse el pelo, aliviado de que el ruido que hacía amortiguara las voces.

Decidió dejárselo liso, no estaba en condiciones de esmerarse. Lo desconectó una vez que terminó y cogiendo su neceser lo abrió para aplicarse un ligero maquillaje. Solo rímel en las pestañas y algo de color en sus pálidas mejillas. Pero nada más. Ocultaría sus ojos tras unas gafas oscuras el resto del día, así nadie le diría que eran los más tristes que jamás hubieran visto.

Salió del baño y para no enfrentarse de nuevo a su madre, desayunó el café que le había pedido sin nada de ganas, tomándose con el un analgésico para ese dolor de cabeza que estaba sintiendo.

Un botones recogió su equipaje y el de Tom, y tras abrocharse la cazadora y ponerse una ligera bufanda que abrigase su delicada garganta salió de la habitación tras Tom, dispuesto a abandonar ese hotel y si era posible no regresar nunca más a el.

En el ascensor se miró al espejo y cogiendo las gafas de sol que guardó en el bolsillo de su cazadora se las puso antes de que nadie le dijera algo de su estado.

—Pronto estaremos en casa y podrás olvidarlo todo—dijo Tom como si le hubiera leído el pensamiento.

Pero eso era imposible, Tom nunca adivinaría lo que estaba pensando en esos momentos. El miedo que sentía porque sabía que Adam andaba suelto, y podría volver a terminar eso que dejó a medias.

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Tras esperar casi una hora a que el avión despegara, suspiró acomodándose en el asiento, mirando por la ventanilla para así no tener que ver la cara de Tom, quien le vigilaba como un halcón con una extraña expresión en la cara.

Decidió cerrar los ojos y hacerse el dormido, así no tendría que buscar un tema para conversar. Parecía que su plan funciona y con la cabeza apoyada contra la ventanilla del avión y los ojos fuertemente cerrados pudo disfrutar de unos minutos de paz sin tener que responder a cada momento si se encontraba bien o mal.

Suspiró viendo como Bill caía profundamente dormido y se acomodó mejor en su asiento, girando la cabeza e intercambiando una mirada con Andreas, que sentado en el asiento del otro lado del pasillo le sonría para darle ánimos.

Le hizo una señal y desabrochándose el cinturón se levantó y caminó hasta el baño, esperando a que su amigo se reúna con él ante la puerta.

— ¿Nervioso por volver a casa?—preguntó Andreas cuando se le acercó.

—Sabes que no es por eso—cortó Tom sin poder evitar enfadarse—Andreas, necesito saberlo todo….

—Tom, es mejor dejarlo pasar. Tu hermano solo quería olvidarlo, permítele que crea que no sabes nada y así no le harás más daño—suplicó Andreas en voz bajó.

—Pero…tengo que hacer algo…—insistió Tom desesperado.

—Llama a la policía, deja que se encarguen de él—dijo Andreas con firmeza.

Estaba dispuesto a asentir cuando recordó el origen de los problemas de Bill. El amor que sintió y que ese desgraciado descubrió cuando él se apoderó de sus labios por equivocación.

Agachó la cabeza avergonzado y negó con ella. No le quedaba más remedio que hacer lo que le sugería su amigo. Dejarlo pasar, que Bill creyera que él no sabía nada para que no sufriera más.

La puerta del baño se abrió y dejaron paso a la mujer que salió de el. Se miraron en silencio y como ya se terminó la conversación, Tom entró en el baño mientras que Andreas regresó a su asiento. Pero por el camino cambió de idea y se sentó al lado de su dormido amigo.

—Bill, soy yo—le dijo sin tocarle.

Suspiró y abrió los ojos, girando la cara y sonriendo a su amigo allí sentado, quien le miró preocupado.

— ¿Cuánto tiempo vas a seguir así? —saltó Andreas sin poderlo evitar— ¿Haciendo creer que estás bien cuando por dentro estás muerto? Necesitas ayuda, y callando tu secreto no la conseguirás.

— ¿Y qué quieres que haga? —saltó Bill a su vez—Me esfuerzo por olvidarlo, pero no da resultado. Siempre hay algo que me lo recuerda….

—Y siempre sería así si no haces algo. Denúnciale, deja que la policía se encargue de él antes de que te vuelva a atacar o violar—suplicó Andreas, como ya había hecho con Tom en vano.

Pero al igual que hiciera él, Bill solo agachó la cabeza y negó con ella. Levantó las manos dándose por vencido. Era inútil discutir con ellos cuando se les metía algo en la cabeza.

Regresó a su asiento y durante el resto del viaje se dedicó a observar a sus amigos, como se miraban y hablaban en voz baja, frunciendo el ceño al ser testigo de ciertas cosas que no debería. Como un roce de sus manos, como una mirada que no se deberían dirigir entre hermanos…

El avión aterrizó y subieron al coche que la discográfica les había mandado, fueron directamente al apartamento a pesar de la negación de Simone de dejar a su hijo cuando más le necesitaba.

—Necesito descanso, y eso lo puedo hacer tanto aquí como en casa—dijo Bill mirando a su madre muy serio.

—Pero no quiero dejarte solo en tu estado—se negó Simone.

Viendo la mirada que le dirigió su hijastro pequeño, Gordon decidió intervenir antes de que se pusiera a gritar desesperado.

—Cariño, aquí le cuidaran entre todos, tiene a Tom….y ya es mayorcito—trató de convencer a su mujer con suavidad.

Continuaron “discutiendo” hasta que por fin logrón convencerla de que allí estará bien. Se despidieron de ella y su padrastro y cerraron la puerta suspirando.

—Yo también me voy a casa, estoy reventado—dijo Andreas a los hermanos.

Se despidió de ellos hasta el día siguiente, sorprendido cuando el cantante le abrazó con fuerza.

—Gracias por todo—susurró Bill antes de soltarle.

Se despidió de nuevo y salió del apartamento más confuso todavía. ¿Sería cierto eso que creyó ver en el avión, o era fruto del cansancio acumulado?

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Cerraron la puerta y se quedaron mirando en silencio sin saber que hacer o decir, nerviosos como si fuera la primera vez que se quedaban solos.

— ¿Comemos?—preguntó Tom de repente.

—No me apetece demasiado…creo que subiré a acostarme un rato—dijo Bill carraspeando.

Solo puso un pie en las escaleras cuando la voz de Tom le detuvo en seco.

—Lo sé todo—dijo Tom en voz baja.

No sabía cómo habían salido las palabras de sus labios, pero ya era tarde para remediarlo. No podía vivir haciéndole creer a Bill que ignoraba su calvario, viéndole sufrir en silencio, derramar lágrimas con dolor, ver como se apartaba de su lado por miedo que le hiciera algo.

Bill se volvió lentamente y se enfrentó a Tom con el miedo reflejado en sus ojos. Separó los labios pero las palabras no le salieron, solo un sollozo incontrolado y una lágrima que se le escapó.

— ¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué te enfrentaste a él cuando te pedí que lo dejarás?—le echó Tom en cara— No tenía nada, se marcó un farol y tú te lo tragaste, le dejaste que te tocara….que te violara…

—Lo hice por nosotros….por ti…porque te amaba…. —explicó Bill entre sollozos.

Se miraron en silencio, sollozando los dos, con miedo a hablar y decir algo que más tarde se arrepintieran.

Tendió una mano para tocarle, pero Bill se apartó y abriendo la puerta salió a la calle.

— ¡Bill! ¿A dónde vas?—llamó Tom yendo tras él.

—Déjame, necesito estar a solas. Me voy a un hotel—contestó Bill sin girarse.

Una voz interior le dijo que le dejase marchar, que los dos necesitaban tiempo para pensar. Tom regresó al apartamento y subió a la habitación de Bill, tumbándose en su cama y rompiendo a llorar muy fuerte.

¿Por qué le dijo esas palabras? ¿Por qué permitió que la rabia hablara? Solo buscaba venganza, y estalló delante de la persona menos indicada, de la que se había sacrificado por el amor que sentía por él.

Poco a poco se fue quedando dormido mientras que ligeros sollozos sacudían su cuerpo. Con los ojos fuertemente cerrados soñó que estaba echado al lado de Bill, que le hacía el amor de una manera muy suave y tierna, como debería haber sido su primera vez y no de esa cruel manera…

.

Unas manos le despertaron agitando su cuerpo. Abrió los ojos de golpe y se incorporó en la cama, quedándose sentado mientras se frotaba los ojos con las dos manos.

Alguien dio la luz de la habitación y le hizo gruñir de dolor. Desvió la mirada y observó por la ventana que ya era de noche, y que Bill no había regresado.

—Tom…es Bill…—escuchó una voz sollozando.

Se volvió con rapidez y con la vista ya enfocada, vio a su mejor amigo llorando de pie al lado de su cama. Detrás de él se encontraban sus compañeros de grupo en el mismo estado.

Separó sus labios para hablar, pero su garganta estaba seca y sintió un nudo en el estómago. Negó con la cabeza antes de que su mal presentimiento se cumpliera.

—Le han encontrado muerto en la habitación de un hotel—estalló Andreas entre lágrimas.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 🙂

por lyra

Escritora del Fandom

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