Love must go on 6

Love must go on 6

Fic TOLL de lyra

Capítulo 6. Necesito que me ayudes

Tom se pasó toda la mañana de arriba a abajo, entrando en la habitación de Bill a cada hora exacta para ver su estado, acercándose con sigilo a su cama solo para tocar su frente y comprobar que no le había subido la fiebre. Tras eso, se le quedaba mirando desde lejos, observando como dormía con tranquilidad, escuchándole suspirar en sueños.

Llegó la hora de comer y le preparó un tazón de sopa caliente. Se lo subió en la misma bandeja del desayuno y entró en la habitación viendo que la cama estaba vacía, como la noche anterior. Dejó la bandeja en la mesilla y se acercó al baño con miedo de volver a oírle llorar. Pero no escuchó ningún sonido que saliera de el.

— ¿Bill?—llamó con suavidad.

—Ahora salgo—contestó Bill con voz ronca.

Dejó de apretar con fuerza su neceser y lo abrió con manos temblorosas. Había estado a punto de pillarle. Cogió deprisa el frasco de los antibióticos y se metió uno en la boca para tomárselo con un poco de agua que cogió en sus manos. Se dio prisa, no quería que volviera a llamar preguntándole porque tardaba tanto.

Descorrió el cerrojo y abrió la puerta despacio, suspirando aliviado al ver que no estaba cerca. Le vio estirar las sábanas de su cama, para que estuviera más cómodo en ellas. Se acercó con sigilo y haciendo caso al impulso que le había dado, le abrazó por detrás enlazando las manos en torno a su pecho, apoyando la cara contra su cuello y dejando en el un beso.

Tom sonrió al sentirle contra su cuerpo. Levantó las manos para coger con firmeza las suyas y giró la cara para que dejase otro beso en ella, sonriendo cuando le sintieron dárselo en la comisura de los labios, desatando su pasión interior, haciendo que le soltase las manos para girarle en sus brazos y apoderarse de sus labios, que le recibieron separados.

Se aferró a su cuerpo, haciendo más profundo el beso, pasando las manos por su desnudo pecho, respirando aliviado cuando le oye gemir en sus labios y no sollozar como la última vez. Dio un paso hacia atrás, haciéndolos caer a ambos sobre la cama, dejándole descansar sobre su cuerpo mientras sus labios permanecían unidos.

— ¡Hum!—gimió Bill sin poderlo evitar.

Le había pillado desprevenido, estaba perdido en el beso y su dolorido cuerpo protestó cuando cayó sobre Tom, haciéndole volver a la cruda realidad.

—Lo siento—se excusó Tom al ver que sus labios se separaban.

Bill se recostó sobre él, poniendo la cara en la curva de su cuello mientras recuperaba el aliento.

—No pares, por favor—suplicó contra su piel.

— ¿Cómo?—preguntó Tom extrañado.

—No pares de abrazarme, no me sueltes nunca—susurró Bill a punto de llorar.

—Nunca lo haré—prometió Tom con firmeza besándole la frente.

Se quedaron así unos minutos, disfrutando del silencio y de su mutua compañía.

Tom sintió que se le cerraron los ojos, dispuesto a dormir con Bill cómodamente echado sobre de él, al que ya sentía dormido. Alargó una mano tratando de no despertarle y tiró de la colcha para taparles a ambos, disfrutando de la primera vez que iban a dormir juntos y abrazados antes de dejar de ser hermanos para convertirse en algo más fuerte y poderoso. En una pareja de enamorados.

.

El sonido de un móvil le despertó al cabo de media hora. Abrió los ojos protestando, pero sonriendo al ver a Tom bajo su cuerpo. Besó su dormida cara y se levantó con cuidado para coger el móvil antes de que le despertase a él también, quien se giró en la cama al echar en faltaba su presencia.

El miedo se apoderó de sus ojos al reconocer el número. Abrió la puerta de la habitación y se sentó en el suelo del pasillo para escuchar esa voz que tanto miedo le daba. Descolgó y esperó en silencio a que hablase, pues él no tenía nada que decirle.

— ¿Quién era ese chico que te acompañó a casa? No me digas que le pones los cuernos a tu hermano—dijo Adam riendo.

Bill cerró los ojos para retener las lágrimas. Así que al final le estuvo espiando como él temía que hiciera. Sabía dónde vivía y fue allí a esperarle.

—No me contestas, pero me da igual—siguió diciendo Adam sin dejar de reír—A mí no me importa compartirte, no sé lo que pensará tu hermano…

— ¿Qué quieres?—cortó Bill enfadado.

—No me hagas repetírtelo, lo sabes perfectamente—siseó Adam dejando de reír.

—No…esta noche no puede ser…no me encuentro bien—tartamudeó Bill asustado.

—Algo así me esperaba, se notaba que era tu primera vez, que no estabas a la altura—dijo Adam suspirando—Pero no te preocupes, con el tiempo aprenderás. Seré bueno, te dejaré descansar una semana, pero mientras tanto me quiero divertir un poco, salir de compras…

— ¿Cuánto quieres?—preguntó Bill también suspirando.

Ojala fuera así de sencillo. Pagarle para que mantuviera la boca cerrada, y no hacerlo con su propio cuerpo.

—De momento 1.000 €. Te paso el número de mi cuenta. Ingrésalo antes de esta tarde—ordeno Adam con tono seco.

Bill colgó tras memorizar la cuenta en su móvil, pensando cómo haría para ir al banco en su estado. Miró el móvil, sabía que tenía la solución al alcance de una llamada y decidió aceptar su ofrecimiento de ayudarle. Marcó su número y su llamada fue atendida antes del segundo tono.

— ¿Estás bien?—preguntó Andreas tras descolgar.

—Necesito tu ayuda—susurró Bill mientras se limpiaba la lágrima que se le escapó por la mejilla.

—Voy ahora mismo—dijo Andreas antes de colgar.

Bill suspiró agradecido por poder contar con la ayudó de alguien en esos duros momentos. Se levantó del suelo antes de que Tom se despertarse y preguntase que hacía allí sentado.

Entró en la habitación y vio que continuaba tal y como le había dejado. Dejó el móvil en la mesilla y se tumbó a su lado con cansancio, pero no cerca de él. Pero no pasaron más de dos segundos hasta que Tom le sintió a su lado en la cama y aun estando dormido alargó los brazos para atraerle a su cuerpo. Bill se dejó llevar, apoyando la espalda contra su pecho con los ojos cerrados tratando de descansar.

.

Cuando volvió a despertarse estaba solo. Se incorporó frotándose los ojos y le vio entrar en la habitación cargado con la misma bandeja que había antes en la mesilla.

—Te iba a despertar, no quiero que se volviera a enfriar tu comida—explicó Tom con una sonrisa.

Bill se acomodó mejor en la cama y comió sin ganas, obligándose para recuperarse del todo. Cuando terminó, Tom le retiró la bandeja de las rodillas y abrió la boca para hablar, pero el timbre de la puerta se lo impidió.

Bajó corriendo a ver quién es y no pudo disimular su sorpresa al ver a su amigo parado ante la puerta.

—Pasaba por aquí y decidí entrar a veros—mintió Andreas con una sonrisa.

—Llegas en un buen momento. Bill estaba enfermo y entre los dos le haremos compañía—explicó Tom tras chocar su mano.

Andreas le siguió con su sonrisa forzada en la cara. Entraron en la habitación del enfermo, al que los ojos se le iluminan con alivio al ver que ya había llegado la ayuda solicitada.

— ¿Qué te pasó? Tom me ha dicho que estabas mal—disimuló Andreas.

—Creo que es una gripe estomacal. Por cierto, ¿has llamado a David?—preguntó Bill dirigiéndose a Tom.

—Se me había olvidado, ahora vengo—contestó Tom dando media vuelta.

Cuando Tom se fue, el gesto de Bill cambió. Se incorporó en la cama con ayuda de Andreas y tiró de su mano para que se sentara a su lado.

—Coge mi libreta del banco y sácame 2.000 € para ingresarlos en un número de cuenta que te voy a dar—suplicó en voz bajó.

—Pagándole no conseguirás nada—dijo Andreas de la misma manera.

—He conseguido una semana. Le doy el doble para que no insista más—susurró Bill esperando que Adam aceptase su trato.

— ¿Quería volver a verte? —preguntó Andreas procurando no gritar de rabia—Está enfermo, Bill tenías que…

—Por favor—suplicó Bill con un sollozo—¡Ayúdame!

Andreas le limpió las lágrimas que bajaban por sus mejillas antes de que Tom las viera. Asintió en silencio y Bill consiguió sonreír con esfuerzo. Señaló el primer cajón de la mesilla y Andreas lo abrió sacando de el su libreta del banco y un papel para que le apuntase el número de cuenta del maldito Adam.

Se lo guardó a tiempo cuando escuchó la voz de Tom por el pasillo despidiéndose de David.

—Te mandó recuerdos—dijo Tom a Bill colgando el teléfono.

Se paró en seco, extrañado de ver a Andreas sentado en la cama tan cerca de su hermano.

— ¿Qué ha dicho David?—preguntó Bill para distraer su atención.

—Ha aplazado la entrevista hasta que te encuentre bien—explicó Tom con calma.

—Me acabo de acordar de que tengo que hacer un recado—dijo Andreas levantándose.

—Vuelve cuando acabes. Estamos solos en casa, cena con nosotros—invitó Bill.

Tom le miró con curiosidad, por la invitación que había hecho sin contar con él. Se suponía que esa noche iba a ser su “gran noche”, pero recordando que estaba enfermo decidió aplazarlo para otra ocasión, esperando que no se demorase demasiado.

Pues ardía en deseos por estar dentro de él, por hacerle gemir de placer, por besar sus labios entre abiertos en el mismo momento en que el orgasmo le recorriera el cuerpo dejándole saciado y temblando entre sus brazos.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 🙂

por lyra

Escritora del Fandom

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