
BIEN CHICOS HE AQUI EL NUEVO CAPITULO, ESPERO LES GUSTE, FINALMENTE UNO DE LOS DOS ABRE LOS OJOS…
“Marry Me” Fic de tomoeandikr
12: MIENTRAS MAS LO PIENSO MAS ME ENAMORO DE TI
Antes de que abriera los ojos el olor a medicina, y el pitido de las máquinas ya le había indicado que estaba en un hospital, maldita influenza y sus síntomas, lo último que recordaba era haberse sentido mal en el restaurante con Andreas, Dios, pobre de su amigo, su cara pálida reflejaba lo asustado que había estado, tenía que disculparse con el en cuanto le viera.
Abrió los ojos y vio una habitación de hospital regular, con un sofá, uno que otro cuadro sin mayor sentido, y… nada más, no había otros pacientes, otras personas con ellos, solo el y a la derecha Tom. Una habitación para el. Raro. Siempre había estado en los hospitales comunitarios, llenos de gente, de enfermeras groseras y doctores prepotentes, si hubiera acudido a uno de esos seguramente ya estaría muy grave, seguro. Volteo a ver a Tom el cual estaba sentado en el sofá con su lap top en las piernas y tecleaba de prisa sin quitar la vista de la pantalla.
– ¿mucho trabajo? – preguntó Bill . Tom levantó la vista y sonrió.
– Algo ¿Cómo te sientes? – le preguntó mientras dejaba su lap top de lado.
– Como si me hubiera arrollado un camión – contestó Bill sincero. – me duele todo.
– Es normal – dijo Tom – tengo que ir por el doctor para que te revise, no te muevas.
– ¿y a donde quieres que me mueva? – le preguntó Bill al verlo salir.
– Ahora vengo
Tom salió de la habitación mas tranquilo, Bill seguro estaba en medio del tratamiento, pero se pondría bien, sinceramente la había pasado mal mientras el estaba inconciente, odiaba el sentimiento de angustia que le llenaba, sabía manejar el estrés pero nunca antes se había sentido tan impotente, tan inútil.
– doctor – dijo al verle en el pasillo – Bill ya despertó.
– Son buenas noticias, iré enseguida Tom – dijo el doctor sonriendo. Tom asintió y se dio la media vuelta.
– Tom, cariño ¿Cómo estas? – le preguntó su madre. Tom le vio algo enfadado.
– Te llame hace cuatro horas ¿Dónde estabas?
– ¿así me saludas? Después de todo ese chico no es mi familia y…
– Claro que lo es ¿o quieres que empiecen a murmurar que mala suegra eres? Podría pasar.
– Estaba atendiendo otros asuntos, Tom – dijo su madre seria – no se te olvide que yo también tengo una vida,.
– Si claro – dijo Tom arisco.
– ¿y bien? ¿Cómo esta?
– Hasta hace rato seguía inconciente, tiene fiebre pero el doctor dice que después de los tres días comenzará a sentirse mejor.
– Eso es bueno , no quiero que tu vayas a contagiarte Tom – dijo su madre.
– Ya me vacunaron – dijo Tom suspirando
– Te ves cansado cielo – dijo Simone – ¿Por qué no te vas y yo me quedo?
– Si tu te quedas eres capaz de ahogarlo con la almohada, no gracias
– Que grosero – dijo Simone ofendida – no haría eso.
– Era una broma – dijo Tom – no te ofendas pero tu sentido maternal hacía el no es mucho así que mejor me quedo.
Tom vio al doctor pasar y le siguió hasta la habitación de Bill. Se quedo de pie contra la pared mientras el doctor realizaba su chequeo.
– haré a la enfermera traer algo para esa fiebre – dijo el doctor – te han de doler todas las articulaciones Bill, traeré un sedante también.
– Gracias doctor – dijo Tom sentándose en el sofá.
– Deberías descansar – dijo Bill en un murmuro – te ves cansado.
– No pasa nada, tu solo preocúpate por ti – dijo Tom sonriendo.
– ¿llamaste a Georg?
– Viene al rato, tengo que ir por algunas cosas en el departamento
– No deberías dejar la oficina por mi – dijo Bill sintiéndose algo culpable.
– Esta bien, no voy a dejarte aquí en el hospital, eres mi esposo, además dijimos que seríamos como los mejores amigos ¿recuerdas? ¿Qué clase de amigo sería si te dejará botado en el hospital?
– ¿la clase de amigo que tiene mucho trabajo? – sugirió Simone detrás. Tom le lanzó una mirada reprobadora.
– Bill, traje estas flores – dijo Simone fingiendo indiferencia. Se acerco a la mesa y dejo un ramo de margaritas.
– Gracias Simone, las margaritas son mis preferidas – murmuro Bill. Dios como le dolía el cuerpo.
– ¿puedes quedarte? Tengo un par de llamadas que atender – dijo Tom poniéndose de pie, rozó la mano de Bill al salir y cerró la puerta.
– ¿no tienes familia a la que avisar? – le preguntó Simone en un tono frío. Bill negó. – ¿nadie?
– Una tía pero es muy vieja, no quiero preocuparla – dijo Bill. – así esta bien.
Simone vio al chico, realmente se veía enfermo, pálido y tenía que darle crédito por no quejarse tanto como debería e intentar convencer a su hijo de irse. Tom por su puesto no se iría, era terco y si decía que se quedaba, se quedaba. Lo extraño era que nunca le había visto tan atento, si era un buen amigo, pero no a esos extremos, aunque suponía que la imagen también tenía que ver, tenía que mantener una imagen de esposo abnegado.
– hey – dijo Andreas al entrar – oh Perdón, buenos días ¿Cómo está?
– Débil y con fiebre – dijo Simone seria – ¿Quién eres tu?
– Ah perdón no me he presentado, soy Andreas, amigo de Bill. – dijo al extender la mano, Simone la tomo.
– Simone Kaulitz, madre de Tom – dijo fría.
– Mucho gusto, esperaba encontrarme a Tom – dijo Andreas.
– Salió – dijo Bill medio sonriendo – me alegra estes aquí.
– No hables – le ordeno Simone – tienes que descansar.
– Pero…
– Tiene razón Bill, yo me quedaré un rato, no te preocupes – dijo Andreas cálido. Bill les vio a ambos y comenzó a pensar que estar enfermo al menos hacía que su suegra fuera mas atenta con el.
Tom entró un rato después, para entonces Bill ya estaba dormido y su madre leía una revista mientras que Andreas escuchaba música, Ambos le vieron cuando llegó.
– tengo que ir a la oficina unas dos horas – dijo incomodo – ¿pueden quedarse?
– Tengo trabajo – dijo Andreas inseguro – podría llamar pero…
– Yo me quedaré – dijo Simone – ve a la oficina, no hay problema .
– ¿segura? – le preguntó Tom incrédulo.
– Tienes trabajo, yo unas horas libres, no hay problema, que quede claro que lo hago por ti y no por el chico.
– Claro – dijo Tom – no me tardo entonces.
– Eso espero – dijo Simone.
– Te veo después Andreas – dijo Tom con voz cansada.
Tenía un dolor de cabeza increíble y la sed lo estaba matando, quería tomar algo de agua pero su brazo se sentía tan pesado que apenas podía levantarlo, aún así se sentó con dificultad y estiro su brazo para alcanzar el vaso de agua pero otra mano le extendió el brazo y le tomó de la cabeza ayudándole a tomar agua. No vio quien era, solo cerró los ojos de nuevo.
Tenía siete años, estaba en la escuela, odiaba las clases por que todos estaban mas felices que el, por que en los días especiales como ese le recordaban lo solo que estaba, era día de la familia, día donde tenían que ir los padres de familia a ver una demostración de sus hijos, todos estaban emocionados, incluso aquellos chicos que solo tenían un padre o una madre estaban bien, sonriendo, el no tenía ni uno ni otro y apretaba los puños para no echarse a llorar al ver que los padres de familia iban llegando. La maestra comenzó a dar los turnos para que sus compañeros pasarán, pensó que si iba al baño en su turno podría evadirlo pero fue tarde, la maestra dijo su nombre y el tuvo que ponerse de pie y pararse en frente de todos. Cerró los ojos y comenzó con su presentación sin detenerse, quería que terminara de prisa, lo mas de prisa que pudiera.
Cuando termino abrió los ojos y vio que los adultos aplaudían levemente y sus compañeros de igual manera, pero no era lo mismo, no era lo mismo obtener esos aplausos que los aplausos de sus padres como sus compañeros, no era lo mismo y se preguntó si volvería a ser animado por alguien así, tan familiar, las lágrimas comenzaron a salir cuando se dio cuenta que quizás se quedaría solo por siempre.
El chico estaba llorando, el doctor dijo que tenía fiebre, que era normal que le bajaba en un instante pero lloraba sin detenerse, no le agradaba demasiado el chico pero tampoco era una desalmada como para dejarle así, por lo que se acerco y le seco las lágrimas con la sábana , pensó en que forma de consolarle, era una situación incomoda, así que solo se le ocurrió pasarle una mano sobre la espalda y el brazo intentando transmitir algo de consuelo.
– ¿Qué sucede? – preguntó Tom desde la puerta. Simone suspiro aliviada.
– Tiene fiebre y hace poco comenzó a llorar, tiene un mal sueño – dijo Simone. Tom sustituyo a Simone en su lugar y se sentó en la cama junto a Bill y para sorpresa de su madre hizo más que ella, le tomo y le abrazo consolándole.
– Todo esta bien – le susurraba Tom al oído al chico que comenzó a calmarse, Simone se puso de pie y tomo su bolso, el chico estaba ya con Tom, había cumplido con su parte.
– Me voy.
– Gracias madre – dijo Tom agradecido.
Simone asintió y salió de la habitación sin decir nada más. Tom se preguntó que pesadillas podría tener Bill y relacionadas con que, le gustaría saber sin duda.
Cuando despertó de nueva cuenta se encontró con Tom durmiendo y el cuarto a oscuras, no sabía cuanto tiempo había pasado desde que le habían internado pero ya se sentía mejor, podía intuir que habían pasado algunos días, dos o tres quizás, incluso había arreglos florales en la habitación, uno era el de margaritas de su suegra, pero había otros tres, uno de ellos era realmente grande y se preguntó quien sería capaz de enviar un arreglo así de grande.
– ¿Cómo te sientes? – preguntó Tom al verle despierto9.
– Mejor – dijo Bill sincero
– Esta vez te creo, te vez mejor – dijo Tom – si todo sale bien sales mañana.
– Eso espero – dijo Bill – entonces llevó… tres días aquí.
– Si mas o menos – dijo Tom estirándose
– ¿te quedaste los tres días? – preguntó Bill sorprendido
– Casi, tuve que ir a ducharme, un par de veces a la oficina, pero no has estado solo – dijo Tom sin darle importancia – mi madre te cuido una vez, Andreas y vino a visitarte Georg y Peter.
– ¿Peter? – preguntó Bill confundido – ¿Qué tiene que hacer Peter aquí?
– Incluso te trajo un arreglo – dijo Tom incomodo.
– El arreglo grande – adivino Bill – no se como se entero.
– Bueno tu salida no fue muy discreta, te llevamos en ambulancia ¿recuerdas?
– La verdad no mucho – dijo Bill – lamento causar tantas molestias, no fue mi intención.
– Solo espero que la próxima vez que te diga que te vacunes lo hagas – dijo Tom cansado.
– Seguro que si – dijo Bill sonriendo – te lo prometo.
– Además asustaste a Georg, lo mande por tus cosas y dice que tienes tu habitación hecha un caos, según el tu desastre se extenderá por toda la casa.
– Prometo tratar de guardarlo en mi habitación – dijo avergonzado. Tom soltó una carcajada al tiempo que le tomaba de la mano y le besaba el dorso.
– Le dije que no me importaba, lo esencial es que te pongas bien – dijo sincero. Bill se sonrojo.
– Lo haré – dijo en un murmuro. Toma sitió , se inclino y le dio un beso antes de levantarse.
– Voy por el doctor – dijo Tom sonriendo – ahora vengo.
– Ok
Algo cálido se instalo en el pecho de Bill, era agradable tener a alguien que le cuidará, alguien que se preocupara lo suficiente como para pasar la noche en el hospital con el, alguien como Tom. Se preguntó si sería igual si estuviera con otra persona, pero mientras mas lo pensaba mas llegaba a la conclusión que no era así, Tom era un chico entre miles, aunque al principio lo dudo su matrimonio con Tom podía ser la mejor decisión que pudo haber tomado, tenía quien le cuidara, alguien que le esperaba para llegar, una persona que le divertía, que le hacía reír, que estaba cuando mas lo necesitaba y que parecía estar haciendo su presencia indispensable en su vida, por que no cabía duda que Tom se estaba volviendo indispensable en su vida. ¿ se estaría enamorando de Tom? La simple pregunta le causo un escalofrío, el matrimonio había empezado como algo de conveniencia, solo dinero y en últimas fechas también sexo pero enamorarse de su esposo no era una opción, más sin embargo mientras mas lo pensaba mas posible parecía.
– bien ¿Qué tenemos aquí ¿- preguntó el doctor al pasar. Bill les volteo a ver. – pareces ya estar mejor, si no me equivoco las peores horas pasaron ya, traeré una enfermera para que haga el chequeo final pero en cuanto me de su reporte firmaré tu alta.
– Gracias doctor – dijo Bill sincero
– No dale gracias a Tom, estuvo al pendiente de ti todo el tiempo – dijo el doctor – no tarda la enfermera.
Tom estaba un poco avergonzado pero decidió no darle importancia, se sentó en la cama y sin pensarlo mucho abrazo a Bill para que quedará recargado en su pecho. Acariciaba su cabello y se dio cuenta que nunca se había fijado en que tan suave era el cabello del pelinegro, sus mejillas estaban suaves al tacto de igual manera y así sin maquillaje le hacía ver mas joven, mas vulnerable, fue inevitable el acercarse y besarle por un instante.
Bill podía sentir su pulso a mil por hora, sentir los labios de Tom sin pretexto alguno, de manera tan natural le confirmaba su sospecha, estaba enamorado de Tom, de su forma de ser, de cómo le trataba, de su vida con el sin contar el dinero, de cómo hacía las cosas, de cómo era cuando se enfermaba, estaba completamente enamorado de Tom y no había ya nada que pudiera hacer para evitarlo.
Continuará…