
“Marry Me” Fic de tomoeandikr
16: SOLO CONTIGO
Tenía bastantes pendientes ese miércoles, los arreglo de tal manera que pudiera salir a las 4 para poder ir por Bill e ir a la consulta con el consejero matrimonial, se quedaría con tan solo 30 minutos de comida pero estaba bien, de verdad quería ir a esa consulta. Bill había estado raro desde hacía un mes, si habían hablado pero nada salía, el le dijo que quería quedarse con el, Bill accedió pero no sabía por que el comportamiento de Bill, seco, retraído, algo le sucedía y el no sabía que hacer, si el no podía sacarle la información tenía la esperanza de que la mujer que era en esos momentos su terapista pudiera hacerlo.
Dunja entró en la oficina con una pila de documentos, Tom la miro exasperado.
– ¿hay algo urgente? – preguntó viendo el reloj de pared. Las tres y media.
– Todo es urgente, son ventas que…
– Algo de vida o de muerte – dijo Tom. Dunja le extendió dos documentos.
– Pero lo demás es importante – dijo
– ¿me haces un favor? Estas son las llaves de mi auto, dile a alguien que te ayude y mete los documentos en la cajuela.
– Si señor- dijo Dunja tomando los papeles. – ¿algo más?
– No Dunja, gracias – dijo Tom cansado. Maldito miércoles.
A las cuatro en punto dejo la pluma en el escritorio y salió de la oficina sin decir nada. Subió a su Audi y arranco, gracias al cielo había pensado bien las cosas y decidió llevar el deportivo para ganar tiempo.
El tráfico no le detuvo mucho, llegó al departamento en nada, estaciono y bajo la pila de papeles, con dificultad cerró la puerta y entró en el elevador del estacionamiento marcando el último piso.
Al llegar al departamento vio a Bill en la cocina, al parecer llevaba un plato medio lleno, es decir casi no había comido.
– ¿ya estas listo? – preguntó Tom al dejar los papales en la mesa.
– Ya, voy a lavarme los dientes – dijo Bill.
– Bien, no quiero llegar tarde, ya sabes como se pone…
– Si ya se, no tardo – dijo Bill cerrando el baño.
Salieron cinco minutos después, tomaron el Audi de nuevo, Bill cerró la puerta y Tom encendió el auto.
– abróchate el cinturón – le dijo a Bill el cuál después de un bufido lo hizo. – ¿Qué comiste?
– Una hamburguesa a medio día – dijo Tom – ¿y tu?
– Tom, eso no es comida – le riñó Bill. Tom sonrió, le gustaba cuando Bill se preocupaba por el.
– Comeré algo cuando salgamos de consulta ¿y tu?
– No tenía hambre – dijo Bill evasivo
– Perfecto, entonces podemos ir a cenar – dijo Tom complacido.
– Pero…
– Hay un restaurante de comida italiana, te gustará, no muy lu8joso pero tampoco muy barato, ya sabes, no me importa que pidas pizza de unos cuantos dólares más.
– No tengo ganas de ir a cenar – dijo Bill
– Cualquiera se moriría por tener un esposo que le lleve a cenar en mitad de semana, sin motivo alguno – dijo Tom sonriendo coqueto.
– ¿me engañaste otra vez? – preguntó de broma Bill. Tom se tensó pero después dejo escapar una carcajada.
– No, obvio no – dijo después de un rato – si llevarte a cenar entre semana es símbolo de infidelidad avísame y te llevo al mcdonalds.
– Oki – dijo Bill sonriendo. Era bueno olvidarse de todo durante un rato.
No tardaron en llegar al consultorio, incluso llegaron con 15 minutos de anticipación, se sentaron en la sala de espera junto con otra pareja, un hombre de unos cuarenta años con una chica de al menos 23, vaya matrimonio.
El hombre parecía rígido y la mujer algo aburrida, ya podía ver el problema, era la diferencia de edades, seguramente la chica quería estar en fiestas y su marido en cama o leyendo, nada compatibles. Bill se preguntó si se habrían casado por dinero, quizás el único aspecto que el hombre podía ofrecerle a la chica era buen sexo y dinero. Quizás nada más dinero.
Esa era la diferencia entre su matrimonio y los demás, tuvo mucha suerte en encontrar alguien con dinero, guapo, joven y dispuesto a quedarse con el. Visto desde esa perspectiva el no tenía nada que ofrecer a la relación, e incluso estaba mancillándola al verse con Peter. De solo recordar el día anterior le dieron escalofríos y por instinto se toco la cicatriz de su brazo derecho, maldito Peter pervertido.
– nos toca – le dijo Tom al tomarle de la mano. Bill se levantó y le siguió al consultorio.
La mujer que ya venía conociendo mejor les recibió con una sonrisa.
– buenas tardes Bill, Tom ¿Cómo están? ¿Qué tal su semana?
– Aburrida – dijo Bill al sentarse.
– Tediosa – dijo Tom
– Bueno no siempre puede ser interesante a menos que uno ponga el entusiasmo necesario
– Bueno, respecto a entusiasmo – comenzó Tom. – Bill ha estado algo deprimido.
– ¡no es cierto! – dijo Bill soltándole de la mano.
– Claro que lo estás, casi no comes tienes ojeras, estas mas delgado… ¿Qué clase de persona crees que soy para no darme cuenta?
– Un entrometido eso eres – escupió Bill. Tom se sintió herido.
– Me entrometo por que estamos casados – mascullo Tom.
– Bien, Tom ¿podrías decirme cual crees que es la razón de la depresión de tu marido? – preguntó la doctora haciendo anotaciones
– Mi infidelidad – contestó de inmediato.
– Oh por Dios – dijo Bill exasperado – ¡ya te dije que ya olvide el asunto!
– No lo parece – respondió Tom – no hemos tenido sexo desde hace un mes
– ¡no estoy en el humor!
– ¡por treinta días! – dijo Tom exasperado.
– Bueno si tantas ganas tienes de tener sexo ve y llama a Melodía o como se llame la zorra esa – dijo Bill enfadado.
– ¿crees que soy un pendejo para irle y llamar? – preguntó Tom furioso – para que luego tu me reclames y te la pases furioso por todo.
– Bien, recuerden que incluso en las discusiones de pareja prevalece el respeto Tom – dijo la mujer. Tom se cruzo de brazos. – Bill ¿Por qué no le dices a Tom la razón de tu depresión?
– ¡por que no lo estoy! – dijo Bill alzando los brazos.
– Obviamente algo te esta perjudicando, algo que Tom percibió y le preocupa – dijo la mujer.
– Bueno que deje de preocuparse, estoy perfecto – masculló Bill.
– Sabes que no es cierto – dijo Tom
– Bien ¿Por qué no pensamos en algo para solucionarlo? – sugirió la doctora.
– Estaba pensando en llevarte a Miami – dijo Tom algo inseguro – nunca tuvimos nuestra luna de miel, quizás te gustaría, hay tiendas, ropa…
– Tom…- dijo Bill sorprendido.
– Esa es una buena idea Tom – le felicito la doctora – un viaje podrá separarles de las tensiones diarias uniéndolos más ¿Qué dices Bill?
Un viaje significaba estar lejos de Peter por una semana al menos, una semana sin maltratos, sin culpas, sin Peter en general, eso bastaba.
– me parece buena idea – dijo más tranquilo.
– Perfecto – dijo Tom sonriendo – ya tengo los boletos apartados, salimos el Domingo ¿podemos posponer nuestra cita por dos semanas?
– Por supuesto – dijo la doctora – le diré a mi secretaria que lo apunte en la agenda, espero resuelvan sus problemas chicos, hacen una linda pareja.
Tom se sonrojo pero aún así tomo a Bill de la mano y le dio un ligero apretón, alentándole.
– es importante que se digan todo – dijo la doctora – que se tengan confianza para poder resolver sus problemas, de esta manera Bill, Tom podrá ayudarte con eso que t tiene preocupado.
– Antes de Tom solía apañármelas solo – dijo Bill.
– Pero un matrimonio es de dos Bill, no de uno – dijo la doctora – Tom esta para cuidarte y viceversa.
– Deberías confiar un poco más en mi – le recrimino Tom.
– Yo…
– Bien chicos el tiempo de la sesión se termino, Bill quiero que disfrutes del viaje , nada de estrés ¿ de acuerdo?
– De acuerdo.
– Bien chicos, nos veremos dentro de dos semanas.
Tom había pensado lo suficiente en el como para planear un viaje, sintió algo cálido llenarle el pecho, a veces se olvidaba que Tom valía la pena, que tenía que encontrar las fuerzas para luchar contra Peter y quedarse con Tom.
Subieron al carro y ambos se abrocharon el cinturón sin decir palabra, y antes que Tom encendiera el auto Bill le detuvo.
– ¿de verdad piensas irte conmigo dos semanas?
– Claro – dijo Tom – me preocupas, ya no se que hacer, pensé que escaparnos podría ser buena idea .
– Lo es – dijo Bill bajito. – de verdad lo es.
– Me alegra – dijo Tom sonriendo – sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad?
– ¿Por qué? – preguntó Bill con la cabeza baja.
– ¿Por qué que?
– por que te esfuerzas tanto… por que no lo dejas pasar… por que…
Era una buena pregunta, ¿Por qué ir tan lejos? Sabía que si Bill se sentía decaído el no se sentía bien, que si Bill estaba sonriendo el sonreía, que no encontraba persona mas perfecta a las 6 de la mañana después de una noche haciendo el amor, que le gustaba ser recibido por Bill llegando de trabajar, que le gustaba ser parte de la vida del chico, que era una persona maravillosa y que ya no podía pensar en separarse por que estar con Bill se había vuelto algo natural.
– por que me importas – dijo Tom – más que eso, por que te quiero.
Bill le vio con los ojos húmedos, las lágrimas comenzaron a caer y Tom le abrazo acariciándole la espalda.
– yo también te quiero – dijo entre sollozos
– vamos a solucionar esto – dijo Tom seguro – ya lo verás.
Al final terminaron estacionando su auto en un estacionamiento de un Mc Donalds, Tom tenía hambre y Bill comía pequeños bocados, no tenía hambre pero quería complacer a Tom. El silencio era aplastante, solo la música de fondo sonaba en el interior.
– ¿primer beso? – preguntó Tom de la nada. Bill le vio confundido – ¿Cómo y cuando fue tu primer beso?
– Eh… cuando tenía 11 años, con una niña de mi clase, durante la escuela – respondió Bill – ¿el tuyo?
– Diez años, una niña de trece me lo dio, ya por entonces era tan guapo…
– Por favor – dijo Bill riendo – te lo dio por lástima
– Eso quisieras, la verdad Bill es que te llevas un marido que es la envidia de muchos.
– Si, no cabe duda – dijo Bill medio en serio medio en broma.
– ¿no tienes curiosidad por mi primera vez?
– ¿Por qué querría saber algo así – dijo Bill mordiendo su hamburguesa.
– Te lo voy a decir – dijo Tom sin hacerle caso – fue cuando tenía 15, mi novia y yo lo hicimos en la parte trasera de la camioneta de mi padre… ya sabes era espaciosa, y ella tenía un cuerpo de…
– Demasiado detalles – dijo Bill tosiendo un poco. – soy tu marido no tu mejor amigo.
– Eres ambas cosas – le dijo Tom al tomarle de la mano – quiero que sepamos todo el uno del otro Bill.
– Todo es mucha información – dijo Bill sonrojado ante la actitud de Tom,
– Tenemos toda la vida – dijo Tom abrazándole por los hombros.
– Nunca creía que fueras así de cursi – dijo Bill riendo.
– No te acostumbres, debiste haber tomado video, gasté todo mi repertorio de frases cursis, no esperes más de mi.
– Mentiroso, en el fondo eres un romántico sin remedio.
– Solo contigo Bill, solo contigo.
Lucharía por Tom, por quedarse a su lado, decían que el amor vencía todo ¿no? Lo haría, vencería a Peter y se quedaría con Tom, por que valía la pena. Amaba a Tom.
Mientras Bill se relajaba en sus brazos sintió como si hubiera llegado a casa, ese era su lugar, donde estuviera el pelinegro ahí debería de estar ahí, nada valía tanto, ni su empresa, ni su familia, nada. Bill lo era todo. Pensó en decírselo pero decidió que debería dejar algunas frases cursis para su luna de miel, después de todo la luna de miel debería ser todo miel sobre hojuelas y el pensaba hacerle pasar a Bill la mejor de todas por que le amaba.
Continuará…