
SI BUENO….HAY UNA FRASE PARA ESTE CAPITULO.… ME ROMPE EL CORAZON
“Marry Me” Fic de tomoeandikr
20: LA VERDAD
Tenía sus maletas en la puerta del hotel, Tom se encargaba de firmar la salida del hotel, la luna de miel había llegado al final, estaba seguro que cuando llegara tendría que lidiar con Peter, pero mientras tanto se esforzó por mantener el humor que con tanta facilidad mantuvo durante las pasadas dos semanas.
– listo – dijo Tom sonriendo. Tomo dos maletas y comenzaron a salir hacía la salida donde un botones les recibió las maletas y las guardo en la cajuela de un taxi. – de regreso a la rutina.
– Si, pero creo que valió la pena, me encantó la luna de miel – dijo Bill sincero.
– A mi también, habría que tener una por año – dijo sonriendo.
– Seguro pero la próxima será en los Alpes , un lugar con nieve no estaría tan mal – dijo Bill sonriendo.
– Los Alpes no estaría tan mal – dijo Tom – aunque no me gusta el frío, la verdad.
– Pero lo harás por mi
– Lo haré por ti entonces – dijo Tom sonriendo.
El taxista les aviso que ya estaban sus maletas en el auto. Bill entró en el auto y Tom le siguió, vio por última vez el hotel, regresaría con Bill en el futuro, sería lo mejor, había sido una excelente opción.
En el trayecto al aeropuerto Bill estuvo hablando todo el tiempo, Tom solo le veía hablar mientras le tomaba de la mano y le sonreía. Nunca antes se había sentido tan en paz, tenía todo lo que pudiera necesitar, dinero, un trabajo que le gustaba, y a Bill ¿Qué mas podía pedir? Solo esperaba que los problemas que tenía Bill hubieran quedado en el pasado, aunque para eso tenía que preguntarle sobre las marcas que tenía en el cuerpo, quizás un pasado tormentoso, y si era así quería saberlo todo.
Llegaron al aeropuerto, su avión estaba ya a unos momentos de salir, Bill suspiro y le tomó de la mano.
– promete que no vas a olvidar este viaje – le dijo Bill nervioso.
– Por supuesto que no – dijo Tom sonriendo – ¿Quién olvida su luna de miel?
– Solo quiero estar seguro, uno nunca sabe – dijo Bill mordiéndose el labio inferior.
– Hey – dijo Tom tomándolo de la barbilla para que le volteara a ver – se termino la luna de miel pero eso no significa que voy a dejar pasar todas las preguntas que tengo que hacerte.
– Al llegar a casa – suplico Bill. – por favor.
– Bien, solo quiero saber que pasa Bill, si puedo ayudarte. O solo saber todo de ti – dijo Tom serio – nada más.
– ¿y si no te gusta lo que te diré? – preguntó Bill preocupado.
– Aprenderé a superarlo – dijo Tom sincero – eso es todo.
– ¿seguro?
– Seguro.
Tenía que creer en Tom, lo amaba y hasta que no le dijera lo de Peter podría estar tranquilo, confiaría en el criterio de Tom y dejaría que el escuchara lo que estaba pasando, confiaba en que no le culparía de nada y superarían las cosas. Tenían que hacerlo.
El vuelo de regreso fue lento y sin ningún contratiempo, Bill durmió la mayor parte del vuelo y Tom se durmió poco tiempo después que Bill, al llegar tendría mucho trabajo y tenía que concentrarse en la empresa, le esperaban días estresantes.
No necesito mucho para averiguar donde estaba su mascota, unas cuantas llamadas y se entero que estaba en Miami de luna de miel con Tom. Cuando lo supo no pudo hacer otra cosa mas que sonreír, su mascota era un mentiroso, se iba de luna de miel cuando le engañaba con el, y el sabía que amaba sus juegos, que podía fingir que odiaba su relación pero el podía detectar que bajo ese desprecio había algo más, a Bill le gustaba su relación, estaba seguro.
Por esa razón le tenía preparado algo muy especial cuando regresara para que no lo olvidara en caso que se fuera de viaje de nuevo, para que pudiera tener su marca el resto de su vida.
Afortunadamente estaba de regreso dentro de un día, lo sabía y estaba ya planeando como lo haría y que tanto tardarían, reservo el hotel de siempre y la habitación tenía ya todo listo, Bill amaría su encuentro. No podía decir que saldría tal y como entro al hotel como siempre, después de todo tenía que enseñarle que nadie deja plantado a Peter Hoffman por dos semanas. Nadie.
El departamento estaba limpio cuando regresaron, tenía un leve olor a encerrado pero todo estaba bien, justo como lo habían dejado. Estaban cansados y agotados después del viaje, podían desempacar el día siguiente, esa noche se dedicarían a dormir, sin duda.
Tom pidió darse un baño primero para poder descansar, Bill no tuvo inconveniente, estaba demasiado agotado como para moverse un centímetro. Quería dormir enseguida pero no podía parar de de pensar en Peter, el periodo de descanso había terminado, su pesadilla comenzaba de nuevo y tenía que afrontarlo, primero terminaría las cosas con Peter para después confesarle todo a Tom, sin duda ese era el camino correcto, entre los dos podrían ver que podían hacer contra de Peter, sabía que debió haber confiado en Tom desde un principio pero no pudo hacerlo en ese entonces, pero estaba decidido a hacerlo después de la luna de miel, afrontaría a Peter y todo saldría bien con Tom.
Escuchó su celular, se levantó algo perezoso hasta dar con el celular en una de las bolsas delanteras de una maleta, no vio el identificador así que contesto sin demora.
– Diga
– Vaya, vaya, hasta que contestas – dijo la otra voz, Bill sintió escalofríos al darse cuenta de quien era.
– ¿Qué quieres?
– Mañana en el hotel de siempre, a las 11 ¿me entiendes?
– No es muy temprano para…
– A las once – dijo Peter rotundo- tengo planes.
– Bien – dijo Bill tratando de que su voz sonara firme – a las once.
Bill colgó y tiró el celular a la cama , su última vez con Peter, tenía que ser fuerte, tenía que mostrarse firme, no había mostrado debilidad hasta el momento, no empezaría ahora, Peter saldría de su vida y podría estar en paz con Tom. Tenía que ser fuerte.
– ¿con quien te vas a ver a las once? – preguntó Tom saliendo de la ducha.
– Con Andy – mintió Bill de prisa – ya sabes quiere que le cuente como me fue.
– Lo supuse – dijo Tom sonriendo – ustedes dos son buenos amigos.
– Si… muy buenos amigos, de hecho creo que tenemos que hablarle a Georg, ya sabes el…
– Cierto, ¿puedes marcarle mientras yo pido algo de comer? Me muero de hambre, la comida de avión es asquerosa.
– Esta bien, de acuerdo ¡pide pizza!
Tom sonrió y asintió mientras tomaba el teléfono. Bill le marco desde el celular a Georg mientras se quitaba los zapatos.
– Hasta que llamas – dijo al contestar – se que era luna de miel pero se desconectaron del mundo.
– Lo siento, ambos apagamos el celular – dijo Bill riendo – ¿Cómo te fue con la empresa?
– Bien, que Tom la dejara a mi cargo fue sorpresa pero no hubo problemas , te escucho mejor, supongo que la luna de miel te hizo bien.
– Si… de hecho…bueno mañana… voy a hacer lo que me aconsejaste.
– ¿vas a terminar con Peter? – preguntó Georg sorprendido – va s a decirle a Tom.
– Así es, creo que es justo ¿no crees?
– Si, te deseo toda la suerte del mundo, espero todo salga bien, llama cualquier cosa ¿de acuerdo?
– De acuerdo.
– Ahora pásame a ese marido tuyo, tengo algunas cosas de oficina que comentarle.
– ¡Tom! Georg quiere hablar contigo!
Se metió a bañar mientras Tom hablaba con Georg, se puso ropa cómoda y se recostó en la cama para esperar la pizza, no se dio cuenta cuando se quedo dormido ni cuando Tom se acostó junto a el tomándole de la mano mientras veía la televisión.
Cuando Tom le despertó por que se iba a trabajar eran las 8 de la mañana, así que a esa hora se levanto y se preparo para lo que se le avecinaba, no podía dejar de pensar en cosas negativas, sus manos le sudaban y su estómago parecía sufrir las consecuencias, estaba nervioso, quizás demasiado nervioso. No podía llamar a Georg, estaría explicando las cosas a Tom, así que tenía que calmarse el solo, podía hacerlo, tenía que tenerlo en mente.
Así que cuando llegó al hotel suspiro y rogo por que todo saliera bien, tenía que ser fuete.
Subió a la habitación de siempre, por supuesto que Peter ya estaba esperando, fumando un cigarro y bebiendo aunque fuera temprano para eso. Bill dejo su chamarra en el sofá y se quedo de pie en la entrada tras cerrar la puerta.
– Mi pequeña mascota – dijo Peter al verle – vienes bronceado, te hizo bien el viaje a Miami.
– Quiero dejar claras las cosas – dijo Bill serio.
– Ya empezamos de nuevo con eso – dijo Peter – tu me perteneces mientras Tom y tu…
– Nuestro matrimonio es real – dijo Bill serio, firme – no importa lo que digas, nadie va a creerte.
– Tengo pruebas – dijo Peter aún calmado.
– No me importa – dijo Bill – esto no va a continuar.
– ¿quieres ver que si?
A Bill no le dio oportunidad de nada, cuando menos lo espero Peter estaba ya arrinconándolo contra la pared, con una mano en su cuello y la otra debajo de su playera. Nunca antes había visto así de enfadado al hombre, su mirada era cruel y sus movimientos mas bruscos de lo normal.
– Así que el viaje te infundo valor – dijo furioso – bien ¿quieres dejar de jugar? Va a costarte caro…
Le enterró las uñas para poder zafarse pero Peter parecía inmune a ellas y al dolor, se retorció, e intento patearle pero nada hizo efecto, el hombre solo parecía inmerso en hacerle daño, en herirlo en rasguñarle en acariciarle de forma tan ruda y violenta que le causarían moretones en su piel, a pesar de eso se mordió el labio para no gritar y darle gusto.
– Así que has decidido guardar silencio, no importa que te golpee – dijo Peter aventándolo contra el suelo – o que te pise…
El pie de Peter estaba justamente en el cuello de Bill impidiéndole moverse, Bill le tomo del pie tratando de quitarlo pero todo parecía inútil, Peter era fuerte y el no podía vencerlo. Tenía que recordar que esta sería la última vez…
» traje algo especial» dijo Peter mientras sacaba algo del saco. Bill no podía ver que era, parecía un encendedor, y en la otra mano había algo, que no podía distinguir bien que era, sabía que lo que planeara iba a dolerle, que Peter había planeado algo doloroso pero no le importaba, no le importaba mientras pudiera librarse de el.
» estoy seguro que con esto vas a gritar, como a mi me gusta» Bill entró en pánico al ver que el encendedor parecía estar para calentar algo y no encender un cigarro como normalmente lo hacía, algo estaba por pasar.
» voy a marcarte para que incluso después de que estés conmigo Tom sepa que eres mío» dijo Peter antes de sentarse encima del pecho de Bill y poner el anillo caliente en el hombro de Bill.
Al sentir el contacto con el anillo Bill no pudo detenerse, le estaba quemando, estaba siendo marcado, abrió la boca tanto como pudo para gritar pero para entonces Peter le beso a la fuerza haciéndole mas daño, marcando con fuerza el anillo en su blanca piel.
A partir de ese momento solo sintió las lágrimas recorrer sus mejillas, se encerró en si mismo para no sentir nada, ni los golpes, ni las caricias, ni nada proveniente de Peter. Nada.
Tenía que ir a una comida de trabajo, iba tarde, lo sabía pero no tenía tiempo para ir mas temprano, Georg resultó un buen sustituto, mantuvo todo en orden pero no por eso algunos problemas quedaron exentos, sabía que tendría ese problema cuando regresara pero al final había valido la pena, su amigo le dijo que si realmente amaba a Bill que tuviera paciencia y fuera comprensivo con el cuando le dijera lo que le molestaba, fue entonces cuando se preguntó si su amigo ya sabía lo que le molestaba a Bill y supuso que si, tuvo la tentación de preguntarle pero prefirió no decirle nada, si escuchaba algo quería que fuera Bill quien le dijera.
La comida sería en un restaurante del centro así que dejo el auto en la acera, podía caminar desde ahí. Cerró la puerta del auto y puso la alarma, volteo hacía enfrente para poder pasar la calle cuando vio a dos personas saliendo del Marriot, al principio no les tomo importancia, podía ser cualquiera, pero al ver bien pudo reconocer a Peter, y lo peor de todo a Bill.
Se quedo de pie sin mover un músculo, Bill iba delante de Peter y este iba detrás, cerca, justamente antes de que Bill diera el último paso para la acera, Peter le jalo del brazo y le beso.
Apenas podía caminar, le dolía todo el cuerpo, estaría adolorido por el resto de la semana, pero al final había terminado, eso era su consuelo.
Peter le acompaño hasta la salida con el pretexto de asegurarse que tomará un taxi, maldito hipócrita, no tenía fuerzas para decirle nada, no hasta que saliendo del hotel le jalo y le beso con fuerza. Así que le empujo lo que resulto un leve esfuerzo.
– Podrían vernos – dijo enfadado.
– ¿alguien como yo?
Bill volvió la cabeza y vio a Tom con la expresión más fría que alguna vez le haya visto. Sintió su pulso acelerarse, quiso decir algo en su defensa pero su boca estaba seca, y su cuerpo parecía bloqueado, no sintió nada hasta que Tom le golpeo con fuerza en el rostro, entonces sintió el dolor de golpe y aún así no pudo emitir sonido alguno.
– Te quiero fuera de mi casa cuando vuelva – dijo Tom frío – fue un error casarme con una basura como tu.
Vio desde el suelo a Tom cruzar la calle, todo había terminado, Peter le vio desde arriba, solo una carcajada y se alejo sonriendo. No le importo, solo podía sentir todo como si fuera una película, su cuerpo parecía no reaccionar y no sabía si era por el maltrato o por el shock, lo único que pudo hacer fue sacar su celular y marcar el número de Georg.
– Georg… tienes que venir por mi.
Continuará…