
Bueno, puedo decir que odio a Tom, por no darse cuenta antes, la verdad es que debió haber confiado mas en Bill… pero bueno veremos que hace para arreglarlo.
“Marry Me” Fic de tomoeandikr
21: ARREPENTIMIENTO
Ya no podía sentir nada, esta vez era gracias al medicamento que le era administrado vía intravenosa, la cama era cómoda y si mentía un poco podía permanecer sedado por largos periodos, al final estar en el hospital era mejor que en cualquier otra parte. Si no estaba consiente no recordaba a Tom, ni su mirada y sus últimas palabras, estaba bien así, sin saber nada de nada.
Aún recordaba como le había encontrado, la gente del hotel le hizo sentar en una de las sillas, estaba con los ojos bien abiertos viendo hacía la nada, con su rostro hinchado, le pregunto mil veces que había sucedido pero Bill no dijo nada, así que le llevó al hospital y le hizo revisar, dos costillas rotas y señales de abuso, por eso estaba en el hospital, solo después se entero de lo que sucedió, su amigo se lo contó con una expresión fría y sin sentimientos, como si estuviera vacío, trato de consolarle pero no funciono, no supo que decir, no encontró nada que le pudiera hacer mejor la situación, así que se quedo sentado a su lado, tratando de hacerle ver que no estaba solo, pero no lograba llegar a su amigo.
Afortunadamente Andreas se quedaba con el cuando el no podía estar ahí, tenía trabajo y prepararía un cuarto en su casa para Bill, no podía dejarle solo, no cuando estaba en tan mal estado, quizás si hablaba con Tom podría aclarar todo, y entonces Bill podría mejorar.
Llegó al restaurante tarde, así que al entrar vio a Tom sentado en la mesa, llevaba traje y lucía bien, como si nada hubiera pasado, se preguntaba si estaría tan deprimido como Bill y si estaba fingiendo estar tranquilo.
– Perdón, tengo algunos pendientes, no pude venir antes – se disculpo Georg al llegar.
– No importa – dijo Tom – tengo hambre vamos a comer.
– Bien – dijo Georg sonriendo. – te ves bien.
– Estoy bien – dijo Tom – ¿Por qué no habría de estarlo?
– Bueno, tu matrimonio…
– Mi matrimonio no es de te importa – dijo Tom serio – ya termino, solo estoy esperando al año.
– ¿estas seguro? – preguntó Georg confundido.
– No funciono, no tengo por que quedarme ahí – dijo Tom frío.
– Pero ni siquiera has hablado con …
– No quiero hablar de esto – dijo Tom rotundo.
– Pero tienes que hacerlo, no es como si algo muy sencillo hubiera ocurrido.
– Lo es, y si continuas hablando de esto me temo que vas a tener que comer solo ¿me entiendes? – dijo Tom molesto.
– Perfecto – dijo Georg tomando el menú. – tema zanjado.
– Bien.
– ¿Cómo te fue en el trabajo? – preguntó después de algunos minutos.
– Bien, viajaré a París – dijo Tom – por la nueva cadena de tiendas.
– ¿Cuánto tiempo vas a estar allá?
– Más de 6 meses – dijo Tom.
Lo suficiente para olvidar a Bill, fue lo que pensó Georg, era verdad, Tom se iría por que le dolía estar en la misma ciudad que Bill, y su amigo se quedaría solo, pensó en decirle a Tom de la condición de Bill pero el también era su amigo, decirle le causaría mayor dolor del que ya estaba sintiendo.
– Deberías pensar bien en irte o no – le dijo Georg sin revelar nada.
– Ya lo pensé, todo estará arreglado en unos días – dijo Tom – me iré la próxima semana.
– Bien, solo avísame para estar en el aeropuerto.
– Hecho – dijo Tom sonriendo.
No podía pensar en otra forma de apoyar a su amigo mas que estando a su lado, no podía obligar a Tom a quedarse, y Bill necesitaba recuperarse, sería un largo camino pero si todo salía bien, si lograban sortear ese obstáculo entonces podrían estar juntos, sus amigos se amaban, solo tenía que actuar de manera adecuada y sus amigos estarían juntos de nuevo.
Regreso al hospital y se encontró con la sorpresa de que Bill podría salir si mostraba mejoría en las próximas cuatro horas, sus heridas eran dolorosas pero si se aplicaba los medicamentos podría irse a su casa, es decir a casa de Georg.
El castaño se sentó junto a la cama de Bill, su amigo estaba serio, con los ojos abiertos pero la mirada pérdida, no sabía como lidiar con eso, así que simplemente le abrazó.
– Vas a estar bien – dijo seguro, el se encargaría de que estuviera bien.
A pesar de que no quería dar muestras de mejoría su cuerpo era fuerte y convenció a los doctores que podría estar fuera, le aconsejaron tomar terapia para superar los acontecimientos , Bill no dijo nada, simplemente se dejo ayudar por Georg y Andreas, le ayudaron a ponerse su ropa y a ponerse de pie, Andreas incluso le amarro el cabello lo mas estéticamente posible pero a Bill eso ya no le importaba.
Maldito dolor de cabeza, era ya cosa de todos los días, los lentes de sol eran sus aliados durante las mañanas y las aspirinas una bendición, sabía que beber todas las noches no era bueno, pero por el momento no podía pensar en otra cosa que no fuera la dulce sensación de perderse en la inconsciencia y no recordar el dolor que amenazaba con comerlo vivo.
Aún así , cuando despertaba se sentía tan mal que lo pensaba dos veces antes de levantarse, pero el solo hecho de quedarse en el lugar donde Bill había vivido le traía tan malos recuerdos que prefería salir a trabajar. Se preguntaba si con el paso de los meses las cosas mejorarían, se iría a París pero no sabía si eso mejoraría las cosas.
Estaba pensando seriamente en si desayunar le provocaría un nuevo ataque de nauseas cuando el timbre sonó. Era temprano, se preguntaba quien podría ser a esas horas, pero lo descubrió al ver a Georg del otro lado.
– Buenos días – dijo su amigo. Le dio una bolsa y una vaso de café – un panque y un capuchino.
– Me has salvado la vida – dijo Tom al dejarle pasar. – ¿Qué haces aquí tan temprano?
– Vine por las cosas de Bill.
El escuchar su nombre de manera casual le provoco una horrible sensación, trato de ocultarla tomando un sorbo del café.
– ¿Qué no puede venir el? – preguntó Tom en tono burlón. – ¿acaso te has convertido en su ayudante?
– ¿Qué quieres verlo entonces? – preguntó Georg serio. Tom se encogió de hombros.
– No termine de decirle lo que se merece – dijo molesto.
– Ni terminarás de decirlo – le sentenció Georg mientras entraba a la habitación de Bill.
– ¿Qué quieres decir? – preguntó Tom.
– No voy a dejar que le molestes – dijo Georg – ya tiene bastante.
– ¿ya tiene bastante? – preguntó Tom incrédulo – ¿Qué Peter lo dejo también? ¿se dio cuenta de lo poco que vale?
– Basta – dijo Georg al ponerse de pie – ambos son mis amigos, no voy a permitir que sigas hablando mal de el, las cosas ya son difíciles como son.
– Si fueras mi amigo lo verías desde mi perspectiva, el me engaño, por dinero – dijo Tom furioso.
– Si supieras lo que yo se regresarías pidiéndole perdón de rodillas – dijo Georg furioso.
– ¿yo? ¡el fue quien me engaño!
– ¡si y el fue quien fue violado a lo largo de dos meses!
Tom se le quedo viendo desencajado, Georg maldijo por lo bajo y comenzó a guardar las cosas de Bill en una maleta sin doblarlas, quería salir antes de que Tom pudiera sacarle mas información. Fue tarde.
– ¿Qué quieres decir con eso? – preguntó Tom
– Nada – dijo Georg cerrando la maleta
– No – dijo Tom deteniéndole contra la pared – ¿Qué demonios quisiste decir con eso?
– Bill fue chantajeado por Peter, tenía pruebas de tus verdaderos motivos para casarte con Bill, no te estaba engañando, estaba protegiéndote.
No, eso no podía ser verdad, si eso era verdad el había cometido un error enorme, dejo libre a su amigo y dio unos pasos atrás como si eso le protegiera del enorme dolor que comenzaba a sentir.
– ¿esta.. esta bien? – preguntó Tom sin ver a Georg.
– Esta en mi casa, acaba de salir del hospital – dijo Georg tomando con mas calma las cosas de Bill.
– ¿hospital? – preguntó Horrorizado.
– Dos costillas rotas, algunos golpes , una quemadura – dijo Georg .
– Dios mío…
Tom se sentó en la cama incapaz de articular una palabra más, las imágenes De las cicatrices de Bill le venían una y otra vez a la cabeza, eran recientes, eran quemaduras, golpes que no habían sanado… y el no vio lo que había detrás. ¿Qué clase de persona era? Se cubrió el rostro con las manos.
– Tom… – dijo Georg tocándole el hombro.
– Necesito estar solo – dijo sin verle.
– ¿estas seguro?
– Yo te llamó – dijo Tom en una voz baja sin saber si Georg le había escuchado o no, simplemente escuchó la puerta cerrarse detrás de el.
¿Cómo había podido estar tan ciego? Bill había mostrado toda las señales de abuso, cambio de carácter, cicatrices… ¡y no lo vio! Por Dios estaba con el la mayor parte del tiempo y no lo vio, y encima de eso, no le protegió , no pudo luchar contra Peter como era debido… pero aún no era tarde… si iba a ver a Peter… quizás era un malentendido.
Decidido salió del departamento sin desayunar, ni pensar en otra cosa, Peter tendría que darle algo de información y que Dios le amparara por que si era verdad entonces no habría lugar en el que Peter se podría esconder, el le encontraría y le destruiría.
Rompió algunas leyes de tránsito, se estaciono en un lugar para discapacitados al llegar y seguramente olvido poner la alarma al carro pero no le importo, simplemente entró al edificio mostrando su credencial y subió al último piso sin demora.
Al llegar al piso enseguida encontró la oficina de Peter, la secretaría no estaba así que paso sin tocar ni anunciarse.
Peter estaba sentado atrás de su escritorio, al verle se mostró sorprendido por un momento para después volver a su actitud fría y desinteresada.
– esperaba que vinieras, supe que te vas a divorciar – dijo poniéndose de pie y caminando hacía Tom.
– ¿Qué demonios le hiciste a Bill?
– Así que ya te dijo… bueno la pregunta correcta es… ¿Qué no le hice? – preguntó sonriendo burlón – ese esposo tuyo satisface al mas estricto gusto… y eso que me gustan las cosas rudas…
Era verdad, Bill había sido abusado, chantajeado y maltratado por Peter. Sin pensarlo ni un momento estrelló su puño contra la cara de Peter quien se mostró sorprendido, Tom no espero a que se repusiera, le volvió a golpear hasta dejarlo en el suelo, una vez ahí se subió al pecho de Peter y se disponía dar de golpes para deformarlo o matarlo lo que pasara primero cuando los hombres de seguridad entraron y le alejaron por la fuerza de Peter.
– ¡voy a matarte! – le gritó Tom furioso, fuera de si. – ¡vas a lamentar haberte metido conmigo!
– No chico, tu vas a lamentar haberte metido conmigo, consideraré esto como tu respuesta por la situación de tu esposo, no admitiré ni una más.
– ¡suéltenme cabrones! – gritó Tom soltándose de los hombres. – no sabes con quien te metiste Peter, no voy a descansar hasta que me pidas perdón de rodillas.
Sin decir otra palabra salió con pasos furiosos de la oficina, se apresuro a llegar a su carro para después entrar y soltar el grito que traía atravesado en la garganta, golpeo el volante y gritó pero nada le hizo sentirse mejor.
Manejo de regreso a su departamento, se sentía incapaz de enfrentar los labores de la oficina , de regreso volvió a romper algunas leyes de tránsito pero esta vez dejo el auto en su lugar , bajo del mismo furioso y logró llegar a su departamento sin cruzarse con nadie.
En cuanto cerró la puerta se sintió libre, libre de gritar a todo pulmón, se quitarse el saco, de desquitar el coraje, la frustración, la ira, el dolor que se llenaban, que no podía sacar, gritar no era suficiente, tiro todo cuanto pudo, mesas, objetos de cristal , tazas, platos, y se detuvo únicamente cuando se tropezó y cayó al suelo.
Y ahí enfrente de el estaba la foto de su boda, con Bill sonriendo y el algo tenso, tomo el portarretratos roto y soltó las lágrimas que amenazaban con salir desde hace un rato. En ese momento no le importaban sus puños lastimados, sus piernas clavadas al piso ni el dolor físico que pudieran causarle sus heridas, lo único que sentía era el dolor por la posible pérdida de lo que mas le importaba. Bill.
Continuará…