
Este fic esta llegando a su fin, faltan dos o tres capitulos, solo quería avisar.
“Marry Me” Fic de tomoeandikr
24: LUCHANDO POR TI
Estaba agotado, en su vida había sentido cosas tan contradictorias a la vez, quería estar cerca de Tom, volver a verle sonreír, pasar tiempo con el, como antes, se moría por estar con el, pero al pensar en el dolor que le hizo pasar, en sus palabras, en su actitud, en todo lo que había sufrido, lo primero que dijo fue no.
Se culpo por haber arruinado todo, y es que ¿Quién más podía tener la culpa? El había sido el idiota que accedió al chantaje con Peter, y el era quien no valía la pena en la relación, Tom tenía todo para triunfar, y de verdad le deseaba buena suerte, lo mejor, y por eso, tenía que alejarse de el para darle una oportunidad a una mejor vida.
Esa mañana no quiso levantarse ni ir a trabajar, se excuso diciendo que estaba enfermo, incluso su tía Helen le creyó, es decir de verdad se veía mal, bastante mal, intento comer algo pero nada paso, no tenia hambre, así que prefirió quedarse dormido, en cama, y se lo merecía, después de la ruptura había sido lo suficientemente fuerte como para regresar y hacerse cargo de todo, podía tirarse a la autocompasión por un día.
Su tía Helen salió a ver a una de sus amigas mas queridas, pasaría el desayuno con ella, y después volvería a casa, para entonces debería estar despierto y mejor, no quería que su tía le viera mal, estaba ya en una edad avanzada y no quería preocuparla.
Estaba intentando quedarse dormido cuando el timbre sonó, no quería levantarse pero el timbre sonaba y sonaba, así que finalmente se puso de pie, bajo las escaleras y abrió la puerta.
Ahí de pie estaba Tom con un vaso grande y una bolsa de papel.
– Tu desayuno, supuse que tendrías hambre, si estas enfermo…
– ¿Qué haces aquí? – preguntó Bill desconcertado.
– Déjame pasar, me veo ridículo aquí afuera – dijo Tom. Bill se hizo a un lado y dejo pasar a Tom que dejo la taza de café en la mesa. – ¿Por qué no desayunas mientras?
– ¿Qué haces aquí? – preguntó Bill sentándose.
– Cuidando de ti -. Dijo Tom serio. – ¿Qué no es obvio?
– Te dije que no te amaba – dijo Bill. Tom contorsiono el rostro para después sonreír muy a su pesar.
– Lo escuché, pero eso no es el fin del mundo – dijo Tom alzando los hombros – llegaste a amarme por una razón, solo tengo que conquistarte de nuevo.
– ¿Qué vas a que? – preguntó Bill casi tirando la taza de café.
– Nosotros no empezamos de la manera convencional, supongo que eso fue un punto en contra, pero puedo remediarlo, te sacaré en citas, esperaré por ti, lo haré a la manera tradicional.
– No puedes…
– Si que puedo, si vas a hacerte el difícil esta bien, es parte de esto, solo no olvides que soy persistente.
– ¿vas a continuar con esto a pesar que me haces daño?
– No lo entiendes Bill, yo hice el daño yo puedo repararlo, y así va ser.
– No puedo creer que seas tan egoísta como para…
– Soy egoísta por que te amo – dijo Tom viéndole directo a los ojos. Bill le vio sorprendido. – así que espero tomes en cuenta eso cuando me digas algunas cosas que también me hacen daño. – tengo que irme, ¿necesitas algo más?
– Nada – dijo Bill serio.
– Vengo a verte mas tarde ¿de acuerdo? – dijo Tom sonriendo – cuídate de acuerdo.
Tom se fue y Bill se quedo sentado en la mesa sin comprender nada. ¿Tom no se iba? Una parte de el saltaba de alegría y la otra estaba hecha un caos, no podía decidir y no quería hacerlo, se concentro en beber el café y algo de comer, nada más, eso era lo mas importante en esos momentos.
Cuando su tía llegó el estaba sentado el sofá con el control en la mano, no llevaba nada espectacular puesto, de hecho estaba hecho un desastre, y así fue como Tom le encontró. Helen entró en la casa con Tom detrás cargando las bolsas.
– Bill, cariño, me encontré a este chico, me ayudo a bajar del taxi y traer las bolsas ¿no es muy amable de su parte?
– Tom – dijo Bill sin creerlo. Apenas se recuperaba del shock de la mañana y ya estaba de nuevo ahí.
– Dijo que quería ver como seguías, es un buen detalle – dijo Helen – voy a preparar algo de comer, por supuesto que nos acompañarás a comer.
– Gracias, es usted muy amable – dijo Tom sonriendo.
– Bill, se amable con tu amigo.
Bill vio de manera no my agradable a Tom pero asintió de mala gana. Tom se sentó con el frente a la televisión y soltó un suspiro.
– ¿Cómo te sientes?
– Me sentía bien antes de que llegaras – dijo Bill serio, arisco.
– Estar así me recuerda a como nos sentábamos a ver la televisión.
– Aha – dijo Bill tratando de ignorar las mariposas en su estómago.
– Era agradable, aún lo es – dijo Tom.
– ¿Dónde te vas a quedar?
– ¿me vas a ir a visitar?
– Lo pregunto para no acercarme – dijo Bill sin verle.
– Entonces no te lo voy a decir – dijo Tom sonriendo – vamos puedes hacerlo mejor, estas siendo una diva cuando yo estoy portándome bien.
– Bueno yo no quiero que estés aquí.
– Y yo te dije que sería una constante en tu vida, fallé en muchas cosas pero esta no es una cosa en la que piense fallar.
– No se por que no te creo – dijo Bill sin verle.
– Y yo te dije que controlaras lo que dices – dijo Tom tomándole de la mano – me lastimas.
– Bueno entonces lárgate – dijo Bill grosero. Tom negó con la cabeza.
– ¿crees que va a ser tan fácil deshacerse de mi? – preguntó Tom – estoy decidido a permanecer en tu vida, así que será mejor que vayas mejorando tus modales.
Helen les llamó para comer, Bill se puso de pie y Tom le siguió. Helen y Tom fueron los que conversaron toda la comida, ambos eran todos sonrisas y comentarios amables, Bill odio cada segundo de la comida y se excuso diciendo que se sentía cansado. Helen le vio preocupada y Tom le imitó, esto le puso de un humor de perros.
Se encerró en su habitación para poder tener algo de paz pero no obtuvo mucha dado que Tom entró momentos después, cerró la puerta tras de el.
– Helen te envía pastel, dice que de pequeño te hacía sentir mejor – dijo Tom poniendo una rebanada en la mesa.
– Largo – dijo Bill desde la cama. – quiero dormir.
– ¿sabes que?, voy a quedarme aquí, en silencio, perdona que sea tan insistente pero pase meses sin verte ¿tu crees que quiero perderte de vista?
– Tom…
– Ya me callo- dijo al sentarse en el piso – descansa.
– ¿estas hablando en serio?
– Tan en serio como que no voy a moverme de aquí, solo duerme Bill.
– Pero…
– Cierra los ojos.
Bill vio por unos instantes a Tom quien estaba ya sacando sus audífonos y se los colocaba, estaba hablando en serio, y lo mejor era ignorarlo, no quería pelear, no tenía ganas de hacerlo. Así que cerró los ojos y por sorprendente que fuera logró quedarse dormido.
Despertó cuando su tía le llamó para cenar, se levantó algo somnoliento, Tom ya no estaba en la habitación y pudo respirar tranquilo, Helen le sirvió sonriendo como siempre.
– Tu amigo se fue , decía que tenía que hacer algunas cosas pero que te veía mañana – dijo Helen.
– No es mi amigo – dijo Bill comiendo. – es mi ex.
– Es amable – dijo la mujer sonriendo. – le importas.
– A mi el ya no me importa – dijo Bill enfurruñado
– Cariño solo acuérdate que hay cosas mas importantes que el orgullo.
– No es orgullo – dijo Bill en un tono mas bajo.
“ Es auto conservación” quiso agregar Bill. No quería estar con Tom por que no lo amara, al contrario, nunca amaría a nadie tanto como a el, por eso lo dejaba, el ya no valía la pena, había sido infiel, no era lo suficientemente inteligente y fuerte como para estar con Tom, el se merecía a alguien mejor. Mucho mejor.
Su tía encendió la televisión en las noticias como siempre, se sentó sin saber realmente que hacer cuando vio un rostro familiar, era Peter. Estaba siendo llevado a la corte según las noticias por el cargo de fraude y otros más, Bill le vio, estaba demacrado y lucía un rostro lleno de arrugas, estaba mal.
¿Qué había pasado? No, no quería saberlo, una parte de el se moría de la curiosidad, y otra prefería no verlo de nuevo, sus manos le sudaban y estaba muy nervioso.
– Me voy a la cama – dijo Bill. Se levantó del sofá y se fue a su habitación.
Sentía sus manos temblando, tenía que calmarse, se sentó en el suelo y respiro profundo tratando de llegar a un punto calmado, pero todas las imágenes volvían una y otra vez, el dolor, la humillación, no podía olvidar, las cicatrices estarían ahí para recordarle quien era.
Por la mañana, justo a la hora en que salía para el trabajo Tom llegó con su vaso de café, Bill le vio sin sorprenderse.
– ¿te acompaño a la tienda? – preguntó Tom y Bill simplemente asintió – y traje…
– Café – dijo Bill – si ya se… Tom ¿Qué le hiciste a …Peter?
– ¿Por qué quieres saberlo?
– Lo vi en las noticias ayer.
– Si el tipo esta haciendo un drama, pero ya esta acabado, sin fondos, sin empresa…
– ¿tu hiciste eso?
– Nadie se mete con alguien que me importa – dijo Tom serio – creo que reaccione tarde pero tenía que hacerlo.
– Tom…
– No me digas nada – dio Tom – ¿Por qué no tratas de tomar las cosas con calma?
– ¡no me digas que tome las cosas con calma! – gritó Bill enfadado – llegas aquí pensando que puedes arreglar todo, mi vida es un infierno, odio levantarme por las mañanas y verme en el espejo, odio no poder dejar de pensar en otra cosa que no sean esos meses… y odio no tener el valor suficiente para acabar con todo de una puta vez!
– ¡jamás digas eso! – dijo Tom furioso. Tomó a Bill de los hombros y lo sacudió – ¡jamás! Tu vida es demasiado valiosa para que lo digas.
– Tu no entiendes – dijo Bill cayendo de rodillas – tu no entiendes nada, por eso estas aquí.
– Lo único que entiendo es que no puedo estar sin ti – dijo Tom – se que estas herido, que mi error fue grande pero se que estamos en esto juntos que…
– ¡a ti no te humillaron como a mi! – dijo Bill desde el suelo enfadado. Tom le tomó de la mano pero Bill se alejo.
– Tu dolor es mi dolor, si tu no eres feliz ¿Cómo quieres que lo sea? Y si vas a ser infeliz entonces estaré contigo a cada paso que des, y si… quieres terminar con esto solo tienes que decirme y acabaremos con esto , juntos.
Bill le vio con los ojos bien abiertos, Tom le ayudo a levantarse del suelo y le sentó en la banca. Le sacudió las rodillas mientras le hablaba.
– Conseguiremos ayuda, vas a estar bien – le dijo tranquilo – quiero que estés bien.
– No tengo fuerzas para alejarte – dijo Bill cansado.
– Entonces no lo hagas y déjame ayudar a salir del hoyo, saldremos juntos, solo tienes que confiar en mi.
Bill quería hacerlo, pero sería algo realmente difícil contando la situación en la que estaban.
Continuará…