Marry me 8

AQUI ESTA EL NUEVO CAPITULO, ESPERO LES GUSTE, EN LO PERSONAL CREO QUE CONFORME VAN AVANZANDO SE VAN VOLVIENDO MAS DESINHIBIDOS ¿USTEDES QUE CREEN?

“Marry Me” Fic de tomoeandikr

8: DE SEXO EN LA OFICINA Y PRIMERA CONSULTA

No iba a atormentarse con lo sucedido la noche anterior, no iba a quedarse pensando por horas que había hecho, el tamaño del error que había cometido y lo estúpido que había sido, si había estado ebrio en un principio pero después se dejo llevar, había sido algo parecido a un acostón de una sola noche, solo que a Tom le vería todos los días del año, así que no era de esa manera, y además tenían esos derechos, así que no tenía por que preocuparse demasiado, ya se había atormentado lo suficiente con relaciones pasadas, con esta relación disfrutaría un poco más, ya estaba embarcado en ella por un año, lo menos que podía hacer era disfrutar y sacar provecho de la misma.

Salió de la cama dejándola vacía, seguramente Tom había salido antes, tenían sesión con la consejera matrimonial esa tarde, su primera , así que Tom tenía que dejar temprano el trabajo para ir a la sesión, no dudaba que hubiera salido mas temprano para poder terminar o adelantar trabajo.

Se dio una ducha con calma y llamó a Georg, esa tarde no podría ir al trabajo, en si era ya mas un trabajador eventual que se presentaba cuando podía, y a su amigo no le molestaba mucho, ya estaban en vías de contratar un ayudante en la barra.

Desayunaría algo fuerte por que tenía hambre, entonces se dio cuenta que no tenía dinero, se preguntaba que habría en la cocina, pero la verdad es que no tenía ganas de cocinar, y cuando menos lo espero vio el plástico platino en la mesa.

Se acerco y pudo ver que era una tarjeta de crédito platino, para el, a su nombre. Era imposible ¿Qué Tom no sabía que el podría gastarse cantidades estratosféricas de dinero en compras? Ansioso tomó el teléfono y marco a la oficina de Tom.

– Tom Kaulitz aquí – dijo del otro lado al contestar.
– ¿Por qué contestas tu y no tu secretaria? – preguntó Bill curioso.
– Esta enferma de influenza ¿puedes creerlo? No hay nadie que pueda reemplazarla – dijo Tom frustrado. – es raro que llames…
– ¿Por qué me diste la tarjeta de crédito?
– ¿para que compres?- contestó Tom algo confuso – creí que te gustaba eso de las compras.
– Pero puedo gastar mucho dinero sin darme cuenta – dijo Bill compungido.
– Y yo soy dueño de una compañía millonaria – dijo Tom – así que no te preocupes, solo no compres cosas inútiles, te aseguro que después de haber pasado un tiempo la novedad pasa.
– No estoy seguro – dijo Bill.
– Espera tengo otra llamada – dijo Tom – Tom Kaulitz… no… si esta enferma… no, no puedo atenderlo…por que soy el presidente de la compañía… bien… entonces no llame y asunto arreglado… Dios juro que hoy….
– Puedo ayudarte – dijo Bill – solo tengo que hacer una o dos compras, digo no tengo nada presentable para ir a la oficina, y puedo ayudarte contestando llamadas.
– Perfecto, serías mi secretario personal, lo cual haría el sexo en mi oficina mucho mejor.
– No voy a tener sexo en tu oficina .- dijo Bill sorprendido.
– También esta el almacén, la bodega de papelería, los baños…
– ¿no puedes pensar en otra cosa? – le preguntó Bill exasperado.
– Por que no te apuras y te lo digo personalmente – sugirió Tom . Bill juraría que estaba sonriendo.
– Bien, te veo pronto entonces.

Bill colgó y suspiro, un día casi libre lo había arruinado, pero no podía dejar a Tom en semejante situación, necesitaba la ayuda y el tenía el tiempo, no tenía otra opción.

Después de una hora y el mas sentido estricto de hacer una compra rápido ya iba vestido con ropa mas de acuerdo para la oficina de Tom, cada una de las prendas de marcas que antes no se podía permitir y estaba extasiado por poder usar esa clase de ropa que solo veía en revistas.

Ver el escritorio vacío donde usualmente debería estar la secretaria era raro, la gente le vio de reojo y cuando el les volteo a ver hicieron como si la pantalla de su ordenador fuera muy interesante. Entró en la oficina de Tom y le vio al teléfono, parecía estar tratando de convencer a un cliente de posponer una junta pero ambos estaban ya desesperados. Tom alzo la vista y suspiro al verlo entrar.

– le comunicaré con mi asistente, tengo que retirarme a una reunión – dijo Tom y le paso el auricular a Bill el cual le vio por un instante antes de aclararse su garganta.
– Bill Trumper aquí – dijo usando su nombre de soltero, sería raro si tuvieran el mismo apellido
– Escuche, quiero cambiar una reunión donde asistirían nuestras áreas de sistemas y nosotros, no podemos quedar en el día ya que ambos tenemos ocupados todos los malditos días de…
– ¿entonces por que no lo cambiamos por una comida ejecutiva? Podría resrvar un privado en algún restaurante, tratarían los asuntos mientras se come y de esa manera no se pierde tiempo – dijo Bill.
– Una comida… bien creo que eso podría funcionar.
– Podría enviarme las fechas disponibles y las concordamos con las de nosotros y estamos en contacto
– Perfecto, mi secretaria le enviará la información, que tenga un buen día.

Bill colgó el teléfono y Tom le vio de manera aliviada.

– necesitaba un descanso, definitivamente – dijo el presidente – odio los días así.
– Bueno estoy seguro que manejas mejor la presión que cualquier otro, a tu edad muchos deberían estar buscando su segundo empleo, o haciendo una maestría.
– Bueno no tuve en realidad mucha opción, y tampoco quería que la empresa se quedará en manos de cualquier extraño – dijo Tom. – estaremos aquí hasta las cuatro para después ir con la asesora o consejera.
– Me parece bien ¿quieres que me siente allá fuera? – preguntó Bill incomodo.
– ¿y que todos vean como mi marido trabaja como secretaría? No muchas gracias, quédate aquí, hay espacio – dijo Tom. Bill vio a su alrededor, el cuarto estaba lleno de guitarras, bajos todos en sus respectivos soportes, pero fuer de eso era un desastre de papeles, carpetas, cuadernos… se preguntaba como es que Tom encontraba las cosas en medio de ese desastre.
– Debería ordenar un poco – dijo
– No, deja las cosas como están, se exactamente donde esta que, solo encuentra un lugar, hay una línea telefónica inalámbrica que puedes direccionar. – dijo Tom mientras veía unos papeles.

Bill se había dado cuenta antes que Tom cambiaba por completo cuando trabajaba, fuera de la oficina era muy relajado, pero dentro parecía esa clase de personas que tenía un orden en medio del caos. Lentamente y sin hacer ruido apilo unos papeles en el sofá y busco una libreta para escribir, fue hasta el escritorio buscando la pluma cuando el teléfono sonó, de prisa se dirigió al teléfono tirando una pila de papeles, Tom le vio y estuvo apunto de gritar cuando Bill contestó.

– Empresas Kaulitz, – dijo en un tono profesional mientras sentía como Tom le veía de forma nada agradable – señor… Kostas…

Tom le vio y negó con la cabeza, Bill volvió al teléfono.
– me temo que esta en una reunión… no, no puedo interrumpirlo, si desea puede….- Bill iba a decir algo más cuando escuchó que la llamada se cortaba – ¿bueno? ¡me colgó!
– Que no te tome por sorpresa muchos son clientes muy especiales – dijo Tom mientras volvía a sus papeles – ahora ordena esos papeles por orden cronológico como los tenía de igual forma los del sofá que apilaste sin ver que era.
– Bueno y donde querías que me sentara – le dijo Bill molesto.
– Hay mucha alfombra, pudiste haber traído una silla, no se – dijo Tom exasperado – te recuerdo que estas aquí para ayudar .
– Bien, como sea, me sentaré en el piso y después no te quejes cuando diga que me haces sentar en el piso.
– Oh por Dios bien siéntate en el sofá – dijo Tom. – solo cállate.
– Creo – dijo Bill tomando aire – que la comunicación es la base de cualquier buena relación.
– ¿quieres comunicarte justo ahora cuando estoy hasta el tope de trabajo? – preguntó Tom molesto.
– ¿entonces cuando? – preguntó Bill molesto.
– Hoy vamos a tener sesión matrimonial, puedes decirme todo lo que quieras, pero por favor ya cállate – dijo Tom. Bill le vio frunciendo el ceño para después volver a ver el lugar. Sería un largo día.

Tom no se dio cuenta de la hora de tan enfrascado que estaba en el trabajo hasta que Bill le dijo que eran cinco para las cuatro de la tarde. Dejo los papeles en su escritorio y tomo su saco para irse. Después de su pequeña discusión matutina Bill no había dicho nada más, se había limitado a dar los recados, ordenar los papeles y guardar silencio. Raro.

Subieron al elevador y apretó el botón de la planta baja.

– supongo que ya tienes una lista entera de quejas – dijo Tom como broma. Pero Bill le volteo a ver serio.
– De hecho si – dijo. Tom le vio estupefacto ¿estaba hablando en serio?
– Escucha… – iba a decir algo Tom cuando las puertas del elevador se abrieron y entraron dos personas, tuvo que tragarse lo que le iba a decir.

Llegaron a la planta baja, el valet parking le dio las llaves de su auto que estaba estacionado en la entrada del edificio, Bill subió sin decir nada y Tom suspiro.

– no puedes quejarte con la consejera- fue lo primero que dijo al entrar al auto.
– ¿Por qué no? – preguntó cruzando los brazos – tu mismo lo dijiste.
– Pero solo quería…
– Que me callara, estuve callado todo el día
– ¿y que? Necesitas una cuota diaria de palabras que debes decir o que demonios Bill – dijo Tom exasperado
– No esperes que me quede callado fingiendo que somos un feliz matrimonio – farfullo Bill.
– Ayer no parecías tan infeliz en la cama – le dijo Tom molesto.
– Sexo es sexo Tom no confundas, soy un hombre no una chica tonta que cree que si las cosas están bien en la cama lo están en todos lados – dijo Bill furioso ¿por quien lo tomaba Tom?
– Bueno entonces compórtate como uno y deja de quejarte – dijo Tom. Bill le vio furioso para después voltear hacía la ventana.
– Perfecto Tom – dijo Bill sin añadir más.

Llegaron a la elegante clínica donde serían sus sesiones semanales. Bill iba en silencio, al parecer estaba tratando de componer su gesto por que Tom le vio tratando de verse menos enfadado y esto le relajo un poco, al menos estaba intentando.

Entraron a la recepción quiso tomarle de la mano a Bill para darle mas realismo al asunto , pero Bill sacudió la mano.

– buenas tardes ¿en que puedo ayudarles? – preguntó la mujer.
– Somos los Kaulitz, nos están esperando – dijo Tom. La mujer busco en su agenda y después sonrió.
– Los esta esperando la doctora Caroline – dijo al levantarse – pasen por aquí.

Los guió por la fila de consultorios y salas de esperas llenas de parejas, ya sea para sesión como ellos así como para otro tipo de consultas de tipo mas médico que psicológico.

– pueden pasar- dijo la asistente.

El consultorio tenía un ambiente sumamente elegante y minimalista, frente al escritorio estaba una mujer de unos 40 años sonriendo amable, de alguna manera se sintió Brad Pitt en la película el Sr y la Sra. Smith con una sonrisa vio a Tom sentarse en el otro asiento, No se parecí8a en nada a Angelina Jolie , su sonrisa se ensancho.

– buenas tardes mi nombre es Caroline u seré su terapista hasta que el juez considere necesario, tengo entendido que tienen poco de casados.
– Unas semanas – dijo Tom
– ¿y a donde fueron de luna de miel? – preguntó sonriendo la mujer.
– No tuvimos luna de miel, Tom tiene mucho trabajo – dijo Bill tranquilo.
– Prometo llevarte de luna de miel en mis primeras vacaciones – dijo Tom viendo a Bill el cual solo asintió. Sabía que era una mentira.
– Y cuéntenme como se conocieron
– Bill trabajaba…
– Trabajo – corrigió Bill
– Trabaja en un bar, su gerente es mi amigo y una cosa llevó a la otra – dijo Tom alzando los hombros.
– ¿Cuánto tiempo transcurrió entre que se conocieron y se casaron?
– Fue un compromiso corto – dijo Bill.
– Es raro que sea un compromiso corto entre hombres dado que Tom tengo entendido salía con chicas antes del matrimonio.
– No necesitamos mucho para darnos cuenta que éramos lo que necesitamos – dijo Tom, y sin duda no era mentira, el necesitaba Bill para cobrar la herencia y el era lo que el pelinegro necesitaba para saldar sus deudas.
– Dime Tom ¿Cómo te parece la vida de casado?
– Bien, digo es…cómodo – dijo Tom.
– ¿y tu Bill?
– Supongo que bien…
– Supones…
– A veces Tom tiene sus ratos – dijo Bill. Tom le vio incrédulo.
– Bill – le reprendió Tom.
– ¿ve?¿ solo quiero controlarme, todo el tiempo, hace unas horas estaba ayudándole en la oficina y me trató como un empleado mas o peor…yo solo quería comunicarme.
– Estabas haciendo mucho ruido – dijo Tom exasperado – necesitaba concentrarme!
– No Tom, Bill tiene razón la comunicación es esencial – dijo la doctora – sin ella un matrimonio no funcionara.
– Bien estaba muy tenso .- dijo Tom – había estado haciendo el trabajo de mi secretaria en vez del mío y Bill en lugar de ayudar solo empeoro las cosas.
– ¿y por que no le dices a Bill que hacer para mejorar la situación ene se caso?
– Sexo – dijo Tom sonriendo.
– Que no puedes pensar en…
– No Bill, de hecho Tom tiene razón el sexo ayuda a liberar ele stress, por esa razón cuando las parejas están enfadada y tienen sexo la comunicación se vuelve mas fluida después del acto.
– ¡estábamos en su oficina!
– Bueno Bill hoy en día las cosas han avanzado mucho – dijo la doctora sonriendo. Bill cruzo los brazos algo molesto.
– Bien la próxima vez me encargaré de recordarlo – dijo Bill serio.
– Por que te enfocas en las cosas buenas del matrimonio – dijo la doctora – ¿Qué te gusta del matrimonio?

Tom vio como Bill iba relajándose poco a poco con la conversación de la doctora, la tensión se iba diluyendo conforme avanzaba la hora y agradecía que la mujer fuera una experta y logro que salieran tranquilos de la consulta. Para ser una primera vez no había salido tan mal.

– creí que estaría peor – dijo Tom.
– Si, creo que no estuvo tan mal – dijo Bill – solo…
– ¿Qué?
– Tengo hambre – se quejo Bill.
– ¿Por qué no vamos a cenar? Cerca hay un restaurante que es muy bueno, voy seguido a comer ahí.
– Bien, perfecto, me muero de hambre

El dichoso restaurante el cual Bill de ingenuo pensó que seria algo mas sencillo era uno de los mas exclusivos de la ciudad, había fila para poder entrar y dentro había gente esperando por mesa. Nunca iba a comer.

– quédate aquí voy a hablar con el gerente – dijo Tom y Bill asintió.

Vio alrededor, era probablemente el restaurante mas lujoso al que había ido alguna vez. Tom iba seguido a comer ahí y el apenas y podía imaginar los precios de tal lugar. Además era un lugar para parejas, podía verlo, se preguntaba si Tom había ido ahí acompañado, suponía que si.

– ¿Bill? – le llamó una voz que hacía mucho no escuchaba. Se volteo temeroso de lo que encontraría.
– Gustav.

Bien, su peor pesadilla hecha realidad.

Continuará…

por tomoeandikr

Escritora del Fandom

Un comentario en «Marry me 8»

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