
«Me and My husband»
Capítulo especial
Ahí estaba, claro que iba a estar ahí, en esa reunión que poco estaba disfrutando. Desde que había llegado junto a su esposo, no había hecho nada más que estar apartado de todos, hablando ocasionalmente con su madre o padre, pero se mantuvo alejado la mayor parte del tiempo sentado sobre una silla en el jardín.
Todos parecían divertirse, por supuesto, era una reunión para celebrar las grandes ganancias que habían conseguido ambas familias desde que se unieron, otra cosa que era gracias a su matrimonio arreglado con Bill. No estaba contento, pero ya estaba ahí así que solo podía quedarse callado y ser amable.
—Buenas noches, Tom —saludo una voz femenina que reconoció de inmediato. —Vi a mi hijo hace un rato, pensé que estarías junto a él.
Tom le devolvió a la mirada a su suegra. Una mujer mayor muy alta y de cabello azabache, era innegable que era la madre de su marido, eran idénticos.
—Oh, buenas noches, Ágata —respondió con amabilidad. —¿Estabas buscándome?
—Quería pasar a saludarte, creí que estarías junto a tu marido, pero veo que estas solo —dijo cruzando sus delicados brazos.
—Este tipo de reuniones no son lo mío —Tom se levantó de su asiento para estar a la altura de su suegra. —No pienses que estaba evitándote a ti y a Jorg. Por cierto ¿a dónde está? Veo que estás sola también.
Ágata torció sus labios amargamente al recordarle sobre su marido. —Esta junto a tu padre en el salón principal, bebiendo o algo así.
Tom sonrió para sus adentros pues, su suegra no le agrada mucho por varias razones. El simple hecho de que fuera capaz de básicamente, vender a su propio hijo a cambio de no perder sus lujos, decía mucho de su persona.
—Está muy contento, me imagino. Después de todo, ya no se están ahogando en deudas, eso es bueno —comento Tom, sonriendo sarcásticamente.
—Son cosas buenas, gracias a tu familia y sobre todo a ti por haber aceptado a mi hijo es que las cosas están marchando bien —respondió con simpleza. Una simpleza que irrito a Tom. —Se que Bill puede no ser tan bueno, pero espero que al menos este logrando cumplir su papel como tu esposo.
—¿Disculpa? —pregunto incrédulo Tom, después de escuchar lo último que salió por la boca de la mujer.
Ágata suspiro y observo directamente a Tom a los ojos. —Sabes a lo que me refiero, lamento no haberte podido dar como esposo a mi otro hijo, pero él no estaba interesado en salvar la empresa y ya tenía una familia. Él hubiera sido un buen partido para ti, Bill es el menor y, por tanto, nuestra única y ultima salvación para no terminar en la calle —hizo una pausa cuando junto a ellos paso un mesero y tomo una de las copas de vino que llevaba, le dio un trago y continuo. —Bill no es lo que yo hubiera querido, pero al menos está salvando a nuestra familia.
Definitivamente, si no fuera su suegra y no tuvieran al menos a más de treinta personas a su alrededor, decir que la hubiera insultado seria poco. ¿Cómo podía hablar así de su propio hijo? ¿y esperaba que él estuviera de acuerdo con ella o que le diera la razón? Bill no era su persona favorita en el mundo, pero incluso él sabía reconocer que se esforzaba por su familia aun después de que lo vendieran como si nada.
—No comprendo esa forma de pensar respecto a Bill, Ágata. No conozco mucho a tu familia, tampoco me interesa, por lo que no me importa si Evan es mejor para mí, que Bill. A mi punto de vista, Bill es un buen chico, que se esfuerza por una familia que parece que poco se interesa por él, mas allá de cuando les conviene —alegó Tom de la forma más civilizada que podía y sin levantar la voz.
La mayor lo miro como si sus palabras le hubieran dado gracia. —Qué curioso que lo defiendas, cuando ni siquiera es necesario que digas con palabras que estas inconforme en tu matrimonio desde el primer momento que fueron comprometidos. Mi hijo Evan siempre fue la promesa de la familia, de Bill no tenía muchas esperanzas, pero ya están casados tú y él. No te preocupes que en cuanto mi familia este estable, podrás quitártelo de encima.
—Eres la menos indicada para opinar sobre mi matrimonio con Bill. Desde que tanto él como yo firmamos ese papel, automáticamente tú y todos los demás dejaron de tener opinión respecto a nuestro matrimonio, tampoco te voy a permitir que hables así de él frente a mí, cuando gracias a él estas aquí luciéndote rica —su amabilidad se había ido al carajo. —Lo que yo piense, sienta u opine con respecto a mi marido, no es de tu incumbencia. Ya hiciste tu gracia obligándolo a tener que casarse conmigo y espero estés contenta —no le tembló la voz para hablar, por mucho que fuera su suegra y una mayor para él, en ese momento todo respeto que podría tenerle desapareció. Se aparto de ella antes de que pudiera responder, no dispuesto a seguir intercambiando palabras con alguien como ella.
Entro en la casa, caminando directamente al salón principal donde estaban sus padres con los demás invitados y busco a Bill con la mirada por todo el lugar, quería hablar con él sobre lo que acababa de pasar con su madre. Lo encontró, pero no estaba solo, estaba junto a una de las tantas primas de Tom, Morgan.
Una rubia, con labios rojos y un vestido demasiado apegado a su cuerpo. Ella le sonreía y pasaba su mano descaradamente por sobre su hombro, si no la conociera no se apresuraría a pensar mal, pero la conocía y su fama de intentar meterse con los maridos de sus propias hermanas y primas, no era secreto para nadie. Y Bill…. solo bebía de una copa mientras ella hablaba y hablaba de cosas que, a su distancia Tom no podría descifrar.
Se sintió… ¿Celoso? negó con su cabeza para sí mismo, su molestia con su suegra se esfumo, no entendía por que se sentía así por ver a Bill junto a alguien más. Desvió su mirada hacia otro lugar antes de que se dieran cuenta de que los estaba observando, pero no duro demasiado y volvió a verlos, Bill le sonreía a ella, eso no le gusto para nada.
Al darse cuenta de lo que estaba sintiendo siguió negándose a sí mismo, convenciéndose de que no eran celos, solo era el malhumor que agarro de su suegra, que eso era todo. No quería seguirlos viendo, así que se apartó de ahí. Se acerco a uno de los tantos meseros que pasaban ofreciendo bebidas y ni siquiera se fijó en si era vino, ron o cualquier otro licor y solo se lo llevo a la boca dando un trago profundo. Quizás el alcohol lo podría distraer y hacer más llevadera esa reunión para él.
Pero la imagen y la sensación de ver a su esposo junto a esa prima en especial, le hacía arder el licor dentro de él, así que no se detuvo solo con un trago o dos, perdió la cuenta, paso un buen rato y, a decir verdad, no se apartó de aquel lugar, ya que cada cierto tiempo volteaba a ver a aquellos dos. Morgan se acercaba cada vez más, quería acercarse y detenerla, pero su ego y su pensamiento de que Bill no le importaba era más importante, así que se sentó en un sofá y cruzo sus piernas mientras bebía, de todos modos nadie le estaba prestando atención.
Entre tanto trago y trago, perdió la noción del tiempo a su alrededor, cuando sintió que su cuerpo no podría soportar otro trago de whisky, paro. No quería ni siquiera levantarse del sofá, pues sentía que su alrededor daba vueltas por lo ebrio que estaba, levanto la mirada y busco a Bill y Morgan que por el momento los había perdido de su radar, cuando los encontró en una esquina se dio cuenta que era suficiente.
A la mierda, pensó y se levantó. Morgan estaba tan apegada a Bill que sus pechos chocaban con su brazo, nunca le había importado las tantas historias de cómo se había metido entre los ojos de maridos ajenos, pero en ese momento se estaba metiendo entremedio de los ojos de Bill, su legítimo esposo y no lo iba a permitir.
—Bill, ¿no quieres un poco más? —pregunto Morgan al ver que el vaso de Bill estaba casi vacío.
Bill se negó. —No… no es necesario —hablo arrastrando las palabras, clara señal de que estaba demasiado alcoholizado. —Creo que debería buscar a mi esposo, ya es muy tarde ¿no?
—Para nada, quédate un rato más junto a mí. A Tom no le importara, te lo aseguro, yo conozco a mi primo —afirmo Morgan con una sonrisa.
Cuando Tom estuvo lo suficientemente cerca de ambos, tomo a Bill del brazo. —Bill —llamo su atención.
Bill giro su cabeza hacia el lado contrario, al ver a Tom tomándolo del brazo se alegró y aparto a Morgan hacia un lado, para darle toda su atención a su esposo.
—Hey Tom, vaya. Pensé que estarías en otra parte —Morgan miro a su primo, no muy contenta de que este llegara a interrumpirla.
Tom dirigió su mirada hacia a ella, tenía muchas ganas de gritarle que se alejara de su marido, que mantuviera sus uñas con esmalte rosa brillante lejos de cualquier centímetro de él.
—Ya es hora de que volvamos a casa —ordeno Tom, dirigiéndose a Bill.
Bill parpadeo y asintió deprisa. —Si, vámonos, creo que bebí de más.
Tom no lo pensó más y enrollo su brazo al de Bill posesivamente frente a Morgan, en una clara señal de que Bill era suyo. Señal que la rubia capto, nada tonta y prefiero no insistir más, conociendo como era Tom, él no dudaría dos veces en arrastrarla por el piso.
Siendo dirigidos por Tom comenzaron a caminar en dirección a la salida, pero al estar ebrios se notaba que no estaban en la capacidad de volver por si solos a su hogar, la madre de Tom los vio a los lejos, notando su intención de marcharse, se apresuró a acercarse pues la mayor vio el estado en el que iban.
—¿Ya se van, hijo? —indago cuando estuvo lo suficientemente cerca de ellos.
Tom detuvo su paso y miro a su madre. —Si, será mejor que volvamos ya a casa.
—No pueden volver así, no es seguro que vuelvan a casa solos por sus propios medios. Mejor les pediré un taxi para que los lleve —su madre se apresuró a sacar su celular y marco al número de un taxi de confianza para ella.
Bill seguía prestándole atención al agarre de Tom en su brazo, incluso ebrio le sorprendía que Tom estuviera teniendo tanto contacto físico con él, ya que ni siquiera era un simple agarre, era uno fuerte y posesivo de cierta forma, o quizás solo eran ideas suyas debido a su nula sobriedad en ese momento.
Decidieron hacer caso a la madre de Tom y esperaron el taxi, pero no lo hicieron adentro, salieron a enfrente y ahí esperaron hasta que este llegara.
—¿Qué estabas haciendo con ella? —Tom interrogo directamente al estar solos, no había casi nadie enfrente pues todos seguían adentro disfrutando la reunión.
—Uhm, nada —soltó Bill vagamente. —Estaba solo, se acercó, comenzó a hablarme y me ofreció un par de tragos —explico con dificultad, haciendo memoria de lo que había pasado.
—No quiero que te vuelvas acercar a ella o a hablarle —no se lo estaba pidiendo, se lo estaba dictando. Bill lo miro confundido, Tom nunca le había prohibido algo mínimo, así que esa petición lo desconcertó. —Es una zorra vestida de dama, que no le importa en lo absoluto si hay una argolla de matrimonio o compromiso de por medio —despotrico con enfado sobre su prima.
Bill rasco su cabeza con su mano libre, ya que Tom seguía aferrado a su brazo, no lo iba a evitar tampoco, pensó que estaba imaginando ese comportamiento por parte de Tom. —Incluso si ella intentara meterse conmigo, no le haría caso, pero ¿por qué te molesta tanto?
Con esa última pregunta se ganó una mirada seria de Tom, una mirada profunda que lo hizo tragar saliva. La llegada del taxi los interrumpió, antes de que Tom pudiera darle una respuesta a su pregunta.
Por primera vez después de un rato, Tom soltó su brazo y se subió al taxi para sentarse en un extremo de los asientos, siendo seguido por Bill, dejando un espacio entre ellos. Tom se cruzó de brazos y se limitó a ver por la ventana en silencio mientras el taxi comenzaba a moverse, Bill se quedó esperando una repuesta, la curiosidad por su nuevo comportamiento le inundaba lo poco que tenia de claridad.
—No has respondido a mi pregunta. ¿Por qué te molesta que ella este tan cerca de mí? Ella o alguien más, no lo sé… —vaciló Bill sin verle.
—¿Por qué? Porque eres mi esposo, mi marido —respondió con brusquedad Tom, girándose para verlo, volviendo a sentirse celoso de solo recordarlos juntos y como ella lo tocaba, como incluso él que era su esposo no lo tocaba de esa forma. —Porque esta maldita argolla prueba que estamos juntos —continúo señalando su mano derecha en donde cargaba su argolla de matrimonio con pequeños diamantes incrustados.
Bill lo observo atónito, pero Tom no se detuvo ahí y rompió la distancia entre ambos, acercándose a él. —Por el simple hecho de que este maldito anillo, dice que eres mío y el tuyo que yo soy tuyo, por eso.
La distancia que había entre ambos se redujo a centímetros con el acercamiento de Tom, Bill se sintió acorralado en la esquina del asiento del taxi, observando los profundos ojos de su esposo.
—Tom —mascullo Bill, bajando su mirada desde los ojos contrario hasta sus labios, era la segunda vez que estaban tan cerca como para notar cada detalle de su rostro, la primera vez fue en su boda cuando se besaron. Sintió las ganas de besarlo recorrerle el cuerpo, tenerlo así de cerca lo hacía sentir agitado, tomo a Tom de ambos lados de su mandíbula y junto su rostro con el contrario, con el valor que solo el alcohol en sus venas podría otorgarle movió sus labios, iniciando un beso.
Beso que fue correspondido por Tom, que desplazo sus labios sobre los contrarios buscando profundizar más, cosa que consiguió inclinándose sobre Bill.
El señor del taxi los observaba desde el retrovisor, pensó en detenerlos, pero prefirió quedarse callado, fingiendo que no ocurría nada en los asientos traseros.
Siendo poco conscientes de su alrededor y que claramente no estaban solos, se separaron dejando un fino hilo de saliva entre ellos y se contemplaron con los ojos bien abiertos mientras tomaban aire.
No perdieron el tiempo en cuanto llegaron a su hogar, Bill le dio algún billete al conductor, ni siquiera pregunto cuanto era, simplemente soltó un billete de al menos unos cincuenta o cien euros y se bajaron del taxi.
Continuaron con besos y pasos torpes ni bien entraron, todo estaba oscuro y lo más probable era que los sirvientes ya se hubieran retirado, por lo que estaban solos, así que no les importo arrastrarse desde la entrada, por las escaleras hasta llegar a la habitación principal, que era en donde solo dormía Tom. Pero por esa vez dejo pasar a Bill, al cerrar la puerta detrás de ellos, Tom retiro el saco de su esposo, dejándolo caer sobre el suelo descuidadamente.
Cosa que también hizo Bill, ambos estaban vestidos con trajes, ya que ese había sido el código de vestimenta de la reunión, aquellos trajes que con sumo detenimiento habían escogido ahora se encontraban siendo arrancados del cuerpo del otro con desesperación. Tom paso sus brazos por el cuello de Bill y subió sus piernas hasta su cintura, dejando que este lo cargara hasta llegar a la cama.
Bill recostó a su esposo sobre la cama, dejándolo debajo de él. Tom comenzó a desabotonar la camisa blanca de Bill con rapidez, pero antes de que pudiera llegar al último botón Bill se separó de él, terminando por retirarse la camisa él mismo frente a Tom, dejando su torso al descubierto. Tom sintió su entrepierna palpitarle al verlo simplemente quitarse la camisa, observo el torso delgado, pero bien definido de su esposo; hubo luna de miel en su boda, pero no se acostaron como es lo que suele suceder, solo fueron unas simples vacaciones que, por cierto, no había disfrutado, así que esa era la primera vez que apreciaba un poco de su desnudez.
Así que podría decir que después de dos meses de casarse iban a consumar su matrimonio. Tom se sentía virgen, aunque no lo fuera, pero después de haber pasado tanto tiempo, lo sentía como si había guardado castidad. Su esposo se volvió a inclinar sobre él para devorar sus labios y sus manos fueron hasta su camisa con la intención de retirarla, pero debido a que lo hacía con desesperación no lograba hacerlo bien, cosa que inquieto más a Bill que simplemente se separó y tomo de ambos extremos la camisa, terminando por romperla con brusquedad, dejando a Tom con su torso expuesto.
—Mucho mejor —manifestó Bill, observando el cuerpo de su esposo con picardía. Bajo sus manos hasta su propio pantalón y comenzó a desabrocharlo para luego bajar el cierre.
Cosa que era contemplada por Tom, logrando ver con más notoriedad el bulto en la entre pierna de Bill, que solo era cubierto por la fina tela de su bóxer.
—¿Solo vas a verme? no sabía que eres de esos que prefiere ver, amor —Bill lo enfrento al prestar atención a la mirada sin vergüenza del contrario. —Anda desvístete, a menos que quieras que lo haga yo mismo.
Tom trago saliva y no supo si asentir o negar, pero termino por quitarse sus zapatos, pantalón y la camisa rota, quedándose solo en ropa interior. Bill se subió sobre la cama, quedando sobre él, la poca luz de luna que entraba por las ventanas dejaba que ambos pudieran apreciar sus cuerpos desnudos, aunque Tom no baja la mirada más allá del abdomen.
—¿Estas nervioso? —pregunto Tom con suavidad, al ver que Bill estaba quieto a comparación de cómo estaba unos momentos atrás.
Bill cerro sus ojos y agacho su cabeza, asintiendo. —Si, un poco. Es la primera vez que estamos de esta forma, me pareces hermoso así —admitió antes de levantar su mirada hacia la vista de Tom, observando sus pupilas dilatadas, lo más seguro es que las suyas también lo estuvieran.
Tom deslizo sus brazos por debajo de los Bill, haciendo que sus cuerpos desnudos se juntaran en un abrazo y busco sus labios, comenzando a besarlo. —Gracias, supongo que esta es la noche de bodas —susurro sobre sus labios, antes de pasar su lengua juguetonamente por encima. —A mi también me gusta tu cuerpo, casi no se nota cuando usas esos trajes —confeso pasando sus manos por la espalda de su esposo.
—Un poco tarde supongo, hubiera preferido hacerlo en la cabaña en la que nos quedamos durante la luna de miel —respondió Bill, deslizando sus dedos desde el pecho, pasando por el abdomen hasta llegar al inicio del bóxer de Tom, metiendo su mano por debajo de la tela, haciendo contacto con el miembro erecto. —¿Y te fijas en los trajes?
—Era un lugar agradable y cálido, quizás tengas razón. Si, por supuesto que me fijo en eso, rara vez usas algo que no sea formal —continúo respondiendo Tom, con los labios contrarios sobre los suyos y disfrutando de la acaricias que repartía Bill en su miembro.
El alcohol los hacia confesar cosas que sobrios, no harían, sobre todo Tom, que se resignaba a sentir algo por Bill, pero las acaricias y besos que le daba en ese momento lo hacían sentir bien, mas allá de lo físico se sentía seguro con él sobre su cuerpo.
Bill siguió bajando su mano hasta llegar a la entrada de su esposo, sus dedos se deslizaron con facilidad debido a que Tom ya había comenzado a lubricar.
—Estas demasiado húmedo —comentó Bill, moviendo más sus dedos en esa zona.
El rostro de Tom ardió ante el comentario, pese a que estaba ebrio no lo hacia ajeno a sentir vergüenza y no dijo nada, limitándose a solo abrir sus piernas para dejar accesibilidad.
Ante la reacción de su esposo, Bill beso su rostro mientras tanto introdujo dos de sus dedos en el interior de Tom para ayudarlo a dilatarse. Debido al movimiento de sus dedos se inicio a escuchar el sonido obsceno de sus dedos, eso acompañado de los suspiros y jadeos de Tom, hizo que inevitablemente su miembro comenzara a gotear por sobre la pierna contraria, la imagen y el sonido era suficiente para estimular a Bill.
Tom sintió el presemen que goteaba por sobre su pierna, trago saliva y bajo una de sus manos de la espalda de Bill para bajarla a hasta su miembro, iniciando a masturbarlo junto a su propio miembro, asegurándose de que ambos sintieran placer al mismo tiempo, pero cuando sintió los dedos de su esposo golpear aquel punto de placer, apretó su mano con ambos miembros sacando un gemido al unísono de ambos.
—Entra, quiero sentirte ya —Tom arrastro su voz suavemente, de una forma que le resulto demasiado excitante a Bill. —Por favor.
¿Tanto lo necesitaba que estaba tan mojado y encima de eso rogaba por él? Pensó Bill, saco sus dedos y termino por retirar el bóxer de Tom, tomando posición en medio de sus piernas y poniéndolas sobre sus hombros. Digiriendo su miembro hacia la entrada de Tom, rozando su glande primero con lo exterior, para después iniciar a enterrarse en su interior.
Tom soltó un gemido lascivo en cuanto comenzó a experimentar la sensación de Bill introduciéndose en él, apretando la sabana de la cama con sus puños, debía decir que Bill estaba bien dotado, pese a que pensaba que su miembro era considerable (opinión que también compartían sus parejas anteriores) El miembro de Bill lo superaba, así que se sintió bien al tenerlo dentro, su esposo estaba siendo demasiado considerado para entrar en él sin provocarle algún disgusto.
Se quedaron esa esa posición sin que ninguno de los dos se moviera, dejándose llevar por las sensaciones; el interior de Tom era estrecho, pero sobre todo un calor húmedo, lo cual lo hacía cómodo y placentero para Bill, haciendo que hiciera su cabeza hacia atrás de la satisfacción. Tom se empujo hacia abajo, ansioso por sentir aún más, señal suficiente para Bill que comenzó a moverse junto a él.
—Házmelo mas fuerte, hazme el amor más fuerte —gimoteo Tom, cerrando sus ojos y entreabriendo la boca.
Bill acato lo dicho por su esposo, tomando su cadera para empujarse con mas brusquedad en su interior golpeando directamente su próstata, cuidando no ser lo suficientemente brusco como para lastimarlo. Se sentía eufórico mas allá de su placer físico, compartir un momento así con quien era su esposo, Tom, le resultaba la cosa más placentera y gratificante, no dejaba de besar sus labios al punto de dejarlos hinchados y rojizos; sentirlo agitado, gimiendo en voz baja y saber que lo estaba complaciendo él, prestándole atención a cualquier detalle, así como presionar el miembro de Tom con su abdomen para estimularlo al mismo tiempo.
Y Tom parecía corresponderle igual, empujando a Bill todavía más sobre él, lo besaba saboreando sus labios con un muy fuerte sabor a licor, lo beso hasta deslizarse al cuello de Bill, besando esa parte erógena de él, dejando unas tenues marcas de sus besos. En el momento que sintió que su orgasmo se aproximaba, apretó su interior con la intención de hacerlo eyacular pronto. Gesto que fue bien recibido por el contrario que con ambas manos puestas en su cadera se empujaba con mas vigor, hasta que ambos llegaron a su espasmo empujándose con el cuerpo del otro, dejando escapar gemidos roncos y altos que resonaron en la habitación.
El interior de Tom recibió la semiente de Bill, sensación agradable para ambos, sobre todo para Tom al sentir aquel liquido caliente y denso dentro de él. Cosa que por lo mismo se quedaron de esa forma, Bill no salió de su interior a pesar de que el sueño y cansancio comenzaba a invadirlos a los dos por igual.
—Voy a salir —aviso Bill comenzando a moverse por sobre el cuerpo contrario bajando las piernas hombros, pero fue detenido por Tom que lo abrazo a él.
—No, quédate así, me gusta sentirte de esta forma —balbuceo Tom, escondiendo su rostro en el cuello contrario.
Bill sonrió para si mismo, sabiendo que Tom no podría verlo. Solo se cubrieron con una sábana para no quedar descubiertos ante el frio de la noche, Bill se acomodo sobre Tom dejando descansar su cuerpo sobre él de una forma cómoda para ambos, después de eso se quedaron dormidos ante la calidez que se brindaban ambos cuerpos.
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El primero en despertar fue Bill al sentir un dolor punzante en su cabeza invadirle, haciendo que se removiera y por consiguiente que abriera los ojos, encontrándose con una escena que lo sobresalto de primeras. A Tom durmiendo tan cerca de él que su respiración golpeaba su rostro, pensó que estaba soñando, se quedo tan desorientado que incluso su dolor de cabeza parecía un problema mínimo, comprobó que no estaba soñando al darse cuenta de que ambos estaban desnudos y el tacto de sus cuerpos era demasiado real, quiso decir algo, pero de su boca simplemente no salían palabras.
Se quedo pasmado unos minutos, viendo el rostro de Tom tratando de recordar que había pasado, al estar los dos desnudos en una cama, era más que obvio, pero quería saber cómo es que habían terminado así, tenía recuerdos borrosos de lo sucedido, aunque no recordaba la gran mayoría, solo tenía recuerdos de Tom debajo de él de una forma, que bueno, sintió que si seguía recordando eso tendría una erección.
Tom se removió contra él a lo que se quedó inmóvil dejando que lo hiciera, le parecía adorable el hecho de que su esposo se quejara aun dormido por no lograr acomodarse a gusto. Pero eso termino cuando Tom comenzó a abrir sus ojos con dificultad, a lo que Bill fingió estar dormido al no saber la reacción que tendría el contrario al verle, conociéndolo algo le decía que no reaccionaria precisamente bien.
Una vez abrió un poco sus ojos, Tom vio directamente hacia enfrente topándose con la persona menos indicada, siendo su primera reacción asustarse y empujarlo con fuerza, haciendo que el contrario cayera de la cama, sacando un gemido doloroso de Bill en cuanto choco con el piso, en un golpe seco.
—¿¡Qué haces aquí!? —pregunto Tom, acercándose al filo de la cama, percatándose de la desnudez de Bill por lo que se vio a sí mismo, dándose cuenta de su propia desnudez y cubriéndose con la sábana.
—Ahg, no tenías por qué empujarme —Bill se quejó mientras se ponía de pie y acariciaba el costado de su torso con una mueca de dolor, ahora su cabeza no sería la única en dolerle sino también su costado. —Eso duele sabes.
Al ponerse de pie dejo a la vista su entrepierna, cosa por la que Tom se avergonzó y cubrió su rostro, sintiéndose aturdido y con un sabor amargo en la boca debido al alcohol.
Bill trato de acercarse, pero fue apartado por Tom, que no permitió que lo tocara, actuando casi tan ariscó como un gato.
—Vete —exigió Tom apartando las manos de su rostro y levantándose de la cama, siguiendo cubriéndose con la sábana.
Ambos se dieron cuenta de la ropa sobre el piso, que iba desde la puerta hasta llegar a la cama, Tom vio que su bóxer colgaba de una esquina de la cama y comenzó a hacerle sentido, pero su cabeza daba vueltas tratando de recordar.
—¡Cúbrete! —Tom exclamó volviendo a ver miembro al aire de Bill, que no se había marchado aun de la habitación pues también estaba tan confuso como él.
Bill recordó que seguía desnudo y busco su ropa sobre el piso, tomando su bóxer y poniéndoselo con rapidez, buscando después el resto de su ropa, vistiéndose con dificultad.
Tom espero a que terminara de cambiarse, mientras que él tomo su bóxer para no tener que cubrirse nada más con una sábana.
—¿Qué maldita hora será ya? —murmuro Tom para sí mismo, mientras subía su bóxer por sus piernas, aprovechando que Bill no lo miraba.
—Tom —llamo Bill, en cuanto estuvo vestido, desordenado, pero estaba vestido que era lo que importaba. —¡Tom! —volvió a llamar, pero levantando levemente su voz ya que Tom se estaba conflictuando consigo mismo.
—Te pedí que te fueras —Tom le dirigió la mirada, sintiéndose menos incomodo ahora que Bill portaba ropa sobre sí.
—No estoy seguro de lo que paso anoche, nos hemos terminado acostando…—trato de explicarse antes de ser interrumpido por Tom.
—No, no lo digas, no quiero hablar de eso. Solo vete, por favor —Tom negó a escuchar mas de él, las consecuencias de la resaca comenzaban a hacerse presente por lo que menos no quería pensar en lo que había pasado. ¿Cómo podía haber sido tan imbécil como para terminar acostándose con su esposo? Pensaba, pasando sus manos por su cabello frustradamente.
Bill mordió el interior de su mejilla, bajo su mirada y prefirió no insistir, era mas que evidente que Tom no iba a tomárselo a bien y mucho menos iba a hablar con él sobre eso, recogió su saco del piso junto a sus zapatos y se dirigió a la puerta para salir.
—Lo siento, Tom —se disculpo antes de cerrar la puerta, para dejar en soledad a Tom que tan pronto estuvo solo pudo deshacerse en sobre pensamientos de lo que había pasado, teniendo recuerdos desde que estaba en la reunión, hasta estar con Bill sobre él teniendo sexo.
—Que idiota soy, idiota, idiota —se repitió viendo la cama desordenada.
Lo que por su cabeza no paso en ese momento, además de recriminarse lo que había pasado era si habían usado protección, cosa que descubriría en unas semanas cuando comenzara a sentirse extraño…
¿FIN?
Administración: Será este el inicio de un fic con M-Preg, o sólo un lindo final. ¿Qué opinan ustedes?