
N/A: Hice esto basándome en parte en la canción de Mitski de Me And My Husband, porque me parece una canción preciosa y también porque quería sacarme las ganas de escribir algo Mpreg por primera vez, así fuera algo corto y sin mucha historia.
«Me and My husband»
One-Shot de Namyukaulitz
Cinco…. Cuatro…. Su cabeza daba vueltas y su respiración se volvía más pesada conforme pasaban los minutos.
Tres… Sentía que vomitaría por la presión, esos minutos habían sido los más largos y tortuosos de su maldita vida, si seguía mordiendo su labio con tanta fuerza lo más probable es que se lastimaría, pero en ese momento poco importaba, su ansiedad era más grande.
Dos. Sus manos temblaban a este punto y cerro sus ojos. —Todo va a estar bien, todo va a estar bien —se repitió, buscando tranquilizarse a si mismo.
Uno…
Positivo.
Al leer el resultado del test, su cerebro se quedó en blanco por unos cuantos segundos. Busco la maldita caja del test de embarazo y volvió a releer lo que minutos previos había leído, solo para asegurarse de que fuera otra cosa, quizás otro resultado. Comenzó a llorar al darse cuenta de que no estaba equivocado, no podía estarle pasando eso, no ahora, no con él.
Ahogo su llanto con sus manos, no quería que lo escucharan llorar desde el baño. Pasaron al menos diez minutos, hasta que pudo tranquilizarse y aclarar mejor su mente.
Tomo la prueba de embarazo entre sus manos y la leyó una última vez, para después esconderla muy al fondo en los cajones del lavamanos. Pensó en que, los test de embarazo no nunca son ciertos ¿verdad? ese positivo, bien podía no significar nada, pero no podía arriesgarse por lo que tendría que hacerse un examen de sangre. El tema ahora era, como hacerlo sin que nadie se percatara.
Lavo su rostro, evitando dejar cualquier rastro de que había llorado, inhalo y exhalo, hasta que se sintió seguro de que podía salir. Tomo el pomo de la puerta y abrió.
—¿Estas bien? —cuestiono Bill, su esposo.
Tom giro la cabeza en dirección a él, mirándolo en el pasillo a solo unos metros de distancia. Asintió, actuando como si no había ocurrido nada.
—Si, estoy bien ¿sucede algo?
—Es solo que estuviste demasiado tiempo ahí adentro —contesto, Bill busco los ojos de Tom, mirando lo levemente rojizos e hinchados que estaban, preocupándose de inmediato y acercándose. —¿Has estado llorando?
Tom se apartó y negó. —¿Qué? No, me cayó un poco de jabón en los ojos, eso es todo —aun le seguía pareciendo extraño que Bill se preocupara tanto por él.
—Si pasa algo, puedes decirme. Somos esposos y pues…
—No tienes por qué repetirlo, se lo que somos —interrumpió Tom.
—Solo quiero que sepas que puedes confiar en mí, estamos casados ahora y lo que menos quiero es que me veas como alguien en quien no puedes confiar —Bill se sentía frustrado por el hecho de que su propio esposo, no confiaba en él, aunque Tom lo negara.
Tom acaricio su propio brazo y asintió. —No tienes por qué preocuparte. ¿No tienes cosas pendientes de hacer? Es raro verte pasar tiempo en casa.
Bill no insistió más, ante su pregunta rasco su nuca y desvió su mirada. —Mi padre pensó que sería bueno que pasara más tiempo aquí.
Tom tenía una expresión interrogativa en el rostro.
—Dice que deberíamos pasar más tiempo juntos, como un matrimonio. Que no es bueno que me deje consumir por el trabajo —continuo.
—Sabes que, por mi parte no tengo problemas, si estás aquí o no —para él, poco le importaba si Bill estaba en el hogar o afuera.
Bill se sintió herido, pero no dijo nada respecto a eso. —Entiendo, estaré en el estudio. Por si me necesitas —recordó, para luego alejarse con la mirada agachada.
Tom suspiro, caminando en dirección contraria a él.
Desde que se habían casado, esa había sido su relación. Pero ¿por qué estaban casados si no se amaban? Fácil, los padres de Bill estaban endeudados hasta las narices, no se les ocurrió mejor idea que ofrecer a su propio hijo. Tom también se preguntaba porque sus padres habían aceptado, no tenían deudas, probablemente simplemente vieron que eran de buena familia, un buen partido para él, así que ¿por qué no?
Lo que más detestaba era que hicieron parecer a ojos de todo el mundo, que se habían comprometido por decisión propia. Bill había llegado en su cumpleaños número diecinueve y se había arrodillado frente a él, no le molestaba eso a pesar de que no lo conocía muy bien hasta ese punto, le molestaba el hecho de que dijo que lo hacía por amor.
Amor, amor era algo en sus tres meses de matrimonio escaseaba, como escaseaba el agua en el desierto. Ni siquiera dormían juntos, dormían en habitaciones separadas, los únicos y pocos momentos que compartían juntos eran las comidas, e incluso eso era extraño. Bill pasaba demasiado tiempo afuera, en el trabajo y preparándose para asumir el cargo de su padre, no dentro de mucho.
Tom buscaba no pasar demasiado tiempo en casa, a pesar de que podría haberlo hecho sin preocuparse por nada, pues era algo que tanto su padre y Bill, le habían dicho que podría hacer si quisiera, pero no. Él prefería ser independiente, por lo que por su parte también se encargaba de algunos asuntos fáciles de la empresa familiar.
Con respecto a Bill, no era malo con él. De hecho, se tomaba muchas preocupaciones con respecto a él, estaba pendiente por si necesitara algo o incluso si enfermaba, era amable. Pero Tom simplemente no terminaba de verlo como lo que era ahora, su marido. Pensaba que talvez, si las cosas hubieran sido distintas y no a presión de que la familia de Bill perdería todo si su matrimonio no sucedía.
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Espero unos días paciente, a que Bill no estuviera pendiente de él y que básicamente nadie lo estuviera. Salió a una clínica un tanto retirada y se hizo sus exámenes, volviendo a casa una vez tuvo los resultados, que debido al tiempo no pudo hacerlo en la clínica, por lo que tendría que hacerlo en la privacidad de su habitación.
Al estacionar se dio cuenta de que el auto de Bill ya estaba ahí, eso significaba que estaba adentro. Escondió el resultado en el bolsillo interno de su chaqueta y salió.
—Señor, la cena estará lista en una hora. Su esposo escogió la comida esta vez ¿está bien? —pregunto una de las sirvientas del hogar.
Tom odiaba que le llamaran señor, solo tenía veinte años. Pero no quería ser grosero y decir que no le llamaran así, de todos modos, eso era, el señor de la casa.
—Si, esta perfecto. Bajare a cenar cuando esté listo todo —respondió y subió por las escaleras de mármol blanco, que llevaban al segundo piso de aquella gran mansión.
Cerró la puerta de su habitación detrás de él y puso seguro para que nadie lo interrumpiera, procedió a sacar con prisa la carta de resultados, ansioso por la respuesta, que sería esta vez definitiva.
Rompió la carta para sacar su contenido, tomo aire y se preparó para lo que fuera a salir.
El resultado… Positivo a embarazo.
¿Pero cómo? Sencillo, se había acostado con Bill hacia no muchas semanas. Lo recordaba muy bien, habían asistido a una reunión de ambas familias para celebrar logros que habían logrado como socios, bebieron de más. El trayecto de la reunión a la casa era confuso, pero tenía vividos recuerdos de estar debajo de su esposo, gimiendo y básicamente, teniendo sexo con él, para cuando despertaron y estuvieron conscientes de lo que había pasado, ninguno quiso hablar de lo ocurrido, o al menos Tom.
Lo único que no había tomado en cuenta era, si habían usado protección o no, lo había olvidado por completo, no comenzó a sospechar hasta que comenzó a sentirse extraño y sentir leves dolores en su vientre, y por eso había comprado un test de farmacia rápido solo para quitarse las dudas de que fuera por eso.
Estaba embarazado, ya no era un niño y sabia todo lo que eso significaba. La idea de tener hijos no le molestaba, siempre había sido abierto respecto a la idea, pero no era su plan tener un hijo con tan solo tres meses de matrimonio y encima en ese tipo de matrimonio que él tenía. Pero estaba olvidando algo muy importante, su hijo no solo sería suyo, sino también de Bill. Tendría que decirle y eso le daba miedo ¿reaccionaria bien? ¿reaccionaria mal? ¿él quería ser padre? ¿y si así fuera, le diría que lo tuviera? o en peor de los casos ¿le diría que abortara?
Muchas preguntas, su cabeza comenzaba a dolerle. Tenía mucho que pensar, pero lo más importante para él en ese momento eran dos cosas, decirle a Bill y que decisión tomaría él mismo, sobre lo que estaba ahora en su vientre.
Al rato, tuvo que bajar a cenar, se puso cómodo pues no quería estar incomodo en su propia casa. Se sentó en la mesa, en un extremo, mientras Bill estaba en el otro, comieron en silencio hasta que Bill rompió el silencio entre los dos.
—Tom, hay algo en lo que estuve pensando estos días —comenzó, levantado la vista de su plato.
Tom estaba distraído jugando con la comida, no tenía mucho apetito, pero se llevaba algo a la boca.
—Estuve haciendo cuentas, probablemente dentro de un año y unos meses, si todo sigue marchando bien, termine de saldar las deudas de mi familia. Por supuesto, también habrá ganancias para tu familia, todo ha ido de maravilla —continuo, no percatándose de que el contrario no prestaba atención. —Cuando eso suceda, podre darte el divorcio.
En cuanto escucho la palabra divorcio, Tom salió de sus pensamientos, atragantándose en el proceso. Bill se apresuró a ayudarlo, alcanzándole un vaso de agua, cosa que lo ayudo.
—Gracias —mascullo Tom, dándole un sorbo más al agua. —¿Disculpa, que estabas diciendo? ¿divorcio? —eso lo había tomado por sorpresa.
—Creí que estarías feliz con eso… —Bill se mostró muy confundido frente a la reacción de Tom. —Se que no eres feliz en este matrimonio, debí haberme resistido más a esto. De no haber sido por las deudas de mis padres, que tu familia ayudo a saldar, no estaríamos aquí en primer lugar.
¿Por qué se disculpaba como si hubiera sido su culpa? se preguntó Tom, sin apartarle la mirada de sus ojos. No era su culpa, era su familia la cual lo había ofrecido como un simple trozo de carne. Había pensando en un divorcio, cuando alguno de los dos se cansará de jugar a la casita y decidiera romper aquel papel que los unía.
—No hables como si fuera tu culpa, no lo es —Tom se levantó de la mesa, el poco apetito que tenia se esfumo. —Sobre el divorcio, no creo que haya algo que nos detenga si terminas con las deudas de tu familia. Si esa es tu idea, por mi está bien.
—No sería un divorcio de difícil, ambos estamos de acuerdo y no hay hijos de por medio —Bill soltó vagamente.
Tom palideció frente a él y no respondió.
—Parece que no estas bien, te has puesto demasiado pálido de pronto —Bill se preguntó si hizo bien en hablar de eso, en ese momento.
—Sera mejor que vaya a mi habitación —balbuceo Tom, apartándose y tropezando descuidadamente con la mesa, no lo suficiente para hacerlo caer, pero si para hacerlo tambalearse. Bill reacciono antes, tomándolo con ambas manos.
—Deberías tener más cuidado —pronuncio.
—Lo tendré, no es necesario que me ayudes.
—Déjame acompañarte a tu habitación, estas demasiado pálido —Bill se ofreció amablemente.
—Estaré bien —no quería que le diera mucha importancia a su estado, pero tenía razón, tendría que ser más cuidadoso.
Tom vio las manos de Bill sobre su cuerpo y luego subió su mirada hasta a él, eso hizo que lo soltara y se disculpara rápidamente.
—Antes de que te vayas. Quiero decirte que tratare de ser un buen esposo contigo, hasta que llegue el divorcio.
—Ya eres un buen esposo, Bill.
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Pasaron al menos dos semanas, semanas en las que Tom siguió sintiéndose igual, pero ahora consciente del porqué. Aun no había podido hablar con Bill, pasaba horas y horas martillándose la cabeza con las palabras adecuadas, haciéndose uno y mil escenarios posibles, había estado muy ansioso y estresado.
Su madre, como si de un sexto sentido se tratara lo llamo e invito a su casa para charlar. Hablaron sobre cómo iban las cosas en su matrimonio, evitando claro, la noticia de su embarazo.
—Sabes, Tom. Veo tu mirada diferente —señalo la mayor, prestando suma atención a los ojos de su hijo.
—¿Que tiene mi mirada de diferente? —pregunto confundido.
—Es distinta a como normalmente es —entre cerro sus ojos. —¿Acaso tú y tu marido están esperando?
Tom se negó inminentemente, manteniendo la tranquilidad en su rostro. —Bill y yo ni siquiera dormimos en la misma habitación.
—Desde que has llegado aquí solo has tomado té, cuando normalmente prefieres el café. No creas que no lo note.
Tom se encogió de hombros. —Estoy evitando la cafeína, necesito descansar mejor, no hay gran misterio detrás de eso.
—Si, quizás tengas razón, lo de tu mirada solo son ideas mías —su madre pareció convencerse, pero aún se miraba dudosa, ella sabía cómo era la dinámica que su hijo y Bill mantenían, pero no descartaba que algo pudiera llegar pasar entre ambos chicos.
Después de un rato más llego a su casa, el auto de Bill estaba ahí, pero no le dio importancia, dirigiéndose a su habitación para quitarse la ropa.
Al subir por las escaleras y caminar por el pasillo, pudo divisar que Bill lo esperaba a fueras de su habitación. Se fue deteniendo hasta estar a un metro de él, confuso de lo que podría estar haciendo ahí.
—Uhm, ¿necesitas algo? —pregunto, Bill estaba dándole la espalda, así que cuando hablo se giró para verlo.
—¿Tom, que es esto? —fue directo, en las manos de Bill estaba el test de embarazo que había escondido en el baño. Su expresión era de suma consternación, buscaba una respuesta rápida a lo que tenía sobre sus manos.
Tom sintió que el tiempo se detuvo en ese momento. —Es mía… —salió de entremedio de sus labios en un balbuceo.
Bill se quedó callado por unos segundos, que parecieron ser eternos, Tom no sabía que esperar y tampoco se atrevió a verlo a los ojos, sabía que lo más probable es que Bill estuviera asimilándolo.
—¿Por qué no me lo habías dicho? —tartamudeo.
—No me entere hace mucho, fue hace casi como dos o tres semanas.
—¿¡Casi tres semanas!? —exclamo en voz alta. —¿¡Por qué no me dijiste esto!? —Bill se estaba alterando, cubrió su boca, pareció que su cerebro le dio la respuesta que Tom no podría vocalizarle por sí mismo. —No, me digas que…
El silencio se hizo y Tom asintió, confirmando lo que estaba pensando.
Bill rompió en lágrimas y se cubrió con sus manos. Ni en todos los escenarios que Tom pudo imaginar, pensó que esa seria una reacción por parte de Bill.
—Dios mío, lo siento, lo siento tanto —Bill se disculpó entre lágrimas. —Esto es mi culpa.
Era la primera vez que lloraba frente a Tom o al menos eso creía él, Tom ya lo había visto llorar antes, cuando se casaron momentos antes de la ceremonia, Tom lo busco para hablar antes de que todo iniciara, pero cual fue su desconcierto cuando pudo verlo quebrarse desde la puerta entreabierta. Tom no era ajeno a sus sentimientos, aun así, trataba de ocultarlos siempre para no incomodarlo, pero ahora no podría contenerse frente a él.
—Bill, por favor —pidió Tom. —Esto no es tu culpa, es de ambos. Los dos fuimos responsables de esa vez.
—Lo sé, pero pude haberme negado, haberme detenido —Bill quito las manos de su rostro y limpio sus lágrimas con el dorso de su mano. —¿Solo te has hecho este test?
—Tengo un examen de sangre en mi habitación —respondió. —Voy a mostrártela, no quiero que hablemos de esto en el pasillo.
Bill se apartó de la puerta, dejando espacio para que Tom abriera, cerró la puerta de detrás de ellos en cuanto estuvieron adentro. Fue directo a su tocador y de unos cajones saco la hoja.
—Este es —pronuncio Tom, extendiéndole el papel. Bill ni siquiera respondió, tomándolo de sus manos y comenzando a leerlo.
Quizás era el hecho de que él lo había asimilado antes que Bill, actuaba con tranquilidad, pese a que sentía una presión en su pecho con todo lo que estaba pasando, de todos modos no podría haberlo negado en su cara.
—¿Solo has estado conmigo? —pregunto Bill levantando su vista del papel.
Tom frunció su ceño ante su pregunta, estaba insinuando de que se había acostado con alguien más.
Bill noto el rostro ofendido de Tom. —No te ofendas, es solo que, como bueno, no querías estar conmigo… No me enojaría si te has visto con alguien más.
—No he estado con nadie más, solo he estado con quien se supone que debo de estar, con mi esposo, tú —Tom torció sus labios incómodamente explicándose.
Los ojos de Bill se iluminaron, al menos eso le daba la seguridad de que lo que estuviera esperando Tom, era suyo, su hijo, pero no podía adelantarse.
—¿Nadie sabe esto, además de nosotros?
—No, pensaba en como decírtelo, no pienses que iba a ocultarlo. ¿Como encontraste el test? —recordó, sentía curiosidad de como había llegado a ella, si se había asegurado de esconderla muy bien en el baño.
—Ah, sobre eso. Necesitaba cambiar mi cepillo, busque entre los cajones del baño, hasta que note la caja del test y vi que estaba abierta. Sabía que no podría ser de nadie más, que de ti —explico, sentándose sobre la cama de Tom. —De inmediato vine a buscarte en busca de una explicación —continuo, mas tranquilo.
Eso explicaba porque aun vestía su ropa del trabajo, su camisa de cuello alto negro, sus pantalones lisos y sus zapatos negros brillantes, ni siquiera había tenido tiempo de cambiarse, mas allá de retirarse la chaqueta.
Tom se sentó sobre la silla del tocador, poniéndola de frente a Bill.
—¿Has pensado en que harás con el embarazo? Aun tienes solo pocas semanas, si deseas… —sabía que era decisión de Tom sobre el embarazo al final del día.
—No voy a abortarlo, solo estoy asustado. No era algo que esperaba sucediera ahora, contigo nunca tuvimos una charla sobre hijos… No tenía idea de cómo ibas a reaccionar, como decírtelo, sobre todo cuando mencionaste lo del divorcio —explico Tom bajando su mirada, haciendo sus manos puños sobre sus piernas tomando su pantalón. —Si tú quieres, puedo decir que el bebé es solo mío, si no quieres hacerte cargo —se adelantó.
El rostro de Bill se contorsiono al escuchar lo último. —Tom, te estas adelantando —interrumpió, negando con su cabeza, déjelo el examen y el test sobre la cama. Se levanto y camino hasta el contrario, agachándose frente a él. —Mírame —pidió.
Tom hizo caso, dirigiendo su mirada a la vista del contrario frente a él. Bill tomo sus manos y las cubrió con las suyas.
—Voy a hacerme cargo de ese bebé —decreto, acariciando las manos ajenas. —Es mi hijo, nuestro. Se que no es producto de lo que ambos quisiéramos que fuera, pero podemos intentarlo.
—¿A qué te refieres con intentarlo? —Tom cambio el gesto de su rostro, suavizándolo.
Bill mordió el inferior de su mejilla y luego suspiro. —Intentar que esto funcione, no me gusta simplemente vivir como compañeros en nuestra propia casa. Talvez tú no lo notes, pero me importas, más de lo que debería hacerlo, desde que nos casamos esperaba que pudiéramos llevarnos bien —hizo una pausa, pensando en si sería correcto seguir, vio directamente a los ojos castaños de su esposo y apretó sus manos con suavidad. —Me siento como un maldito estudiante de secundaria —murmuró avergonzado.
—Continua, por favor —pidió Tom, moviendo sus manos hasta entrelazar sus dedos con las contrarias.
—Desde la primera vez que te vi, sentí que había algo especial en ti que capto mi atención, tu atención a los detalles, tu amor a la música, sobre todo tu dedicación a tocar la guitarra en tus momentos libres. Cuando me di cuenta que no querías casarte, sentí que era yo quien te forzaba a esto, yo no tenía problemas con estar contigo, pero tú si —explico mientras su cuerpo se tensaba. —Las únicas veces que he podido estar cerca de ti, tocarte, sin sentir que te incomodo son pocas, pero realmente aprecié el momento en el que sentí tus labios sobre los míos en la boda y cuando estuvimos juntos desde de esa reunión, no recuerdo mucho de lo que sucedió, pero amanecer y ver tu rostro tan cerca del mío, que tu respiración chocaba con mi rostro, son cosas que no puedo expresar. Quiero que intentemos ser un matrimonio, podemos ir de poco a poco, si tú quieres y si no funciona, aun con el bebé de por medio, hare que el divorcia sea fácil.
La boca de Tom se entre abrió en sorpresa, al escuchar las palabras de Bill. Su corazón latió con fuerza, como si fuera la primera vez que recibía una confesión, pero no era la primera vez y sobre todo, era por parte de quien era su marido legalmente, se sentía tonto incluso pensar en que se confesara hasta ahora, él se sentía tonto por lo que estaba sintiendo en su cuerpo, como si fuera un adolescente nervioso.
Se inclino sobre él, pasando sus brazos por el cuello de Bill, abrazándolo. Bill correspondió, pasando sus brazos por el cuerpo ajeno, apoyando su cabeza en su hombro y cerrando sus ojos.
—Intentémoslo, quiero que mi propio esposo no se sienta ajeno a mi —musito Tom.
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—No me siento listo, Bill. No, no estoy listo —repitió Tom, apretando la mano de su esposo con fuerza.
—Esta bien, esta bien —tranquilizo Bill, depositando un beso sobre su frente. —Podemos hacerlo cuando te sientas listo, ni siquiera es muy notorio aún.
—Pero ya tengo cinco meses —mascullo viendo su vientre, no era notorio que ya tenia cinco meses de embarazo, mucho menos debido a que usaba ropa un tanto holgada así que podría mantenerlo en secreto por mucho tiempo mas o al menos hasta que ya no pudiera ocultarlo. —No quiero seguir ocultándoselo a mi familia y a la tuya.
Habían mantenido en secreto su embarazo, ya que primero querían asimilarlo ellos como futuros padres y también que querían centrarse en intentar hacer funcionar su relación, cosa que había funcionado bien en esos meses. Fueron de poco en poco, hasta que Bill pudo dormir en el dormitorio principal junto a Tom, eso fue más que todo para estar pendiente de lo que pudiera surgir en medio de la noche, pero ahora ambos se sentían cómodos con el otro. Tuvieron citas, salidas al cine, cenas románticas, noches juntos, descubrieron que tenían más cosas en común de lo que creían.
—Pueden esperar, incluso si quieres pueden enterarse hasta que nazca el bebé o después, yo te apoyare en lo decidas —Bill sonrió levemente. —Se que puede ser estresante, hemos estado bien solo sabiéndolo nosotros dos —continuo, acariciando la mejilla de Tom.
Tom cerro los ojos al sentir las acaricias de su esposo y suspiro, asintiendo a sus palabras. —¿Podemos ir al jardín? El día se ve agradable.
Bill asintió, bajaron hasta llegar al jardín y se sentaron juntos sobre un sofá de exterior bajo la sombra, pero que daba una vista preciosa del jardín bien cuidado, con distintas flores y plantas.
Al estar sentados juntos, Tom dejo caer su cabeza sobre el hombro de Bill y cerro sus ojos. Ante el gesto Bill sonrió, desvió su mirada hacia el vientre de Tom y metió su mano por debajo de la camisa, acariciándolo directamente.
—La otra semana descubriremos que será ¿no? —Bill pregunto sin dejar de acariciar su vientre levemente abultado.
—Si, podremos saberlo la otra semana —respondió Tom con entusiasmo. —No tengo idea de que podría ser.
—He escuchado que cuando se tiene mucho antojo de dulce es porque será niña, si es antojo de cosas saladas es porque será niño —Bill también se encontraba ansioso por el que sería su bebé. —Y tú siempre me pides que te compre postres.
Tom se rio levemente. —Te pido muchas cosas, no solo postres.
—¿Quieres apostar? —soltó juguetonamente Bill.
—¿En serio quieres jugar con el genero de nuestro bebé? —Tom lo observo incrédulo y luego se rio. —Estaré feliz con lo que sea, pero me gustaría un niño. ¿Si pierdo, cual seria mi castigo?
Bill lo pensó unos segundos. —Me gustaría que fuera una niña, pero si pierdes… No seré muy cruel, solo no tendremos sexo.
Por supuesto, el aspecto sexual era algo en lo que mejor conectaban como pareja, lo hacían hasta donde el embarazo podría permitírselos, pero si, esa era una de las muchas necesidades que Tom tenía durante su embarazo.
Tom frunció su ceño e hizo un mohín con sus labios. Bill se rio ante la tierna reacción de su esposo y aprovecho para robarle un beso.
—Estoy bromeando, no seria tan cruel.
—Eso espero, mejor ya no apostemos, me quitaste las ganas de hacerlo —reprocho Tom, relajando su rostro.
Bill exhalo, cerrando sus ojos y disfrutando de todo, de la compañía de Tom, del día, simplemente de lo pleno y tranquilo que se sentía ahora que sentía que eran un matrimonio con cariño.
—Te quiero, Bill.
—Yo también, Tom.
F I N
N/A: La canción no es por Tom, sino por Bill, básicamente de lo que él siente con Tom.
Que bonito 🤗🥰🥰🥰
Que belleza!!!!!