
Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 10
By: Tom Kaulitz
Camine tranquilo detrás de Daniel, quién corría con velocidad, para poder alcanzar al pelinegro.
«Yo no soy como tú»
Tenía razón… El no era como yo, era una pequeña alma completamente pura, tan limpia, era un maldito ángel en este infierno, un pequeño ser inocente…. Yo no merecía tenerlo con migo, no merecía esos pequeños ojos con la mirada que daba, un hermoso brillo ¿Debería dejarlo en paz? ¿Debería soltarlo?¿Debería liberarlo de mi sangriento mundo?
Mi mente divagaba, con tantas preguntas en ella, por primera ves me sentía malditamente confundido, y ese maldito sentimiento que se aloja en mi pecho, recordaba sus palabras, y el sonido de su voz quebrada, su forma de temblar, estaba muerto de miedo.
«Un Ángel como el no podía volar en un infierno con un demonio como yo.
Las miradas de algunas personas, se pusieron en mi en especial la de Nathaly, quién no dudo en acercarse.
-Vi al chico salir corriendo, y a Daniel salir detrás, ya lo había atrapado.- Me informo, lo que yo ignore pasando por su lado.
En estos momentos no tenía la cabeza para nada más, ni en nadie más…. Ese mocoso era tan molesto, me asía enojar de una manera impresionante, Pero había un sentimiento nuevo… Supongo que ya lo odiaba con mucho más fuerza.
Por fin los visualice a lo lejos, el rubio sostenía de Bill con tal fuerza, que podía observar las venas marcadas en sus brazos, pero el ni siquiera hacía movimientos para zafarse de tal agarre.
«Lo estaba lastimando»
Furioso por tal acciones me acerqué a Bill tomando de su brazo con brusquedad, sosteniendo de el en forma de un abrazo, su rostro se recostó en mi pecho, pude escuchar de sus sollozos desesperados, sus lágrimas mojaban mi pecho, y su pequeño cuerpo temblaba.
Por instinto lleve mi mano a su cabeza, acariciando de su suave cabello, mientas colocaba la otra en su cintura abrasando de el, el viento nos golpeaba con fuerza, siendo que nos encontrábamos afuera de aquel lugar.
-¿Que mierdas estás haciendo?-Reclame al rubio con rabia.-¿Por qué lo sostenías con tal fuerza? No tenías ningún derecho a lastimarlo, eso solo lo puedo hacer yo.-El no me respondió, pero su rostro se endurecía, mostrando su molestia.-Ve por Aaron, y dile que es hora de irnos.
Camino hacia a mi, dándome una mala mirada, para adentrarse al lugar, mi atención se puso sobre el pelinegro que se hallaba en mis brazos, el cual en ningún momento dejo de llorar.
-No pienso disculparme… Y lo sabes.-Respondí con firmeza, esperando una respuesta de el, la cuál no llego.-Bill mi única intención es mostrarte el mundo, mi mundo, soy bastante consiente de que no eres como yo, y no quiero que lo seas… Nunca te convertiría en alguien como yo.
Pose mis dedos entre su cabello, suave, tan brilloso, su aroma embriagante a Jazmín, su oscuro color azabache siendo iluminado por la luz de la luna, sus pequeños ojos color almendra, que seguro estaban inundados de lagrimas, y el maquillaje corrido por ellas.
El seguía sin responder… Y por alguna extraña razón eso me hacía sentir… Mmm..¿Molesto? Por qué carajos estaba molesto.. eso no podía estarme pasando.
-P-por favor… Solo déjame ir.-Dijo en un Susurro apenas audible, alejándose de mi un poco, mostrando su rostro, sus mejillas rojas empapadas por las lágrimas, y aquellos ojos… Aquellos preciosos, ojos color almendra que me miraban con un inmenso dolor, me transmitían tantas emociones, tan nuevas en mi.
-No me puedo permitir hacerlo.-Negué, y me acerque hacía a el, cortando la distancia que teníamos.-No quiero hacerlo.
Sonreí de lado y pude ver cómo sus ojos se mostraba, nuevamente estaba asustado, tome de su mano y puse marcha al auto, abrí la puerta trasera de este y le indique a que entrara, no tenía opción, nunca la tubo, y mucho menos ahora.
En cuanto el estuvo adentro, cerré de un portazo, y me recosté en el coche, suspiré con fuerza, la debilidad de este niño me comenzaba afectar.
«Que asqueroso»
-Maldito mocoso.-solté entre dientes con una sonrisa, no se por que me interesaba tanto, o por qué me entraba la curiosidad de saberlo todo, verlo, tocarlo, asta escucharlo, no entendía por qué me comenzaba a importar el como el se sintiera.
Era tan puto molesto, me molestaba de una manera impresionante, su maldita voz chillona, sus lloriqueos, sus ojos pequeños y llorosos, y especialmente cuando me miraba y hacía contacto con los míos, y me trasmitía esa sensación tan extraño que molestia me daba solo eso, sin duda ese mocoso me desagrada cada día más.
Me estaba volviendo demasiado suave con este niño, y eso no me estaba agradando mucho, tengo que matar esa maldita debilidad.
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By: Bill Trümper
-Te advierto que no será la primera ves que mires escenas como estas, así que por tu bien vete acostumbrando, e intenta que esa estúpida debilidad no se note tanto.-Soltó con asco y pude notar el desprecio en sus palabras.
Asentí con la cabeza, no es que tuviera de otra, está ya sería mi forma de vivir, está seria mi destino, tendría que aprender a sobre llevarlo.
Ya habíamos llegado, estábamos en la sala de estar, Tom se encontraba frente a mi, con un cigarrillo entre sus dedos, el cual inclinaba Asus labios, en varios lapsos de tiempo.
-Yo voy a protegerte, ten eso por seguro nadie podrá tocarte ni un solo cabello, nadie podrá ni siquiera mirarte, cualquier mínimo inconveniente yo lo arreglo, pero también debes saber que en mi mundo la muerte es de lo más habitual, y la sangre de lo más normal.-Soltó con seriedad, su mirada seguía siendo oscura, el brillo en ellos se había esfumado por completo, se acercó a dónde yo me encontraba y se inclino hacia mi.-Detesto que seas tan puto débil, serías perfecto sin eso, me enferma el verte llorar a cada maldito según, odio desde la profundidad de mi oscura alma tu patética debilidad sin sentido.
Levanto mi mentón con brusquedad, sujetando con fuerza, su vos lasciva, su mirada amenazadora, la repugnancia con la que me miraba, y la forma tan sutil de decirme cuanto me odiaba, y por extraño que suene me dolía mucho.
-Lo siento…-Logre susurrar, queriendo bajar mi mirada, que tan rápido volvió a subir.
-No te disculpes idiota, demuestra que lo sientes con acciones no con tontas palabras.
Tomo de mi brazo obligándome a levantarme lo hizo con mucha brusquedad me dirigió alas escaleras, y ambos comenzamos a subirlas, mi vista se nublo por las lágrimas, las cuales rápidamente quite para que no las notará.
Llegamos a su habitación, la cuál con un jalón me obligó a entrar, el entro de tras cerrando la puerta, el temor me invadió al saber de lo que podría ser capaz de hacerme, pero todo aquel temor se fue al ver lo que estaba haciendo.
-Desde hoy… Vas a trabajar conmigo, tu entrenamiento se volverá más fuerte.-Hizo una pequeña pausa sacando el arma que tenía en su cintura, poniéndola frente a mi.- Y cuando ya te encuentres listo, te unirás a mi.
-¿Y que pasará si yo no quiero hacerlo?- Le rete, sin importarme el riesgo de mis palabras.
«El quiere que sea más fuerte ¿No?»
-Pequeño, noté equivoques….- Se acercó a mi, y con una mano tomo de mi cintura con fuerza.- Yo mando en todo esté lugar, y estas son mis ordenes, por lo tanto vas a cumplirlas, aún si tú, no lo quieres,-Lamio de sus labios, yo solo quería probarlos, me mordí mi labio inferior solo de pensarlo.- Deja de Ser tan molesto y as lo que te ordeno.
Se dio cuenta de mi acción, y se alejo con una sonrisa de burla en sus labios, se giro dándome la espalda, para salir de la habitación, pero antes ladeó la cabeza.
-No creo que pueda seguir cumpliendo la promesa que te hice, a si que ten más cuidado muñeco.
Sin decir más salió de la habitación con un portazo, en algún momento esa puerta, terminará cayendo por tantos golpes que recibía , pero mi mente estaba perdida por sus últimas palabras.
¿Qué significa eso? ¿Cómo me debo de sentir? ¿Por qué esas palabras me causan tanto entusiasmo? ¿Por qué lo deseo tanto?
Continúa…
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