
Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 12
By: Bill Trümper
Acaricié mis labios, recordando lo que había pasado, a tan solo unos momentos, gire mi vista para mirar la musculosa espalda de Tom, y Daniel me observó con una ceja levantada.
Retomé marcha alejándome de su visión, solté todo el aire que al parecer estuve reteniendo todo este tiempo.
Ya podía caminar por la casa Sin tener vigilancia, era un privilegio que Tom, me había otorgado, su confianza en mi había aumentado.
Lamí mis labios, aún sentía su sabor a cigarrillos, y a licor, estoy seguro que si fuera otra persona estuviera asqueado, pero ese sabor solo lo tenía Tom… Ni siquiera podía dejar de pensar como sus manos se apoderaron de mi cuerpo, como sus dedos presionaban mi piel, en como su boca, devoraba la mía, en como sus dientes mordían de mis labios con agresividad, dejando pequeñas mordidas, por una masoquista razón, eso me encantaba.
Seguía caminando por los pasillos, y podía sentir las miradas sobre mi, era incómodo tener tantas personas al tanto de cada movimiento, vigilando tu vida, pero era lo que me tocaba ¿No?
Uno de los hombres que se encontraba me tendió una botella de agua, la cuál vi extraño.
-El jefe me pido que se la diera.-Dijo apenado, y pude notar el sonrojo de sus mejillas, asentí tomándola y le agradecí por ella.
Seguí mi camino al interior de la casa, y a lo lejos mire a Tom muy serio hablando con Daniel, los ignore y subí las escaleras trataba de mantenerme lo más normal, pero no podía.
Seguía recordando sus labios, el sonar de sus palabras, el rosar de su piel todo… Absolutamente todo de el seguía en mi cabeza y no se quería ir.
Por fin llegué ala habitación, mierda deberían poner un ascensor esto de estar subiendo y bajando no era lo mío, Pude ver de reojo Aaron, estaba muy sonriente, al parecer hablaba por teléfono.
Entre al cuarto, y cerré la puerta con seguro, ya era como una costumbre, Tom ya me había contado que cada día entraban nuevos novatos, y que no confiaba en ellos.
Me dirigí al clóset, para cambiarme, hice a un lado la ropa de Tom para poder sacar la mía, tome un suéter de rayas negro con blanco que me había regalado, y unos pantalones ajustados que tanto me rogo qué me pusiera y mis botas altas.
Dejé el atuendo en la cama y me dirijo al baño, para tomar una ducha, comencé a desvestirme mi mente divago, me imaginaba, sus manos en todo mi cuerpo, su lengua recorrer cada centímetro de mi piel, sentirlo dentro de mi…
Me deshice en suspiros saliendo de mis labios, una pequeña corriente electrónica recorría mi vientre y bajaba asta mi entrepierna, sabía lo que era, sabía lo que mi cuerpo quería y me negaba a tocarme, no antes de que el lo hiciera.
PROVOCARLO…Esa idea resonaba en mi cabeza, no me parecía nada mal, quiero provocarlo, quiero ver asta donde llega su autocontrol, quiero sentirlo penetrándome con fuerza, quiero escuchar sus gemidos roncos, su vos jadeante, lo quiero, y estoy dispuesto a tenerlo, ahora estoy en el juego y lo quiero ganar.
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By: Tom Kaulitz
Sus labios… sus jodidos labios aún los sentía, tan suaves, carnosos era la sensación más deliciosa que alguna ves pude haber probado, su restregó contra mi, sus suspiros, sus manos acariciando mi cuello bajando a mi pecho, sin ningún descaro.
“Aún podía sentirlo”
Mentiría si dijera que el mocoso no me dejó excitado, una parte de su pura y inocente alma se quemaba conforme lo tocaba, conforme mi lengua exploraba su garganta, yo lo estaba destruyendo y eso es algo que me cabrea.
Era como el juego de caperucita y el lobo, yo me comía cada parte de el, devoraba su alma, con tan solo un toque mío le podría su pureza, le estaba robando su inocencia.
Pero sinceramente no me importa, me daba igual, mi único interés era tenerlo sobre mi o abajo, no tenía preferencias, pero las ganas de cogérmelo asta el fondo, tenía tanto deseo de escucharlo, gemir, jadear como desesperado, y que gritara mi nombre, que suplicará por más en casa embestida, incluso que llorará del placer.
Tengo tantas fantasías que cumplir, que me susurré lo bien que lo penetro, que sus perfectas uñas rasguen mi espalda, vaciar por completo la casa y fallármelo en cada rincón de ella.
En cuanto terminará de fallármelo a mi gusto, lo mandaría lejos, lo más lejos de mi, sacarlo de esta ciudad, pero ya sabría defenderse ya no sería débil.
-¡Si serás cabrón! Tom… maldito hijo de puta. ¿Acaso me as escuchado algo de lo que te dije?-La voz molesta de Daniel, me saco de mis pensamientos.
-¿La verdad? No-Le dije con burla, me encontraba tirado en el sillón, con ambos brazos en cada lado de este, pero mi a tención siguió en el pelinegro que hace algunos momentos al verme solo me ignoró.
-Tom… Pon atención esto es importante nos han llegado tres cartas de amenaza, y tienes los huevos para mandarlas aquí, y no al burdel.
Arrugué las cejas, y levanté la mirada a Daniel, está ves tenía que ser consciente de la situación.
-Debe ser un maldito don nadie no le demos importancia, cuando..-me interrumpió.
-No creo que sea un don nadie, Tom, ha mandado fotos de Bill.-Soltó, y solo necesité de esas palabras para que la sangre me comenzará a hervir, guarde silencio por unos pocos minutos.
-Las debieron haber obtenido de su padre, ese maldito viejo alcohólico, asé cualquier cosa por dinero.
-Cállate y déjame hablar, idiota. Las fotos que enviaron, son de el estando aquí… Contigo en el campo de entrenamiento, con el saco de boxeo y la navaja, dudo que su padre le tomara unas así.
La sorpresa fue bastante, ¿Cómo mierdas alguien se atrevió a tomar fotos, adentro de mi maldita casa? La seguridad era demasía en este lugar, nadie entraba o salía sin que yo lo ordenará.
-¿Cómo carajos sucedió eso?- Daniel colocó frente a mi un sobre amarillo, el cual de un manotazo le quité.
-Las fotos, y los mensajes llegaron hace tres días, no lee informado a nadie sobre esto, solo estamos al tanto tu y yo,-hice un ligero movimiento de cabeza asintiendo, trate de tomar compostura para que pudiera darme la información requerida,-Eh investigado hasta el más mínimo detalle, la iluminación, la cámara de dónde fueron tomadas, el ángulo de las fotos, y lo que más me jode es que fueron escritos con computadora, no hay ni una maldita marca en el papel.-Me mordí la lengua, lo escuchaba con atención, me dispuse a sacar las fotos del sobre, apreté los puños, las fotografías eras muy claras, todas enfocaban a su cuerpo, de manera tan atractiva, la furia llenaba mi cabeza ¿Quién mierdas se atrevió a esto?
Las miles de torturas llegaron a mi cabeza, las miles formas de asesinato ya estaban preparadas, le arrancaría el pellejo aún estando vivo, y le rociaría alcohol en esas áreas, le arrancaría las uñas con unas pinzas y también.
-Tom..-Nueva mente interrumpiendo.-Hay una rata entre nosotros.
“Hijos de perra”
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By: Bill Trümper
Observé mi cuerpo desnudo en el espejo, y un sentimiento de orgullo invadía mi pecho, ya contaba con mucha más masa muscular, en mi cuerpo esquelético, ya no era una inseguridad para mi, las cicatrices se borraban de mi piel, poco a poco mi cuerpo carecía de ellas, como quisiera que se fueran los recuerdos, que aún seguían intactos.
Mis piernas aún eran motivo de vergüenza, pues sufrieron más maltratos que cualquier parte de mi cuerpo, pero era algo que los pantalones podrían tapar.
Camine hacia la cama, dejando caer mi cuerpo, era extraño normal menté Tom estaría molestando o lastimándome con sus duras palabras, pero de alguna forma lo extrañaba, lograba entretenerme, aún que sea a su manera.
Escuché la cerradura siendo abierta, y la emoción invadió mi cuerpo, ya era hora de lo que tanto e esperado, con rapidez me acomode en la cama boca abajo, en una posición donde mi trasero estuviera a primera vista, los pantalones ajustado lograban mejor vista.
Cerré mis ojos para fingir que dormía, escuche la puerta abrir y el como se quedaba helado en la entrada, sonreí satisfecho, seguramente le gustaba aquella vista.
-Eh… Bill.-Abrí los ojos de golpe.
“Mierda, ese no es Tom.”
Continúa…
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