Mentes Criminales 13

Mentes Criminales 13

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 13

Narrador

El menor se levantó con rapidez abrazando sus piernas, podía sentir su rostro arder y estaba seguro que estaba totalmente sonrojado asta las orejas.

-Oh… carajo.-Grito Daniel, sintiéndose abochornado tras ver al chico en aquella pose.-Lo lamento… No era mi intención entrar así.-Se disculpó

-E-esta bien…-Susurro el pelinegro acomodándose su ropa, para sentarse al borde de la cama.-Pensé que…que era Tom.

Daniel pasó saliva, y levantó la mano, mostrando las llaves, con las que había abierto.

-Tom, me mandó a informarte que no podrá venir, le surgieron algunos asuntos de suma importancia, se disculpa por no venir a avisarte el mismo, pero cuando esté de regreso te explicará la situación.-Informo el castaño con tranquilidad.

El pelinegro asintió con la cabeza, aún avergonzado por la manera en la que lo habían pillado, y aún así, tener ala persona que le acababa de ver el trasero, solo esperaba que Tom no lo supiera.

-Tom… ¿El me va a dejar solo? -Preguntó, el pelinegro el simple echo que el mayor lo dejara en aquella casa, lo ponía nervioso.

-No lo hará….El regresará en un par de horas, tiene que arreglar unos asuntos importantes, probable mente está de regreso está madrugada.-Respondió Daniel, y viajo la mirada ala cómoda donde se encontraba una botella de agua, frunció el ceño.-Bill…¿De dónde sacaste eso?-Señalo con la mirada.

-¿Qué?… ¿La botella de agua? -Preguntó Bill, a lo que Daniel asintió, -Ohh… Salí del entrenamiento y un chico me la ofreció, me dijo que Tom me la había enviado.-Explicó el pelinegro.

El castaño observó la botella, y suspiro con alivio al ver qué seguía completamente sellada, y el líquido que contenía seguía intacto, que Bill no había bebido de está.

El mayor se dirigió con rapidez ala cómoda tomando la botella entre sus manos, la analizo con la mirada, pero a simple vista solo era agua Simple, la mandaría a analizar.

-¿Qué Tom no te dijo que no debías de confiar en nadie? -Lo regañó con palabras duras, y seriedad en su expresión, causando intimidar al menor.-No vuelvas a aceptar nada de nadie, al menos que sea Tom el que te lo de.

-L-lo…siento.-Se disculpó, el pequeño pelinegro agachando la cabeza, recordando las palabras del de trenzas, dándose una cachetada interna por ser tan estúpido.

Daniel, negó con la cabeza mirándolo por unos segundos, se dio la vuelta para retirarse de la habitación está ves sin dejar un portazo, solo salió y serró con tranquilidad.

El castaño bajo las escaleras con la botella en mano, pensando quién de todos esos inútiles tubo los huevos para haber traicionado a Tom.

No tenía sentido nadie, se atrevía, a entrar a aquella casa, cometer tremendo acto, sabiendo que si era descubierto las consecuencias serían graves, No había muchos sospechosos.

Se dirigió ala sala, dónde pudo observar Aaron que ya se encontraba junto a Tom, quién al notar su presencia, acomodo las fotos dentro del sobre, regresando las ala mesa frente a el.

-A Bill le entregaron esto, al terminar su entrenamiento le dijeron que se la mandabas tú.

-¿Y él lo aceptó?

-¿Y tú qué crees, idiota? Es un niño está en peligro mortal y no lo sabe, lo mejor sería llevarlo a otro lugar más seguro, lejos de aquí, dónde solo nosotros sepamos su ubicación. ¿Qué te párese Rusia?-El de trenzas mordió su lengua pensativo en esa opción.-Ah por cierto también te esperaba en una posición…Un poco comprometedora.

Tom levantó su mirada observando al castaño que lo miraba con una sonrisa de burla en su rostro, y casi enseguida el rubio a su lado soltó una carcajada.

-¡Que!… ¡Tom tocaba acción esta noche! -Se burló Aaron entre risas que se escuchaban por todo el salón, causando la molestia del de trenzas.

-¡Quieres callarte! Cómo si no supiera que por las noches hablas con Andreas, seguro tela jalas cuando escuchas su voz.-Se defendió, con una sonrisa más burlona, Aaron se puso serio de golpe.

-Andreas y yo solo somos amigos, imbécil.

-Oh… Por supuesto, dos personas que fueron pareja, ahora son los mejores amigos, ¡Claro!… No me jodas y acepta que mi hermano aún te tiene donde quiere.

-¡Ya, basta los dos joder parecen críos!-Regaño la vos molesta de Daniel, quién los hizo parar, estaba claro que ese tema no terminaría ahí.-Tenemos que pensar en lo que haremos, no solo el chiquillo está en peligro, también lo estamos nosotros, ya pudieron entrar en la casa de Tom, no podemos esperar otro golpe, sacamos a Bill lo más pronto posible y lo mandamos lejos.

-¡No! -Gritó el de trenzas -No llevaré a Bill a ninguna parte, eso sería aún más peligroso para el, estamos en mi maldita casa, nadie entra o sale sin que yo lo sepa, cuando encuentren a esa asquerosa rata, la llevan al negocio, ahí tenemos nuestras herramientas de tortura más crueles, se acabó mi piedad.

Daniel y Aaron se miraron entre ellos, la manera en la que Tom protegía al pelinegro era extraña, sin contar que Daniel ya los había visto comerse la boca.

El de trenzas se levantó de golpe, tomo su chaqueta, del sillón, y la levantó para colocarla en su cuerpo.

-Iremos con Pierre, el nos dará la lista completa, con toda la información de todos los lacayos que tengo a mi servicio, quiero nombres completos, dirección, asta el nombre del perro si es necesario.

Los tres mayores se dispusieron a salir de la casa, dos de ellos con un plan en mente, sin saber que el de trenzas tenía otro donde clara mente habría varias muertes.

Ninguno de los tres mayores se habían percatado, que había un curioso pelinegro que había escuchado todas y cada una de sus palabras. Desde que Daniel, había salido de la habitación, Bill lo había seguido, para saber el por qué Tom no había ido con el.

El pelinegro, al asegurarse que los tres se habían marchado salió de su escondite y camino a aquel sobre que Tom había olvidado.

Lo tomo entre sus manos las cuales ya habían comenzado a temblar, la curiosidad que tenía, al querer ver lo que contenía el sobre lo estaba matando, pero el miedo de lo que pudiera ver le aterraba.

El menor tomo asiento en el lugar donde se encontraba Tom, y colocó el sobre en sus piernas, dudaba si abrirlo, se mordía el labio de los nervios, pero en un acto de valentía abrió el sobre.

Su corazón dejo de latir por unos segundos, su respiración se volvía pesada, su mente quedó en blanco y sus ojos estaban clavados en aquellas aterradoras imágenes.

-¿Qué mierda es esto? Dios…-Susurro y sus manos temblaba cada vez más, su respiración era desesperada, su corazón se salía de su pecho.

Todas y cada una de esas fotos eran de el junto a Tom en su primer entrenamiento, lo más aterrador era que el ángulo de dónde sacaron esas fotos, daba. A entender que la persona que las tomo se encontraba tan cercas de ellos.

Bill tomo aquella carta, la cuál se encontraba escrita por computadora.

-Es lindo…Es Muy Hermoso, Kaulitz…

Lo veo de cerca, a ambos los puedo ver a cualquier hora del día, en el momento que yo lo desee, no importa donde lo escondas, o la protección que le pongas, yo lo encontraré…. Si quiero puedo llevarme a tu lindo juguete, pero aún no me apetece hacerlo, dejaré que lo disfrutes el tiempo que sea necesario, pero cuando menos lo esperes…. Cuando pienses que lo tienes completamente a salvo… En ese momento tomaré de el , tomándote por sorpresa, haré que te vuelvas loco.

Mientras más leía aquella carta, podía sentir el miedo invadirlo con rapidez, tomo las fotos con desesperación al igual que la carta aguardo de ellas devuelta al sobre, sin importar como quedarán, tiro el sobre en la mesa y salió corriendo escaleras arriba.

La habitación del mayor era lo más seguro que tenían en ese momento, sabía que no podría dormir asta que el de trenzas llegará.

.

Tom entró a la casa, seguido de Daniel y Aaron detrás, las luces de la casa seguían prendidas, era una orden asta que el dispusiera de lo contrario.

Ya era demasiado tarde, el reloj en la pared marcaban las cuatro de la madrugada y este celos confirmo, Tom bostezo con cansancio, mientras se dejaba caer rendido en el sofá, siendo imitado por sus dos amigos.

-Estoy muerto. -Dijo el rubio, mientras restregaba sus ojos. -Volveremos mañana ¿No?.

-Si. Iremos mañana y todos los días que sean necesarios, hasta obtener la información de estos idiotas.

-Ni siquiera obtuvimos la mitad-Dijo Daniel con frustración.

-Hable con Pierre, tendrá todos los datos para mañana.-Tom, soltó con frustración.

-¿Hablar o amenazar? -Soltó Aaron con burla.

-Emm… Ambas creo.-Respondió sin pudor.-Vallan a dormir, mañana será un día movido-Les ordenó y sonrió intentado parecer amable.

-Noup, no te sale -Aclaró el rubio.

-Si.. Lo sé, será para la próxima.-Dijo el de trenzas, borrando su sonrisa y casi enseguida, observó como sus compañeros comenzaban a subir las escaleras para ir a descansar lo que quedaba de la madrugada.

Antes de irse el también a descansar alcanzo a mirar el sobre que dejó en la mesa, y rápidamente pudo notar como este había sido abierto, soltó un suspiro,

Sabía a la perfección quien había sido.

Tomo el sobre, y se dirigió alas escaleras empezando a subir, se preocupaba que el menor supiera de la existencia del peligro que lo amenazaba solo a el.

Abrió la puerta de la habitación, con sumo cuidado, tratando de no hacer ningún ruido, subió la ceja al ver al pelinegro cubiertos de pies asta la cabeza, pero con las piernas se movían inquietamente, sonrió de lado y cerró la puerta tras de el.

-Niño…-Le llamó pero este ni siquiera contesto, y el movimiento que tenía en su cuerpo paro de inmediato.-Mocoso se que estás despierto no me quieras engañar-De inmediato el menor bajo la sábana descubriendo su rostro, completamente despierto sin pizca de sueño.-¿Por qué sigues despierto? Que.. ¿No has dormido?

-No.. no tengo sueño.

Tom dio unos pasos dirigiéndose ala cama.

-Ahora dime.. fuiste tu ¿No?.-Preguntó aún que ya sabía la respuesta.

El menor mordió su labio inferior, nervios, y con suavidad tomo asiento en la cama frente a él.

-No sé de qué me hablas..-Bill levantó la vista para a ser contacto visual, con el de trenzas.

-Mocoso… En estos momentos estamos pasando por una situación un tanto peligrosa, ya no puedo confiar en nadie en esta maldita casa, solamente en Daniel y Aaron, y aún estoy teniendo dudas sobre ellos dos…-Tom se acercó al menor, y tomo sus brazos, atrayéndolo hacía él, abrazándolo por su cintura, siendo correspondido por el menor.-Se que as leído la carta… Y viste todas las fotografías… No tengas miedo, es lo último que deberías de sentirse, solucionare todo esto, Te lo prometo.-Bill asintió, y hundió su cabeza en el pecho del mayor.-Mientras este yo… Mientras continúes a mi lado, en mi mente, mientras me pertenezcas solo a mi, nadie va a tocarte, ni un solo cabello, nadie podrá hacerte daño, te lo aseguro, mocoso.

“Claro por qué solo el tenía permitido hacerlo”

Bill paso saliva ente sus palabras del mayor, sintiendo una calidez invadir su pecho de manera inmediata, y como su corazón empezaba a latir de una manera….No le parecía mala, le gustaba.

Mientras Tom seguía pensando por qué dijo todas esas palabras, que le resultaban tan ciertas, sentía que su obligación era protegerlo…. Y claro tenía que hacerlo, al final, es solo mercancía ¿No?

Por qué cuando el se sentía como un viejo trapo, abandonado, siendo maltratado… Ahora Tom lo hacía sentir como uno nuevo, como su favorito con el mejor color.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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