Mentes Criminales 14

Mentes Criminales 14

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 14

By: Tom Kaulitz

–Ven.. Es hora de que duermas, seguramente tenías un horario ¿Cierto, Mocoso?–Le dije con burla, recibiendo un puchero de su parte.

El se alejó de mi, se acomodó en la cama, acurrucando su cuerpo, cubriéndose con la sábana.

–Esta noche…¿Te puedes quedar?–Pregunto, con un  brillo extraño en sus ojos, me hizo sentir frustrado, el no tenía por qué sentirse feliz, el no podía mirarme, no de esa manera.

–Puede ser… ¿Quieres que duerma contigo? –Pregunté, y por primera vez

En toda mi vida sentí algo vivo en mi, me sentía capaz de no dañarlo, al menos  por esta noche.– Cumpliré tu deseo dormiré contigo, en la misma cama.–Dije con una sonrisa, camine hacia la cama, y me recosté en esta, escuché como suspiraba, seguramente le irrito mi actitud, pero claramente no me importa.

El volteó su cuerpo, y quedó mirando el techo, perdido en la oscuridad de la noche.

Giré mi cabeza a el, su cabello era una maldita maravilla, su color azabache y el reflejo de la luna, lo hacia brillar demasiado, su hermosa piel blanca, sus preciosos ojos almendra….

El era tan trasparente, que con una mirada, podía ver más allá de el, podía mirar su alma, tan limpia, tan inocente, lo contrario de la mía.. y eso era lo que más me pesaba ¿Cómo una persona, que a sufrido tanto en su vida, puede ser tan jodidamente angelical? ¿Cómo podía dar la vida por la persona que más lo lastimó en su vida.. su padre? ¿Cómo podía mirar con tanta dulzura a una persona como yo? ¿Por qué es tan puro?…

–¿No tienes miedo? –Pregunté, y el me miro, topando con nuestras miradas.

–¿Por qué debería? –Contesto.–Tu me dijiste que debería ser lo último en sentir..

Cierto…Pero nunca te dije que no lo sintieras conmigo, yo puedo lastimarte. ¿Estás dispuesto a soportarlo?

Tom.. A mi ya me dañaron hace mucho tiempo atrás, un poco más no sería problema.– Me dio una sonrisa tranquila, la cuál no pude corresponder.

Era increíble como sus pequeños ojos me atrapaban, y había llegado a odiarlos, mucho, los detestaba.

La manera en la que no me molestará que me llamara por mi nombre, mi cuerpo gozaba cuando lo escuchaba salir de sus labios, y el lo sabía.

Me acomode ladeando mi cuerpo, estiré mi mano, y con mis dedos trace dibujos  en sus cicatrices.

–¿Por qué no llevas tu suéter? No es común que no lo tengas.

Él observó mis dedos, en su piel y sonrió, mientras buscaba mi mirada nuevamente, atrapándome con ella.

–¿Qué haces? ¿Qué dibujas? –Preguntó curioso, con una sonrisa.

–Estoy trazando estrellas, en tus cicatrices como la que tienes, mocoso.– Sonreí de lado y comencé a subir mis dedos con lentitud, llegando a su rostro, para tocar aquellos carnosos y deseables labios.

El solo se quedaba helado por mi tacto, Sin saber que hacer, dónde tocar, que decir, simple mente sintiendo mis caricias en su boca, sentía el cálido aliento que salían de sus suspiros.

Con mi mano libre lo tomé por el cuello, acercando su rostro para unir nuestros labios, dónde el correspondió enseguida.

Sus manos tomaron mi cuello, de un rápido movimiento tome su cintura con firmeza, y eleve su cuerpo, me senté en la cama dejando que se sentará, con las piernas en cada extremo de mi cuerpo quedando sobre mi regazo.

La sensación que sentía era tan estúpidamente mágica, tan única, podía jurar que esté condenado mocoso, me provocaba cosas que jamás nadie me había provocado, ni siquiera Nathaly contando las beses que me acosté con la rubia.

Mis manos se escurrieron entre su camisa, quemando su piel con las llenas de mis dedos, acariciando su cintura subiendo por su espalda, nuestros cuerpos encajaban su piel se estremecía  entre mis disimuladas embestidas.

La manera en la que sus labios se movían con pación, la manera en la que sus dedos se enredaban en mis trenzas, la forma en la que nuestras lenguas chocaban vagando por la cavidad del otro, mis dientes mordisqueando sus labios con agresividad.

Sus labios eran una delicia, nunca había probado una droga tan adictiva como lo eran ellos, de esas drogas que te hacían quererlas consumir todos los días, obtenerlas a como de lugar.

“No Hera correcto hacerme adicto a la mercancía”

Recosté su cuerpo en la cama, estaba siendo yo quién dominara la situación.

Nuestros pulmones a clamaban oxigeno, obligándonos a romper ese lujurioso beso, la expresión de su rostro era celestial, sus mejillas sonrojadas, pequeñas gotas de sudor cayendo por su frente, su cabello alborotado, sus labios hinchados rojizos, y su pecho subiendo y bajando por la respiración agitada.

Me abrí paso en su cuello, dejando cortos besos en este, dejando que nuestras erecciones rozaran.

Sonreí triunfante al sentir su miembro crecer a cada frote del mío, el ladeo la cabeza dándome bastante terreno para dominar, sin perder tiempo en pese a succionar su piel, hasta que el empezó a sentir dolor, dejando chupetes rojizos.

Dulces sueños, mocoso.– Me levanté con brusquedad dedicándole una sonrisa de burla, una dónde el tenía que saber que esto era solo un juego para mi, un juego que no estaba dispuesto a perder.

No pensaba tomarlo enserio, unos cuantos besos, unos cuantos polvos, y lo olvidaría por completo, sabía que sus deliciosas caricias quedarían tatuadas en mi memoria.

Le di una última mirada observando su cuerpo sobre la cama, su mirada confundida y  dolida, a ese tipo

De daño me refería.

“Yo se lo advertí quería jugar con fuego y ahora se está quemando”

Salí de la habitación, real mente no me importa arruinar el sueño de los de mas, así que cerré con un portazo.

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By: Bill Trümper

Observe mi reflejo en el espejo, no estaba muy convencido con las palabras de Tom, el quería que me vistiera lo más simple posible, y yo no sabía cómo hacer funcionar eso conmigo, no es que fuera una persona glamurosa pero simplemente me gustaba destacar, así que estaba teniendo un serio problema aquí.

Terminando de cambiarme, sentí que con eso sería suficiente, vestía unos leggings blancos ajustados, una camisa del mismo color con el estampado de mi banda favorita, y una chaqueta en color bronce, ni siquiera me puse las botas altas solo unas deportivas en blanco para que combinarán, un poco de maquillaje y mi pelo algo fijado… Listo.

–¿Estás listo? –Me giré a mirarlo y asentí con la cabeza, tomó de mi mano para acercarme hacia él.

–No estoy de acuerdo, ve a cambiarte mocoso.– Su agarre en mi mano se hacía más fuerte, y su otra mano libre tomo de mi cabeza.–Te dije que deberías ir lo más desapercibido posible, iremos a visitar el negocio, y así como vas, te aseguro que pasará lo mismo que aquella vez, si descubro a alguien mirándote como lo hago yo.

Pase saliva, el simple hecho de recordar a aquel tipo muerto frente a mi, su mirada tan Vacía.

No pienso cambiarme.–Le reproche y una sonrisa se formó en su rostro.– Te advertí que yo no se pasar  por desapercibido….Ahora aguántate.

Aflojó su agarre de mi mano y comenzamos a caminar hacia abajo, a lo le lejos pude ver a Daniel y Aaron, ambos tumbados en los sillones con las miradas fijas en nosotros.

Solo de mirar al castaño me asé recordad nuestra bochornosa escena, la vergüenza invadió mi sistema y mi rostro Comenzó arder, y la sonrisa de burla en su rostro me hizo querer morir.

–¿Lo dejaras en el club? Ese lugar es aún más peligroso para el.–Hablo, Aaron dirigiéndose a Tom.

Nadie lo tocará, ya todo mundo sabe que es delos míos, mejor dicho, que es mío– Hizo una pequeña pausa y giro a mirarme.–Tranquilo nadie te tocará un solo pelo.

Sentí mis mejillas arder aún más, su mirada y la de los demás, me molestaba tener tantas miradas sobre mi, pero la de Tom lo arreglaba todo.

Podía sentir como me desvestida, y tomaba mi ropa interior, tan solo con una maldita mirada… Mierda como lo hace.

–¿Se quedará con Nathaly? Cuidado esa rubia es una aprovechadora, la muy zorra.–Dijo Aaron lo cuál Tom negó con la cabeza.

No tengas cuidado, ella más que nadie sabe que si se atreve a tocar al mocoso, le arrancaré la lengua.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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