
Fic Toll de Nathaly Kaulitz
Capítulo 16
By: Tom Kaulitz
Recargue su cuerpo en la fría pared, mientras que mi boca, devoraba su cuello, mientras me deleitaba con sus exquisitos gemidos.
Mis dedos buscaron el filo de su pantalón, para empezar a quitárselos de forma suave, mientras disfrutaba como mis dedos acariciaban su piel, su cuerpo temblaba, el ni siquiera podía mantenerse en pie.
Subí mi boca por su óvulo mordisqueando de el suave, mientras comenzaba a bajar su pantalón por sus rodillas, no tuve que hacer más esfuerzo, el se los quitó de un solo jalón, pase mis manos por su trasero estrujándolo con los dedos, apretándolo a mi antojo,
Observe sus delgadas piernas desnudas, y puedo jurar que estás brillaban, ya no había casi cicatrices, algunas eran trasparentes, mi vista viajo a sus boxers que marcaban esa deliciosa erección… Si me acuerdo que yo celos escogí, nunca imaginé que le quedarían mejor en él.
–Mocoso..- No puedo negar, lo adorable que se ve cuando me mira desde abajo, pero me gustaría que fuera más pero mucho más abajo, pude mirar sus cuello con manchas rojizas, su cabello alborotado con algunos mechones pegados en su frente sus labios hinchados y mucho más rojizos por la sangre que escurría por mi excitación tan agresiva, sus mejillas sonrojadas.- Eres tan Hermoso.. pequeño.
Tomé de su cintura y con agresividad, lo empujé sobre la cama, subiéndome sobre él, quería reprochar pero no lo deje, aprisioné sus labios entre los míos, sus manos buscaron mi pecho, subieron por mi cuello, tirando de mis trenzas.
Acaricié sus piernas, abriéndome paso entre ellas, acaricié su muslo, bajando a sus pantorrillas, hasta que se enrollaron en mi cintura.
Profundizando en su boca, abrí paso a mi lengua, dominando la situación, comencé a mover mis caderas simulando pequeñas embestidas, alas que el respondía con gemidos ahogados mordiéndose el labio.
Me separé de sus labios para poder recuperar el aliento, grave error… Sus ojos almendra me hipnotizaron por completo, siempre lo hacían, y para mí desgracia eso me encantaba.
–T-tom…- Me llamo, sacándome de mis pensamientos.
–¿Qué pasa, muñeco?.- Le subí la camisa, asta las axilas para poder dejar pequeños chupetes en su pecho.
–Es que… Yo nunca.,. Yo nunca he.- Pare en seco, y levanté la mirada para verlo, a lo que el, la esquivo rápidamente.
-¿Tú nunca que?.- Pregunte sin poder entender, de que me hablaba, el se sonrojo asta las orejas.
Lo entendí…. Sus magníficos besos, pero ala ves torpes, sus excitantes caricias, pero tan desubicadas, la forma en la que se ponía nervioso cuando le preguntaba su posición favorita, el nunca…
“¿Premio doble?”
–¿Tú nunca has follado con alguien?.- Pregunte, siendo tan directo.
El negó con la cabeza, no sabía que era ese sentimiento que comenzaba asentir quemar mi pecho, ¿Culpa? ¿Miedo? ¿Arrepentimiento? ¿Deseó?
Le iba a quitar toda su pureza, le arrebataría su inocencia…. – Entonces aún eres ¿Virgen?
–Si…. Nunca me ha tocado nadie.- Respondió, y su cuerpo se empezó a tensar.
No pude evitar sonreír satisfecho, Era un maldito trofeo, era una pequeña ovejita perdida, apunto de ser devorada por el lobo, tan delicado, tan tonto…
Asentí levemente, y tome su mentón con firmeza, obligándolo a mirarme a los ojos… Esos malditos ojos.
-De acuerdo… Entonces te daré tu bienvenida.- Sonreí de lado, dejando un corto beso en sus labios, Para bajarme despacio de su cuerpo, Asta quedar entre sus piernas.
Lamí mis labios, abriéndome paso con suavidad, el mocoso era nuevo en esto, así que debía tratarlo con suma delicadeza, y era claro que yo no sabía hacer eso.
Tome el filo de sus boxers, y deslice de ellos por sus perfectas piernas, podía jurará que terminaría temblando.
–Pequeño… ¿Alguna ves te han llevado a ver las estrellas?.- Pregunte, sonriente al tenerlo en aquella posición.- Yo te traeré todas y cada una de ellas… Solo para que tú las veas.
Repartí besos húmedos por sus muslos, levanté la mirada, y la vista de su rostro, era estupenda, sus mejillas rojizas y su pecho subía y bajaba descontrolado.
Dirigí una de mis manos a su boca, y introduje un dedo en ella, el empezó ha lamerlo con la lengua, yo lo metía y sacaba simulando otra cosa asta que quedó completamente húmedo.
Cuando mis dedos estuvieron lo suficientemente húmedos los quite de su boca, y empecé a buscar su entrada mientras con la otra mano libre me habría paso por sus glúteos.
No espere más, estaba ansioso, comencé a besar y succionar todo su cuello…. Mientras introducía el primer dedo, penetrándolo despacio, sentía la calidez de su entrada.
Observe su rostro, tan malditamente mágico, tan jodidamente sexy, tan mío … Tome su erección y comencé a masturbarlo, presionando con mi pulgar la punta de su pene, sus labios se entre abrían jadiando, y arqueaba la espalda con cada movimiento de mi dedo.
Sus gemidos se atoraban en su garganta, sus jadeos descontrolados saliendo de sus labios, eran música para mis oídos…. Era la primera persona que mi importaba como se sintiera.
–Mocoso… No te contengas, puedes gritar todo lo que quieras, ya todos en esta casa saben que me perteneces, esto hará que quede más claro.
Solo fue suficiente escuchar eso para que sus gemidos se volvieran más fuertes, sus preciosas uñas rasguñaban más mi espalda, su miembro se comenzaba a humedecer en mi mano por el líquido preseminal.
-¿Duele?.- Pregunte, penetrando aún más al fondo.
–Un… un poco es algo incómodo.- Susurro, apenas audible,- Más…- Su rostro se comenzaba a relajar, al igual que su cuerpo.
Sonreí, y comencé a introducir otro de mis dedos ahora eran dos en su estrechez.
-¿Más?.- El cerro sus ojos, y arrugó sus cejas acostumbrando a su cuerpo de mi invasión.
Pasaron unos segundos, cuando sentí como impulsaba su cadera hacia mi mano, auto penetrándose el mismo.
Introduje el tercer dedo, y está ves no sentí ninguna molestia de su parte, así que comencé a estimularlo.
Comencé hacer movimientos de tijera dentro de el cerrando y abriendo mis dedos por algunos segundos, mientras mi otra mano aún atendía su erección con movimientos más rápidos, observe como arrugaba su rostro, y abría más los labios, llenos de placer.
Toc.. Toc.. Toc.
Ignorando los toques en la puerta, seguía en lo mío, comenzando a penetrarlo más rápido, con agresividad, sacaba y metía mis dedos varias veces, su miembro comenzaba a palpitar estaba apunto del clímax.
Toc… Toc… Toc..
Disfrutaba de sus gestos, de sus gemidos, dela intensidad de sus jadeos, de como susurraba mi nombre, pero yo no quería eso… Yo quería que lo gritara.
Toc… Toc… Toc..
–Tom..-Dijo entre gemidos.- Están… La están tocando.
–Y que, no pienso parar.- Respondí, me concentré en el líquido blanco que ya quería salir.
Toc… Toc… Toc…
Lo voy a matar… Estaba seguro de que mataría ala persona detrás de la puerta.
Toc… Toc…
–¡Maldita sea! ¡Hijos de puta!.- Me comenzaba a exaltar, demasiado, atrapé una ves más sus labios con los míos de una manera más agresiva.
Descendí, por su cuello llegando Asus pezones, los comencé a succionar, los mordía, los lamia asta que se ponían duros, escuchaba sus gemidos ahogados.
Toc… Toc…
Abandoné sus pezones, cerré mis ojos, y suspiré con fastidio, intentando contener la calma, intentado no asesinar a aquel bastardo que insistía.
–No.. no pares Tom… P-por favor.- Comenzó a aclamar, y yo no me podía negar a complacerlo, sin decir nada comencé a masturbarlo con más rapidez, lo embestía con más rudeza, sus brillantes ojos se ponían en blanco.
-¡Aaahh! ¡Toom! ¡Ya casi….! – Gritaba en gemidos, su cuerpo temblaba, y yo comencé a devorar su boca, soltó un último gemido agudo y sentí su semen derramarse por mi mano, manchando mi abdomen y parte del suyo.
Me levanté de su cuerpo, sacando mis dedos de su estrechez, observe su cuerpo bañado en sudor, su pecho agitado, se veía tan pornográfico… Me ponía tan cachondo solo con mirarlo.
De un momento a otro sentí sus manos empujarme levantándome de el, quedando sentado en la cama, unos segundos después el se abalanzó sobre mi quedando sentado sobre mi regazo.
-Tom..- Gimió, sobre mis labios, moviendo su trasero sobre mi bulto.- Déjame hacértelo…. Yo también quiero traerte las estrellas.
Apreté su cintura, ese meneo que hacía sobre mi pene me ponía, comenzaba a dolerme quería estallar.
–¿La quieres? ¿Me la quieres chupar muñeco? – El asintió mordiéndose los labios.- Me…. Me pones mucho muñeco, no sabes cómo me vuelves loco, pequeño, no creo que sepas todo lo que me provocas.
–Pero…. No sé cómo hacerlo…- Susurro apenado con esos ojitos inocentes.- Puedo improvisar.
No me dejó contestar, tiro del cuello de mi camisa, y atrapo mis labios, mientras sus manos bajaban asta mi pantalón, para desabrocharlos, comenzó a bajarlos con rapidez, sus manos atraparon mi erección sobre la tela su pulgar presionaba mi punta.
Comenzó a subirse sobre mi, dejando que mi cuerpo cayera de espaldas sobre la cama, bajo de mi pantalón asta mis rodillas, al igual que mi boxers, me apoyé sobre los codos, y sonreí al ver su expresión, sus ojos saltones y su boca abierta.
-Es… Muy…
–Grande lo se.- Dije con arrogancia. – ¿Quieres que te enseñe como hacerlo?
–No…yo puedo hacerlo….
Tomo mi pene entre sus suaves manos, comenzando a masturbar de una manera suave, incline mi cabeza hacia atrás, cerrando mis ojos ante sus torpes caricias.
Esa sensación me encantaba, nunca fui paciente con los que no tenían experiencia, pero con el, Mi mocoso podía hacer maravillas, el era especial, no tiene comparación.
Con su otra mano tomo, mis testículos y comenzó a acariciarlos con lentitud, su inexperiencia era demasiado notable, me gustaba.
–Puedo.- Pregunto inclinándose a mi erección.
–No preguntes Nene.. solo chupalo.- Apretó sus labios, y casi enseguida sentí como introducía mi extensión en su boca, haciéndome jadear.
–¡Ummm SII…! – Gruñí, su lengua se movía alrededor de mi pene, sentía el frío metal de su piercing, y lo restante lo estimulaba con su mano así como mis testículos.
Me reincorpore, sentándome en la cama, tome de su cabello entre mis manos, armando una terrible pero improvisada coleta, dándome una buena vista de su trasero en cuatro.
Mire como mi pene salía y entraba de su boca, la vista a su rostro era terriblemente perfecta, sus ojos dilatados, su cabello en mis manos, sus movimientos…. Todo era perfecto.
–L-lo… ¿Hago bien? ¿Te gusta?.- Pregunto, subiendo su mirada.
–¡Oh si! Lo haces de maravilla, precioso.- Dije entre jadeos, esa pregunta estaba por demás.
Nunca en mi jodida vida me había sentido tan excitado como lo estoy ahora, excepto cuando tomaba Viagra, pero eso era otra historia.
Saco mi miembro de su boca, y comenzó a lamerlo con la lengua, como si de un dulce se tratara, mi vista era más que perfecta, algo que recordaría asta en las más frías de mis fechas.
Estaba por correrme podía sentirlo…. Era demasiado rápido, lo se, pero el provocaba eso, en mi, el…
–Mocoso…. E-estoy apunto de correrme no te lo tienes que tragar.
–Yo quiero….
“Mierda”
Cerré los ojos, al escuchar sus palabras, este niño iba a matarme, es mi puta perdición, estoy seguro.
Sentí su exquisita lengua una vez más tomar mi extensión, atrayéndolo a su boca, comenzando de nuevo con su magnífico trabajo con esos movimientos torpes que no se por que pero me encantaban.
Toc… Toc.. Toc..
Las cosquillas en mi vientre se hicieron presentes, mi vista se nublaba, junto con mi mente, todos mis sentidos fallaban.
–Bill…- Dije entre jadeos, no podía más, realmente no pude contenerme, ni siquiera le advertí en qué dirección salían mis fluidos.
–¡Ahhh!… – Un suspiro ronco salió de mis labios, cerré mis ojos con tranquilidad, sintiendo como liberaba mi semilla en su boca, ese placer que me dio el.
Me quedé en blanco unos segundos, para después subir mi mirada hacía el, por sus labios corría el semen.
–No sabe tan mal…. ¿Tomaste mucha piña? – Pregunto curioso.
–No.. ¿Qué? – Solté una carcajada ante tal pregunta de mi pequeño, estaba apunto de atraparlo entre mis brazos y follármelo hasta partirlo en dos, hasta que sus piernas ya no pudieran, y que sus uñas se destrozaran arañando mi espalda.
Toc.. toc…
“Maldito bastardo, no aprecias tu vida”
Tome de su trasero entre mis manos y me levanté de la cama, para volverlo a recostar en ella, su mirada mostraba confusión, subí de mis pantalones y los abroche.
Camine hacia la puerta con tranquilidad, pero la furia que recorría por mis venas no era normal, abrí la puerta de golpe, quería decirle el insulto más asqueroso y repugnante, pude haber lanzado una de mis amenazas más temerosas, pero al ver ala persona frente a mi, me quedé helado, sorprendió.
–Hola, Tom.
–Andreas….
Continúa…
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