Mentes Criminales 2

Mentes Criminales 2

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 2

— Es bueno saber que recapacitaste.

Me volteó sobre mis talones, con ambos perros a mi lado, los dos armados hasta los zapatos, al igual que yo.

—N-no es fácil… Le estoy entregando a mi hijo, lo único que me queda des de la muerte de mi esposa, mi tesoro, lo que más amo en este mundo, de verdad y—le interrumpí, su hipocresía me asqueaba.

–Shh. – Le calle y saque algunos billetes de mi pantalón, todos de una buena cantidad.—A ti no te tiene que importar nada… Ahora estás libre de deudas y te dejare esto para que te diviertas un rato. – Alce los billetes frente a su rostro ensangrentado, y reí con burla, lance estos al suelo, en mis pies.

G-gracias jefe… Por favor, cuide de mi niño.

Arrugué mi rostro ante su falsedad, realmente este tipo me estaba asiendo enojar, sonreí con total Descaro, el cual nunca me moleste en ocultar.

Le di una última mirada y me volteo en dirección a la puerta, abrí está y sentí la mirada de todos sobre, mi pero la que más me irritaba era la de los dos que caminaban tras de mi.

–Muchachos, el chico es mío! – Grite Eufórico, pare en saco – MIOOO!.

.

BY: Bill Trümper

Observé mi cuerpo en el gran espejo frente a mi, mi rostro estaba libre de cualquier moretón, pero mis brazos y piernas decían lo contrario.

El nunca me toca el rostro siempre decía que no lo hacía por qué me parecía bastante a mamá y le recordaba a ella pero si me golpeaba demasiado fuerte en los brazos, muslos, espalda y abdomen, dónde los moretones eran muy grandes me recordaban a cada movimiento que hacia él no ser el hijo que tanto quería, La decepción de no ser como los de más chicos de mi edad.

Me encontraba aún en la escuela en el baño de la escuela, el único lugar donde podía estar libre de las miradas de lastima y preocupación de todos.

Observe el reloj en mi muñeca, faltaban unos cuantos minutos más para que tocará el día de ir a casa, y eso me hacía querer llorar, me hacía querer morir, me hacía querer correr y nunca más regresar.

“Y por qué no lo haces?”

Es mi… El hombre que por mucho tiempo fue mi super héroe, quién me crío, quién me amo como nadie, quién me protegió… Pero cambio, todos los hicieron.

Tome mi chaqueta y me la puse, asegurándome de que mi piel no saliera a la luz, mis orejas eran notables mi piel pálida me hacía parecer un muerto, mi maquillaje en mis ojos usaba sombra negra que tapaban las ojeras, mi cabello Negro lacio largo asta mis hombros y las heridas en mis palmas cuando entierro mis uñas en ellas.

Sabía lo que me esperaba al llegar a casa, y hasta podía escuchar los gritos e insultos de mi padre llamarme “MARICON” “PERVERTIDO” podía sentir sus golpes por mis costillas, mis brazos, mis piernas y mi estómago, aguantando las ganas de llorar o gemir o sería peor, pero ya ni siquiera sentía dolor, ya me había acostumbrado a aquella vida.

La primera vez que lo hizo fue….

No sé cómo describirlo, el tan solo imaginarlo me causa terror, la primera vez que me gritó fue por dejar mi pelo crecer tomo la botella de una cerveza y la tiró contra mi para después terminar golpeando mi cuerpo por qué está aún tenía líquido y se había “DESPERDICIADO” .

Lamí mis labios y me di una última mirada en el espejo para poder salir del baño y casi de inmediato el timbre de salida sonó inundando mis oídos.

Comencé a caminar por los pasillos, mis ojos y rostro sin expresión alguna, siempre era así… Ni siquiera tenía amigos cercanos, solo algunas personas que se acercaban a mi, era extraño cuando lo hacían.

Llegué a la salida, y sin mirar atrás emprendí mi camino hacia aquel infierno, amaba la escuela, si… Era el único lugar donde podía estar en paz.

Había días en los cuales pensaba que el suicidio era la mejor opción, pero estaba tan cansado, física y mentalmente, que ya ni siquiera me quedaban fuerzas para cometer aquello.

Lamentaba tanto la muerte de mi mamá, cada día la extraño mas, y es el único recuerdo que me mantiene vivo, por qué sabía que ella nunca dejaría solo a mi papá y por mucho que me lastime o me dañe… Yo tampoco puedo dejarlo, es mi deber estar a su lado.

Todas mis relaciones eran con tipos de universidad y algunos que otros empresarios, todos hombres desde que descubrí mi orientación sexual

Todos mayores, nunca sentí alguna atracción a alguien de mi edad, y por alguna razón me encariñaba demasiado rápido con las personas, odiaba eso, por qué al final todos terminaban alejándose.

Arrugué mi rostro al escuchar pasos… Muy remarcados detrás, de mi, aunque la verdad podría ser cualquier persona.

Me detuve por unos segundos, y aquel sonido también lo hizo, volví a caminar y también lo hizo.

Aceleré mis pasos, mientras intentaba calmar los nervios que comenzaban atacar mi sistema, las probabilidades de robo en este lugar era muy altas.

–¿Por qué tan rápido, Precioso?– Escuché aquella voz a mis espaldas, era algo grave, pero había un tonito burlón en ella. –Aunque la vista a tu trasero no está nada mal, eh?.

Paré en saco y pude jurar que sentí mis piernas temblar, me volteé con lentitud y lo vi… Cabello Negro, adornado con trenzas, una banda alrededor de su frente, porte dominante, sonrisa ladina, muy alto…

“Tom Kaulitz…El jodido Tom Kaulitz Mierda “

Sabía quién era él… Todos en. Este lugar lo sabíamos, trague saliva, ¿Qué tenía que hacer?.

Me volteé y aceleré mis pasos a un más, no escuché nada más,

Sus pasos se habían detenido, ya no sentía aquella mirada carcomiendo mi nuca, solté todo el aire que parecía haber estado retenido todo esté tiempo.

Casi y comenzaba a correr, dos camionetas negras pasaron a mí lado, y pude sentir como todos mis bellos se levantaban, y ese cosquilleo en mi estómago se hacía presente, tenía miedo.

Tom era una persona malvada, era un completo hijo de puta, mataba por diversión, tenía una completa mafia de asesinos a su Merced, la línea de droga que manejaba era la más buscada en todo el país, y estaba claro que prostituía a mujeres y tal vez algunos hombres.

Sentí mi vista nublarse, el tan solo pensar que mi padre tenía una deuda con aquel sujeto despiadado, la cuál he estado pegando, todo mi dinero se lo he dado a mi mayor, para que pueda salir de eso.

Un suspiro de alivio salió de mi al ver qué estaba a pocos pasos de llegar a mi casa, aunque aquel sentimiento de frustración por aquel seguía en mi.

Por inercia volteo hacia todos lados, pero no logré ver nada extraño, eso me alivio, aunque había un auto, era completamente negro, los vidrios estaban polarizados, así que el interior era imposible de ver.

Trague saliva y negué mentalmente, saque mis llaves de mi bolsillo y entre a lo que algunos llamaban hogar, pero para mí era diferente.

Mi corazón se aceleró al ver a mi padre en la sala, su cuerpo estaba tendido en el sillón, sus brazos en el espaldar de este, y su mirada puesta fijamente en mi.

–Pequeño… –Susurro, su voz estaba decaída debido al alcohol que había consumido y las botellas en el piso lo delataba.–Ven aquí…

“Que asco”

No respondí, y tampoco obedecí, gran error.

¡¿Acaso no me escuchas?! –Su grito resonó por toda la casa, y causó que las lágrimas comenzarán a Salir rodando por mis mejillas al presentir lo que vendría –Mocoso malcriado.

Me acerqué con lentitud, mi cabeza hacia abajo, mi cuerpo temblando, sentí como paso sus manos en mis brazos, y como sus uñas se enterraban en mi piel, pero gracias a la chaqueta el contacto era menos.

Quítate eso.–Ordenó y al ver qué yo no hacía ningún movimiento levantó su puño cerrado, dispuesto a golpearme.– ¡TE ORDENE ALGO, MALDITO NIÑO!

El llanto se volvió más fuerte y cerré mis ojos con terror esperando el primer impacto, pero el estruendo de la puerta, siendo brutalmente abierta, lo detuvo.

–Gordon… Gordon…–Escuché a mis espaldas, y la voz… Sabía a quién le pertenecía, y eso me puso nada feliz. – Hace unos momentos me estabas diciendo que Bill era tu tesoro… Y ahora tratas de golpearlo.

–J-jefe… – Mi padre tembló al hablar ¿Por qué tiembla?

–¿Qué crees que haces?… Tú me lo has vendido, por lo tanto… Tú no tienes ningún derecho a tocar lo que es de mi propiedad. –Sentí como se acercaba.

–N-no es eso… S-solo que.

–¡CALLATE!.–Ordeno.–Ahora yo soy el único que puede poner una o más manos sobre el.

Alcé ambas cejas ante la confirmación que llenaba mi cabeza al no entender ni una palabra que decía pero que mierdas.

Levanté mi cara, viendo el de mi padre, estaba muy pálido, y por la luz que estaba pude notar que su barbilla estaba ensangrentado Con lágrimas en los ojos me pregunte ¡Que pasa papi!.

–Bill me pertenece. Y por lo tanto… Si tú lo dañas, estarías dañando mi propiedad.–Hizo una pausa.–Te mataré por tocarlo SII… Eso es lo que quiero.

Continúa…

Hola … espero que les guste esto es un poco difícil pero de todo corazón espero que les vaya gustando. Para mí será un una gran alegría tener su Apoyo.<3

por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

2 comentario en “Mentes Criminales 2”
    1. Si serían hombres mayores de esas edades pero en realidad sería como llenar el amor que no le da su padre

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