Mentes Criminales 20

Mentes Criminales 20

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 20

By: Tom Kaulitz

Rodé los ojos, ante la imagen de Aaron frente a mi, su cabello rubio alborotado, las ojeras bajo sus ojos, asta parecía que había llorado, maldito débil.

Me importa una mierda tus problemas con mi hermano, David está amenazando mi dinastía, está amenazando a mi mocoso, para mí no hay nada más importante que el.- Me levanté de mi lugar para dirigirme a el.- Aunque por otro lado, mi hermano pequeño, es lo más importante que tengo en mi jodida vida, ni se te ocurra volver a dañarlo, una ves más, por qué me voy a dejar de sentir tan amable para de dejarte vivir.

Me sentía tan fastidiado, enojado, molesto, irritado, cabreado y todas las definiciones de la furia, mi cabeza no dejaba de dar vueltas, mis manos las tenía hechas en puño, esas ganas que tenía de comenzar a arrancar cabezas.

Tenía a Bill en la habitación, ahogándose en la tristeza, mi hermano no hablaba, Aaron parecía un muerto en vida, y Daniel…. No el si se encontraba trabajando en el caso de David, un idiota menos.

El muy hijo de perra se había escondido, ya sabía lo que le esperaba al bastardo, sabía que cuando descubriera que el era la rata acabaría con su mediocre vida lo más rápido posible.

Ignore el estado de Aaron, daba vergüenza con esas pintas, camine en dirección alas escaleras, para dirigirme a mi habitación, por más que intente luchar, por más que batalle con migo mismo, no me sentía con la fuerza para hacerlo, no podía alejar a ese Niño de mi, no quería hacerlo, pero por qué las ganas de dañarlo seguían ahí… Se mantenían tan intactas, listas para usarlas en cualquier momento.

Tom…- Mi corazón salto de mi pecho al oír aquella voz, tan dulce, tan suave, pero está ves se escuchaba más fuerte, parecía dominante, Sonreí de lado y lo busque con la mirada, vestía una camisa de manga larga arremangada asta los codos, unos vaqueros oscuros, algo rasgados por los muslos, y sus deportivas negras, todo era tan oscuro, al igual que su maquillaje, su pelo lacio, acomodado bajo un gorro de lana.

Sus lágrimas eran más que notorias, el rastro del maquillaje corrido daban prueba de aquello, su rostro se veía pálido, sus mejillas y nariz estaban pintadas de un tono rosado, aún así se veía perfecto.

¿Qué pasa pequeño?.- Pregunte, usando ese tono de burla que hace mucho tiempo no le dedicaba.

El comenzó abajar por las escaleras, bajó hacia mi con lentitud, mis manos comenzaban a picar, ansiaban por tomar su cuerpo y estrujarlo contra el mío, mis ojos se perdían por el movimiento de sus caderas, saber que el era el deseo que habitaba esta casa.

Observé su rostro, su mirada ya no tenía aquel brillo, había una frialdad en sus ojos que podía trasmitir, sentía su aura había cambiado, como algo dentro de el, algo en sus movimientos había cambiado, ¿Dónde estaba mi niño?

Y sin que me lo esperara, sus manos tomaron del cuello de mi camisa, impactando sus labios contra los míos, sus manos tomaron de mi nuca, su lengua literalmente tocaba mi campanilla, su beso era rápido, feroz, tan excitante, lo cogí abrazándolo por la cintura, podía seguir ese beso ala perfección, podía sentir las miradas de todos sobre mi espalda, pero poco me importaba.

Sus labios, la forma en la que devoraban los míos, esa forma tan ardiente de morder mis labios me confirmaban que algo dentro de el había cambiado, eso me gusta, realmente me gusta, como dominaba la situación, pero claramente yo no iba a permitirlo.

La falta de oxígeno nos obligó a separar nuestros labios, pero no nuestros cuerpos, sus ojos almendra se conectaron con los míos, y pude ver mi alma sin salvación reflejarse en ellos.

Que… ¿Qué fue eso mocoso?.

Quiero ayudarte…. Tom, quiero al asesino de mi padre, quiero ayudarte.

Sonreí satisfecho, ese era el hombre que quería a mi lado, sabía que todos en la sala habían escuchado, sabía que Aaron y Daniel estaban analizando la situación, el cambio de Bill era impresionante.

Hace algunos meses se negaba, era tan insoportable con sus lloriqueos, ahora quería unirse a mi, quería aprender de mi, quería matar, en sus ojos se veía la sed de sangre, y yo no sería el que le negara ese placer.

-¿Estás seguro de lo que quieres hacer mocoso?.- Conteste, apretando más su cintura.

Quiero unirme a ti, quiero aprender todo lo necesario, quiero aprender hacer como tú, quiero ver ala gente temblar con tan solo escuchar mi nombre, quiero que tú me enseñes.

Lo que tú quieras, Lo obtendrás.

.

NARRADOR

Ambos jóvenes se encontraban en la habitación, el silencio inundaba el lugar, Bill no podía mantener las piernas quietas, sus uñas se aferraban ala piel de sus brazos, el no podía sentir el daño que se estaba haciendo.

Tom observaba esa escena en silencio, trataba de no gritarle que dejara de lastimar su cuerpo, sabía que hace algunas semanas había desarrollado interés en el pelinegro, pero los que crecían actual mente dentro de el, lo estaban agobiando.

Ya niño, basta.- Le ordenó, siguiendo por primera ves sus instintos.

El menor subió su vista para poder mirar al mayor, finalizando el movimiento de sus pies y la agresividad de sus manos.

Necesito verlo.- Susurré él, manteniendo su mirada fija en el mafioso.

Que… Que quieres decir con eso.

Quiero ver a mi padre, o lo que queda de el.- Soltó el menor, mordiendo sus labios, trataba de no llorar al imaginar a su progenitor en aquel estado.

No, no lo creo.- Tom se encogió de hombros, y se levantó de su lugar, caminando hacia Bill, quién permanecía sentido en la orilla de la cama, tomo su mentón con suavidad.

Pero tengo derecho, es mi padre.- Dijo retando al de trenzas, lo que ocasiono que el mafioso sonriera.

Te estás equivocada muñeco… En este lugar solo se siguen mis ordenes, aquí no existe ningún derecho al menos que yo diga que los tienen, ninguna vos tendrá mas fuerza que la mía, así el cielo se esté cayendo, pero si yo no lo ordenó, nadie podrá salvarse,

Sus palabras eran frías y calculadoras, tan crueles pero ahora sonaban aún más, pero ahora con el motivo de alejar cualquier sentimiento qué le provocará el menor, las ganas de dañarlo lo estaban tentando de alguna manera, esas ganas eran tan fuertes que le eran imposible negarlas.

No puedes ser tan cruel, Tom… Por favor te lo imploro.- Suplico el menor.

No me escuchaste, no quiero que lo hagas, no irás a ninguna parte.- Dijo el mafioso soltando una risa seca, y girando ala salida.- No me da la gana de que vallas.

El menos arrugó las cejas, sintiendo la impotencia en su cuerpo, la furia correr por sus venas, sus manos echas puños con más fuerza, yo no lloraba, ya no tenía lágrimas que derramar.

-¡Estoy arto! ¡¿Cuánto más tengo que aguantar aquí?! .- Grito el pelinegro, hizo que el mafioso parar en seco.- ¡Ya me encuentro arto de esto, estoy cansado! ¡Yo no quería estar aquí, yo no quiero estar contigo! ¡Eres un maldito hijo de puta y deseo que la vida te regrese todo el daño que provocas!.

Tom mordió su lengua, al escuchar esas palabras, sintió un pinchazo en su pecho, sonrió de lado pasando saliva, al menos había logrado que el menos se retractara de sus palabras.

Ya no le gustaba estar con él….

El de trenzas, se giro sobre sus talones y camino hacia el chico, tomando de su brazo con brusquedad.

Es extraño no lo crees…. hace unos momentos que te gustaba estar a mi lado.. ¿A poco el niño tan rápido cambio de decisión?.- Soltó con burla, pero el en fondo sabía que esas palabras le habían dolió, pero el no lo admitiría.

Créeme, nunca nadie le gustaría estar alado de un asesino.-Le escupió en su cara sin ningún tipo de resentimiento.

Y yo que comenzaba a quererte, comenzabas a agradarme aún que sea un poco.- Confesó, y el menor sintió el arrepentimiento en sus palabras, quería retractarse de lo que había dicho.

Lo dices de broma verdad, tú no puedes querer a nadie, para eso necesitarías tener un corazón, de lo cual careces.

Te sorprendería lo blando que me he comportando con Tigo, Muñeco.- Dijo aún con más burla, tratando de ocultar el daño que las palabras del chico que habían comenzado a dañarlo.

Tom soltó su agarre del brazo del chico, para poder tomar de sus caderas, deposito un beso en su frente, y con una mano apartó las lágrimas de la mejilla del chico, que caían lentamente.

Quererte es un juego perdido.- Susurró el de trenzas.- pero yo nunca pierdo… Y por ti no se de lo que soy capaz, niño, eso me agobia.

Tom… Lo único que te pido, es que me dejes verlo, por favor aún que sea una última ves, solo una.- Lloriqueo el menor.

El de trenzas, soltó un gran suspiro, y asintió con la cabeza, mientras atrapaba los dedos del menor entre los suyos, siendo correspondió por el menor, había algo diferente entre ellos, era algo más sincero.

Las manos del mayor viajaron por la espalda del chico, adentrando sus dedos por debajo de su camisa, quemando su piel con la yemas de sus dedos.

Ordenaré que Daniel te acompañe, tendrás toda la seguridad necesaria, no te preocupes, nadie podrá tocarte, lleva tus armas para que te sientas más seguro.- Ordenó, mientras recostaba la cabeza del menor en su pecho, y el acomodaba su cabeza encima de ella.

Gracias…- Susurró.-¿Tú no vendrás con migo?.

Tengo que dirigir la seguridad, y mi equipo de inteligencia tengo que localizar a David con más rapidez.

El chico asintió con la cabeza, mientras disfrutaba de la sensación que le daban esos brazos fuertes al sentirlos acariciar su piel.

Mentí.- Susurro, De repente.- si me gusta estar contigo, Me encanta.

Lo se…. – Respondió, con una gran sonrisa.

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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