Mentes Criminales 23

Mentes Criminales 23

(( Advertencia este capitulo puede ser fuerte ya que contiene violación))

Fic Toll de Nathaly Kaulitz

Capítulo 23

NARRADOR

Bill se encontraba abrazando su cuerpo, intentaba entrar en calor, no sabía dónde estaba, no parecía ser una casa bueno… No al menos una casa asegurada de puertas y ventanas.

El frío lo atacaba de una manera muy instantánea, al menos en sus primeros días con Tom le brindaba sábanas en la noche, al menos Tom si le había dado una cama donde dormir, Ya llevaba un día en aquel lugar, era tan espantoso.

Aún no había conocido al tal “David” y eso lo tenía aliviado, las cosas que había escuchado de aquel hombre eran escalofriantes, pero no comparadas con las que se hablaban de Tom, eso lo tranquilizó.

No estaba atado, sus manos y pies se entraban libres, pero sabía que miles de armas lo estaban apuntando, no podía hacer un mínimo movimiento, sus ojos se encontraban vendados, no había visto las luz del día en ningún momento, pero podía oír las pláticas de los hombros, sentía sus miradas sobre el tan asquerosas.

Su pecho le dolía, su garganta desgarrada de tanto gritar, no soportaba la hinchazón de sus ojos de tanto llorar, no podía ser fuerte, ya no podía seguir fingiendo que era fuerte, era claro que Tom tenía razón, el era débil.

Tom, Tom, Tom, Tom

Todos sus pensamientos los tenía en aquel hombre, le rogaba al cielo por última ves que el llegará, que lo salvará de aquella tortura, ya no podía más, no quería hacerlo.

Había escuchado sus conversaciones planeaban acabar con el de trenzas, la preocupación se volvía presente, lo único que quería era poder decirle, sobre todo, del ataque que planeaban hacer, pero el sabía en el fondo que Tom era mil veces más listo.

¡Muñequitooo!.- Se escuchó una voz burlana, supo reconocer de quién se trataba.- ¿Qué crees? David no tarda en llegar.- Escuchó los pasos del hombre, pudo adivinar que se estaba a cluclillando enfrente de el.- Tu novio aún no viene a rescatarte, que mal.- La burla que salía en cada una de sus palabras le causaba náuseas.

Si Tom aún no ha venido es por qué está planeado como asesinarlos a todos y cada uno de ustedes… Créeme lo conozco y se que no será nada amable con ustedes…- Respondió el pelinegro con odio, sabía que la mensión del mafioso los asia temblar.

Miren… ¿Aún se sigue contestando? Vamos aver si te quedan ganas cuando David este aquí, créeme, será divertido verte sufrir.

Esas serán mis mismas palabras cuando salga de aquí, voy a prenderte fuego, aún estando vivo.- el pequeño formó una sonrisa en su rostro llena de odio.

Terminando esa frase sintió su mejilla comenzando arder, por el golpe recibido en esa, no… No era la primera ves que el hombre le había golpeado, ya se puede decir que se empezaba a acostumbrar.

Maldito hijo de puta ¡Callate!.- Sintió como el hombre tomaba su cabello, jalando su cabeza hacia tras.- Si tuviera la autorización te mataría ahorita.

Ja.. Eres tan insignificante que tines que esperara las órdenes de tus superiores, por tu cuánta no puedes hacer absolutamente nada.

El menor ya esperaba el siguiente golpe, cerrando sus ojos y apretando sus labios, pero aquel golpe nunca llegó, ni siquiera otro insulto, nada.

-¡Victor ya déjalo, David ha llehado.- Se escuchó el grito de otro hombre, y de inmediato su cabello fue liberado.

Llegó tu hora, hijo de parra.

Bill se abrazo a su cuerpo aún mas, escondiendo su rostro entre sus rodillas, escuchaba algunas voces, todas lejanas, al igual que su mente, rogaba por qué todo terminará, y que Tom llegará pronto.

Tom… Por favor.- Susurro entre dientes, sintiendo las lágrimas nueva mente caer por sus mejillas, el ardor más intenso en sus ojos, la presión en su pecho, aquello que lo estaba matando lentamente.

Las voces se escuchaban cada ves más cercas, su cuerpo comenzaba a temblar, ya no quería ser dañado, no de nuevo… Ya no quería sentir sus cicatrices sangrar más de lo que ya lo hacían.

Las ideas en su cabeza que moriría en aquel lugar, la idea que Tom nunca llegaría por el, que ahora su vida acabaría en manos de aquel hombre, tal vez si quería morir… Pero no de esa forma, no cuando ya comenzaba a sentir un poco de felicidad… La vida se encargaba de arrebatarle todo.

Salgan quiero estar a solas con el.- Se escuchó una voz, varonil, algo rasposa, y casi enseguida se escuchó las pisadas de los hombros seliendo del lugar.- Bill ¿Cierto?.- La venda que cubría sus ojos por fin fue retirada.

El menor cerro sus ojos, intentando acostumbrase a las luces que iluminan el lugar, su vista se poso en el hombre que se encontraba frente a el, con una sonrisa en su rostro llena de malicia.

Era alto, de piel clara, cabello castaño, ojos color verde, profundos, con barba apenas notable, sus músculos se marcaban, aún más en sus brazos y abdomen.

El hombre se inclino para poder estar a su altura del menor, tomo de su mentón con brusquedad, girando de este de lado a lado, contemplando las facciones del menor, las observaba con atención, todas y cada una de ellas.

Ahora comprendo por qué Tom nunca quiso entregarte.- Dijo con una sonrisa.- Eres hermoso… Perfecto para permanecer a su lado ¿Verdad?

El pelinegro habrío sus ojos con temor, miraba su rostro con miedo, con ayuda de sus manos se arrastró por el piso hacia una esquina tratando de quedar lejos de ”avid.

Una carcajada salió de la boca del italiano, mientras se levantaba incorporándose en su lugar, pasando una mano acariciando su cabello, acercandose una ves mal al menor.

N-no… No por favor.- Su vos del menor apenas se podía escuchar, la debilidad en su cuerpo, en su garganta, era más que evidente, pero nada le importo a aquel hombre.

-¿Puedes adivinar de que lugar vengo? Solo para poder verte.- Escupió con burla, con aquella sonrisa llena de malicia, se colocó de cuclillas, y con una de sus manos se poso sobre la rodilla del menor, dejando pequeñas caricias.- En este momento Tom se debe estar volviendo loco para poder encontrarte… Yo lo conozco, lo hará, el estará aquí muy pronto…. Cariño, quiero que me entiendas. debo actuar rápido, no es nada personal.

N-no… Por favor ¡No me toques!.- Su voz se escuchaba entrecortada, estaba apunto de llorar, de un manotazo alejo la mano del tipo, quién solo se limitaba a sobar su cien.

¿Qué no te toque?.- Una risa seca salió de sus labios.- Niño, yo contigo puedo hacer lo que se me de la gana, tengo que aprovechar cada segundo contigo, Tom es muy rápido cuando se trata de atacar.

El pecho del menor subía y bajaba con desesperación, su cuerpo temblaba, ya ni siquiera era por el frío, ahora era por el temor de lo que el hombre pudiera hacerle.

¿Sabes por qué estás aquí?.- Volvió a hablar.- Tom es un hijo de puta, y nunca tuve la oportunidad de vengarme de todo lo que me ha hecho.- Suspiro.- Nunca tuve la oportunidad de tomar venganza por qué el nunca tuvo nada que realmente le importará… Nadie sabía absolutamente nada de su hermano, aún que hay rumores de que volvió.- Una sonrisa se formó, mientras conectaba la mirada con los ojos asustadizos del menor.- Pero tu… Tú le importas lo supe desde el primer momento que te protegió de Deimon… Eres valioso, tu eres la clave de todo.

En un movimiento brusco el castaño tocó las rodillas del menor, abriendo sus piernas colocándose entre ellas, el chico rápidamente se altero y comenzó a moverse con brusquedad, peor el hombre fue más rápido, echando todo su peso contra el menor, inmovilizando su cuerpo.

¡No por favor!- El llanto del menor era desgarrador, sus gritos se podían escuchar asta las salidas, dónde todos los escoltas ya sabían lo que estaba pasando.-¡NO, NO ALEJATE DE MI!

Las lágrimas caían como cascada sobre sus mejillas, sus manos daban golpes por la cabeza, pecho, espalda del cuerpo del hombre, pero el ni siquiera se imutaba.

Nueva mente el ardor en su mejilla se presentó, por un momento dejo de moverse aturdido, el dolor se hacía insoportable, podía jurar que su mandíbula había sufrído un golpe directo.

Bill… Esto es algo que tenía que pasar, tarde o temprano tendría que hacerlo…- Dijo el hombre con una sonrisa, mientras tomaba una de las cuadras que se encontraban tiradas en el suelo, amarrando las manos del chico sobre su cabeza.- Tom no me dará mucho tiempo para disfrutar, es mejor que lo haga pronto antes de que el bastardo descubra donde estás, pero… ¿Adivina qué? El daño que recibirás ya está hecho para toda tu miserable vida.

Tomo la tela, que antes tenía como venda tapando sus ojos, y David se encargo de tomar su cuello con fuerza, inmovilizando su cabeza, comenzando a tra está alrededor de su boca, silenciando sus gritos.

El pelinegro comenzaba a negar frenéticamente con la cabeza, con los ojos abiertos de par en par, sin. Poder moverse, sin hacer absolutamente nada, siendo débil… Cómo Tom siempre le había indicado que era.

Sus gritos ahogados, sonaban aterradores, se estaba desgarrando la garganta, literalmente… Sus cuerdas vocales ya no daban para más, sus lágrimas de dolor no paraban de caer.

Sintió como sus pantalones junto con su ropa interior eran retirados, quedando asta las rodillas, y su camisa por sus axilas, dejando al descubierto gran parte de su torso y su entrepierna.

¿Por qué lloras? Si ya antes lo habías hecho con Tom, ¿No? Debe ser algo que te debe gustar mucho.- Soto una risa burlona, observando como el chico apretaba los ojos, inclinando su cabeza hacia tras negando en repetidas ocasiones, sus llanto desgarrador aumentaba.- No, me digas…¿Tom nunca te a tocado? ¡Santo cielo! Creo que alguien le dará un infarto cuando se entere.- Soltó una carcajada.

David comenzó a desabrochar su cinturón, para bajar sus pantalones que dando asta sus rodillas, al igual que sus boxers, dejando al descubierto su notable erección, acomodo está en la entrada del menor, y con una sonrisa triunfante tomo de su cabello obligandolo a mirarlo.

No me culpes a mi por lo que estás pasando pequeño… De todo esto el único responsable es Tom, si no fuera por el y sus despiadados actos, tú no estuvieras pagando por ello.

Sin decir más comenzó a penetrarlo, sin ningún tipo de lubricación, como un hierro ardiente destroszandolo por dentro, el chico solo podía soltar gritos desgarradores por el sufrimiento, sintiendo la sangre escurrir por sus piernas manchando, su ropa, y derramarse por el piso,

-¡Ahg, si que estás estrecho!.- Gruño, comenzando a embestirlo con más fuerza.

El pelinegro serró sus ojos con fuerza, Dejando que las lágrimas salieran, sentía su cuerpo partirse, el dolor era insoportable, la velocidad y la fuerza con la que el hombre lo estaba penetrando, su virginidad era el que ocasionaba el sangrado descontrolado, más con las embestidas que eran tan violentas.

“ Había una nueva cicatriz formada en su cuerpo, una en la que Tom no podrá dibujar estrellas”

Continúa…

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por Nathaly Kaulitz

Escritora del Fandom

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